Capítulo 6
La miro tan marcadamente que Helga pudo sentir una gota de sudor correr por su cien.
En ese preciso momento el pánico se acrecentaba desde el centro de sus entrañas, pero el orgullo ante todo, no dejo que eso la turbara, le sostuvo la mirada al oji verde firmemente, retándolo, no se movería, la miraba del rubio reflejaba orgullo herido, algo dentro de él, desconocido, había crecido, la bestia de la vanidad no lo dejaría sin dar pelea y mucho menos sin darle su merecido a esa mujer.
Lo estaba disfrutando, en verdad, lo estaba haciendo, en su mente eso le causaba repulsión, jamás en su vida, el, Arnold Shortman, trabajador de buenos morales y sobre todo hombre intachable, se habría imaginado encontrarse en tal situación y mucho menos ,disfrutarla, ¡todo! ¡Toda la maldita experiencia!
Pero por más repulsión que eso le causaba, también estaba el hecho que pesaba más, el juego de "Quien tiene el poder " lo renovaba, le encantaba y sobre todo, lo apasionaba. ¿En que distorsionado pervertido se había convertido? Para lo que le importaba ahora, eso lo hubiera pensado antes, ahora simplemente quería jugar, y estaba dispuesto aganar.
La rubia por su parte, lo analizaba, esto se trataba de quien movía primero, y a ella como la excelente mujer de negocios que era, le encantaba dejar que las mismas personas se dirigieran a su perdición, ella solamente tomaba ventaja. Pero no olvidaba que él también era un experto, con su mirada rapaz, él estaba listo,lo sabía, aunque ella era una mera observadora, aun se mantenía alerta, cosa que le resulto casi imposible cuando el acorto aún más la distancia y aunque ella no se movió, sabía que tal vez no estaría en la situación más ventajosa.
El la estrecho por la cintura, fuerte pero suave, a lo que ella exclamo un quejido ahogado, se maldijo internamente por no poder reprimirlo, eso se marcaria como un primer y desastroso error. El no paso por alto que ella había abierto una brecha en su fortaleza, todo se trataba de estrategia y él era un excelente estratega, se sentía magnifico, hacía mucho tiempo que no lo hacía. -Usted me había engañado-. Sonrió airoso ante lo que acababa de pronunciar -Gran error de mi parte.
Helga no descifraba lo que en el pasaba, eso la molesto de sobremanera, maldito Shortman, lo odiaba, como se atrevía. Le sonrió con ademan hipócrita – ¿En que lo he engañado según usted?
-Ja, en todo por supuesto, hay engaños que no se dicen abiertamente, si no que se especulan y usted señorita me ha hecho caer.
-Sigo sin entender
Intensifico su amarre, a lo que ella se restió sin éxito, algo había en el salvajismo controlado del rubio que la estaba debilitando, ya no había delicadeza ni cautela, todo era tosco, macabramente controlado, no la lastimaba, solo juagaba su estrategia, lo había descubierto, Helga Pataki tenía que ser domada, sin duda era de la clase de mujer que tendría que ser domesticada, rebelde, fuerte, testaruda y muy pasional.
Jamás en su vida había tratado con una mujer así, siempre con carácter dulce, sumisas y muy insípidas, por alguna razón creía que eso estaba bien, de hecho él las prefería así, pero ya no.
Helga Pataki necesita un castigo y él se lo daría con gusto.
La beso fuerte y apasionado sin darle la oportunidad de negarse, con cada segundo, ella se entregaba, dejo de luchar, ya para que, sin duda ella quería, para que negar al placer. Entrelazo bruscamente sus brazos sobre el cuello del rubio e intensificó aún más el beso, nuevamente lo quería todo, sabía que había caído pero que más daba, si aún quedaba fragmentos de rebeldía ya no le bastaban para oponerse. Su respiración comenzó a sufrir estragos, cada vez más y más, le costaba respirar, nuevamente regreso el sofocante y endemoniado calor, lo que la molestaba pero no bastaba para que parara.
La renovación de la confianza hizo que se acrecentara el ego ¡Por fin! Le costó monumentales montañas de auto control, pero por fin había logrado que ella se rindiera ente el, lo sentía, en su lenguaje corporal, en sus quejidos, suspiros, en todo, una pequeña victoria, pero que se sentía como la más grande.
Tomo sus hombros con fuerza y se separó bruscamente, en el rostro de Helga se mostraba un aire de confusión, el rubio la miro lleno de euforia y volvió a enarcar una sonrisa maléfica.
-Señorita Pataki, nuestro encuentro de hoy ha terminado.
