Capitulo 6
Desprecio
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La noche cubrió a Hogwarts al igual que una capa de niebla y un intenso frio.
Los pasos presurosos de un joven en los pasillos oscuros producían ecos que rompían aquel silencio siniestro.
La luna podía ser apreciada con unos extraños matices de un rojo escarlata los cuales anunciaban el sacrilegio que estaba a punto de ocurrir. El joven cubierto por una gruesa capa se detuvo frente el bosque prohibido a unos pasos de una pequeña lámpara con respiración algo agitada debido a sus pasos presurosos sobre la hierba húmeda.
El muchacho algo asustado tomo su varita con firmeza dispuesto atacar aquella persona que se abría paso en las penumbras del bosque y se presentaba ante él .
Un perro viejo se dejo ver y más atrás de él Hagrid con su arco preparado con flechas dispuesto a intimidar al joven que acudía aquella cita.
-Llega justo a tiempo señor Nott. –le saluda mirando con desconfianza al Slytherin que asintió con la cabeza algo sorprendido por la presencia del profesor ya que él esperaba a la criatura que le había convocado a esa reunión nocturna.
-Debo suponer profesor que esta enterado de mi reunión. – deduzco ante las palabras de Hagrid mirándolo con una de sus finas cejas arqueadas desviando su mirada hacia el arco y el perro viejo que babeaba sin cesar.
-Así es, ahora sígame. – le ordeno dándole la espalda y adentrándose en el bosque con pasos presurosos y cautelosos. El bosque seguía siendo peligroso incluso para él quien conocía más o menos a la mitad de sus habitantes. Aun así, no se podía confía de ellos. De hacerlo sería condenarse a la muerte.
-¿A dónde nos dirigimos? – pregunto después de unos minutos caminando rodeados de aquella niebla profunda con sus sentidos agudizados. Aquel lugar era siniestro y peligroso. Los arboles incluso podrían ser sus enemigos en aquella noche fría. No debía confiarse ni de aquel suelo que pisaba.
-Ella esta cazando. –le respondió sin girarse haber al muchacho. - Me pidió que me asegurara que llegaras vivo hasta a su lugar de encuentro. – sonrió recordando las palabras burlonas de Hermione y algo triste cuando recordó el encuentro de la noche anterior donde él había estado a escasos segundos de convertirse en su postre. Y valla que sería un gran postre.
-¿Y que se supone que casa en bosque? – pregunto interesado. – ¿Animales, criaturas mágicas? –continuo preguntando sin dejar de prestar atención a sus alrededores.
Hagrid se detuvo y se giro lentamente a ver al curioso Slytherin que se quedo quieto al ver los ojos café de Hagrid fijos en los suyos.
-Humanos. –fue la corta respuesta.
El guardián de los terrenos de Hogwarts retomo el camino sin apreciar el rostro de incredulidad que mostraba Nott.
-Es imposible, en el bosque prohibido no habitan humanos. – aseguro muy convencido mirando a su alrededor algo nervioso, el bosque estaba muy silencioso para su gusto y lo que le ponía más nervioso era saber que Hermione estaba cazando cerca de ellos y que ellos se acercaban a ella estúpidamente.
-Ahora si… se necesita el alimento para ella. – continuo hablando, aunque el tambien sentía curiosidad por ese hecho. No comprendía como Macgonadall había permitido aquello.
-Entonces crían humanos como ganado para alimentarla… Quien dirían que los defensores de los muggles, de los débiles e indefensos, ahora rompen todos sus creencias para mantener con vida a una amenaza para todos los nosotros. Si mi padre escuchara esto se moriría de las risas. –ironizo, aunque aun estaba más que sorprendido y le era muy difícil de asimilar aquellas deducciones.
Hagrid se giro y apunto al Slytherin con su arco amenazadoramente sin que su mano temblara al hacerlo.
-Escucha, no sé porque Hermione confían en ti y porque quiere que te lleve con ella con vida. Pero si abres la boca para revelar su secreto estoy seguro que no vivirás para repetirlo. – Hagrid le dio de nuevo la espalda a Nott y continúo caminando hasta que escucharon el grito desgarrador de una mujer a unos cuantos metros de ellos.
Los bellos de todo el cuerpo de ambos mago incluso del viejo flopy se pusieron de punta. Ese grito había desgarrado todo el bosque rompiendo con su mortífero silencio. Un grito que se escabullo entre los arboles como ecos de muerte seguido de los susurros de las hojas movidas por el viento gélido. Hermione había atrapado su presa entres sus brazos.
Hagrid apresuro el paso, ese grito no había sido muy lejos de ellos. Aunque parecía una locura el quería ver nuevamente aquella criatura. Ese lobo que ahora se estaba volviendo su obsesión y como no volverse si solo estar frente aquella criatura era algo difícil de describir.
