Capitulo 6

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Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi.

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Capitulo 6

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Rin recorría los amplios pasillos con una sonrisa en sus labios, estaba feliz de poder volver a salir, ir a los jardines, sentir la suave brisa y el sol acariciarle el rostro.

— ¿Podemos ir a recoger algunas flores? — Pidió a Sakura.

— No Rin, lo primero es arreglar las habitaciones, porque si el amo regresa y no están listas se enojara mucho.

Lajoven suspiró — Sí, creo que tienes mucha razón, entonces démonos prisa para poder ir a los jardines.

Sakura la miró entrecerrando los ojos — Oye niña ¿No tienes hambre?, hace rato que pasó la hora de la comida.

Rin sonrió — Con toda la emoción de salir de ese feo luga, lo había olvidado por completo. Ni siquiera siento hambre.

— Pero tienes que comer — Replicó la youkai — Así que al terminar nuestra labor, iremos a la cocina.

La morena la miró fijamente — Sakura ¿qué sucedió con Nozomi?.

La youkai apartó la mirada evidentemente incómoda — Ella ya no está en el castillo — Contestó con pena en su voz.

La joven llevó ambas manos a su boca para cubrirla y evitar que un grito de sorpresa se le escapara — No me digas que el amo la..la.. — No pudo terminar la frase, porque sintió como su garganta se cerraba sólo de pensar en esa idea.

— Oh no Rin, el amo no le hizo nada — Se apresuró a sacarla de su error — Ella se marchó luego de lo que sucedió.

— Debe odiarme — Su voz se quebró y dejó escapar un par de lágrimas.

— Ya deja de pensar que tú eres la culpable de lo que pasó — La Reprendió —Eres la víctima en todo esto.

La joven asintió, aunque no muy convencida. En el fondo se reprendía por haberle desobedecido a Sakura aquel día y salir del castillo, sabiendo que Sesshomaru se lo había prohibido. Si ella no hubiese aceptado la propuesta, Kazuo estaría vivo. Sintió un fuerte dolor en su pecho al recordar a su amigo.

— Niña date prisa por favor — La youkai la llamó para distraerla de esos tristes pensamientos , que sabía se arremolinaban en su cabeza.

— Sakura ¿Qué hace ella aquí? — Un dedo verde se alzaba frente a la joven humana, señalándola.

— Tranquilo Jaken, el amo le permitió salir — El youkai verde la miró con desconfianza — Si deseas preguntáselo tú mismo cuando vuelva — Le dijo en tono fastidiado.

— Eso haré — Contestó el youkai, mirando a Rin con sus grandes ojos amarillos, como acusándola de algo que ella desconocía.

— Bueno, ahora si nos permites nos vamos, tenemos muchas cosas que hacer — Tomó a la joven por el brazo y la obligó a caminar hacia la cocina. Rin de cuando en cuando volteaba, para encontrarse con la fea mirada de Jaken, que no le perdía pisada.

Luego de terminar su labor ambas se dirigieron a la cocina, al pasar donde había un grupo de youkais, pudieron escuchar claramente como se mofaban de la joven. La llamaban asquerosa humana, la culpaban de la muerte de Kazuo y para colmo decían que ella era la concubina del Lord. Aquello le dolió muchísimo, porque no era cierto, ella no era tal cosa o por lo menos no por voluntad propia.

Sakura se molestó tanto que comenzó a insultarlos. Rin tuvo que intervenir diciéndole que no perdiera su tiempo, que no valía la pena.

— Pero Rin, ellos no pueden hablar así, no saben por lo que has tenido que pasar — Le replicó furiosa.

— No quiero que te metas en problemas por mi culpa. Mejor me voy a mi habitación.

— Rin, Rin espera — Gritaba la youkai a todo pulmón, pero ya la jovencita se había encerrado en su nueva habitación, soltando toda la tristeza contenida en ríos de lágrimas.

— Malditos idiotas — Vociferó Sakura pero eso no se quedaría así, se lo contaría todo al Inuyoukai.

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Tras un rato de amargo llanto cayó vencida por el sueño, Sakura le llevó la comida, pero le dio tanta pena despertarla, que dejó la mesita cerca del futón y se marchó.

