Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! No me pertenece, es pertenencia de su respectiva autora, Akira Amano.
Advertencias: Universo Alternativo (UA), si no se ha entendido, este fic es Yaoi. Pareja principal R27. Duración del fic: 7 capítulos.
Yunmoon Projects
Presenta:
Cuenta regresiva
Capítulo 6 – Dos
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Tsunayoshi Sawada, 14 años.
Tsunayoshi era… era un inútil, bueno para nada, torpe, lento, denso, un poco idiota… y, finalmente, lindo, esa podría ser su única cualidad.
Desde pequeño tuvo una buena infancia, su madre lo amaba y Tsuna era feliz con eso, por un tiempo pensó que el hombre que estaba con él todos los fines de semana era un amigo de su madre… con el tiempo, muchos abrazos y besos, supo que ese hombre era su padre… al menos su madre le dijo eso y Tsuna le creyó.
Conocer a Hibari… es probable que haya sido uno de sus mejores logros. Hibari era un poco brusco, pero era un buen amigo, un tanto ligado al orden, pero no por ello era malo. Tsuna sabía que el pelinegro lograría grandes cosas, después de todo…
Era el mejor en todo.
Era fuerte, era inteligente, era astuto y ágil… ¿Cómo no lograr todo? Realmente estaba celoso, después de todo él era patético y Hibari era un ganador.
Pero poco la duraron los celos, Hibari era… como decirlo… ¡Magnifico! El mejor hermano que jamás en la vida hubiera tenido. Era atento, siempre cuidaba de él, ni que decir de sus consejos, podría ser brusco y todo lo que quisieran, pero era increíblemente gentil, cariñoso, amable, educado, Tsuna no podía contar todas sus cualidades, porque eran demasiadas. Amaba a Hibari como el hermano mayor que jamás en la vida iba a tener, al menos no de sangre.
Gracias a Hibari Tsuna pasó un buen periodo en la educación elemental, pocos se atrevían a molestarlo, desde que sabían que Tsuna era amigo de Hibari Kyouya nadie lo tocaba.
Todo cambió un poco cuando pasaron a la secundaría baja. Hibari creo el comité de Disciplina y por ende comenzó a alejarse mucho de él. Las burlas volvieron, al igual que las agresiones. Tsuna tuvo que esconder todo eso, porque cada vez que Hibari sabía quien lo molestaba, golpeaba al culpable hasta dejarlo en la inconsciencia… a Tsuna nunca le había gustado la violencia, mucho menos le gustaba que Hibari la mostrara, ni tampoco aceptaba que hubieran tantas personas alrededor de Hibari teniéndole miedo. Eso lo hacía menos popular y el castaño deseaba que todos vieran lo genial que era su casi hermano mayor.
Pero ciertamente era triste estar lejos de Hibari.
Los abusos cada vez se volvieron mayores, cuando pasó a segundo… los abusos, que casi siempre era robarle el dinero, la comida y algunas que otras cosas, contando golpes, burlas y todo eso, cambiaron. En vez de golpes… fueron acosos. Los chicos lo acosaban, luego de acosarlo diciéndole belleza y hermoso… paso a ser toques, ligeros toques en su cuerpo.
Y luego lo encerraron en el cuarto de limpieza con un pervertido homosexual, el pervertido lo tocó, lo besó, lo manoseo y le quito un poco de ropa, pero eso fue todo, lo dejo ir después de hacerle eso y le dijo que tuviera cuidado, Tsuna asintió, realmente iba a ser más cuidadoso. Luego de eso dejaron de molestarlo, por un tiempo.
Hasta que sucedió.
Tsuna se quedo un poco más en la escuela ese día, había tenido una platica con un profesor, él lo había regañado y le había sugerido subir calificaciones, Tsuna tenía que hacerlo si no quería repetir año, después de planear sus clases extras el castaño se fue a la salida, para irse a casa. Justo cuando se estaba quitando los zapatos… alguien apareció de la nada y lo sujeto de la mano. Lo jaló de forma brusca y le tapo la boca.
Lo llevaron por una puerta de servicio al exterior de la escuela. Lo arrojaron al pasto y al abrir los ojos vio a tres chicos riendo a carcajada limpia.
-Vamos por él…-.
Fue… tan horrendo lo que sucedió, antes de que supiera que le iban a hacer Tsuna reconoció a todos, uno de los que estaban ahí era integrante del comité de disciplina, Hiroshi, si no olvidaba, los otros dos eran de su grupo, Kira y… ¿Satoshi? ¿Sora? ¿Asashi? Algo así, realmente no recordaba. Luego… todo comenzó.
