Original de Michelle18 – Grains of Sand.

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Capítulo 5 - ¿Desayuno?

-Exactamente, ¿qué le hiciste prometer?- preguntó Hinata mientras intentaba contener la risa.

Gaara y Hinata estaban paseando, como acordaron, por la aldea. Ellos no esperaban que Naruto se les uniera. Bueno, técnicamente, no se les había unido; la palabra exacta vendría siendo "siguiendo."

Brincando de sombra en sombra.

Ambos pretendían no verlo.

-No hacer nada si nos separamos de mutuo acuerdo.- El rostro de Gaara estaba ligeramente tenso mientras atraían miradas. Tal vez debieron de ir a un lugar menos concurrido.

-¿Estuvo de acuerdo?- la sorpresa coloreando su voz hizo que la volteara a ver. –Parecía tan decidido a que estuviéramos juntos. No pensé que aceptara algo así tan fácilmente. ¿Por qué nos sigue?

La observó un momento antes de suspirar. –Se está asegurando de que intente hacer que esta "relación" funcione.

-¿Qué quieres decir?- frunció el ceño.

-La única forma en la que él iba a aceptar era si yo aceptaba intentar.- Gaara sacudió la cabeza. –Cometí un error en algún momento.- Las líneas en su frente se hicieron más pronunciadas mientras intentaba encontrar el momento en el que lo había dicho mal y le había sacado una promesa a él.

Hinata suspiró. –Te das cuenta de que él tiene estándares diferentes al del resto de las personas sobre intentar.

Gaara se detuvo. –Es sólo una semana. Sólo tenemos que sobrevivir la semana.

Ella asintió mientras seguían caminando. Estaba maldita. No tenía dudas al respecto.

Su no tan secreto amor estaba intentado juntarla con su amigo, su compañero en el crimen, que pensaba poder manipular al chico que le gustaba saliendo con ella. Sólo que no parecía tener idea de cómo salir con alguien, mucho menos para los estándares de Naruto.

Completamente maldita, sonrió, y disfrutándolo. Pensaba que era tierno como Naruto estaba intentando enseñarle a Gaara que hacer y sólo causando más caos. Era tan típico de Naruto que no pudo contener la sonrisa. Probablemente esto era lo más cerca que iba a estar de salir con él y no lo iba a malgastar poniéndose triste.

Aún si lo estaba haciendo a través de Gaara.

Su sonrisa despareció, se sentía mal sobre eso. Sólo estaba intentando hacer la transición lo más fácil posible hasta que el pelirrojo llegara a la misma conclusión.

Gaara se detuvo una vez más y se giró hacia ella. –Gracias por tu compañía. Temo que debo encontrar a mis hermanos y encontrar un lugar en donde pasar la noche.

-Gracias por caminar conmigo, lo disfruté.- Hinata se inclinó en agradecimiento.

-¡Invítala a cenar!

El ojo de Gaara se encogió un poco ante el fuerte susurro.

-Debo declinar.- se disculpó. –Voy a cenar con mi familia esta noche.

Alivio llenó sus ojos verdes, sólo para apagarse cuando el susurro continuó. -¡Al menos invítala a desayunar!

Gaara sólo la volteó a ver.

-Um, desayuno estaría bien.- aceptó con nerviosismo. –Te veré allí.

-A las ocho.- Gaara asintió y se volteo para irse.

-¡Espera! ¡Tienes que darle un beso de despedida!- La voz de Naruto sonó de nuevo.

Color cubrió el rostro de ella antes de irse rápidamente.

Naruto salió de su sombra sacudiendo la cabeza.

-Oh, hombre, tenemos mucho trabajo que hacer.

-No aprecio que me espíen, Naruto.- Gaara lo vio con desaprobación.

-No lo tendría que hacer si supieras que estás haciendo.- respondió. -¡Ni siquiera la tomaste de la mano!

Frunció el ceño. –No parecía necesitar ayuda.

Naruto abrió y cerró la boca antes de sacudir la cabeza una vez más. –Tenemos mucho trabajo que hacer.

-¡Pero Temari- Kankuro!— - Gaara trató de discutir mientras Naruto lo arrastraba.


Gaara no estaba en el mejor de los humores la mañana siguiente. Había pasado el resto de su tarde sentado en el sillón de Naruto mientras dicho rubio daba vueltas dándole instrucciones.

Qué hacer y qué no hacer en una cita de acuerdo a los Uzumaki.

Gaara no estuvo impresionado.

Lo único que descubrió fue que debía de evitar a toda costa usar los huecos que Naruto había dejado en sus instrucciones, o el ninja de la hoja nunca iba a creer que estaba intentando.