-Creo que no deberíamos ir hacia donde esta cazando. – aconsejo Theo y no fue por cobardía, fue por prudencia ya que él sabía que si un vampiro estaba cazando no razonaba hasta que se saciara y no distinguía amigos humanos ya que para ellos todos eran los mismo; eran ganado.
Unos cortos pasos más adelante escucharon varias pisadas que se apresuraban rápidamente. Y fue cuando Theo sintió que alguien lo derribaba. Durante el impacto perdió su varita. Una estaca de madera se incrusto en una de sus costillas y grito de dolor, el hombre que habría derribado tomo rápidamente la varita de Theo y a punto a Hagrid y pronuncia la maldición asesina la cual se precipito hacia el profesor y guardián de los terrenos del Hogwarts.
Hagrid tembló aterrado y cerró sus ojos cuando el rayo estaba a una escasa distancia de impactarlo.
Tras unos segundos Hagrid pálido y tembloroso abrió sus ojos cuando escucho un chillido de terror de aquel desdichado. Y fue en ese momento que deslumbro a una bestia imponente de un color blanco puro con sus dos colas moviéndose lentamente cerrando su boca.
Artemis se trago la maldición imperdonable y sonrió con malicia. Dejando ver sus colmillos ensangrentados a causa del la mujer que había devora minutos atrás.
Hermione camino lentamente hasta el desdichado que la reconoció al instante. Retrocedió y se giro para retomar su huida sin embargo Hermione apareció frente a él y sin pronunciar palabra alguna se precipito sobre el cuello del condenado quien grito al sentir aquellos colmillos letales que le robaban la vida lentamente. Theo pudo apreciar como la perfecta Hermione, la sensible y amable Hermione, pura y piadosa mataba lentamente aquel humano, pudo escuchar cara uno de los huesos del desdichado romperse lentamente y como este ahogaba sus gritos que parecían ser hermosos coros de ángeles para la vampiresa quien le abrazaba hasta llevarle a la muerte hermosamente dolorosa…
El abrazo oscuro termino lentamente. Hermione dejo caer el hombre como una maza de carne. Artemis camino lentamente hasta él y comenzó a devorarlo sin ninguna ceremonia machando sus alargados colmillos como el marfil de la poca sangre que había dejado su ama en el cuerpo de su víctima.
Hermione suspiro y miro a la luna paso sus dedos sobre sus labios ensangrentados y los acaricio lentamente mojándolos con la sangre que aun había en ellos. Miro sus dedos y pasó su lengua roja sobre ellos para luego lamer sus labios con deleite.
-Que delicia. – susurro. –Estoy satisfecha por esta preciosa noche, sin embargo aun ansió más… mucho mas… -Hermione cerró sus ojos. – ¿Cuándo será la noche que logre saciar mi sed por completo?- se pregunto pensativa soltando de nuevo un suspiro sintiendo como el viento movía su cabello con suavidad susurrando canticos en sus oidos.
-¿Tienes miedo Theo? –pregunto en un susurro musical girando para ver al nombrado temblando.- es comprensible, a pesar de que estuviste entre las filas de los mortifagos nunca mataste por diversión si no por necesidad y para poder sobrevivir. Sin embargo has visto matar a muchas personas… Bueno ese tema no tiene importancia en este momento. Aunque tu sangre huele deliciosa. –sonrió al ver cómo salía la sangre de uno de los costado de Theo aspirando aquel delicioso olor que desprendía su herida.
Nott tuvo que retroceder unos pasos por instinto, la mirada carmín de Hermione estaba puesta sobre él. La miro lamerse los labios con lentitud y tuvo que tragar grueso.
Hermione toco la mejilla pálida de Theo con sus dedos fríos y blancos.
-Eres cálido y tu corazón late tan fuerte, que podria bailar al ritmo de su tamboreo… hay vida en ti. Theo… - susurro su nombre desvaneciéndose en aire. – ¿deseas servirme Theo? – pregunto apareciendo junto Artemis que miraba al joven muchacho temblar de miedo para acariciarlo delicadamente.
Poco a poco el cielo fue cubierto por nueves y una gélida brisa abrazo al Slytherin que tembló con fuerza. A Theo de resultaba aterrador aquella situación, el tambien podía oler a muerte y ese era el perfume que portaba Hermione. El perfume mortífero y exótico que atraía a sus presas, pero él no era una presa. El era algo más. El seria su subordinado.
-Antes de hacer el contrato con usted, dígame ¿qué fue lo que le prometió a todos mis antecesores? –quiso saber, para tener una idea de lo que podría pedir el a cambio de toda una vida al servicio de aquel demonio. El vendería su alma. Ese era su destino y lo aceptaba. Solo quería saber cuánto podía valer su alma.
Ante la pregunta de Theo Hermione lo miro intensamente, leyó rápidamente cada uno de los miedos en el menor de Nott y la ambición que brillaba en lo más profundo de ellos.