Sesshomaru llegó al castillo con su semblante estoico de siempre, pero los demás habitantes podían sentir a la perfección su aura demoniaca rodeándolo.

Pasó directo a su habitación sin prestar atención a ninguno de los sirvientes que se encontraba en su camino. Sakura quería contarle lo ocurrido con Rin y los youkais que la insultaron, pero al sentir la ira que emanaba, decidió mejor dejarlo para otro momento.

Entró a su habitación y enseguida un molesto olor salado golpeó su olfato. Ella había estado llorando sin duda alguna. No supo el porqu, pero se dirigió a la habitación de la joven y en silencio entró en ella. La contempló profundamente dormida, se acercó y pudo cerciorarse que efectivamente había llorado. Algo en su interior se removió incómodo, pero él desconocía la razón. Decidió despertarla para averiguar que rayos le sucedía.

La tomó suavemente por los hombros, mientras la sacudía con delicadeza.

Rin abrió los ojos con pereza y se sonrojó al instante, al ver su rostro tan cerca del suyo.

—A.. Amo, ¿Que se le ofrece? — Habló atropelladamente a causa de los nervios.

—¿Que te sucedió?— Inquirió con su voz fría y calmada.

—¿Eh? — Ella lo miró sin comprender.

— Lloraste — Contestó con obviedad.

— Ah eso, bueno yo.. — Se puso nerviosa, no quería contarle la verdad, porque seguramente mataría a esos youkais y ella no quería más muertes en su conciencia.

— Rin — Se estaba impacientando.

— No es nada amo — Desvío la mirada.

Él la tomó por el mentón para obligarla a mirarlo a la cara — No te atrevas a mentirme — Entrecerró los ojos y esto le causó cierto temor a la joven.

Respiró hondo y se dispuso a contestar resignada — Es que..es que algunos de sus sirvientes dicen que yo soy su..su concubina — Ante la mención de esa sola palabra, la tristeza se volvió a apoderar de ella y nuevas lágrimas rodaron por su mejilla.

Él se separó de ella visiblemente molesto — ¿Quiénes lo dijeron? — La miró con dureza.

— No lo sé amo, no vi sus rostros porque salí corriendo de allí.

El amo del castillo la contempló por un momento, como meditando sobre si creer o no en su respuesta. Dudaba mucho de que fuese verdad, pero no pensaba forzarla para quese la rebelara, él tenía sus maneras para enterarse y después arreglaría ese problema.

Tomó entre sus grandes manos el rostro femenino, aún húmedo por el llanto y lo acercó al suyo para besarlo suavemente.

Rin abrió los ojos como platos, al sentir la tibieza de la lengua del Lord recorrer sus mejillas y retirar los restos del agua salada. Enrojeció de golpe, ante tan dulce contacto tan impropio en él.

— A.. Amo — Pronunció con voz entrecortada, en una mezcla de sorpresa, ternura y excitación.

Sesshomaru pudo percibir cómo el olor de Rin cambiaba de la tristeza a la excitación. Sonrió para sus adentros, pero en aquel momento por más deseos que tuviese de estar con ella no lo haría, tenía que dirigir a su ejército y matar al maldito de Raito.

Se alejó de ella y le dedicó una mirada fugaz a la mesita con su comida.

— Debes alimentarte — Le ordenó.

— Sí amo — Contestó algo mareada por la reciente cercanía.

— Estaré fuera un par de días, recuerda las órdenes que te di.

La joven asintió y antes de que el Lord abriera la puerta para marcharse, sintió como era agarrado por la tela de su haori. Detuvo sus pasos y la miró por encima del hombro, de forma interrogante

Rin se acercó hasta él con pasos tímidos, se colocó de puntitas y se apoyó en su pecho para intentar alcanzar sus labios.

El Inuyoukai la miró ligeramente sorprendido, no se esperaba aquella reacción por parte de ella. Bajó la cabeza para que desapareciera la distancia que los separaba y se fundieron en un beso tranquilo y profundo.

Cuando se separaron ella lo miró a los ojos — Que tenga buen viaje amo Sesshomaru — Su voz sonó tan dulce, que encantó al Daiyoukai, quien le dio otro beso y luego se marchó.

