AQUÍ ME TIENEN GENTE!, bueno es sido muy muy mala estos días por no actualizar, pero ya esta aquí el capitulo 6 y espero no me asesinen. NOS LEEMOS ABAJO


El Trato

Capítulo 6

Demasiado tarde

Ace sentado sobre su cama pensó que la figura de plástico de Luffy era una cosa muy fea. Le faltaban las piernas un ojo y estaba chamuscado del lado derecho. Y ahora que le miraba con detenimiento podía darse cuenta de que realmente no es que el muñeco estuviera sonriendo. El plástico derretido le había deformado la boca dejándole esa triste mueca que asemejaba a una sonrisa y por consecuencia el ojo había sido borrado del mapa. Realmente era una figura horrible. La pregunta del millón era ¿qué hacía eso sobre su almohada?

Con el muñeco en sus manos Ace pensó que quizá Luffy había estado jugando con esa cosa, y que quizá por error la había dejado en su cama. Pero como esa idea era muy estúpida la desecho. Luffy jamás había jugado con esa cosa y era clara la razón. Entonces ¿Cómo había llegado el desmembrado y chamuscado pirata a su almohada? Con ironía pensó que caminando no podía haber llegado, así que la única opción que le quedo fue que Luffy de manera intencional y extraña lo hubiera dejado ahí para que lo viera. Alzando una ceja volvió a ver con incertidumbre al viejo muñeco sin saber que pensar.

Se había tardado más de lo pensado en volver a casa. La caminata le había enfriado hasta la última célula de su cuerpo y aunque eso había servido a su ya cansada conciencia no podía evitar sentir que de alguna estúpida forma había llegado "demasiado tarde" a la inexistente escena de un crimen. Siendo consciente de que era un pensamiento demasiado funesto (inclusive para él) había evitado mencionar que se le había comprimido el estómago al ver esa estúpida (y realmente fea) figura sobre la almohada y no ver ni la sombra de su hermano menor. La sonrisa torcida que no era sonrisa le causaba mala espina, algo en todo ese feo pedazo de plástico parecía gritarle que algo terrible estaba por suceder.

¿Pero que era?

Sintiendo escalofríos Ace volvió a recorrer la habitación con la mirada sin encontrar nada fuera de su lugar. La cama de Luffy seguía en un rincón y la suya continuaba echa un desastre, solo que con ese muñeco, ese tonto y horrible muñeco que Luffy había guardado por alguna razón. Volviéndolo a tomar forzó a su mente a pensar más allá de la sonrisa chueca, más allá incluso del ojo inexistente y de las piernas que no estaban. Luffy había dejado esa cosa en su cama porque quería que la viera. ¿Por qué? Pues… quizá quería dársela ¡SI! ¡Eso era exactamente! Luffy le estaba regalando el muñeco ¿Pero porque? A él no le gustaba, era Luffy a quien le gustaba esa cosa. ¿Porque rayos Luffy le daría el único juguete que tenía?

Click….

Sin darse cuenta y sin que pudiera hacer algo para evitarlo la figura resbalo de sus dedos y fue a estrellarse de cabeza contra la cama deshecha. Su tranquilidad y objetividad se transformaron en hoyos negros y toda la información reunida fue procesada de golpe y sin piedad.

Luffy le había dejado el muñeco, porque Luffy ya no iba a ocuparlo y porque de alguna forma…

Necesitaba despedirse de mí…

Su corazón pareció detenerse en el mismo momento en que logro comprender lo que significaba y sus piernas antes entumecidas por el frio cobraron tal fuerza, que nunca sabría cuando y como comenzó a correr.

No tenía idea de lo que estaba pensando Luffy, por desgracia su comprensión ya no podía volver hacia atrás, a esa dimensión en donde se hallaba Luffy que era más pequeño que él y que por lo mismo creía cosas que superaban cualquier variable humana. Era el don de los niños pensar en cosas que sobrepasaban las leyes de la realidad, y como Ace ya no era un niño como el más pequeño, no era capaz de dimensionar nada de lo que estaba sucediendo en ese mismo instante. Lo único que entendía o llegaba a comprender, era que Luffy se había marchado, ¿Razones?, pues más que razones Ace solo tenía posibilidades. Y dentro de ellas no entraba la opción de que fuera porque Luffy estuviera enfadado con él, porque si hubiera estado enfadado lo hubiera demostrado esa mañana, o por ultimo no le hubiera dejado ese indecente muñeco que era su única miserable posesión.

