¡¡Hola gente!!

Finalmente estoy de vuelta (las fiestas de plano no me dejaron tiempo para escribir) con el siguiente capitulo de esta historia de perversión, lujuria y un poquito de amor (creo). Imagino que si alguno estuvo revisando la historia seguido se habrá decepcionado cuando vieron que el nuevo capitulo solo eran agradecimientos y comentarios, pero ya saben el dicho: "es de bien nacido ser agradecido". En fin, ahora si estamos con todo para seguir con esto, como siempre hay que empezar con el básico:

Ryu, Chun-Li, Sakura y el resto de los personajes de Street Fighter pertenecen a CAPCOM, esta historia se hace sin fines de lucro y solo por diversión y homenaje.

Eso me recuerda, si les gusta la historia recomiéndenla con sus amigos, siempre es agradable ver muchos reviews, ahora si voy derecho y no me quito

¡COMENZAMOS!

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TRIANGULAR SORPRESA 1: RYU, KEN Y ELIZA.

La montaña ofrece belleza a todo aquel que desea cobijarse en ella. El fresco aroma de la hierba y el relajante sonido del viento que sopla llena de vida el cuerpo, al tiempo que la piel siente un frío que alerta aún más la mente. Las nubes en el cielo dibujan historias que es placer ocioso descifrar.

-"Curar el alma por medio de los sentidos, curar los sentidos por medio del alma" Oscar Wilde sabía como expresarse…

Mi alma… pertenece a dos corazones.

Ryu había permanecido en la montaña que visitó con Chun-Li durante todo el día, esforzándose por digerir y analizar las situaciones que surgían a su paso en días recientes.

-¿De veras está pasando esto? ¿Cómo puedo ser tan débil? ¿Por qué ahora? Las conozco de años ¿Qué ha cambiado? En verdad no sé que me pasa pero es urgente que encuentre una respuesta. Supongo… que no me haría daño visitar a Ken una vez más.

Era el atardecer cuando Ryu entraba a la ciudad, en su camino cruzó por un parque, una fuente de aguas doradas bailaba ajena a sus preocupaciones y frente a ella se hallaba una mujer que Ryu no creyó que volvería ver de nuevo en un tiempo.

-¿Rose?

-Hola Ryu… un placer verte.

-¿Qué haces aquí?

-Me gusta pasear ya lo sabes, y el Soul Power me da la ventaja de hacerlo a un bajo costo. Debo decir que tus modales van decayendo… la pregunta fue grosera y no me has saludado ¿Te molesta mi presencia?

-N-no… no… discúlpame, no me he sentido como yo mismo últimamente, además que cada que te veo significa serios problemas.

-Descuida solo quería bromear, pero veo que estas muy tenso, si te sirve de consuelo, esta vez no hay desastres inminentes cercanos ju-ju-ju.

Ryu sonrió forzadamente, en parte era bueno saber que al menos no tendría que lidiar con dictadores locos o con su padre y su demoníaca influencia; pero con Rose aquí, quizás podría obtener algún buen consejo.

-Rose…

-¿Dime Ryu?

-Sé que sonará raro pero… ¿Podrías… checarme? Últimamente han pasado cosas que no sé como tomar ¿tus cartas tendrán algo sobre mí?

Rose lo miró con curiosidad y sorpresa, pero no dijo nada al respecto, solo tomó su mazo de Tarot que siempre trae consigo y lo hizo flotar frente a ella.

Con cada carta de develaba su cara cambiaba de la calma a la sorpresa pasando por la diversión e incluso un leve rubor coloreaba sus mejillas.

-Tu futuro y destino es tan indescifrable como siempre… sin embargo tu presente es el que me impacta. Estás en medio de cambios violentos y definitivos, eso explica tu extraña actitud… ¡oh vaya! Sobre ti se hallan las estrellas del amor y la fertilidad, y según veo están tan encima de ti que podrían aplastarte. Todo se traduce como que ha llegado el tiempo en que afrontes o aceptes en tu vida algo a lo que les has dado la espalda y es parte natural de la misma.

