Capitulo 6: Una melodía solo para ti

Ni Shugo Chara ni sus personajes me pertenecen, este fic es de mi autoria y lo hago sin fines de lucro.

"pensamientos"

- Diálogos –

Amu POV

(N/A: Notas de la Autora)


"Después de todo lo que han hecho para mi, creo que no todo lo que espero se cumplirá", entonces, una imagen de aquel sueño abrumador apareció en mi cabeza, y volví a sentir aquella impotencia y desesperación por no poder alcanzarle, sentí como se formo un nudo en mi garganta, mas la voz animada de Yaya me saco de mis profundos pensamientos – Entonces Amu-chi, ¡presiona el ultimo botón! –, los mire frustrada y pensé "¿Qué pueden darme a cambio de esto que mi corazón desea? ¿Qué puede reemplazarlo?", sentí como el corazón se estremeció, pero aun así mire aquella caja decidida "¿Qué más puedo pedir? Tengo a mis amigos, a mi familia y todo el esfuerzo que ellos han dado por mi, seria egoísta deprimirme en un momento como este, tengo que disfrutar de lo que puedo tener"

La chica pelirosada parecía tener un debate mental con aquella caja, ya que la mirada que le sostenía era tan profunda y fija, que parecía haberse perdido en el espacio y no escuchar los ánimos que sus amigos le daban para que oprimiera el ultimo botón,mas sin embargo, su cuerpo pareció actuar solo y oprimió el cuarto botón, todos esperaban con ansias que lo oprimiera, y esperaban la reacción de la chica. Amu se percato que oprimió el último botón cuando el silencio se hizo presente, los miro a todos y aquella expresión que tenían no la podía descifrar.

Había oprimido el ultimo botón, y el silencio se hizo presente en toda la habitación, las miradas expectantes que me sostenían mis amigos me confundían un poco "Y… ¿ahora que?" me dije a mi misma, me quede confusa, habían pasado unos segundos apenas pero aquel silencio pareciera alargar el tiempo, como si fuesen horas, entonces, una melodía rompió todo aquel silencio, una que ya había escuchado años atrás, triste, pero a la vez muy bonita y pura; mis ojos se abrieron por la sorpresa al escuchar aquella melodía y se tornaron vidriosos.

La chica pelirosada parecía estar totalmente impactada por aquella melodía, pudo reconocer la dirección de la que venia el sonido y solo pudo girar su cuerpo para mirar por la ventana nuevamente, al hacerlo, se encontró con aquella figura que anhelaba encontrar, parado entre toda la gente, tocando aquel instrumento que reconocía bien, sus ojos no podían creer lo que observaban, y evitaba parpadear como si al cerrar los ojos y abrirlos nuevamente aquel chico desaparecería entre la muchedumbre. Se quedo inmóvil, admirando aquel chico que en sueños llamaba, escuchando aquella dulce melodía que, al llegar a ella, hacia que su cuerpo entero se estremeciera, las lagrimas estaban en los bordes de sus ojos, esperando un poco para poder fluir libres sobre sus mejillas, quería evitar moverse y hasta respirar, no quería perderse aquella escena por nada en el mundo, así durase tan solo segundos.

- ¿Te vas a quedar ahí parada? – Una voz retumbo en la habitación – él esta tocando para ti, y tu solo ¿te quedas ahí estática? – agrego la rubia de mirada violácea, la pelirosa al escucharla se giro para verla, se sorprendió al ver la expresión en el rostro de todos, como apoyando aquellas palabras que la rubia había dicho, entonces, una mano tomo la suya y la jalo con fuerza, – Vamos Amu-chi, ¡por aquí! – la chica castaña condujo a su amiga a través de un pasillo, para así poder llegar al adornado patio donde se encontraban los invitados y el chico que tocaba su violín con aquel sentimiento; los demás cómplices siguieron a las chicas hasta llegar todos al patio, todos miraban emocionados la escena.

Yaya me dejo frente a frente con Ikuto, no lo podía creer, lo tenia frente a mi, y no era un sueño; Aquel semblante con el que tocaba aquella hermosa melodía, era hipnotizante, no podía dejar de mirarlo, su rostro con sus ojos cerrados, sintiendo nota a nota la melodía que él mismo producía, aquella que parecía salir de su pecho mas que de sus manos, sentí mi cuerpo estremecerse nuevamente, y por mas que quería acercarme y tocarlo para comprobar que de verdad estaba ahí, no podía moverme, mi cuerpo no me respondía, seguía en shock, no podía creer que mis amigos hayan conseguido esto; y que me conocieran tan bien como para saber que esto era algo que realmente esperaba.