La única conclusión a la que había podido llegar era simple y demasiado real como para tratarse de Luffy. No. Había algo más, algo que se le estaba escapando. ¿Pero cómo saber si era así o no? Corriendo al borde mismo de la histeria pensó que comenzaría a enloquecer si no encontraba en ese mismo instante a su hermano. Pensó que realmente perdería la cordura si no volvía a ver esa estúpida pero brillante sonrisa

-"¡LUFFYYY!"- No sabía que es lo que iba a decirle cuando lo viera, no tenía ni la más remota idea de lo que haría cuando lo tuviera en frente, pero eso ya no importaba. Eso lo vería cuando Luffy estuviera de nuevo a su lado, no antes. Así que apurando la marcha y sacando aire de lugares desconocido volvió a gritar con estrepito-"¡LUFFYYYY!"- Tragando pesado luego de ese segundo grito, se dio cuenta de que su voz no serviría para nada. La tormenta que Luffy había escuchado acercarse desde su ventana ya había arribado del todo cuando él logro entender lo que el menor explicaba sin palabras y ya no había forma de hacerla callar. ¿Qué debía hacer entonces?

Sabo siempre le había recriminado la forma en que trataba al menor. Siempre lo había hecho. Que era descuidado, que debía echarle un ojo a Luffy, que tan solo era un crio, que debía ser más amable con él, que no podía abandonarle a su suerte por ahí, que se lo podía comer algo si le dejaba solo en el bosque, que podía caerse de un peñasco y romperse la cabeza, que tenía que tenerle paciencia, que era inquieto y que se tenía que aguantar, que no le golpeara a cada rato, que dejara de amenazarlo con lo que tuviera en las manos, que no le gritara o ya vería. "¡Es nuestro hermano pequeño!" Le había remarcado una vez con ese tono de mamá molesta que amaba usar cuando se trataba del menor. Y el enojado le había respondido que no le interesaba saber si Luffy estaba llorando o si ya había estirado la pata. Ese no era su problema.

¿Y entonces de quien es Ace? ¿De quién diablos es el problema? ¿Eh?

Era suyo. Suyo y de nadie más. ¿De quién rayos más? Sabo había hecho todo lo que se suponía debían hacer juntos. Cuidar que el más pequeño no se rompiera una pierna era fácil, era su trabajo, pero entender como pensaba Luffy era otra cosa, y el único capaz de llegar a acercarse a esa extraña conciencia era Sabo. El hermano mayor que Luffy pedía a los gritos. Ace sabía que Luffy necesitaba algo más que un golpe en la cabeza para aprender una lección. Pero siempre le había costado hablar las cosas sin llegar a los gritos. Y eso por estúpido que pareciera, era culpa de Sabo. Por qué el rubio era todo aquello que Ace no podía ser, la pantalla enorme que lo cubría en toda esa área "ridículamente emocional". Él no tenía tacto, Sabo era él que tenía kilómetros de palabras como para adornar un simple "tu mascota se murió". Y eso era lo que Luffy parecía extrañar más. Algo de… amabilidad con su persona, o quizá algo más que sus "Cállate". No era tan difícil realmente ahora que lo pensaba. No sería tan complicado ni degradante prestarle oído a sus raras preguntas, no perdería su dignidad si le daba espacio en su cama por las noches y definitivamente no sería menos hombre si le daba un condenado abrazo a ese enano cuando tuviera miedo.

Entonces ¿Por qué rayos tenía que ser tan testarudo? ¿Por qué tenía que haber metido la pata hasta el fondo y unas tres veces seguidas para lograr darse cuenta de que estaba perdiendo a su hermano menor? ¿Acaso era ciego?

"No. Solo eres más terco que una mula"

Con algo de risa Ace trato de callar a su conciencia que sonaba como Sabo siendo una mama pato. Pero termino por rendirse enseguida. La voz de su cabeza no era del todo mala a veces. Reanudando sus gritos a sabiendas de que era casi imposible que alguien le escuchara Ace continuo corriendo en dirección desconocida, pero sintiendo que con cada paso que daba se acercaba más a Luffy. No era demasiado tarde. Aun podía decir que lo sentía. O al menos eso fue creyó.

Mojado y con la adrenalina corriendo por su cuerpo Ace se dio de frente con una imagen que no pudo procesar en un principio. Porque era una de esas cosas que solo Luffy podría haber entendido a la primera. Algo demasiado irreal como para ser cierto.

Del árbol más cercano a su derecha, algo estaba colgando. Algo que tenía pies. Algo que se mecía con el viento de forma inanimada. Perdiendo toda temperatura corporal el mayor reconoció los pequeños zapatos de Luffy y sus piernas moradas colgando como dos ramas tristes y tiesas.

Y cuando lo irreal tomo forma su mundo se desvaneció.

-"¡LUFFYYYYYYYYYYY!"


MUAJAJAAJ, ok no xD, como decía espero no me maten, pero bueno, chalas, palasos, tomatazos y todos los derivados de una muerte dolorosa en los comentarios. GRACIAS POR LOS COMENTARIOS Y LOS FAV! *O* NOS LEEMOS!