Suspiro y miro la luna sobre sus cabezas. Era tan hermosa y eterna su fiel compañera de caza, solo ella y Artemis podrían ser sus compañeros eternos hasta que alguien le diera fin a su existencia.
-Hace muchas décadas tu bisabuelo llamado de forma vulgar el Explorador, se encontraba en el Cairo. A unos días de partir a la ciudad perdida de los dioses en medio del desierto donde se decía que estaba la puerta del cielo y el infierno... tu abuelo como un hombre curioso dispuso a un grupo de exploradores a embarcase en una nueva aventura. Después de tres meces vagando en el desierto sin agua o pan con que alimentarse uno a uno de sus hombres fueron muriendo y otros se revelaban ante él. Desesperado y a punto de perder la cordura llegaron a al oasis encadado de las rutas de la desesperanza. Un lugar hermoso que les pareció un espejismo de altas palmeras y manantiales de aguas azules. Durante dos días permanecieron en ese lugar saciando su sed y descansando para emprender el viaje de regreso. Sin embargo ese era el lugar de descanso de mis hermanos y mío. A muchos quilómetros de distancia de cualquier poblado muggle o mágico. Sin embargo nos era divertido cazar en el desierto porque nosotros éramos iguales a los humanos cuando la sed los atacaba y buscaban con desespero un oasis. Para suerte de tu abuelo yo estaba fascinada con la magia. Y por ello no los atacamos en cuanto notamos sus presencias o cuando ellos se habían saciado su sed de las aguas dulce de aquella laguna azul. Les pedí a mis hermanos que se limitaran a cazar a un grupo de bandidos al norte de donde estábamos. Pero los idiotas dieron con otro oasis, uno ocupado por una caravana donde viajaban hermosas mujeres, tras cuatro noches no supe de ellos… la segunda noche sola con aquel grupo de exploradores reducidos a nueve hombres, uno de ellos descubrió los baúles de todo lo que habíamos tomado de los ladrones de caravanas y saqueadores de árdeas. Eran un alrededor de cincuenta baúles repletos de joyas, objetos y telas de gran valor oh y como olvidar las incontables botellas de vino y alguno que otro pan que habían llevado mis hermanos después de una divertida caza donde habían desnudado a los bandidos y desarmado, le robaron el pan y el vino dejándolo con el agua solamente… bueno esa es otra historia.
"Continuemos con Nicolás Nott; esa noche después de comer y beber hasta sesearse comenzó las disputas sobre aquel hallazgo que harían rico a cualquier hombre tanto o más que un rey. La codicia de cada uno los llevo a pelearse y dividirse. La tercera noche ya solo quedaban cinco hombres. A esas alturas ya estaba molesta. Cuatro hombres habían muerto y yo no había tenido oportunidad de beber su sangre. Esa noche trataron de matar a tu abuelo. Yo solo miraba desde lejos. Estaba molesta. Tu abuelo era un hombre con conocimiento en arte de la guerra con su espada y puños no tardo mucho en derrotar a su compañero. Pero quedo herido. El hombre que lo había atacado tambien estaba muy bien instruido. Mi sed creció al ver el nuevo derramamiento de sangre, y sin poder contenerme más tiempo tome aquella sangre destinada a desperdiciarse ante los ojos azules de Nicolás turbios como el cielo tormentoso. Bebí hasta dejar seco al hombre y le di su cuerpo a Artemis quien lo devoro con urgencia. Después de ese incidente dos hombre más trataron de matar a tu abuelo aprovechándose de su estado, pero ambos hombres tuvieron el mismo destino que el primero fueron heridos por la letal espada de tu abuelo y Artemis y yo completamos su trabajo. Para el amanecer solo quedaba tu abuelo junto a su buen amigo Trevor... mago igual a él. Sin embargo cuando llego el amanecer tu abuelo estaba muriendo. La hoja de la espada que le había herido contenía un extraño veneno que a esas horas ya recorría todo su sangre"
Hermione tomo un momento de aire y continúo.
-El acudió a mí, y no estaba sorprendido a verme bajo el sol allí sentada sobre uno de los cofres rebosantes de oro. Se inclino mostrando sus respectos y me suplico ayuda. Y yo se la concedí, hice un contrato con él. Le daría de beber de mi sangre por una vida de servicio. El custodiaría toda aquellas riquezas que poseía en ese momento, tambien debía de construir un cámara bajo su hogar donde yo pudiera descansar y sobre todo debía darme sangre cuando la necesitara. Tambien le advertí que si me traicionaba no vivirá para contarlo y que toda su familia padecería bajo mis colmillos…
-Fuiste tú quien mato a su primogénito y su primera esposa no es cierto. –pregunto comprendiendo una de las tantas muertes dentro de su familia.
