Era un nuevo día, una nueva oportunidad para resolver este maldito caso y salir de aquí de una buena vez. Salimos del Hospice para caminar a la alcaldía. El pueblo estaba desierto como de costumbre, parecía un verdadero pueblo fantasma. Necesitábamos salir de ahí.
Miré el cielo mientras caminábamos, un grueso muro de nubes negras cubrían el cielo haciéndolo parecer como si fuera todavía de noche. Llegamos a la alcaldía y golpeé la puerta. De nuevo, cuando la puerta se abrió, me encontré con la asistente del alcalde.
-Buenos días-gruñí molesto-Espero que el alcalde haya regresado ya porque tengo muchas preguntas.
-Ah… eres tú de nuevo-me dijo molesta- Acaba de llegar, pasen caballeros…
Se hizo a un lado para que pudiéramos entrar. Nos dedicamos una mirada de molestia cuando pasé a su lado. Arthur y yo entramos a la oficina del alemán. El alcalde estaba desempacando una pequeña maleta y se notaba algo cansado.
-Buenos días-dijo mi pareja amablemente- Lamentamos esta intromisión tan temprano pero...
-Queríamos saber…-interrumpí a Arthur bruscamente- ¡¿porque nos ocultó que Francis no es el único que desapareció en ésta fucking isla?!
-Los niños desaparecen muy fácilmente en cualquier lado-dijo automáticamente sin mirarnos- en cuanto al otro, eso fue un asesinato…-y entonces señaló una urna de vidrio al fondo de la habitación.
Me acerqué a ella mientras Arthur le cuestionaba acerca de la desaparición del dueño del Hospice, a lo que el ojiazul respondió que eso había pasado antes de que lo nombraran alcalde así que él no sabía nada.
Dentro de la urna se encontraba el bate de madera ensangrentado. Lo examiné cuidadosamente, me recordaba mucho a mi bate favorito pues yo era un gran amante de ese deporte, sin embargo, el mío había desaparecido un día. Se había esfumado.
Me acerqué más a la urna buscando algún detalle que pudiera revelar si había sido o no un asesinato. Lo único que no estaba cubierto por sangre seca era el mango del instrumento. Me fijé en el borde del mango y descubrí tres letras talladas en éste "A. F. J."
-Este bate es mío…-dije abriendo los ojos sorprendido por la revelación pues yo recordaba haber tallado mis iniciales en ese lugar exacto
-¿Qué hace tu bate aquí?-me preguntó Arthur confundido mientras el alemán me miraba con sospecha.
-Mi bate desapareció hace mucho, quizás alguien lo robó y terminó aquí-dije algo inquieto y miré al alcalde- bueno, dado que usted no nos ha ayudado en nada, seguiremos buscando evidencias…
Tomé la mano del inglés y lo jalé hacia la salida. María me dedicó una mirada sospechosa antes de dirigirse a su jefe para ayudarle a desempacar. Por la manera en la que se miraban era obvio de que eran algo más que jefe y empleada
-¿Ahora a dónde vamos?-me preguntó el ojiverde una vez que estuvimos afuera
-Yo digo que debemos investigar el bosque, ya sabes, el que mencionó el ojivioleta-dije mientras caminaba hacia allá- ahí donde se supone que asesinó a Berwald.
Comenzamos a caminar entre los árboles, no iba a soltar a mi pareja por ninguna razón. Miraba a mí alrededor buscando alguna pista, lo que fuera. Conforme caminábamos, nuestro entorno se volvía más y más oscuro.
El pasto crujía bajo nuestros pies y varias ráfagas de viento helado nos despeinaban. Debía de cuidarme de esa sombra que de alguna manera sólo yo podía ver. De pronto algo brilló entre los árboles. Aceleré el paso. Eran como dos bolas de luz. Conforme más nos acercábamos, nuestro alrededor comenzaba a ser consumido por la oscuridad. Saqué mi linterna y alumbré las dos bolas de luz que demostraron ser un par de faros muy viejos.
