Disclaimer: El mundo y los personajes le pertenecen a J.K Rowling.

Hola queridos lectores:

No cumplí con el tiempo señalado que me había propuesto para este fic, pero seguimos adelante. La nueva meta es terminarlo en este mes de marzo. Saludo especial para sof77 muchas gracias por comentar. ¡Besos!


Dentro del campo de juego

Neville Longbottom contemplaba la escena más rara que había visto en su vida: Harry conversaba animadamente con Malfoy y Zabini mientras disfrutaban de una tarta de melaza. Su esposa se puso a su lado.

—Nunca me imaginé que los vería en buenos términos —comento.

—Ni yo, ¿de que estarán hablando? —se preguntó Neville.

—De quidditch, los escuche de pasada, algo sobre nuevas estrategias de los Cannons —dijo Hannah.

—Qué extraño…

La rubia comenzó a reír.

—¿Y sabes que es lo más raro?

—¿Qué?

—Parece que ahí tenemos un triángulo amoroso.

Neville la miro sin entender y ella suspiro.

—Ay Nev ¿Cómo no ves esas cosas? Aunque no me sorprende, tardaste tres años en darte cuenta de que estaba enamorada de ti.

El ex Gryffindor se sonrojo.

—Solo explícame que pasa —pidió Neville.

—No es complicado. Pocos saben que Malfoy y Zabini son pareja pero se nota si observas bien, ahora Harry parece interesado en el rubio y…

—Espera ¿Harry y Malfoy? ¿Bromeas? Fuimos al mismo colegio Hannah, ellos nunca… —interrumpió el castaño.

—Ellos siempre —fue el turno de la señora Longbottom para interrumpir— ellos siempre estaban consientes el uno del otro, lo sé porque eran el tema favorito de mis enamoradizas amigas en Hogwarts. Había demasiada tensión sexual entre ellos.

Neville se quedó callado analizando esas palabras.

—Míralos —continuo Hannah— Malfoy se comporta torpe y se sonroja, Harry no puede aparatar la mirada del rubio y Zabini intenta marcar su territorio abrazando a Draco "casualmente" —dijo la última palabra formando comillas al aire con sus dedos.

—¿Cómo puedes analizar todo eso? —pregunto Neville sorprendido.

—Oh amor, si es todo tan sencillo —dijo divertida la rubia.

oOo

Draco suspiro aliviado cuando salieron del Caldero Chorreante. Potter y Blaise se estrecharon las manos, tal vez con más fuerza de la necesaria.

—Espero con ansias el día del partido, estoy seguro de que las Holyhead Harpies los dejaran en ridículo a pesar de todo —dijo Blaise burlonamente.

—Te equivocas, ganaremos la copa —refuto Harry un poco molesto.

—Habrá que verlo. Adiós Potter.

—Adiós Zabini, Malfoy —se despidió el pelinegro.

El rubio asintió con la cabeza, en toda la mañana no había dicho gran cosa. Los ojos grises siguieron la figura del buscador de los Cannons hasta que se perdió de vista.

—¿Por qué no me dijiste que te veías con Potter? —pregunto Blaise tan pronto como estuvieron solos.

—Solo nos vimos en dos ocasiones, una por trabajo y la otra por casualidad —contesto Draco con frialdad.

—Sin embargo esos encuentros tuvieron un gran impacto en los dos.

—No sé de qué me hablas Blaise.

—No te hagas el tonto conmigo Draco, te conozco demasiado bien.

—Solo olvídalo Blaise, no quiero discutir por tonterías —dijo terminantemente Malfoy.

Por esa única ocasión Zabini dejo que Draco ganara la pelea porque se había dado cuenta de que su relación corría peligro y no quería agravar las cosas. El día para la pareja transcurrió tranquilamente y al caer la tarde se despidieron.

oOo

Ginny dejo su bolso de entrenamiento detrás del mostrador de Sortilegios Weasley, desde la renovación había más magos y brujas de lo usual y necesitaban de más empleados pero George insistía en no contratar a nadie que no fuera de la familia. En esos momentos pensó en Fred y un dolor en el pecho la dejo sin respiración teniendo que recargar su espalda contra el mostrador.

—¿Estas bien Ginny? —pregunto una voz muy añorada por ella.

—Si Harry yo solo… pensaba en Fred —dijo la pelirroja con un cosquilleo en la nariz y los ojos vidriosos.

El moreno se acercó a la mujer y paso un brazo por sus hombros en un torpe intento por consolarla. Ella recupero la compostura luego de unos momentos.

—Lo siento —se disculpó Harry.

Ginny le dio un empujón.

—Deja eso Harry, no tienes la culpa de nada.

Ambos permanecieron callados, ya habían discutido el asunto infinidad de veces. La menor de los Weasley fue la primera en romper el silencio:

— ¿Sabes? Necesitamos ayuda en la tienda y si George no quiere contratar a nadie que no sea de la familia más le valdría declararse ya a Angelina —dijo recuperando el tono animoso de la voz.

—Tienes razón, no sé porque duda tanto —contesto Harry siguiendo la charla.

La pelirroja sonrió.

—Lo sé ¿verdad? Tal vez sea miedo al rechazo pero es un león ¡debería entrar al campo de juego! Y hablando de eso ¿Quién es? —pregunto Ginny pellizcando la mejilla del moreno juguetonamente.

—¿De qué hablas? —dijo Harry revolviéndole los mechones pelirrojos.

—¿Quién es la persona en la que no dejas de pensar?

—Yo no…

—Dilo —interrumpió ella.

Harry parpadeo aturdido y luego sonrió.

—Hay alguien pero…

—¡Lo sabía! ¡Cuéntamelo todo! Desde hace días estas distraído y tienes esa mirada… como cuando me veías a mí en el colegio —comento emocionada Ginny.

La verdad era que se sentía bastante orgullosa de que Harry hubiese sentido algo por ella en el pasado, ahora solo eran amigos casi familia en realidad.

—Es alguien del colegio, volví a verlo después de mucho tiempo y sentí algo extraño… quiero decir no es normal porque antes éramos enemigos y creo que en la actualidad esta saliendo con alguien… pero yo quiero, es decir…

Harry parecía un quinceañero enamorado y la pelirroja frunció el ceño.

—No me digas que es quien creo que es.

—¿Quién crees que es?

—Malfoy.

—Es él.

La buscadora de las Holyhead Harpies abrió la boca para decir algo pero nada salió de su garganta, estaba tan sorprendida y a la vez no lo estaba. Mierda pensó la pelirroja y luego comenzó a reír.

—Detente, pareces desquiciada —pidió Harry abrumado.

—Perdón, ¿sabes que deberías hacer con él? Invitarlo al sauna, ya sabes que nos dan trato especial por ser jugadores de quidditch, aprovéchalo. —dijo Ginny guiñándole un ojo.

Harry se sonrojo pero también pensó que era una buena idea. Ahora estaba dentro del campo de juego.