Hermione le miro y sonrió con tranquilidad asintiendo con la cabeza.
-Así es, quiso traicionarme, desobedecerme y como castigo mate a su primera esposa y su primer hijo… y de esa forma se convirtió en una advertencia para todos aquellos que me servían. No hubo más desobediencia. Y no ávido otra en estos siglos y la hubiera mi castigo no sería tan benevolente… -le miro con fijeza dándole aquella advertencia. - Tienes esta noche para pensar cuál es tu deseo. Puedo conceder cualquiera a excepción de traer los muertos a la vida. Sinceramente eso no me gusta para nada, es desagradable caminar por el infierno buscando a una persona entre millones de almas agonizantes y al paraíso no puedo ir. Así que no me pidas eso porque no lo haré y tu deseo quedara anulado y tú estarás atado a mí para siempre Theo a una vida de servicio. Pero de algo puedes estar seguro Theodore Nott. Una vez hecho el contrato tu alma me pertenecerá aun después de la muerte y me servirá en el infierno como en este mundo porque aun ahí tu alma me pertenecerá. –tras esas palabras Hermione se volvió miles de murciélagos y surco los cielos seguida de Artemis que se elevo por los cielos sin dejar de mover sus dos colas detrás de los murciélagos que se perdían en lo más profundo del bosque.
Al día siguiente Hermione acudió al desayuno con mucho sueño cubierta de una capa negra que acentuaba más su palidez aunque lo trataba de ocultar con maquillaje. Hermione alzo su copa de jugo en un brinde silencioso con sus amigos quienes tambien alzaron sus copas. Desvió su mirada hasta mesa de Slytherin donde Draco se mostraba algo rígido.
Draco masticaba sus alimentos molesto en el último asiento de su mesa, algo aislado de todos los estudiantes de su casa.
Volver a Hogwarts para Draco era una verdadera tortura. Todo había cambiado, ya nada podría ser como antaño, sus compañeros le habían perdido el miedo y el respeto. Se había convertido un indeseado. Solo cuatro compañeros de su casa aun le hablaban. Pero no era lo mismo. El nunca le había sido desapreciado abiertamente. Y no solo de su casa mostraba ese desprecio. Las otras casas tambien. Bebió de su copa conteniendo su ira. Los odiaba a todos. Odiaba cada uno de aquellos hipócritas. El desprecio de todos ellos debía de serle indiferente, no le debía molestar. Y aunque su rostro parecía imperturbable y sus comentarios insignificantes no era así. Cada comentario era un duro golpe para él, para su ego, para su orgullo. El desprecio al que se veía sometido día tras día.
Sintió la intensidad de una mirada sobre él, una sensación diferente a la que sentía en todo momento. Busco esa mirada hasta que dio con ella. Por uno segundos mostro sorpresa. Sin embargo cambio esa mirada por una indiferente. Aun así, no pudo ignorar la belleza en la que se había convertido Hermione. A pesar que todos pensaban que la belleza de Hermione era algo repentino o producto de un hechizo o poción el estaba seguro que eso no era así. Por año el se había dedicado a vigilar al trió de oro. Había visto como Hermione se transformo lentamente en ese belleza que ocultaba bajo su uniforme dos tallas más grande que le escondía la figura de su cuerpo, de su cintura estrecha, de su redondo trasero, de su vientre plano, y sus hermosos senos. Sus piernas siempre eran ocultadas por la falda larga y sus medias, sin embargo él las había notado. Su cabello nunca lo peinaba. Siempre se pregunto porque ocultaba su rostro bajo aquella mota de cabellos. Ahora ella se había quitado aquella coraza que escondía su belleza. Hermione Granger dejo de ser una fea oruga para transformarse en una hermosa mariposa. Sin embargo esa mariposa no mostraba los hermosos colores que maravillarían el mundo. Los colores que la vestían eran sombríos, misteriosos con matices oscuros que atraían e hipnotizaban.
La detallo respondiendo a su mirada, no sería él quien desviara su mirada. No la bajaría ante ella. A pesar de la distancia podía apreciar sus ojos miel con aquella tonalidad rojiza, ese nuevo tono que le daba un toque oscuro a su mirada llena de aquel brillo extraño que siempre le había intrigado. El ruido a su al redor fue quedando lejano cuando vio como sus labios rosados se curvándose en una sonrisa, mostrando sus dientes blanco perla. Una extraña sensación se apodero de su cuerpo y sintió la necesidad de apartar la mirada.
Hermione tomo su copa y la alzo en dirección a Draco y este quedo en una especie de shock hasta que sintió la ira burbujeando dentro de él con más intensidad, porque aquel brinde no podía ser más que una burla para él.
Se levanto airado y con pasos imperiosos abandono la mesa seguido de cientos de miradas sobre el hijo de los traidores Malfoy.