Ryu no comprendía bien todo el discurso, pero lo último parecía muy claro.

-Oh… supongo, que no dice en tus cartas con quien debo "aceptar mi naturaleza" ¿verdad?

-Lo siento… yo no adivino esas cosas, es muy corriente, solo los charlatanes lo hacen, además… eso lo deberías de saber tú mejor que nadie (guiño)

-(sonrojo) Pues no tanto… de cualquier manera gracias por tu consejo Rose, ya no te quito mas tu tiempo.

-Ya que lo mencionas, mi tiempo cuesta Ryu ¿No creerás que esta sesión fue gratuita o si?

-Ahm… perdón, es solo que nunca me habías cobrado.

-Eso es porque yo lo había ofrecido y era mi deber, esta vez fue para algo irrelevante y porque tú lo pediste. Debo decir Ryu, que no será barato.

-B-bueno, si tú lo dices está bien. Aunque no traigo mucho dinero conmigo.

Rose sonrió mientras jugaba sus dedos sobre el pecho de Ryu.

-En ese caso… quizás pueda cobrarte en otra forma…

-Hola Ryu!

Un saludo a espaldas de Ryu llamó su atención, cortando con le escena.

-¡Argh! ¡Ken! Hola… yo… Rose solo estaba…

-¿Rose? ¿Dónde?

Cuando Ryu volteó de nuevo, se encontraba solo, sacudió la cabeza tratando de espabilarse y Ken reía divertido.

-Parece que te han exprimido bien ¿eh? ¿Cuál es mejor?

-No sabría decirte, yo… ¿CÓMO SABES QUE…?

-Las casas ricas siempre tienen cámaras de seguridad. Vi cuando Chun-Li te trepó a su auto, se veía furiosa y como veo que sigues vivo supongo que hiciste "algo" para contentarla JA-JA-JA-JA-JA.

-¡Cállate! Parece que olvidas que el pervertido eres tú.

-Si, como digas, mencionaste a Rose ¿estás haciendo una lista o algo así?

-En serio Masters, no me ayudan tus comentarios.

-Disculpa brother, no puedo evitarlo, es tan raro verte en calidad de Hentai.

-Ya no sigas con eso. Mejor dime que haces por aquí tan tarde.

-Oh que bueno que lo preguntes. Tras tu visita, tu salida con Chun-Li y todo eso Eliza y yo estuvimos platicando, dice que quedó muy sorprendida con eso; que con tu cara tan seria no podía imaginarte como serías en la cama…

-Lo cual me ayudará a dormir tranquilo, me quedé algo incómodo por lo que tu esposa podría pensar de mí.

-Pues creo que cosas muy interesantes para ti. Dije que no podía imaginarte… hasta antier por la noche. Estaba yo durmiendo muy tranquilo, cuando pronto Eliza empezó a gemir en esa forma que has de haber oído mucho últimamente.

-Tengo la idea, pero no me gusta de hablar de estas cosas contigo.

-¡Oh come on! Somos hermanos ¿no? Hay confianza, pero bueno déjame seguir. Como sonaba y se veía muy sexy quise dejarla seguir soñando, lo único malo fue que cuando mas "hot" estaba la situación, se le escapó tu nombre ¡no juegues! Eso sí que fue un balde de agua fría Ryu.

-¿El término "demasiada información" te dice algo Ken?

-Mmm...… nop. Tras estarlo pensando mucho, decidí volverme a dormir, a la mañana siguiente le pregunté que había soñado, para ver si recordaba algo. Tan pronto acabé la pregunta se puso roja, roja. Me dijo que no se acordaba pero claro que con esa reacción no le creí nada. Soy un hombre open mind y todo, así que no quise presionarla más, pero anoche volvió a soñar lo mismo, aunque al menos esta vez ya también escuché mi nombre, lo cual me tranquilizó un poco, pero de todas formas los celos me estaban comiendo vivo; así que esta mañana si la acorralé para que me dijera su sueño. Me dijo que estuvo soñando que hacíamos un "menage a trua"… y… ahm…

-¿Qué?

