Capítulo beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)
www facebook com / groups / betasffaddiction /
Prólogo.
Bella POV:
Hace un año y medio que yo había iniciado mi relación con Edward, tal vez de una forma poco común pero estábamos juntos. Ni Emmett ni los demás chicos aún descubrían cual había sido su fallo aunque estaban felices de que nosotros estuviéramos juntos. Ahora solo faltaba que ellos juntaran el valor suficiente para decirse lo que sentían.
Yo sabía que Edward era el amor de mi vida, sé que suena un poco extraño o elocuente pero era la verdad. No me idealizaba con nadie más que no fuera él. Nos compenetrábamos de formas insospechadas, ante la sociedad somos una pareja de nerds que tal vez solo servía para estudiar pero ellos no sabían lo que pasaba en nuestra intimidad; ahí también nos complementamos de la manera más absoluta y perfecta. Edward había llegado a cambiar mi vida, aunque no había cambiado mi estilo ni mi guardarropa me sentía con más confianza en mí misma. Él me había dicho lo mismo, quiero decir, que tenía más confianza en sí mismo. Me hacía feliz el saber que yo también ayudaba en su autoestima y su forma de ser.
Alice, siempre discutía constantemente con nosotros. Su mayor problema era que nunca la dejábamos cambiar nuestro aspecto exterior, así hiciera pucheros, ojitos de perro mojado o nos chantajeara con quemar esto o aquello. Sinceramente, no la creíamos capaz de hacer algo así y menos si quería que siguiéramos estando con ella. Me empecé a reír con la última pelea que habíamos protagonizado y que todos los Cullen miraban como si fuera un partido de tenis. Había sido vergonzoso pero como siempre habíamos terminado ganando, Edward y yo.
*Flashback*
— ¡Alice, ya te dije que no! —suspiré hastiada, después de decirle como por mil veces que no quería un cambio de look.
— ¿Por qué no? Te verías más guapa de lo que ya eres. Por favor, Bella. No seas mala conmigo. Déjame hacer un pequeño, casi minúsculo cambio en ti — me miró esperanzada y junto sus manos como si fuera a rezar.
— Porque no quiero. Estoy bien como estoy, ¿por qué no lo aceptas? — hice caso omiso a la mirada que ahora ponía, mi punto débil. Tenía que ser fuerte, no podía dejar que ganara este pequeño, lindo pero irritante monstruito.
— Porque no, Bella. No puedo dejar que una de mis mejores amigas ande en fachas. — y empezó a golpear el piso con su pequeño pie, cruzándose de brazos. ¡Oh no! ¡Mayday! ¡Mayday! Alice Cullen está a punto de hacer una rabieta ¡Salvase quien pueda! ¡Edward, auxilio! ¿Dónde estás? Ok, dale Isabella. Párale ya.
En ese momento entró toda la familia Cullen, encabezada por Carlisle y Esme, se sentaron en el sillón que estaban frente a nosotros, se acomodaron en ellos y nos vieron fijamente.
— Se va a poner bueno —le dijo Emmett a Rosalie. Alice y yo sólo atinamos a dirigirle miradas asesinas — ¡Uh! Que genios se cargan. Uno ya no puede decir nada porque ya lo quieren matar —Nuestra ira iba en asenso, sin darnos cuenta habíamos alzado el puño como si le fuéramos a pegar a Emmett — Vale, ya no digo nada, me quedo callado.
Ambas asentimos y me volví a encarar a Alice, estaba a punto de replicar cuando Emmett hizo una de sus ocurrentes interrupciones.
— ¡Esperen chicas, iré por palomitas!
— ¡Emmett! — gritamos ambas al mismo tiempo y él muy capullo salió corriendo.
Y empezó de nuevo la perorata de Alice, sobre cambiar mi look, yo seguía en mí punto de vista hasta que escuche la angelical voz de mí nerd favorito.
—Alice ya déjala en paz — suspiró Edward, cansado.
Me le aventé a los brazos y fue cuando Alice pegó un chillido que a todos nos aturdió. Y se fue corriendo hacía su cuarto con Jasper por detrás y echándole una mirada asesina a Edward. No sabía que había hablado Edward y Alice pero cada vez que llegaba él, Alice no decía más.
*Fin Flashback*
Reí por última vez y me miré al espejo por última vez, me gustaba lo que veía. Un vestido azul sexy pero conservador, mi inseparable blazer blanco, tacones blancos y accesorios azules con blanco.
Suspiré y tomé mi bolso. Saldría con Edward en realidad iría al hotel donde nos conocimos e hicimos el amor por primera vez. No sabía por qué me había citado ahí mismo pero no me pude resistir a lo que me pidió así que aquí iba de nuevo para ese hotel y con los nervios a flor de piel.
Edward POV:
Hoy era el día, sí, hoy era el día en que le pediría a mi Bella que se casará conmigo, la había citado en el lugar donde nos conocimos. Sí, sí, el mismo hotel, el mismo cuarto, la misma hora y los mismos nervios que iban recorriendo mi cuerpo. No me creía capaz de pedírselo pero ella se merecía eso y más. No la defraudaría. Hoy andaba formal – casual. No quería nada muy elegante pero no era tampoco como cualquier otro día.