Hermione se puso de pie y camino entre las mesas hasta la de Gryffindor. Cuando llego gusto a Harry se detuvo. Puso una de sus manos sobre el hombro de su amigo que se giro para verla algo sorprendido.
-¿Porque la sorpresa señor Potter? – pregunto sonriéndole a su amigo.
-Hermi… o disculpe profesora Granger. –sonrió con algo de burla.
-No seas tonto Harry. Quiero hablar contigo. –le pidió sintiendo la mirada de todo los estudiantes sobre ella.
Su cabello esa mañana iba amarrado en una cola alta con un riso junto a su oreja derecha. Su capa negra con detalles violeta cubría su una túnica coló violeta con figuras de rosas negras que llegaba hasta sus rodillas.
-Buenos días Ron… amigos… - les saludo con una cortes reverencia sin dejar de sonreírles.
-¡Buenos días Hermione!. – susurro Ron algo cohibido. Hermione estaba realmente hermosa. Tanto que sentía su cuerpo temblar y volverse de un rojo intenso.
-Harry acompáñame. – Hermione retomo su marcha seguida de Harry.
Desde la mesa de Revenclaw Luna detallaba fijamente el andar de Hermione. La vio como camina con pasos silenciosos, como si flotara. Tambien se había fijado que no comió nada de su plato y de su extraño brinde hacia la mesa de Slytherins que parecía ser en honor a Malfoy. Y sobre todo estaba aquella aura que la inquietaba. Hermione era una criatura mágica y no cualquier criatura. Se levanto al mismo tiempo que Nott hacia lo mismo. Por unos segundos sus ojos se encontraron. Y por un instante ambos compartieron un secreto silencioso. Un secreto que les podía llevar a la tumba.
Hermione y Harry se detuvieron frente al lago negro. Hermione un pasos delante de Harry bajo la sombra de un frondoso árbol. Hermione levanto su mano en dirección al sol y sintió su cabello danzan con el viento.
-Lo sientes Harry. ¿Puedes sentirlo? – le pregunto en susurro audible.
-Si… -susurro cerrando sus ojos.
-Lo puedo sentir en aire… En el olor de las cosas... Incluso en el clima… Puedo escuchar el susurro de la paz... sus canticos sagrados… Todo el mundo mágico revive. Y todo es gracias a tu valor y la esperanza de los corazones de todos aquellos que tienen fe de un mundo mejor.
Harry avanzo hasta Hermione y le abrazo por la espada. Hermione recostó su cabeza del hombro de Harry y suspiro cerrando sus ojos.
-Si tú no hubieras estado a mi lado Hermione hubiera muerto en el primer año. Siempre he dependido de ti, esta paz es gracias a ti Hermione. Tú inteligencia, tu valentía, tu amor por este mundo que te rechazaba, tu amor por tus amigos y todo aquello merecedor de tu atención. Toda la paz que respiramos es gracia a ti… gracias Hermione… -susurro junto a su oído. –gracias por amarme a mi tambien.
-Tu corazón late tan fuerte. Tu cuerpo es cálido, me siento en casa cuando te ciento cerca. ¿Harry tú siempre me querrás? ¿Pase lo que pase siempre me miraras igual?. -Pregunto entregándose aquellas sensaciones de tranquilidad.
-Siempre… nunca te dejare de querer Hermione. – le susurro al oído y Hermione afirmo satisfecha de aquella respuesta con una amplia sonrisa la cual pareció canticos sagrados de la madre naturaleza. Su sonrisa fue arrastrada por el viento que la volvió ecos sobre el lago negro siendo arrastrada más allá del éste.
Hermione confió en las palabras de Harry, ella lo conocía bien. Y sus palabras le olieron a sinceridad, su corazón latió lleno de esa calidez que tanto le gustaba ver en los ojos del mago. Harry, su Harry nunca la traicionaría. Podría derramar su sangre como apuesta aquel hecho.
Tras un suspiro Harry se alejo de Hermione y ella le miro contrariada, se sentía tan ajusto en sus brazos.
-Me gusta estar aquí contigo Hermi…
-Si lo sé, debes ir a clases… ¿Harry te molesta si hoy te acompaño…? - pregunto algo sonrojada ocasionando la sonrisa de Harry.
-Claro que puedes… - le sonrió y le extendió la mano para que ella la tomara. Y sin pensarlo ella la tomo. Ambos se estremecieron, ella por su calidez y el por su frialdad. Sin embargo ambos callaron.
Desde uno de los ventanales Luna miraba aquella escena pensativa y con ojos abatidos. Su mano apoyada sobre el cristal fue lo único que dejo una huella de su presencia en aquel lugar.
Sus pasos no llegaron mus lejos cuando nota la presencia de Theo detrás de ella.
Ella se giro y con amplia sonrisa y ojos curiosos le enfrento.