Lo primero que sucedió… fue que lo pegaron contra un árbol, uno de los chicos se colocó casi sobre él y comenzó a besarlo con brusquedad, labios sobre su cuello, su rostro, sus labios… marcas en su piel, en su interior. Luego uno de ellos lo tomó de los cabellos y lo jalo hacia el césped, le quitó el suéter y alguien a sus pies comenzó a quitarle los zapatos, más besos, mordidas. Saliva en su cuerpo. Estaba asqueado, asustado. Luego fueron sus pantalones lo que salió de su cuerpo, abrió los ojos con horror cuando sintió una mano en su miembro, negó, realmente se removió, pero alguien lo sujetó por los hombros y comenzó a besarlo.
Estaba demasiado asqueado como para poder resistirse, sólo deseaba que todo terminara de una buena vez.
Todo terminó como empezó, ellos lo dejaron en el suelo, con lágrimas en los ojos los vio irse, temeroso… sonrió un poco.
Eso… había sido atemorizante, doloroso… algo que había dejado una marca gruesa en su interior y en su cuerpo, marcas físicas que no le haría olvidar.
-Olvídalo… Olvídalo Tsuna. Olvídalo… ¡Olvídalo!-.
Sabía que lo iba a olvidar, lo presentía… realmente lo presentía. No busco memorizar el rostro de ninguno, sólo deseaba olvidarlo.
Y así lo hizo. Su mente comenzó a dibujar lagunas mentales en su memoria, olvidó los rostros, luego los nombres, más lentamente sus voces y por último… sus caricias. Todo fue olvidado, cada cosa.
Y fue infinitamente feliz. Tan feliz que casi pudo llorar por ello.
Cuando volvió en sí estaba en la Recepción, con Hibari mirándole preocupado, sinceramente, esa mirada preocupada y lamentable… fue hermosa. Tsuna sonrió tan levemente que casi no pareció sonrisa y luego escucho la voz de Hibari.
-Tsunayoshi… ¿Qué te ha pasado?-.
Tsuna sintió un agujero en su corazón… sabía que no habían llegado al final, pero aún podía recordar que algo malo le había sucedido. Algo tan cruel que lo hacía estremecer del miedo… aunque realmente no lo pudiese recordar. Su mente había jugado un buen papel al hacerle olvidar todo eso.
-Nada… n-no… no…-.
¿Debería decirle que no podía recordarlo? No, no podía decir eso, él no le creería. Mintió un poco diciéndole que no recordaba nada, que apenas y era consciente de que algo malo había sucedido.
Y luego… luego todo fue un poco extraño, fue como volver al principio, Hibari volvió a cuidarlo, a protegerlo de todo aquel que se acercara más de lo permitido, Tsuna no se quejo de la violencia, realmente estaba agradecido, temía que le tocaran, temía del tacto de cualquiera, realmente… se sentía temeroso. Sólo permitía que su padre y su madre lo tocaran o, y Hibari, porque era la persona que le protegía de todo lo peligroso que pasaba a su alrededor.
Poco a poco recupero la confianza y finalmente volvió a ser más sociable. Cuando Kyoko comenzó a ser su amiga todo se volvió a un mejor y sabía, por la mirada que le dirigía Hibari, que él también estaba contento con todo lo que pasaba, su vida estaba tomando un rumbo mejor.
Un día común y cualquiera llegó un chico a su casa, se le fue presentado como Reborn, Reborn era… un chico atractivo. Desde el momento en que sus miradas se cruzaron fue como un pequeño choque en todo su sistema, fue algo que le bloqueo.
Reborn mostró cierto interés en él y sin duda había algo que le había quedado claro. Sus descaradas muestras de cariño… eran tan desvergonzadas.
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Al poco tiempo de la llegada de Reborn, Nana se había dado cuenta que su hijo había cambiado un poco, de una buena manera, se veía más animado y más abierto, eso le gustaba. Reborn, que había llegado hace poco, también se había mostrado como un buen chico, ligeramente… liberal, supuso que se debía a que era italiano, pero le gustaba que se llevaran bien, no había duda que parecía como si se conocieran desde hace años.
Por parte de Tsuna, todo se había tornado extraño, Reborn era alguien amable con él, pero… era extraño, nunca se había llevado de esa forma con un chico, no sabía si todo se trataba de que Reborn era más liberal que un japonés normal o era otra cosa. No sabía diferenciar mucho su actitud porque nunca había estado con un extranjero, Hibari jamás se acercaba a sí a él y Kyoko era una chica tranquila como para decirle cosas como: 'lindo' o 'encantador', pero Reborn se lo decía todo el tiempo.
Y esas miradas, Reborn le miraba como si… como si quisiera decirle algo, pero se arrepintiera. Con un sentimiento cálido y abrazador, era como adentrarse a un día caluroso de verano y estar horas bajo el Sol. Su cuerpo se calentaba y no podía evitar no devolverle la mirada.
¿Eso era algo normal? Sin duda no lo era, algo extraño le pasaba con ese chico.
Ese día se levantó temprano, cosa que llevaba haciendo desde que Reborn se había mudado a su casa, que era algo raro ya que él siempre se acostumbraba a despertar pocos minutos antes de que la escuela cerrara las puertas. Después de hacer su rutina de limpieza bajo a la cocina y como cada mañana, Reborn ya se encontraba ahí, charlando con su madre.