-¿No vas a preguntarme que es?

-Ken… el promedio de lectura de un japonés según la UNESCO es de aproximadamente de 47 libros al año, yo aporto a esa cifra con un record de 78 libros en el año pasado, creo que puedo decir sin problemas que sé mas cosas de las que crees, un "Ménage a Trois" es un acto sexual entre 3 personas...

-¡Agh, a veces eres un pesado! Bueno, entonces sigo, que estábamos en un trío, pero que a diferencia de sus fantasías acostumbradas (fíjate, me enteré que tenía sueños húmedos seguido) esta vez el otro hombre si tenía cara y eras tú ¿Qué loco no?

-¿Si te digo que si, no entraras en detalles? Diablos Ken, en serio que eres un enfermo, aunque supongo que me alegra que me tengas ese grado de confianza, con cualquiera le diría a alguien que es el 50% de la última fantasía recurrente de su esposa.

-Si, es algo muy loco.

(Ambos) ja-ja-ja-ja-ja-ja

-¿Y… qué opinas?

-¿Disculpa?

-Vamos Ryu, no creerás que te lo dije solo por hacer tema de conversación ¿o si? ¿Qué me dices, no te gustaría hacerlo?

-¿Bromeas? ¡Estás loco! ¡No voy a hacer eso!

-Oh vamos, no es malo, solo diferente. Además me estarías ayudando, uno nunca sabe cuando una fantasía sexual no complacida puede llevar a mal fin un matrimonio, sin mencionar que andas desatado JAJAJAJAJA.

-No… no quiero...

-¿No te gusta mi esposa?

-¡No! … bueno, si… ¡No, quiero decir no! … o sea, nunca he pensado en Eliza-San de esa forma.

-Es por eso Ryu, eres mi mejor amigo, sé que nunca me jugarías chueco. Amo a Eliza y no me arriesgaría a perderla, pero también me gusta cuando es perversa y desea experimentar. Te lo suplico hermano, no puedes dejarme abandonado, me lo debes.

-¡Ahora resulta que te lo debo! Caray Ken ¡Esto si que está fuera de los límites! ¿Estás… conciente de tu petición?

-Jamás te lo pediría si no fuera así, lo he estado sopesando y nunca accedería a hacer algo esto si no fuera con mi mejor y mas leal amigo.

-… Gouken-sensei no lo aprobaría…

-¿Pero accederás cierto?

-Solo… solo dos cosas.

-Dime

-Primero, esta será la primera y última vez que haga algo como esto y segundo, si crees que algún día te devolveré la invitación estas total y absolutamente LOCO.

-Ja-ja-ja ¿Cómo crees Ryu? Jamás me pasó por la mente (¡Chin! Con lo divertido que hubiera sido jugar con Chun-Li… o con Sakura… nah, ella no es mi tipo).

-Ken, puedo ver tus pensamientos desde aquí.

-Bueno ya, dejemos eso y sígueme.

Con muchas reservas e inquietud, Ryu acompañó a Ken a su casa. Al llegar a la mansión Ryu sintió flaquear y quiso salir, pero Ken ya tenía esto considerado.

-¡Déjame ir Ken! ¡Esto no está bien y no quiero hacerlo!

-¡Ah eso si que no, diste tu palabra y ahora debes cumplir!

-¡No!

-¡¿QUÉ ES TODO ESE ESCANDALO AHÍ ABAJO?!

Tras escuchar el reclamo, los dos amigos voltearon hacia la escalera pera ver a Eliza, cubierta solo por un camisón de seda, a medio cerrar. Sus blancas y bellas piernas quedaban a la vista y un escote mostraba una generosa porción del valle de sus pechos. Cuando Eliza vio a Ryu su mirada cambió de molestia a un pudor, curiosidad y una tenue alegría.

