¡Salchichas

Bue, leí que quisieron que alargara el final, así que lo hice pero lo dividí en dos partes. Una más grande que la otra claro, éste es pedacito comparado con lo que vendrá, posiblemente la parte, que ya será la final, la publicaré lo antes posible, ya está lista. Agradezco mucho sus comentarios.

¡Salchichas! (Capt. 6 parte 1)

Empezaba a caer la tarde y Ed estaba que le rugían las tripas.

- ¡Muero de hambre!- reprochaba dando vueltas en la arena.

A su lado estaban Winry y Alphonse.

- Roy dijo que vendría con las salchichas y el resto de la comida.- intentó calmar Al a su hermano.
- ¡Se me hace que esto de la fogata es una farsa!- exclamó Ed poniéndose de pie.
- Me sorprende que hasta ahora empieces a sospechar.- lo miró Winry como a un tonto.- Sólo porque oíste la palabra comida… ¡No te importó que camináramos dos kilómetros para llegar hasta aquí… A LA NADA!- señaló a sus anchas montones de arena, se habían alejado demasiado de la zona turística.

Edward se congeló sin decir palabra. Rabió un poco, debía admitir que se había dejado llevar por el apetito.

- Me extraña de ti, hermano.- asomó una gotita Alphonse por detrás.

Mientras tanto, Roy caminaba más de la mitad de distancia para llegar a donde estaban Winry y los dos hermanos. Era acompañado por Riza.

- ¿Y si mejor nos vamos a otra dirección?- se mostró de nuevo coqueto con la teniente.

Ella le lanzó una mirada poco agradable.

- Yo sé que quieres.- insistió el coronel.
- ¿Sabe qué es lo que quiero?- extrañamente cambio su actitud, para dejarse ver de una forma sensual hacia él, provocando que se impactara de eso.- Quiero que mantenga su distancia, o me veré forzada a recurrir a medidas extremas.- amenazó viendo a un costado de su short para que Roy notara que estaba armada con una pistola.
- Gluck.- tragó saliva, la conocía demasiado bien como para saber que hablaba enserio.- ¡Aunque sea no le gustaría…

Riza le estrelló la bolsa de pan en la cara. Le molestaba que fuese tan fresco y poco sutil para pedir las cosas.

- ¡Mis tripas!- lloraba Ed revolcándose en la arena.
- ¡Hermano!- preocupaba Alphonse.
- Al…- entró en tono inspirador y exageradamente serio.- quiero que sepas que de verdad lo intenté, pero…
- ¡No, hermano!- asomó lagrimitas la armadura.
- Yo…

No acabó con sus sobreactuaciones debido a que Winry les estrelló su llave inglesa en la cabeza.

- ¡No intenten llamar la atención!- gritó con una vena en la frente.
- ¡Ahora me duele el estómago y la cabeza!- enojó Ed.

Estaba de quejoso otra vez cuando Hugues llegó con Scieszka y los subordinados de Roy.

- ¡Aquí está la leña!- sonrió Huges dejándola caer.- ¿Eh? ¿Dónde está Edward?

La leña salió disparada, era Ed que se libraba de ella.

- ¡HUUUUUUUGHES!- rabió.
- Lo siento Ed, la próxima vez alza la mano para que yo te vea.
- ¡¿A quién le dices pulga que para verme necesitas señalamientos?!
- Él no dijo eso.- entonaron los subordinados.
- Aunque buena falta te haría.- exhaló Havoc humo de su cigarrillo.

A los pocos minutos llegó Roy con Riza. Les sorprendió encontrar a Ed zarandeando a Havoc.

- Edo.- lo llamó aburrida Winry.- Ya llegó Roy con la comida.

Ed soltó a Havoc y se dirigió a Roy.

- Já, por un momento creí que te habías ido a las playas nudistas a espantar a medio mundo.

A Winry, a Riza y a Scieszka se les saltaron los ojos por el comentario.

- ¿Ah ido a esos lugares, coronel?- preguntó Fuery de lo más ingenuo.
- Por su puesto que no.- cerró Roy los ojos frunciendo el ceño.
- Ah, bueno…pero Havoc si, ¿No?- volvió a preguntar.

Havoc escupió su cigarrillo.

- ¡Qué insinúas!- gritó.
- Es que como te gusta estar detrás de las chicas yo creí que…
- ¡Basta!- reclamó Scieszka.- ¡¿Qué no ven que hay damas aquí?!
- Oh, lo siento Winry, lo siento Riza…ah, tú también Scieszka.
- Animales.- murmuró ofendida.

Todos se habían distraído tanto que no se dieron cuenta en el momento en el que Ed se tragó todas las salchichas para azar.

- Ejem…- sonrió tras avorazarse la última salchicha. Todos le miraban fijamente.
- ¡EDOOOO!- bufó Winry.

Se le lanzaron todos encima preguntándole si había quedado algo.

- ¡Nunca les diré en dónde están los malvaviscos!- gritó victorioso.

Alphonse estaba apartado temiendo por su hermano.

- ¡Dinos en dónde están!- exigió hambriento Breda.
- ¡Corre Al!- gritó Ed.

El pobre Alphonse salió disparado como cohete. Su hermano había tenido la grandiosa idea de esconder la comida en su armadura.

- Aún queda una salchicha.- saboreó Ed ahora que ya nadie le molestaba.
- Menos mal, acero.- lo atrapó Roy.

Se miraron y empezó el pleito por la salchicha del millón.