Theo camino hasta ella lentamente con pasos largos. Se detuvo frente a ella y le miro a los ojos.
-Debes aprender a fingir mejor si quieres callar el dolor que te causo ver aquella escena… sin embargo sabes que muy en el fondo ellos nunca podrán estar juntos. – Theo continuó su camino hasta que escucho la voz de Luna.
-¿Cual fue el pago por tu alma Theodore Nott? – Theo se quedo paralizado antes las palabras de Luna. Se giro lentamente y enfrento su mirada y con una sonrisa que no trasmitía sentimiento alguno susurro.
-No hubo precio que pagar, ni deseo que cumplir. Mi alma siempre le ha pertenecido incluso antes de nacer. –y con sus palabras carentes de emociones se alejo con pasos lentos y espalda erguida perdiéndose en un pasillo oscuro de aquella mañana soleada.
Luna estaba aun en shock. Desvió su mirada a unos de los ventanales y sintió la mirada de Hermione sobre ella. Sin embargo no la vio en ninguna parte. Suspiro y retomo su camino a la torre de astronomía donde vería adivinaciones esa mañana.
Hermione estuvo unos minutos en la clase de encantamiento con Harry y Ron como si tratara de los viejos tiempos. Solo que ella no alzaba las manos ante alguna pregunta ansiosa de responder correctamente y ganar punto para su casa como en los viejos tiempos. Para todos era un ambiente extraño y tenso. Hermione lo percibió y decidió marcharse ante la mirada interrogante de Harry.
Sus pasos eran lentos, aun así no eran audible…
Tenía mucho sueño, debía descansar unas horas antes de dar sus clases. El sol comenzaba a debilitarla.
El camino hasta las mazmorras era largo y tedioso. Quería correr hasta el o teletransportarse por medio de las sombras, pero ambos medios eran muy peligrosos utilizarlos en pleno día, cuando por lo menos mas de tres pares de ojos la estarían viendo.
Sus pensamientos y pasos fueron detenidos abruptamente por un olor que ella conocía perfectamente. Se llevo la mano a su cabello y suspiro para luego inhalar profundamente el aire.
Su camino hasta las mazmorras fue interrumpido y sus pasos cambiaron de dirección. El portador de aquel elixir no estaba muy lejos de ella.
Sus pasos silenciosos la llevaron a un aula oscura. Una de esas tantas que había en el castillo que no utilizaban.
Dentro de ella podía sentir una presencia y al dueño de aquel líquido que le llamaba.
Con suma lentitud abrió la puerta de dos alas. Sus ojos rápidamente ubicaron al muchacho que dejaba que su sangre se derramara despreocupadamente. Claro que hubiera tenido más cuidado si estuviera informado de que ella era una vampiresa y que aquel liquido la llamaba y despertaba el monstruo que dormía dentro de ella a esas horas del día.
Draco estaba sentado en una silla empolvaba y llena de telas de araña. El aula no estaba completamente oscura pero su luz era escasa.
-¡Lárgate quien quieras que seas si sabes lo que te conviene! – amenazo con furia Draco girándose para ver el intruso que aun en la soledad de aquella aula se atrevía irrumpir sus pensamientos asesinos.
-Vaya Malfoy, esa no es la contestación que esperaba hacia mi persona. Sabes que podría bajarle punto a tu casa por estar fuera de un aula de clases, por gritarme y sobre todo por haberte peleado. –Hermione cerró la puerta detrás de ella tranquilamente sin importarle la mirada fría de Draco sobre ella. Esa mirada llena de desprecio y rencor que le incomodaba profundamente.
-¡Fuera de aquí Granger! –se levanto de su silla impulsado por la ira no toleraría que ella se burlara de él, no una sangre sucia, no Hermione Granger.
-Profesora Granger para ti Malfoy. Y no me marcho es mi deber velar por la seguridad y bienestar de los estudiantes y usted no está en muy buen estado que digamos. –frunció el seño al notar mejor el estado de Malfoy. – ¿qué le ha ocurrido? –pregunto en susurro sin percatarse de lo rápido que se había movido hasta quedar frente al muchacho que le miro sorprendido.
Hermione se había tomado el atrevimiento de poner una de sus manos sobre la mejilla de muchacho que se relajo levemente al sentir aquella mano fría sobre su mejilla.
-¿Cómo te has podido mover tan rápido Granger? – pregunto mirando fijamente a Hermione que se percataba de su grave error.
-Al parecer los golpes que te dieron sí que te afectaron… ahora eres más idiota. – sonrió alejándose con pasos cautelosos de Draco que la miro fijamente lleno de furia.
-¡No soy ningún idiota sé lo que vi! Crees que no me dado de cuenta que actúas extraño. Desde que comenzaron las clases te comportas diferente Granger, y no estoy viendo visiones… se que te has aparecido frente a mí. – la miro a los ojos buscando algún indicio de nerviosismo en la muchacha, pero no encontró ninguno que la delatada. Los ojos de Hermione habían cambiado… ahora eran más profundos, oscuros y sobre todo estaban vacios.