Helga abrió los ojos desorbitadamente, no podía creerlo, el muy desgraciado, en su semblante rápidamente apareció una sonrisa burlona y resignada, sin duda alguna, ese round lo había ganado el rubio, lo entendía perfectamente, aunque no le sorprendió, supo que había perdido desde el momento en que bajo su barrera sin la menor reserva ante su amarre salvaje.
-Bien jugado Shortman-. Se alejó del rubio lentamente con un marcado meneo de caderas, mostrando gran seguridad, si bien ya había perdido la contienda no significaba que no podía preparar el terreno para el próximo encuentro. Llego hasta el acojinado sofá en el cual se sentó, sugestivamente cruzo sus largas y hermosas piernas enmarcadas por las medias y el ligero negro y pronuncio endemoniadamente sensual -Ya habrá otras noches, fue todo un placer Señor Shortman.
El rubio trago saliva, la maldijo internamente, estaba frente al demonio hecho mujer, se apartó todavía más y se encamino hacia el perchero para tomar su abrigo. –El placer fue mío, la veré pasado mañana, a la misma hora, aquí mismo, buenas noches.
Arnold salió deprisa, sin inmutarse, temía que en cualquier momento se daría la vuelta, la tentación era mucho más que grande, pero logro contenerse, se dirigió lentamente hacia el ascensor, aún tenía los estragos carnales presentes en su cuerpo, presiono barias beses el botón, algo había de desesperación en sus movimientos, tenía que calmarse, pero por más que se mentalizaba no lo conseguía ¿qué demonios había pasado ahí adentro? no podía concebirlo, la idea lo escandalizaba, donde quedo aquel hombre sereno e inquebrantable, todo estaba fuera de control, si quería seguir con sus planes tenía que verla en un lugar menos privado, donde no se les facilitara perderse en la pasión.
El sonido de la puerta abriéndose lo saco de sus pensamientos, dio unos cuantos pasos para introducirse en el lugar, ya adentro se recargo sobre la pared lateral de este, entrecerró los ojos y mostraba el ceño fruncido, todo estaba mal, una fuerte jaqueca comenzó a punzarle en la cien, tenía que pensar y la estúpida canción del elevador no ayudaba ¿Quién demonios dijo que esa estupidez era relajante?
Salió lo más pronto que pudo al abrirse las puertas, paso rápidamente por la hermosa recepción, abrió bruscamente las puertas de la entrada, había olvidado que era invierno, la fría brisa le recordó que aún estaba medio desnudo, camino lentamente por el pavimento cubierto de nieve hasta donde se encontraba aparcado su auto, introdujo la llave torpemente lo que provocó que estas se cayeran al piso, tenía que tranquilizarse y el estúpido frio no ayudaba. Suspiro largamente y se puso en cuclillas para tomar las llaves, todo tenía que ser más controlado, menos comprometedor y Pataki no se lo estaba poniendo fácil.
Cuando por fin pudo introducirse en el auto y encender el motor, condujo por unas cuantas avenidas, todo estaba melosamente adornado con las decoraciones invernales, de niño le había fascinado tal decoración, era tan alegre y sobria a la vez, hacia un gran contraste con los copos de nieve que caían desde el cielo, cayó en cuanta que hacía ya varios años que no le tomaba importancia a la decoración, ni mucho menos a la época, sus últimos años solo se trataba de trabajo y nada más, con la salud deteriorada de sus abuelos y sus deudas acrecentándose, que más podía hacer.
Faltaba poco para la navidad lo que implicaba que aun a altas horas del madrugada aun había una cantidad considerable de personas, le parecía algo bizarro que estuviera atascado en el tráfico en la madrugada, por lo que decidió tomar otra ruta fuera del centro, estaba en la total oscuridad, inclusive la destellante decoración navideña ya no se hallaba a la vista, todo estaba desierto, conforme avanzaba fue visualizando una figura humana a lo lejos, parecía caminar con apuro, algo encorvado, al parecer por el frio que comenzaba a acrecentarse.
Al llegar cerca de la persona bajo la velocidad para ver con mayor claridad, toco el claxon un par de veces haciendo que la persona diera un enorme respingo, el rubio bajo la ventanilla y se inclinó para hablarle.
-¿No te parece que es muy tarde para que andes por aquí?
El moreno formo una enorme sonrisa y se encamino hacia el auto, aun con la capucha de su abrigo sobre su cabeza y sus manos metidas en los bolsillos titireteaba de frio, al llegar a la puerta se encorvo para ver por la ventana el interior del auto.
-Cielos viejo, jamás me había dado tanto gusto de verte ¿Me das un aventón?
-¿Y tú porque crees que te hable? No creo que sea para saludarte o sí.