-ah… ¡Ryu! que sorpresa verte… tan tarde ¿Qué haces por aquí?

-Bueno… yo… ahm… verá Eliza-San… uh… Ken… bueno, usted… ¡argh!

-Lo que Ryu trata de explicar con elocuencia es que ya conoce tu pequeño y perverso sueño húmedo, mi amor.

Eliza tuvo que sostenerse del barandal para no caer, mientras su cara perdía el color, para luego sonrojarse profusamente.

-¿L-lo sabe?

-Así es, pero tu amadísimo esposo pensó que si querías probar cosas nuevas ¿Cómo podría negarme? Claro que cabe aclarar que Ryu dice que solo será esta vez, así que tendrás que disfrutarlo con todo tu ser ¿OK?

Eliza escuchó todo sin moverse ni un ápice de su lugar, mientras miraba a Ryu, quien no se atrevía a verla a los ojos, pero el sonrojo en la cara del guerrero le decía todo lo que necesitaba saber. Con una sonrisa en los labios que trataba de disimular su nerviosismo bajó las escaleras, besó a su marido y luego se dirigió a Ryu, viéndolo directo a los ojos.

-¿Es eso cierto Ryu? ¿Has venido por mí?

-E-Eliza-San… yo…

-Vamos Ryu, solo Eliza, después de todo; vamos a hacer cosas que exigen que tenerse confianza.

Ryu tragó saliva, Eliza era tan diferente del resto de las chicas que conocía, una princesa de belleza delicada, mezcla de elegancia, amabilidad y dulzura. Antes de poder rehusarse ya estaba en la recámara de los Masters.

Eliza estaba sentada al borde de su cama, con la bata semiabierta, claramente se podía ver el valle de sus pechos, no había sostén que obstruyera la visión, u abdomen liso y blanco se veía mas abajo, terso y esbelto. Una delicada pantaleta de fina lencería en color azul claro cubría la modestia de la mujer de Ken. Ryu no pudo evitar la erección que se formaba en su pantalón.

Ken se limitaba a verlos divertido, su esposa esperaba ansiosa y su mejor amigo estaba tan rojo y petrificado que a veces se preguntaba si seguía respirando, en un momento que consideró adecuado y recordando los viejos tiempos, le bajó de golpe el pantalón con todo y trusa, dejando a Ryu totalmente descubierto. Eliza se sorprendió del tamaño de Ryu, sin poder evitarlo Eliza empezó a retorcerse en la cama, al sentir la humedad en su entrepierna.

-V-vaya… creía que los asiáticos eran mas… "petitte" ¡Pero eres un monstruo Ryu!

-(sonrojo) G-gracias… es solo anatomía, mi estatura y ritmo de vida dan como resultado mi… "buena salud".

-Bueno, bueno… ¡ya déjense de plática, empiezo a aburrirme!

-Amor… creo que Ryu aún está muy tenso ¿Por qué no empezamos tu y yo?

Ken se sorprendió un poco pero le encantó la idea, sin detenerse a pensar se arrancó la ropa desesperado y se dirigió a la cama no sin antes darle un golpe a Ryu.

-¡Checa bien como se hace bro! Puedes aprender una cosa o dos.

Mientras Ken se desvestía Eliza se ponía de pie y dejaba caer su bata, mostrando su cuerpo casi desnudo a Ryu, al tiempo que le regalaba una sonrisa cálida e invitante; Ryu no podía moverse de su lugar, solo se limitaba a mirar como su amigo y su esposa empezaban a complacerse.

Ken besaba a Eliza con pasión mientras la abrazaba fuertemente, las caricias eran seguras y atrevidas, como podía esperarse del americano. Eliza gozaba con la forma de amar de su esposo, fuerte y apasionada, podía sentir como las manos de Ken se apoderaban de su cuerpo y lo estrechaba con ansia, su boca mordisqueaba su cuello, luego subía y su lengua jugaba con el lóbulo de su oreja, Eliza vibraba con las caricias y sentía electricidad corriendo por todo su cuerpo.