Si Naruto decía rana, él iba a brincar.

Estaba bien.

Iba a brincar pero Naruto se iba a cansar.

La chica Hyuuga apreció justo a tiempo.

La observó, al menos sería puntual durante su unión forzada. Se humedeció los labios, de pronto nervioso ante lo que tenía que hacer.

-Es muy importante que la toques.

-Buenos días.- Le sonrió aunque sus ojos blancos escaneaban el horizonte en busca de algo naranja.

-¿Tocarla?- Gaara interrumpió por primera vez.

-Si.- Naruto respondió. –La gente hace eso para demostrar afecto.

-¿Tocar cómo?- frunció el ceño. –No toco a la gente. La gente no me toca. No se atreven.

-Vas a tener que superarlo Gaara.- suspiró Naruto. –Al menos cuando estés con Hinata.

-Tocar.- su voz considerándolo ahora.

-Si.- el rubio sacó un pergamino. Procedió a mostrarle todas las áreas seguras para tocar a una chica y las áreas que evitar a menos que estuvieran fajando, entonces estaba bien.

-¿Fajando?- Gaara parpadeó.

-Sí, eh…- se ruborizó. –Estoy seguro de que Hinata te lo explicará.

Asintió y se acercó a ella.

Se concentró en él y sus orbes plateados mostraron sorpresa ante la falta de distancia.

Sus labios se detuvieron a centímetros de su mejilla. –Él observa.

Tomó una de sus manos y la puso sobre su codo.

Ella empezó a respirar de nuevo cuando él la jaló con suavidad. Eso fue inesperado, pensó en confusión. ¿Qué le habrá dijo Naruto?

Enroscó los dedos alrededor de su brazo con delicadeza.

Le lanzó una mirada de lado y luego regresó su atención el frente.

Entraron en silencio al restaurante y les dieron mesa rápidamente.

Gaara ordenó y luego le lanzó una mirada.

-Oh.- Luchó con el menú y ordenó.

Cuando el mesero se alejó, lo observó con obvia sorpresa. Había pensado que iba a ordenar por ella. Todos los hombres en su vida lo hacían, tal vez a excepción de Shino, pero no estaba segura ya que Kiba siempre ordenaba por todos.

-¿Hice algo mal?- Frunció el ceño ante su expresión.

-No.- Sacudió la cabeza.

Gaara hizo un sonido sin significado y estuvieron en silencio hasta que les sirvieron la comida. Esperó hasta que estuvieron solos de nuevo y partió sus palillos.

-Deberías de decirle.

-¿Qué?

-Naruto.- tomó un bocado. –Sería la forma más rápida de detener esta farsa.

Frunció el ceño. –Fingir que salíamos fue tu idea.

-Sí, lo fue.- inclinó la cabeza. –Aún así, tenía que decirse.

Partió sus propios palillos mientras pensaba.

-¿No quieres salir?- aspiró de golpe. –Digo, ¿fingir salir?

Firmes ojos verdes se encontraron con los suyos. –Es más que las personas no quieren salir conmigo. Quieren salir con el Kazekage, no el monstruo.

Inclinó la cabeza. –No eres un monstruo, Gaara, aparte, has cambiado desde entonces.

-La gente tiene memorias largas.- sus ojos nunca se movieron de los de ella. –Y sí, sí lo era.

Un escalofrío recorrió su espalda cuando un recuerdo de los exámenes chuunin regresó.

-Que llueva sangre.

Sus labios se levantaron en lo que pudo haber sido una sonrisa pues él parecía saber exactamente qué estaba recordando.

-Verás, la gente no sólo olvida y ya.- Su voz sonaba divertida y oscura. -¿Segura de que no deseas decirle? Podría salvarte.

-¿Salvarme de qué?- Estaba atrapada en su mirada.

-De mí.- La soltó de sus ojos y regresó a su comida.

Gaara observó su reacción por el rabillo del ojo y aprobó de la misma.

Sus labios se tensaron con decisión y sus ojos de plata de entrecerraron.

Hmm, es valiente, se encogió de hombros mentalmente. Valía la pena intentar.

Se giró hacia él con determinación quemando sus ojos y abrió la boca para hablar.

-Naruto mencionó algo sobre fajar.- interrumpió con habilidad y casi sonrió cuando oyó sus dientes chocar al cerrar la boca. –Dijo que tú me lo explicarías.

La vio con atención y notó el rojo que llenó su rostro.

Como parecía incapaz de hablar, continuó. –Espera que hagamos esta actividad en algún momento de esta semana, así que cuando tengas un espacio en tu agenda—

La atrapó cuando ella se dejó caer, desmayada.

Bueno, tal vez eso había funcionado demasiado bien.