Ya la estaba esperando en la habitación. Había puesto millones de velas y pétalos de rosa para hacer más romántico el ambiente, de fondo sonaba Claro de Luna de Debussy, su favorito. Quería que todo fuera perfecto y especial. Pensé en todos los momentos que habíamos pasado juntos. Algunas peleas habían sido fuertes pero nada fuera de lo común en una pareja pero ahora estaba seguro de querer pasar toda mi vida junto a ella.
Pensaba en todo esto cuando su arrollador olor a fresas, me hizo perder la noción del tiempo y el espacio. Se veía preciosa, su vestido despertaba mis instintos más primitivos pero debía esperar por esto. Me levanté y sonreí.
La habitación estaba completamente oscura pero la luz de las velas me permitía ver donde estaba y como lucía. Lentamente me acerqué a ella y la abracé por la espalda. Sentí como su piel se erizaba por mi contacto y lentamente se volteaba para besarme. Sus besos siempre estaban cargados de pasión aunque ella no lo aceptara. Me hacían perder la cabeza. Mi lengua pidió permiso para explorar su boca y jugar con su propia lengua. El beso se iba intensificando cada vez más, mis manos ya no se mantenían quietas sobre su cintura y viajaban por toda su espalda y el contorno de su cuerpo. Un delicioso jadeo se escapó de sus labios y yo lo absorbí con un beso. Pero me tenía que detener, estábamos aquí por otra cosa, con gran pesar me alejé de ella y sonreí de forma radiante.
—Hola — susurré en su oído y la abracé, enterrando mi cara en su cabello aspirando el delicioso aroma que este expedía.
—Hola, cariño. —su voz llegó apagado debido a la postura que tenía. — ¿Qué pasa, por qué tanta urgencia?
—Bueno, es que yo quería recordar lo que hemos pasado.
—Edward, eso no es necesario. Podríamos haberlo hecho en casa no había necesidad de que gastaras tanto.
— ¿Acaso no te gustó?
—Claro que me gustó. Es hermoso y agradezco que hayas hecho todo esto por mí —En ese momento sus manos estaban sobre mi rostro acariciando mis mejillas y dejo un casto beso sobre mis labios. —Pero, no entiendo el por qué tanta insistencia.
—Bueno, la verdad es que quería pedirte algo —La llevé al centro de la habitación y puse una rodilla en el piso sacando la caja de raso negro que contenía el anillo.
Me aclaré la garganta para decir el discurso que había ensayado pero todo se había borrado de mi mente. Tuve que improvisar.
—Isabella Marie Swan desde el día que te conocí mi vida cambio. Tú más que nadie sabe que yo no era la persona más segura de sí misma y también sabes que si hubiera sido otra persona no me hubiera atrevido a pasar más allá de una plática pero desde que tú entraste por esa puerta hace año y medio, mi cuerpo te reconoció, mi corazón empezó a latir con fuerza por primera vez en mucho tiempo. Todo me llamaba a ti, todo me decía que tenías que ser mía. Desde esa primera vez tan hermosa que pasamos no dejo de pensar en ti. Así que Isabella Marie Swan ¿me harías el gran honor de casarte conmigo?
Bella se quedó totalmente e inmóvil y parecía que quería huir, supongo que la decepción se dibujo en mi cara porque ella reaccionó y se aventó a mis brazos llorando. Era algo desconcertante pero solo atiné a abrazarla con fuerza.
—Sí, Edward. Sí quiero casarme contigo.
En ese momento supe que sería el hombre más feliz del mundo. Me había dicho que sí. Tomé su rostro y la besé con todo el amor que fui capaz de transmitirle por medio de este simple acto que demuestran los amantes. Pronto la ropa nos empezó a estorbar y las caricias quemaban la piel del otro. Los besos dejaban rastro por el cuerpo del otro. Las palabras estaban cargadas de amor y las miradas eran de deseo. No existía nadie más en el mundo para mí. Estaba con ella y lo estaría por siempre.
Renesmee POV:
—Y esa es la historia de los bisabuelos Cullen, niños.
— ¡Que romántica historia! —suspiró una de mis nietas. Yo sólo asentí.
—Sí, niños. Edward y Bella, se amaron como nadie más se ha amado. Estaban hechos el uno para el otro. Su amor llevaba esperando por el otro.
—Así como tú y el abuelito —respondió Demien sonriendo.
—Sí, pequeño. Así como el abuelito y yo.
—Pero, abue ¿cómo es que sabes tanto de los bisabuelos?
—Porque ellos contaban esta historia cada Navidad, toda la familia adoraba la historia. Era tan perfecta que nunca nos cansábamos de oírlo por supuesto Alice, se enorgullecía de su gran idea.
Todos los niños rieron, sí ellos sabían quién fue Alice Cullen, la loca de las compras de la familia. Nuestra querida Alice que al final sí logró lo que quería, su cambio de look, aunque ella igual tuvo su final feliz con Jasper así como Emmett y Rosalie, eran el clan Cullen como solían llamarlos. Seis amigos, tres parejas pero con un amor enorme por sus compañeros y en especial por sus parejas.
—Abue, ¿cómo fue la boda?
—Lo que ellos contaban cada Navidad, es que fue totalmente impresionante. Nadie esperaba lo que vieron ese día.
— ¿Qué quieres decir?
—Que fueron un Edward y una Bella diferentes.
— ¿Por qué no nos cuentas esa historia, abue?
—Porque ya es tarde, tenemos que cenar y esa, bueno, esa es otra historia de Navidad.
*FIN*