-Ken… que bien lo haces ¡me pones tan caliente…! ¡Házmelo ya!

-Claro que te lo haré mi amor, no desesperes, pero recuerda que tenemos público y hay que hacer esto mas interesante a la vista.

Ken se pasó tras su esposa de forma que Ryu no se perdiera de nada mientras él seguía paseando sus manos por toda la anatomía de Eliza, quien no apartaba la vista de Ryu; quien tampoco podía dejar de verla. De pronto Eliza sintió como Ken le bajaba su tanga de improviso, dejándola ahora sí totalmente desnuda. La respiración de Eliza se hizo pesada y ansiosa, instintivamente empezaba a repegar su trasero contra su esposo, sus movimientos eran rítmicos y su entrepierna ya no podía contener la humedad en su interior dejándola correr por la parte interior de sus muslos. Ken tomó a Eliza por la cadera y la hizo abrir las piernas, tras lo que la hizo quedar en escuadra, con sus manos en sus rodillas, su rostro ya era todo carmín cuando Ken empezó a pasear su lengua por el sexo de Eliza quien ya no podía ocultar su excitación ni un poco.

-¡Oh dios! Que rico… ¡No pares mi amor! Nunca me había sentido así.

Ken se había percatado de eso, al parecer, el tener público los estaba excitando como nunca antes, pero el que Ryu fuera solo espectador no era la idea, así que tras sentir el primer orgasmo de Eliza, decidió sujetarla por las muñecas para evitar que cayera desfallecida en el piso.

-¿Acabaste con puro sexo oral, amor? Vaya, creo que hoy estás demasiado sensible, quizás debería de pedirle a Ryu que mejor venga otro día, no te vaya a hacer daño.

-¡No! Ah… af… quiero hacerlo ahora…

-Pues díselo a él, ahí está. Dile que venga por ti.

-Ryu… ven aquí por favor… quiero que me hagas el amor.

Ryu veía a Eliza totalmente indefensa y dispuesta, sus nacarados y turgentes pechos, coronados con sus rosados pezones en botón la hacían ver como una muñequita de la más fina porcelana; una figura en mármol de una diosa griega. Por más que quisiera marcharse, Ryu sabía que tras verla así ya no podría hacerlo. Su cuerpo empezó a moverse por su propia cuenta, buscando llenarse del placer que le ofrecía esta Diosa del nuevo continente.

Apenas estuvo a la distancia suficiente, Ken soltó a Eliza para caer rendida a los brazos del japonés. Ryu la tomó del talle y la sujetó con delicadeza, en forma suave y gentil, para luego empezar a besar su cuello y rostro, tratando de evitar al máximo los labios de Eliza, sin embargo ella no compartía la misma idea por lo que apenas tuvo la oportunidad besó a Ryu en forma golosa, enredando su lengua con la de él. Ryu perdió el último grado de autocontrol que le quedaba y correspondió al beso con la misma intensidad, para luego saciarse de los pechos de Eliza, sobándolos, mordiéndolos y dibujando círculos con la lengua en los pezones de la rubia, quien bufaba de deseo, apretando la cabeza de Ryu contra sus pechos cada vez mas fuerte, y enganchándolo con su pierna, como si quisiera fundirse con él.

-Ryu, eres… un enigma para mí. Cada vez que te veía con mi esposo entrenando me intrigabas aún más… si, creo que esto ya lo deseaba desde hace tiempo; pero… cuando llegaste esa última ocasión, finalmente supe que esto podía pasar… Llévame a la cama… y recuéstate, quiero estar arriba… espero no te importe, pero así lo soñé y así lo quiero.

-Será mi placer, Eliza.