-Eso es imposible Malfoy, ningún mago o bruja puede aparecerse dentro del castillo o terrenos del Hogwarts. Aunque debo agradecerte que me creas tan poderosa por lograr tal azaña. Sin embargo te recomiendo que leas la historia de Hogwarts. Tu ignorancia a esta altura es alarmante.
-No juegues conmigo Granger no te conviene. – le amenazo con mirada fría.
-No querido a ti es quien no te conviene meterte conmigo. Ahora ven déjame ver esas heridas.
Hermione levanto su mano derecha para tocar la mejilla de Draco quien se estremeció y golpeo su mano cuando la sintió sobre su rostro.
-¿Que te hace pensar que me dejare tocar con tus asquerosas manos frías...? – le pregunto repentinamente cayendo en aquel detalle. – ya lo veo, ¿después de guerra tu desapareciste no es cierto? –afirmo mirando aquellos ojos que le perturbaron por unos segundos pero no le desviaron de sus sospechas.
-No entiendo a donde quieres llegar. –Hermione se irguió frente a Draco.
-Después de esos meses donde el idiota de san Potter te buscaba desesperado apareciste aquí en Hogwarts como una profesora mas… dime Granger ¿qué estuviste haciendo todo ese tiempo? –la interrogo.
-Creo que eso no es su incumbencia señor Malfoy. –
-Oh y tambien me he percatado de otros detalles. Por ejemplo la palidez de tu piel, la ropa que usas, tus pasos silenciosos, tu mirada oscura, la riqueza de tus joyas, el tono de tu voz, la rapidez con la que has movido, el hecho que vives en lo más profundo de las mazmorras, tus clases en las tardes y desapariciones en las mañanas, tus rondas de noche. Y el hecho que no te alimentas solo bebes de esa maldita copa. Son aspecto muy diferente a la Granger que conozco… - enumero cada una de esos detalles que todos parecían ignorar, pero que él en sus ratos libres que eran muchos a decir verdad debido a discriminación que sufría se había percatado y no por nada durante todos esos años el se había declarado enemigo número uno de trió dorado.
-Tú nunca me has conocido Malfoy. – le aseguro sonriendo con una sonrisa hueca. -Y de advertirte que si no dejas de hacer conjeturas de las cosas que hago, observándome de esa forma obsesiva creerá que te intereso Malfoy y créeme que eso me causa más escalofrió que el hecho de la locura que presentas en este momento. Te recomiendo que vayas a la enfermería, tus delirios son desagradables. –su sonrisa sarcástica nunca abandono su rostro
-Cordura, locura, delirios… quizás tengas razón Granger, quizás me este volviendo loco, sin embargo puedo percibir los cambios que hay en ti. No estoy loco, descubriré lo que escondes y cuando lo haga te dejare en evidencia y así no seré yo el único que sufra el desprecio de todos en este maldito lugar. –Draco paso a un lado de Hermione quien bajo la cabeza y apretó sus manos volviéndolas puños.
-Quizás lo hayas olvidado Draco… -el rubio se detuvo al escuchar su nombre en aquel susurro entristecido. – yo tambien el sufrido el desprecio y la soledad que sientes en este momento mucho más tiempo que tu… y me he podido levantar con la cabeza orgullosamente en alto… ¿tu porque no puedes hacer lo mismo si dices ser superior a mi? – le pregunto girándose a ver a Draco caminando hasta el.
-Y lo soy. – le aseguro mirándola a los ojos. - y me levantare y destruiré a todo aquel que me menosprecia y repudia mi presencia. – susurro con odio sin impórtale que Hermione le escuchara. Hermione la defensora de los débiles e indefensos.
-¿Y después de que te vengues que harás…? abras perdido el motivo para seguir existiendo, estarás más solo, y sentirán más tristeza.
Draco miro a Hermione por unos minutos tratando de leer su mente.
-Eso no es tu incumbencia. – A alguien como tú no le debe importar lo que sienta o como me sienta. Ocúpate de tus asuntos sangre sucia. – trato de herirla con aquellas palabras como los años anteriores.
-Si a esa clase de desprecio me refiero. – le sonrió. -Ahora tú puedes sentir mi dolor al ser despreciada. ¿Ahora te sientes mejor de causarme daño Malfoy? – le pregunto dando unos corto pasos hasta el sin vacilación alguna.
Draco la miro desconcertado sintiendo una extraña sensación en el pecho al escuchar las palabras de Hermione.
-¿Qué demonios pretendes…? ¿Quieres confundirme?, ¿quieres evocar un sentimiento de lastima en mi? – le pregunto alterado, Hermione estaba removiendo cosas en el que pretendía mantener en calma por su propio bien mental.