-¡Oh! Entonces eso significa Ciaossu… no me lo esperaba… ¡Tsu-kun, buenos días!-.
-Buenos días-.
Dijo en un murmullo y se sentó en la silla que se encontraba a un lado de Reborn, el pelinegro le sonrió y acaricio su melena castaña.
-Buen día, Tsuna-.
-Buen día-.
Murmuro más bajo y ligeramente sonrojado por las caricias continúas a su cabello y mejillas, Nana sonrió y giro sobre sus talones mientras comenzaba a servirles el desayuno.
-Tsu-kun, ¿por qué no sales con Reborn-kun hoy? Puedes llevarlo al centro de Namimori, ya saber, Reborn-kun no ha podido conocer todo muy bien-.
-… Claro-.
Estaba nervioso y realmente no deseaba aceptar algo como eso, Reborn a su lado sonrió y luego lo miró.
-Será divertido-.
Tsuna dudaba un poco de ello.
El resto del día fue lo cotidiano, tomar clases, ver a Hibari, hablar con Kyoko y tratar de no sonrojarse por los comentarios o toques de Reborn, cosa que era difícil, realmente no entendía porque los extranjeros invadían tanto el espacio personal de la gente. El fin de la jornada llegó mucho más rápido de lo que esperaba, como se lo prometió a su madre, llevó a Reborn al centro de Namimori.
Reborn no estaba tan sorprendido, había estado viviendo en Tokio, así que realmente Namimori se le hacía como un pequeño lugar, pero era tranquilo y le gustaba. Tsuna le llevó a una tienda a comer algo.
-Con Kyoko-chan venimos aquí… ¡Aunque hay un lugar que venden sushi y es el mejor que he probado en mi vida!-.
-Nunca he comido sushi-.
-¿Eh?-.
-Nunca he comido sushi-.
Repitió Reborn y Tsuna sonrió de lado, un poco divertido por la declaración.
-Oh… entonces te llevare alguna otra vez-.
-¿Eso significa que tendremos más citas en el futuro?-.
-¿C-ci-cita…? ¡Esto no es una cita!-.
Reborn sonrió divertido, se acercó un poco al rostro de Tsuna y susurro bajito.
-Salir con una belleza… hace mucho que no hacía eso-.
Tsuna se sonrojó y esquivo su mirada, miró el menú frente a él y lo alzó, creando una pared de papel plastificado entre él y Reborn, el pelinegro se acomodo en la silla con una sonrisa, oh, ese pequeño castaño era tan tierno, casi irresistible.
-O-ordenem-mos la comida…-.
Habló bajito y con voz temblorosa, Reborn sonrió y tomó también el menú, era divertido verlo sonrojar, realmente disfrutaba de ver ese rostro perturbado. Después de ordenar esperaron, pacientemente, por parte de él, ya que Tsuna golpeaba la mesa con los dedos, impaciente. Una vez llegaron sus ordenes comenzaron a comer, el castaño trataba de no decir nada, Reborn lo sabía, tenía claro que perturbaba la mente de ese pequeño y lindo ser.
El inicio de su viaje comenzó en una tienda de ropa, que Reborn había elegido, luego de obligar a Tsuna a vestir ropa de chica y divertirse con eso habían salido a ver otros lugares. Ciertamente se estaban divirtiendo como hace un tiempo no lo hacían, el fin del día llegó en una pastelería, la que, según Tsuna, Kyoko frecuentaba con una amiga de otro instituto. Comieron una tarta y luego se encaminaron hacia su casa. En el camino comenzaron a hablar de cosas triviales, en su mayoría eran cosas que Tsuna le contaba, Reborn simplemente asentía o negaba e incluso a veces agregaba algo, le gustaba escuchar hablar al moreno, se veía contento.
-Entonces… oh… llegamos-.
Dijo Tsuna, como si el hecho de llegar a casa significara que no podían seguir hablando, Reborn miró al niño y luego la casa frente a ellos, entonces sonrió. Se acercó al castaño y le tomó la mano, ante la atenta mirada de Tsuna, Reborn besó el dorso de su mano.
-Ha sido un día espectacular, espero que pasemos pronto un día así, de nuevo-.
Sin más Reborn entró a la casa, dejando afuera a Tsuna, el castaño se miró la mano y luego sintió un calorcito escapar por sus orejas. Reborn le gustaba, de eso se había dado cuenta ese día.
Y eso que apenas lo había conocido.
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Y pronto llegaremos al capitulo final…
Amo este fic, porque es el primero que escribo así y creo que será el último. Gracias por todos los reivews y realmente lamento no poder responderlos, pero se que al escribir un buen capitulo puedo recompensarlos por escribirme ese review. Pero pronto comenzare a responder reviews.
Shao~ shao~