Eliza sonrió complacida por la docilidad del guerrero, era tan diferente de Ken, tan tranquilo y serio. Siendo ella tan hermosa como es, Eliza estaba acostumbrada a que los hombres literalmente se desarmaran por llamar su atención. En Ken, Eliza encontró al hombre de su vida, pero su amigo, siempre tan callado y serio ¡le llamaba tanto la atención! Ryu evitaba mucho el contacto con ella, incluso cuando llegaba a intercambiar palabras con él, era muy poco lo que lograba sacarle sobre si mismo, esto la encaprichaba aún más… pero ahora; podría finalmente saciar este quemante apetito. La mejor forma de liberarse de una tentación es rindiéndose a ella; y en esta dorada y única oportunidad, se daría un festín para poder sacarlo de sus sistema de una buena vez.

Ryu llevaba a Eliza en brazos hasta llegar a la cama, dejándose caer de espaldas, Eliza podría hacer con él lo que quisiera y ella estaba tan fascinada con la idea que por un momento solo quiso quedarse quieta, montada sobre la hombría del mejor amigo de su marido; mirándolo extasiada. Poco a poco empezó a moverse en círculos amplios y suavemente; sus ojos cerrados le ayudaban a concentrarse en las sensaciones que manaban de sus entrañas.

Era el turno de Ken de observar el show, la imagen de su esposa teniendo relaciones con otro hombre, su mejor amigo de hecho, era tan… extraña, pero lo realmente perturbador era lo excitante que resultaba. Ver a su esposa cabalgando en su amigo sin el menor recato, incluso mas excitada de lo que nunca la había visto le hizo sentirse ligeramente herido en su amor propio, sin embargo, verla así, tan excitada y desinhibida lo hacía ponerse duro como roca, obligándolo a masturbarse.

Conforme pasaban los minutos, Eliza aumentaba el ritmo, la humedad de su entrepierna bañaba la cadera de Ryu quien estaba hipnotizado viendo el vaivén de los pechos color de leche de la esposa de su mejor amigo; todo parecía tan irreal, pero a la vez tan intenso que su mente no parecía reaccionar, solo podía concentrarse en el placer.

De pronto, Eliza se percató de algo.

-Ken, mi amor ¿Qué haces? Ven aquí por favor, sin ti la diversión no está completa, te necesito dentro de mí.

-¿L-lo dices en serio? Pero entonces, sería por…

-Si, quiero que lo hagas por… ahí.

-Pero tu nunca habías aceptado.

-¡Ah! Mmm… creo que estoy muy excitada para pensar bien ¡deja de hablar y házmelo por atráAAArGH! ¡Ay por Dios, como duele!

Tan pronto Eliza le había confirmado lo que quería, Ken no pudo esperar para dejarla terminar de hablar, desde la primera vez que estuvieron juntos Ken había deseado hacer esto, pero Eliza siempre se había negad. Sin embargo, esta vez era ella quien lo pedía, y como Eliza dijo, no podía perder esta oportunidad. La embestida fue salvaje y profunda, pese a ello, Ken solo había podido entrar a la mitad, y parte de ese triunfo fue gracias a que Eliza ya estaba bastante dilatada por sus orgasmos previos, aunque eso no quitó que la pobre mujer sintiera que la partían en dos. El dolor fue tan grande que Eliza no pudo evitar perder el estilo por un momento.

-¡Grandísimo "·$%&! ¡Me dolió mucho! ¡Por eso no me había dejado! ¿Tienes idea de cuanto mides? ¡Trátame con cariño, soy tu esposa no una &%$·!

-En estos momentos es difícil encontrar la diferencia mi amor, pero trataré de ser mas gentil, solo déjame seguir, no sabes cuanto tiempo soñé con este momento, se siente tan rico este lugarcito tuyo.

-¡Agh! Ah… ah…

Ken no quiso empujar más hasta sentir que su esposa podía aceptarlo, mientras que Eliza debido al dolor se había dejado caer sobre el pecho de Ryu, quien solo cerraba los ojos tratando de no pensar mucho en el detalle de sentir como pese a estar dentro de Eliza, podía sentir a Ken empujando desde la otra cavidad, apenas separados por una delgada membrana. Todo esto era tan bizarro, pero a la vez, era sumamente erótico.