Se sentía confundido por primera vez en su vida. No sabía que le inspiraba esa humana, pero de lo que sí estaba completamente seguro, era de que ya no la odiaba ni quería protegerla sólo por ese maldito hechizo, pero el que sentía por ella eso era lo que no podía definir.

Algo similar le pasaba a Rin, se reprendió mentalmente por haberlo besado de esa forma, si era evidente que él no fue a buscar "eso" y aquello también la confundía, la forma en que la ¿consoló?, en que se preocupó por ella. Negó varias veces con la cabeza, aquello no era posible , todo debía tener una explicación más lógica. Miró la comida que seguramente Sakura había llevado para ella y se dispuso a comerla y así alejar esos tontos pensamientos de su cabeza.

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Sesshomaru llegó al patio de entrenamiento, donde Hiro había reunido al ejército. Todos reverenciaron al Lord, al verlo acercarse.

— Amo ya todo está listo para partir cuando usted disponga.

El amo del castillo los recorrió a todos con su fría mirada — Escuchen muy bien lo que les voy a decir, porqué no pienso repetirlo. Al que vuelva a hablar mal de Rin, lo matare lenta y dolorosamente.

Hubo un gran silencio entre todos sus soldados, algunos lo miraban con sorpresa, otros con terror y aquellos que habían insultado a la joven tragaban con dificultad, elevando plegarias para no ser descubiertos.

— Ahora andando — Miró al general por el rabillo del ojo, para luego girarse y caminar en dirección a la entrada principal del castillo.

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—Rin, Rin — Sakura llegó apresurada hasta el jardín del ala oeste.

— ¿Qué sucede Sakura? — Se levantó apresuradamente del pasto en el que se encontraba sentada.

— No es nada malo mi niña, tranquilizate. Es que me acabo de enterar de algo que me sorprendió muchísimo.

— Y ¿de que se trata? — Preguntó con gran interés, acortando la distancia que la separaba de la youkai.

— El amo amenazó con matar a todos en el castillo, si te volvían a insultar.

Rin se quedó de piedra, ante lo que estaba escuchando — ¿El amo hizo eso por mí?, no..no es posible, debes haber entendido mal.

— Lo escuché claramente de un grupo de guardias que estaban en el campo de entrenamiento cuando lo dijo, creo que le interesas más de lo que admite — La miró divertida.

— No digas tonterías Sakura, yo soy humana y él nos odia — Apartó la mirada y la youkai pudo ver la tristeza que se reflejaba en esta.

— El amo no es de los que hacen las cosas porque sí — Posó una mano en el hombro de la muchacha — Ya verás que el tiempo me dará la razón — Le guiñó un ojo y Rin la miró fingiendo enojo, para luego soltar una carcajada

— Estas loca en verdad.

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Dos semanas habían pasado desde que Sesshomaru partiera a la guerra contra Raito. Las batallas eran feroces y su ejército iba ganando, pero no por eso podía confiarse. El Lord del Norte era hábil en batalla, pero también solía usar trucos sucios para ganar.

En todos los días de enfrentamiento, Raito no había hecho acto de presencia y esto sólo enfureció más al Inuyoukai, por sentir que lo estaba subestimando. Así que decidió volver al castillo y dejar a Hiro a cargo.

— Amo, amito bonito — Gritaba Jaken, al ver regresar al Lord — ¿Acabó con ese insolente de Lord Raito? — Apenas pronunció aquellas palabras, se arrepintió de haberlo hecho. Sesshomaru le dedicó una mirada asesina que le heló la sangre — Per.. perdóneme amito — Le hizo una reverencia, casi apoyando su cabeza en el suelo.

El Daiyoukai continuó su camino hasta su habitación, pero segundos antes de entrar se arrepintió y cambió de dirección entrando a la de Rin.

Era una noche oscura, ni siquiera la luna iluminaba, pero eso no era problema para él, ya que sus ojos podían ver perfectamente en la oscuridad. Llegó hasta el futón y contempló a la frágil humana completamente dormida. Recorrió su rostro con una de sus garras detallandolo. Besó su frente, sus mejillas y término en sus labios.

