Capítulo 6: Mentiroso

¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Minutos? ¿Horas? No pueden ser horas. Aún es de noche. Algo aturdida mira a su alrededor. La ciudad fantasma, el silencio de muerte, sangre, en sus manos, en su ropa, el cadáver del dragón frente a ella..

Es cierto, se encuentra en la Juuni Taisen. Su mente se reordena. Los fragmentos de los recientes acontecimientos van sacándola poco a poco de aquella sensación de irrealidad. Había comenzado enfrentándose a la liebre, se había descuidado y él casi la había asesinado..

¡¿PARA QUÉ QUIERES AMIGOS SI PUEDES TENER UN HAREM?!

Sus propias palabras habían actuado como un escudo. La habían salvado. Un harem. Que idea más estúpida y sin embargo..

Sin embargo..

Ese era su sueño. Un harem para poder dar continuidad a la familia Ino. Para asegurar la mayor cantidad de herederos posibles. Para enorgullecer a su padre, a su madre...

Era un sueño propio y a la vez no lo era. Ella era un instrumento para un fin, solo era un engranaje más en la familia. No tenía importancia como unidad individual, no era ella la que servía sino su sangre, su apellido, era su deber transmitirlo a otras generaciones. Pero..

Usagi.

Con sus ridículas orejas de conejo, con sus extravagantes stilettos rojos, con su tonta cola en forma de pompón, con su infantil forma de pensar...

En una noche. Mejor dicho, en unas pocas horas, había tenido la capacidad de desmoronar años y años de duro entrenamiento. Con solo unas palabras y unas pocas acciones, había tirado abajo sus defensas, había deshecho la coraza que con tanto trabajo había construido para poder ser digna de pertenecer a su clan.

Ya no podía mentirse. No podía seguir fingiendo la frialdad que había sostenido hasta el momento. No podía seguir engañándose al decirse que era falsa la risa provocada por las ocurrencias de la liebre, que era fingido el placer que había sentido al besarlo, que su necesidad de protegerlo del ataque del dragón era una estrategia...

Ya no podía.

Usagi no la había matado. No físicamente. Pero de algún modo Toshiko sentía que esa noche algo había muerto en ella. Que su antiguo yo, la heredera del clan, la mujer intocable, la asesina despiadada...estaba muerta, y si estaba muerta ya no le quedaba más.

¿Quién más podría ser?

¿Quién..?

Su cabeza se inclina en derrota. Ha perdido. El que continúe con vida es anecdótico. Solo es cuestion de tiempo antes que algún participante más apto acabe con ella. Aunque pudiese salir con vida. Ya no tiene nada. Ya no le queda nada.

Sus manos aferran el ensangrentado vestido. Siente la frialdad de la brisa nocturna sobre su piel. El opresivo silencio. En un instante tiene la sensación de hallarse sola en el mundo.

Eso le recuerda..

"Pensé que quizás tu también en el fondo te sentías sola como yo.."

Usagi.

¿Eso es lo que has visto en mí?¿Es lo que te ha llevado a estar conmigo?¿Has percibido algo que yo ni siquiera había notado?

Mi querida liebre..

Repentinamente todo cobra sentido para ella. En un instante, como un rayo en una tormenta, obtiene una revelación. Ya sabe lo que tiene que hacer. Con premura limpia sus manos ensangrentadas en su vestido. Se pone de pie y busca sus armas. Los oscuros rifles descansan en el pavimento.

Portando las armas en sus manos, marcha con paso decidido en la dirección que ha visto partir a Usagi. Tal vez ya no pueda ser una asesina despiadada, pero aún es una guerrera.

- ¿Esperarte para hablar?-Chista en gesto desaprobatorio.-No soy buena para hablar, pero si para otras cosas...

Sin proponérselo una sonrisa lasciva cruza sus facciones. No permitiría que nadie más luchara por ella.


El rumor de una pelea capta su atención. Es a la vuelta de esa esquina. Se coloca contra la pared de una vivienda a la espera. El sonido de algo filoso chocando contra algo de igual dureza llega hasta sus oídos.

¿Usagi?

¿Son las cuchillas de Usagi?

No logra ver desde ese ángulo. Corre hasta posicionarse contra una columna. Ha sido un movimiento arriesgado, sobre todo si se trata del buey. Pero necesita un buen lugar para observar la situación sin ser notada. Los contrincantes no se han percatado de su presencia. Una voz femenina y otra masculina se intuyen a través de los bufidos y exclamaciones productos del esfuerzo. Observa con sigilo, un destello anaranjado y una figura alta se distinguen en la oscuridad. Definitivamente son Ushi, Tora y.. hay algo más.

Se ha paralizado. Una corriente helada circula por su garganta hasta perderse pesadamente en su estómago. No puede ser. Ha visto mal. ¿Que..?

Se obliga nuevamente a mirar. La prudencia y la cautela dejadas de lado. Debe comprobar que no es real, que ha sido producto de su imaginación, que Usagi no puede...

Es real.

Ushi y Tora combaten y a sus pies, dejados de lado, como si no fuesen importantes..se hallan los restos de la liebre. Su cabeza, sus brazos, su torso, sus piernas... Su cuerpo ha sido destrozado por partes y si no hubiese sido por su blancos cabellos y el pompón manchado de sangre, no lo hubiese reconocido.

El golpe emocional es tan fuerte que la sorprende incluso a ella. ¿Cómo era posible? Si solo hacía un breve instante que había hablado con ella, que le había dicho que lo esperase, que se encargaría de conseguir las joyas, que hablarían..

Mentiroso. Has resultado ser un mentiroso, como todos los demás..

Sus labios se curvan en una mueca. Es una sonrisa, aunque no sienta ninguna felicidad, su boca sonríe. Es una sonrisa vacía que poco a poco se transforma en un grito silencioso y ella vuelve a tener esa sensación de irrealidad.

El sonido de sus rifles al chocar contra la vereda la traen de regreso. ¿Cuándo los ha dejado caer? Que imprudente. No es momento de cometer imprudencias. Debe ordenarse. Tiene que poner sus pensamientos en línea. Es importante, porque ésta vez...

Aishuu

Inochigoi

Las observa como si fuera la primera vez. Han sido nobles con ella hasta ahora. Jamás se han atascado, jamás ha tenido problemas con ellas. Han sido como extensiones de su cuerpo hasta ahora.

"Permitanme ser una con ustedes una vez más. Sólo una vez más."

Jamás ha tenido que luchar por nada, ha llevado una vida acomodada, llena de privilegios y objetivos al alcance. En el campo de batalla no tenía nada en contra de los sujetos que había tenido que matar. Solo era su trabajo. Pero esa era otra versión de ella misma. Una que buscaba satisfacer los deseos de sus padres, una que aún pertenecía a la dinastía del jabalí. Sin embargo, ahora..

Toshiko sale de su improvisado escondite detrás de la columna. No hay rastros de impulsividad, no es locura, ni ira, tampoco es la decisión apresurada de una venganza, la que guía sus acciones. Es algo más...

Coloca ambos rifles bien asegurados contra sus costillas. Su voz es firme y autoritaria, su actitud grita seguridad.

-¡GUERRERA DEL JABALÍ, ASESINA FRUCTUOSA! ¡INOUNOSHISHI!

Y entonces dispara..

Continuará..


Nota de autora: (a Tavo) He visto la imagen de esta chica que me comentabas. Dios! La adoré. Es como un mini DJ de UsagixToshiko. No puedo creer que alguien lo dibujara (y que luego otra persona se tomara el trabajo de traducirlo)! Son tan escasas las cosas de esta pareja que lo atesoré! Gracias por compartirlo!