Poco a poco el dolor de Eliza se transformaba en placer y sus sueños húmedos se empezaban a volver algo real. Ken la penetraba por su trasero mientras le pellizcaba los pezones, al tiempo que ella besaba a Ryu con pasión, sintiendo como la hombría del japonés llenaba su intimidad. El placer la embargaba y la lujuria la consumía, pese al poco espacio que tenía al estar entre los dos hombres, Eliza se retorcía y aullaba de placer, finalmente no pudo más y con un gemido que pudo oírse por toda la mansión, Eliza llagó al orgasmo más fuerte y visceral que nunca hubiera soñado tener.

-¡hiyaAAAAAAAAAA!!!

Mientra Eliza se dejaba caer, lánguida y agotada, Ken y Ryu se sentían exhaustos pero no habían perdido la erección, sobre todo porque no habían acabado. Esto en gran medida por lo raro que sentían el estar "jugando espadazos" dentro de Eliza, quien salvo un leve temblor en sus piernas y la respiración tan pesada, parecía haber caído en coma.

Tras un par de minutos que parecieron horas; Eliza "soltó" de su interior a los dos amigos.

-Ay Dios… por un momento creí que iba a morirme. Au… me duele todo, siento como si hubiera estado en medio de uno de sus entrenamientos ¿así es como se sienten tras sus sparrings?

-¡Espero que no! Sería bizarro que Ryu se sintiera así cuando pelea conmigo jajajaja.

-Cállate Ken.

-Pero son unos egoístas, no sentí que hayan acabado, así que esto aun no termina, no hasta que me den todo lo que tienen dentro.

Antes que alguno pudiera protestar, Eliza se acostó boca arriba.

-Ken, házmelo así por favor, quiero que me llenes toda. Y tú, Ryu, acércate que quiero comerte todo.

Ken aceptó gustoso, penetrando a Eliza un poco mas despacio esta vez, pero con la misma firmeza que al principio, mientras que Ryu se arrodillaba cerca del rostro de Eliza quien golosa, se introdujo la hombría de Ryu a la boca en un solo intento. La noche de Eliza no tardaba en llegar a su fin, pero si era ese el caso, entonces le exprimiría hasta la última gota de placer que pudiera ofrecerle, así tuviera que hacerlo en forma literal.

Eliza apretaba a ambos con todas sus fuerzas, Ken podía ver como en cada ocasión en que entraba en su esposa salían jugos de su femineidad, lo que lo ponía como loco, por lo que la tomaba de su cadera, alzándola para elevar aún más el ritmo.

Ryu por su parte apretaba los pechos de Eliza con deseo, mientras la rubia succionaba con todo su ahínco, sus manos se apropiaban del trasero de su "cuñado", mientras su lengua se paseaba por todo lo que pudiera probar. La sensación de 2 pares de manos tocándola, acariciándola en formas tan opuestas pero al mismo tiempo igual de apasionadas la hacían perder el control

Ken, Eliza y Ryu podían sentir que sus cuerpos habían llegado a su límite y solo era cuestión de tiempo que esto acabara con una gran explosión.

Eliza fue la primera en perder el dominio de sí misma, seguida casi simultáneamente por Ryu y Ken, que se derramaban dentro de ella. El orgasmo había sido tan fuerte que se sentían algo mareados, aún así Eliza tuvo fuerzas para pedirles que se juntaran para limpiarlos con la lengua; tras este último movimiento, los tres cayeron en un profundo sueño por el exceso de esfuerzo.

*-*-*-*-*

A la mañana siguiente el primero en despertar fue Ryu, quien al voltear y ver a sus amigos, recostados a su lado y desnudos, se cayó de la cama impactado y avergonzado, de golpe le llegaron los recuerdos de la noche anterior.