Rin se despertó sorprendida, al sentir la falta de oxígeno, causada por aquel beso demandante.

El Lord se separó de ella para contemplarla.

Tenía las mejillas teñidas de carmín, sus labios entreabiertos que le hacían una clara invitación a besarlos y morderlos. Se maldijo internamente, allí estaba, cayendo nuevamente en el deseo por esa simple humana.

— Amo Se.. Sessho..maru — Pronunció entrecortadamente, a causa de su agitada respiración.

Él volvió a acortar la distancia entre ambos y la besó de una forma tan tranquila, que a Rin la sorprendió, pero dejó de pensar para sentir las miles de sensaciones, que los labios del Inuyoukai le producían.

Sesshomaru abandonó sus labios y trasladó sus besos al cuello de la joven. Tímidos gemidos cortaron el silencio de la noche y con brazos temblorosos Rin rodeo su cuello. El Lord bajó con besos húmedos hasta sus senos, luego paseó su lengua por el abdomen, hasta llegar a su vagina. Al sentir la lengua masculina en su entrada, intentó cerrar las piernas, pero Sesshomaru se las sujetó fuertemente y levantó la cabeza, para dedicarle una mirada de advertencia.

Ella entendió el mensaje y dejó que él continuara con su caricia. Sentir su lengua tibia le hizo arquear la espalda, mientras se mordía los labios para controlar los gemidos que amenazaban con salir.

— Amo.. Amo.. Se.. Sesshomaru — Gimió, cuando su lengua la invadió por completo.

Él sólo la miró con una mueca divertida, mientras seguía estimulándola. Se colocó a su altura y atacó sus labios, al tiempo que paseaba sus manos por sus muslos, teniendo cuidado de no hacerle daño con las garras.

Introdujo dos de sus dedos en la húmeda cavidad de Rin, ahora ella no pudo evitar los fuertes gemidos que escaparon de su garganta.

— Amo — Suspiró contra su boca.

— ¿Me deseas Rin? — Preguntó con voz ronca.

— Amo.. Yo..

— ¿Que dices?, no te escucho — La miró fijamente, provocando un sonrojo más fuerte en la joven. Estaba haciendo un gran esfuerzo por no comenzar a embestirla, pero quería escuchar de su propia voz que lo deseaba, tanto como él a ella.

— Lo deseo amo..qui.. ero que..me haga suya — Concluyó con voz excitada.

Y como si fueran palabras mágicas, el Lord retiró los dedos, para acomodarse entre sus piernas e introducirse lentamente en ella.

Rin abrió la boca dejando escapar un grito de placer, se sujetó fuerte de sus hombros, mientras él le propinaba profundas embestidas.

— Me vuelves loco chiquilla — Le confesó entre jadeos. Ella lo miró sorprendida y luego pegó su frente contra su hombro, para ocultar una pequeña sonrisa.

El ritmo de las embestidas aumentaron y Rin sintió que su orgasmo estaba cerca. Mordió ligeramente su hombro, mientras los espasmos recorrían su vientre. Sesshomaru también llegó al suyo y terminó dentro de Rin.

Salió de su interior y la contempló agitada, intentando regular su respiración, mientras su cuerpo estaba perlado por el sudor, su flequillo pegado a la frente y sus labios entreabiertos.

— Me encantas — Le susurró al oído, pero la joven no pudo escucharlo, porque ya se encontraba en el mundo de los sueños.

Sesshomaru la acomodó sobre su pecho y la abrazó, mientras cerraba los ojos disfrutando de la tranquilidad que le producia el tener cerca a esa pequeña y fragil humana.

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Agradecimientos especiales: Serenity usagi, serena tsukino chiva, gcfavela, karito, Jezabel.

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Hola a todas, un millón de gracias por sus comentarios, me alegra que les este gustando la historia y como ven ya Sessho comienza a seder ante Rin, así que este par irá avanzando en los proximos capis, pero como no todo es color de rosas, también tendrán sus malos ratos y pronto descubriran de que se trata.

Nos vemos en el próximo capi.

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Besitos. :)