-Yo no necesito de tu lastima. Ahora ven y déjame curarte tus heridas. – no fue una petición lo salió de sus labios rosa, fue una orden como profesora mas no como vampiresa. Ella aun no quería utilizar su poder sobre él y menos ahora que comenzaba a sospechar. Draco no estaba preparado para saber quién era ella, en esos momentos el tenia que luchar su propia guerra contra el prejuicio y su orgullo.
-Te he dicho que no quiero que me toque con tus asquerosas manos. – le escupió airado cuando la mano de Hermione se alzo hacia su labio roto.
-Tienes razón… mis manos están sucias y pueden ser asquerosas. –Hermione bajo la vista y se miro sus manos que comenzaron a temblar en aquel momento, las escenas de los rostros de sus víctimas, sus gritos y suplicas en aquellas ocasiones le habían parecido canticos sagrados que aclamaban padecer en sus brazos mortíferos, sobre la daga de sus colmillos que perforaban la piel blanda de sus cuellos clavándose en sus alteres burbujeantes de sangre, esa sangre contaminada por la maldad que habitaba en cada uno de ellos y que ella disfrutaba como el más rico vino de elfos.
Su otra parte, esa parte de ella que fue formado como humana en el mundo muggle despertó y grito llena de ira, enloquecida por el monstruo que se había transformado. Su alma si era que tenía batallaba en una lucha por dominar a la otra. Una lucha que le llevaría mucho tiempo, quizás años o tal vez siglos en definirse y proclamar un vencedor sobre aquel cuerpo inmortal. Hermione ¿quién era Hermione? Porque ella perdió su identidad, se perdió así misma el camino que debí seguir.
Draco observo a Hermione determinadamente. Su actitud y palabras le desconcertaron y les fue difícil de asimilar, de hecho no asimilaba bien en esos momentos. Su quietud le resultaba inquietante. Sus ojos perdidos sobre sus manos temblorosas le indicaron que estaba perdida en sus pensamientos, que estaba recordando algo que le dañaba.
Y en ese momento el sintió curiosidad. Sintió la necesidad de saber que era aquello que izo cambiar a Hermione. Que cambio su mirada, sus gesto y borro su sonrisa, porque aquella sonrisa que ella le mostraba al mundo era falsa. Y aunque él nunca fue dueño de alguno de aquellos gesto él podía distinguirlo ya que lo aprecio durante muchos años. Después de todo debía vigilar el enemigo.
-¿Que has dicho? – le pregunto sin poder ocultar su sorpresa, rompiendo aquel silencio que les llevo sus meditaciones, sus recuerdos y propios demonios que amenazaban con destruirlos.
Hermione levanto su rostro lentamente y Draco pudo apreciar en el iris de sus ojos una tonalidad rojiza que le hizo temblar.
-He dicho que tienes razón… quizás tocarte te ensucie aun mas… creo que deberías ir la enfermería, tus heridas podrían infestarse. – Hermione pasó con pasos lentos junto a Draco y abrió una de las puertas y sin girarse a verle susurro; -Te veo más tarde en clases. –y con sus últimas palabras cerró la puerta detrás de ella.
Continuara…
N/A:
Hola!
Bueno espero que todos mis lectores estén bien, y rebosando de una buena salud.
Como les mencione en giratiempos para aquellos que la leen. Chicos les recuerdo que en estos momentos estoy un poco ocupada… demasiado diría yo, y no exagero. Por ello la tardanza. En estos momentos comienzo a trabajar en otro de los capitulo de otra de mis historias… espero que haigan disfrutado de esta nueva entrega.
Aprovecho la ocasión para agradecerles a las siguientes personas que leyeron el cap anterior.
Caroone: Hola! Espero que estés bien querida amiga… estoy muy agradecida por tu constante apoyo, muchas gracias… y bueno vas a tener a Theo para rato… jijijii… besos.
Lunatico0030: Hola cariño… bueno es de esperarse Theo es encantador siempre me ha gustado él. Pero mas Draco… bueno muchas gracias por seguirme apoyando… besos y abrazos… y FELIZ CUMPLE… "otra vez"
China lop32: Bueno si ese te dio miedo que te ha causado este? Espero que te haiga gustado… gracias por el apoyo amiga. Espero saber más de ti. Besos.
Serena Princesita Hale: Hola! Estoy muy feliz que te guste la historia. De verdad me hace muy feliz. Bueno yo tambien quiero a Nott. El siempre ha sido una persona misteriosa y solitaria y eso es lo que me gusta de él. Y tratare de darle un buen protagonismo. Besos…
Muchas gracias tambien aquellas personas que leen la historia y no dejan sus reviews, se que están allí leyendo en silencio… besos para ustedes tambien…
Yuuki Kuchiki.