-¡No! ¡No! ¡Esto no puede estar pasando! ¿¿¡QUE HE HECHO!??

-mhm… Ryu, cállate bro…. Hay gente durmiendo aquí.

-¿Cómo puedes decir eso tan campante Ken? ¡TUVIMOS SEXO CON TU ESPOSA!

-¡¡¡Shh!!!! ¡Cállate menso, los sirvientes llegan a la casa a las 10! ¿Qué hora es? Uf… que bueno, apenas son 9:30.

-¡Maldita sea! ¿Qué me está pasando? ¡Esto no debió pasar nunca! ¿Cómo pudimos?

-Vamos, vamos, no es tan malo, fue solo algo… poco común, es todo.

-No. Me niego a creerlo, esto sale por mucho del contexto que acostumbro, de alguna forma, algo o alguien debe estar manipulándome.

-¿No somos algo paranoicos? ¿Cómo podría ser? ¿Quién tendría el poder de hacer algo así?

-Ah… disculpen que me meta, pero si hay alguien, más bien debería decir, hubo.

[Ryu y Ken]- BISON…

-Pero… él está muerto, todos lo vimos.

-Bison es peor que una cucaracha, pero estoy de acuerdo contigo; es ilógico decir que sea él. Aún así no puedo dejar de pensar que él tiene algo que ver en esto; necesito ir a las ruinas de su base, sé que encontrare alguna pista allá.

-Caminando tardarás semanas, sinceramente creo que exageras, pero si con eso estarás tranquilo, veré que te lleven allá, regresa por la tarde y un vehículo estará listo para tu viaje.

-Ken, te lo agradezco, pero no tienes que…

-Acepta Ryu, como dice Ken, si esto te hará sentir mejor, debes hacerlo.

-Eliza, yo… gracias, a ambos. En ese caso regresaré más tarde, tengo que prepararme.

-De acuerdo Ryu, solo una cosas mas –Eliza se levantó de la cama y le dio un beso a Ryu en la mejilla –Gracias por esta noche, lo recordaré siempre; cuando esto termine, vengan a comer. Será un placer verlos a los tres, aunque estaré un poco celosa.

-¿Los… tres?

-¡Oye! ¡Celoso debería de estar yo! ¿Desde cuándo Ryu tiene club de fans?

-Ay mi amor, tú sabes que siempre te amaré. Tú eres mi único campeón, el hombre que me hace temblar, pero ahora más que nunca.

-Así está mejor ¡Ven acá, cosa sexy!

-a…já, creo que ya me voy, sé donde está la salida, no se detengan por mí.

-¿Seguías aquí bro? Ups, me perdí por un instante, disculpa. Bueno regresa mas tarde y gracias de nuevo. Parece que Eliza y yo vamos a tener mucho que hacer ahorita.

-Me doy cuenta, hasta luego.

Ryu se vistió lo más rápido que pudo para dejar a sus amigos a solas. Cuando estaba por salir, se encontró al ama de llaves que iba llegando.

-Saludos, Ryu-San, ¿vino de visita?

-Ah… si, pero los señores de la casa, creo que aún no están presentables, así que mejor regresaré más tarde, debo irme, un placer saludarla.

-Igualmente, que tenga un buen día.

Ryu suspiró aliviado de su buena suerte, salió apenas y a tiempo para evitar algún escándalo. Con el ánimo repuesto, se dispuso a prepararse para buscar respuestas y quizás un enfrentamiento con el temible dictador birmano, dueño del Psycho-Power: M. Bison.

Fin del capítulo.

Sigue: Lucha de relevos.


Mhmm… creo que este capítulo si está algo subido de tono, pero aunque no lo crean, la historia está saliendo sola (bueno, salió sola en su momento, ahora la estoy reconstruyendo). Les pido una sincera disculpa por el retraso, tratare de recuperar el ritmo de la historia, aunque ya casi acabamos.

Gracias a todos por sus comentarios, sigan por aquí y manden reviews.