-¿Qué hacen un par de faros aquí?-pregunté confundido, entonces Arthur jaló mi chaqueta y señaló algo que sobresalía entre las copas de los árboles. Moví mi linterna para alumbrarlo. Era una montaña rusa.
-It's a carnival…-dijo Arthur cuando salimos a un claro. Había puestos de madera en todas partes, varios juegos de metal oxidados junto con la montaña rusa y varias carpas viejas y rasgadas.
-Quieres decir que era un carnaval-dije mirando a mi alrededor iluminando todo. Estaba completamente abandonado, como si hubiera estado en funcionamiento hacía mínimo 5 años. Y desde entonces nadie había puesto un pie ahí.
Comencé a asomarme en los diferentes puestos, algunos eran de juegos de destreza con cientos de botellas de vidrio cubiertas de polvo y telarañas.
Otros eran de comida pues tenían señales como "Dulcería", "Heladería", etc. Todo estaba cubierto de polvo. Seguimos caminando hasta una carpa cuyo título decía "La casa de los fenómenos". Me asomé al interior y vi algo blanco en el suelo.
Entramos en la carpa y en el suelo había otra nota cuya escritura terrorífica y conocida rezaba "Tu le quitaste lo que más quería así que él te quitó lo que tú más querías". Una nota bastante larga aunque no sabía de quién hablaba pero aun así, la guardé en mi chaqueta.
-Alfred…-dijo el inglés-Mira eso…-alumbré lo que estaba señalando. Era un letrero viejo y cubierto de polvo. En el centro había un joven que parecía ser rubio y de ojos azules que sujetaba un par de pesas enormes. Encima de la imagen se podía leer "Mathias Köhler, el hombre más fuerte del mundo". Y debajo de la imagen había una calcomanía que decía "Espectáculo Cancelado".
-Al parecer cancelaron a este dude-comenté mientras buscaba más evidencia-quizás no era tan fuerte como decía ser…
-No es eso-dijo el ojiverde- Desapareció-miré de nuevo el cartel y efectivamente, debajo de la calcomanía alguien había escrito "Desaparecido"-Con él son 5 desaparecidos pensando en que el joven de la prisión fuera inocente…
-Debía serlo-dije saliendo de la carpa sin soltar la mano ajena-Parecía decir la verdad-Seguimos caminando cuando de pronto mi lámpara comenzó a fallar-Oh, What the fuck? ¿Qué le pasa a esta lámpara? –la luz comenzó a parpadear
Entonces sentí un escalofrío. No de nuevo… era la sombra. Golpeé mi lámpara para que funcionara pero ésta se apagó. Escuché un crujido a mi lado pero no podría ver nada. Arthur me arrebató la lámpara y la golpeó tratando de que encendiera. Volví a escuchar otro crujido. Se acercaba.
-¡Dame eso!-exclamé quitándole la lámpara y de un golpe se encendió justo un segundo antes de que un grito saliera de mi boca. La sombra estaba a solo un paso de mí. Salté hacia atrás sin soltar la mano de Arthur y comencé a correr a la salida. No nos atraparía, no lo haría…
-¡ALFRED! ¡ALTO!-gritaba el inglés mientras corría entre los puestos y los juegos. Mi lámpara estaba fallando de nuevo. Escuché un crujido a mi lado y ahí estaba la sombra. Miré a otro lado y ahí estaba. Y de pronto… salimos del bosque-ALFRED, WHAT THE BLOODY HELL?! ¡¿Por qué salimos corriend-?!
Pero no pudo continuar porque un grito proveniente de la alcaldía ahogó su voz. Reconocí a la dueña del grito, era María. Era un grito asustado que me caló hasta los huesos que decía "¡¿LUDWIG?! ¡¿DÓNDE ESTÁS?! ¡LUDWIG!
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