La chica pelirosa estaba totalmente perdida contemplando al chico peliazul, tocando su violín. El chico al sentir la mirada de la chica, opto por abrir sus ojos y dirigirlos hacia las doradas orbes que lo miraban, aquellas miradas que se penetraron en cuanto se encontraron, parecían hablar, parecía que sus miradas hablaran por ellos, estaban tan concentrados el uno en el otro que se olvidaron de las demás personas que los rodeaban, mientras él seguía tocando su violín, su mirada fija y penetrante se apoderaba de la mirada frágil y reprochante, pero a la vez conmovida, de la chica, se encontraban solamente ellos dos en sus pensamientos.

Mientras los chicos conversaban con sus miradas, los invitados presenciaban aquella escena animados de ver a la cumpleañera con aquella expresión, felicidad, sorpresa, ilusión, esperanza, anhelo y amor; todo esto desbordaba de su rostro. Los cómplices autores de aquel evento celebraban entre ellos, a sabiendas de que habían logrado su cometido; aunque, una mirada borgoña se fijaba en aquel par que se acababa de encontrar, un sentimiento de nostalgia invadió al chico rubio, suspiro con alivio y sonrió un poco, el grupo de chicos miraron a su rubio amigo con aquella expresión y decidieron guardar silencio, Tadase notó aquella acción por parte de sus amigos, y los miro con una calida sonrisa mientras decía – Lo mas importante es que ella sea feliz ¿no? … Por eso yo también puedo ser feliz – el castaño ojiverde abrazo al rubio por encima de sus hombros con un brazo, mientras que con el otro sobaba su cabeza – Así se habla, como era de esperarse de ti – añadió mientras sonreía con entusiasmo, los demás chicos del grupo se alegraron y siguieron riendo y festejando.

– ¡Chicos! Ya casi termina la canción – mientras llegaba con el grupo, fue lo que exclamaba la mas pequeña de aquel grupo de cómplices, los chicos asintieron y empezaron a repartir objetos a los invitados mientras el castaño ojiverde y el rubio de mirada borgoña se preparaban uno a cada lado de la carpa que habían instalado, las chicas se acomodaron como habían acordado, la pequeña hermana de la cumpleañera fue la ultima en acomodarse ya que había ido con el pequeño (N/A: Pero mas grande que ella :3) Hikari a arreglar lo que faltaba. Todos estaban listos, esperando el final de la canción que Ikuto se encontraba tocando.

La melodía que se escuchaba llego a su fin, en cuanto esto sucedió, las voces de los organizadores y de los invitados se unieron para felicitar a la sorprendida cumpleañera – ¡Feliz Cumpleaños! – En ese mismo instante, las chicas y los invitados hicieron disparar sus serpentinas, mientras que Tadase y Kukai tiraban de unas cuerdas para dejar caer globos y confeti desde el techo de la carpa; ante tal escándalo, nuestra pelirosada cumpleañera salio del trance que la mirada del ojiazul chico le producía, se sorprendió ante tal ambiente de fiesta, y a la vez se sentía muy feliz, se habían tomado todas aquellas molestias por ella, antes de que pudiera decir algo, una sonrisa se dibujo en su rostro; Ikuto la miro nuevamente y se limito a decir – Felicidades Amu – con aquella voz ronca que le caracterizaba, Amu lo miro y aun sin poder decir nada, sonrió alegremente para él. Una pequeña mano tomo la de ella y la tiro – ¡Ven one-chan! – y la llevo hacia un espacio despejado que se encontraba cerca de la carpa donde todos se encontraban, los organizadores animaron a los invitados a seguirlas, en cuanto llegaron la pequeña de coletas castañas y mirada ambarina dijo emocionada – ¡Mira! – mientras señalaba el cielo, la chica pelirosada giro sus dorados ojos hacia donde su hermana apuntaba y como por arte de magia, empezaron a salir fuegos artificiales.