-Vamos Arni, te comportas como un cascarrabias – Se dibujó un leve asombro en su rostro y evito emitir una risa delatora, dio un rápido meneo de la cabeza, mostrando incredibilidad ante lo que presenciaba.
Arnold le hizo el ademan con la mano de que se subiera, ante el gesto, Gerald de inmediato se introdujo en el auto.
Una vez adentro Arnold emprendió nuevamente la marcha, el moreno por su parte miraba fijamente hacia el frente mientras que frotaba sus manos buscando un poco de calor.
-Está haciendo un frio del demonio ¿No te parece?
-Sí, supongo que si
-Bueno, aunque no creo que tú lo estés sintiendo mucho hermano.
-No veo por qué lo dices
El moreno volteo rápidamente incrédulo, en su rostro se podía leer literalmente la palabra "¿Enserio?" El rubio volteo mostrando el semblante de seriedad, a lo que el copiloto parpadeo rápidamente y se hecho a reír.
-Cielos Arnold, si no vas a decir el crimen, por lo menos esconde las evidencias.
Arnold se mostró confundido ¿A qué demonios se refería? Entonces dirigió su mirada hacia su camiseta totalmente abierta, nuevamente la punzada de la migraña apareció, todo estaba mal, como carajos había olvidado que estaba en esa condiciones.
-Gerald…yo...
-Viejo no puedo creerlo, realmente es inaudito.
-Gerald te pido que no lo digas.
-¡Válgame dios! Se ve que hay química ¡Enserio! –Pronuncio pícaramente mientras que señalaba el cuello y la cara del rubio.
El rubio paro bruscamente el auto y se miró fijamente el en espejo retrovisor, esto era la muerte, no podía soportar una situación así, tanto su cara como su cuello estaban llenos de colorete color rojo pasión, el cosmos se burlaba descaradamente a costa de él, recargo su cabeza sobre el volante frustradamente, ya no podía, ni con la vergonzosa situación, ni con aquella espantosa migraña.
Definitivamente tenía que evitar que de nuevo se le saliera de control.
Gerald lo observo, de inmediato sintió la corazonada de que no todo era lo que parecía, su amigo estaba metido en algo, lo conocía, no se lo diaria, así de denso era.
El viaje fue en silencio, tortuoso e incómodo, Arnold estaba de pésimo humor, para el moreno significaba la clara prueba de que su amigo estaba total y rotundamente frustrado sexualmente, cualquier chica que se hubiera encargado de ponerlo así, sin duda tenía que ser una fiera en la cama.
El rubio aparco fuera de donde se hallaba el edificio donde se hallaba el departamento del moreno, Gerald sabia cuando no era oportuno presionar a su afable amigo –Descuida Arnold, no diré nada-. Se limitó a bajar del coche, el rubio observo como Gerald camino rápidamente hacia el edificio y se perdió en el umbral de la puerta principal.
La frustración y la ira no eran buenos consejeros por lo que suspiro largamente, todo esto era prueba ferviente de que no se podía subestimar a nadie, eso fue un grave error, Helga Pataki había tenido la inteligencia de no mostrar todas sus cartas, sin duda estaba frente a una poderosa contendiente.
Comprendió que si quería salirse con la suya tendría que tener la sorpresa de su parte y él sabía perfectamente como sorprender a Helga Pataki, sin dudas el ganaría este juego.
Continuara….
No me digan que esta cortito, es el más largo hasta ahora =)
Me disculpo pero recuerden que tengo los deberes del hogar y de la universidad por lo que solo me es posible publicar semanalmente, pero si llegara a tener oportunidad, publicare más seguido. Aunque también depende del numero de comentarios que reciba, se que varios len esta historia pero no comentan, háganlo no saben como me motivan y me inspiran.
Gracias a todos por sus comentarios. Les contestare por privado.
Luna: gracias por tu comentario, me alegra muchísimo que te gustara mi historia=).
Amnesia TDD : gracias me estoy en forzando para que les guste, la verdad no puedo publicar tan frecuentemente, solo semanal, me disculpo, saludos =).
Lupita: gracias por darme la oportunidad y dejar tu hermoso comentario, saludos=).
Linaakane: no entendí que quisiste decir con "asiiiiiiiiiiiiii" pero debo decir que me hiciste el día jajajajajajaj, lo tomare como sigue así ajajajajaj gracias =).
Lusol: gracias, me animaste muchísimo, me encanto tu comentario, si ambos quieren mandar ajajajajajajaj eso creo que es la estampa principal de mi historia =)
La verdad me han hecho súper feliz.
Sigan comentando me gusta saber sus opiniones y saber si va por buen camino o no.
Dejen comentario y todos felices =) hasta la próxima.