Eran tan bonitos, me sentí muy feliz de estarlos observando, habían pasado tantas cosas en tan corto tiempo, que mi corazón aun latía rápido y fuerte, me habían regalado tanta felicidad, mi hermanita me abrazo y me felicito; correspondí a su abrazo, y mientras los fuegos artificiales deslumbraban aquel oscuro cielo, me gire para ver hacia la carpa pero todos estaban a mi alrededor, contemplando aquellas figuras que se iluminaban en el cielo y desaparecían mientras caían, todos excepto uno, Ikuto me observaba a mi, entonces mi rostro reacción ante aquella mirada y mis mejillas cobraron vida tornándose de un color rojizo, me sentí acalorada por un momento, y caí bajo su hechizo, por mas que quisiera moverme no podía, entonces observe que se acercaba lentamente a mi, con cada paso que daba lo sentía mas cerca, aquellos andares elegantes y su mirada fija en la mía, hacían que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo, que mis mejillas se tornaran chapeteadas y mis ojos vidriosos, y sentía como el corazón quería salir de mi pecho y llegar a sus brazos, pase saliva difícilmente y solo me quede ahí estática mirando como se acercaba cada vez mas a mi. Los fuegos artificiales dejaron de iluminar el cielo y la gente que me rodeaba regresaba a sus lugares, mientras los chicos ponían un poco de música para "encender" la fiesta, Ami soltó mi brazo mientras se dirigía hacia la carpa con mis padres. En todo este tiempo Ikuto seguía caminando hasta llegar a donde yo me encontraba.

El chico peliazul se aproximo a la pelirosada cumpleañera, la cual se encontraba inmóvil ante los movimientos del chico. Al llegar a su objetivo, Ikuto abrazó a Amu, quien estaba aun más sorprendida, al sentir el abrazo del chico su cuerpo se tensó, mas él no deshizo el abrazo, esperaba que fuera correspondido y así sucedió, tras un pequeño lapso de indecisión y nerviosismo la pelirosada relajo su cuerpo y correspondió aquel abrazo. Pareciera que el pidiera perdón y ella se lo concediera con aquel gesto.

Después de unos momentos de estar abrazados, se separaron, la chica pelirosada encamino su mirada hacia aquellos ojos zafiro e intento decir algo – Ikuto… Yo… Yo… Lo siento – dijo Amu al no poder terminar su frase, agacho su mirada y una lágrima recorrió su mejilla, tras haber sentido aquella humedad sobre su rostro sintió un roce frío y calido a la vez, el cual secó el camino húmedo que dejo aquella lagrima, y aquella mano que aparto esa lagrima, tomo su mentón y levanto su rostro nuevamente, se encontró con una expresión comprensiva, conmovida y dulce en aquellos ojos del color del océano, con aquella mirada tan profunda como el mismo – No te preocupes… – contesto el chico – Ya lo se… – agrego mientras acercaba mas su rostro al de ella.

No sabia que decir, no sabia que pensar, simplemente me deje llevar por el embriagante aroma de su respiración, acerco su rostro tanto al mío, que era inevitable; el rubor de mis mejillas pareció aumentar así como el calor que recorrió mi rostro, nuestros rostros se acercaban cada vez mas, entonces cedí por completo, cerré mis ojos y sentí como sus labios calidos se unieron con los míos; sentí como la humedad de su boca se hacia también mía, y como nuestros labios seguían el compás de nuestros sentimientos y se acoplaban perfectamente. Nos hizo falta el aire, pero era tan difícil deshacerse de aquel calido beso, ninguno de los dos mostraba intenciones de apartarse, aun así, tome la iniciativa y empecé a retroceder lentamente, quería que durara mas tiempo pero tenia que pasar, hasta que nos separamos por completo y al fin pudimos respirar algo mas que no fuera nuestros alientos.

Después de dar un gran suspiro, los chicos se tomaron de la mano, parecía que las palabras no existían entre ellos, simplemente se conectaban tan perfectamente que no las necesitaban en ese momento, ya habría tiempo para hablar, ahora tendrían que disfrutar de la fiesta organizada. Entonces una luz se encendió y alumbro un punto fijo entre las personas, parecía ser una especie de mini escenario donde se encontraban Utau, Rima, Ami y Yaya; la primera chica comenzó a cantar mientras las dos segundas, hacían actuaciones de malabarismo con pinos y cuerdas, la tercera por su parte acompañaba la melodía con un baile que ella misma había adaptado a la canción y la actuación de sus amigas; era un buen espectáculo, Amu al ver lo que las chicas habían preparado para ella, corrió hacia el escenario para verlas, Ikuto que aun tomaba su mano la siguió, Amu se veía tan feliz y los invitados disfrutaban de todo aquello, la fiesta resulto todo un éxito. Después de haber completado todo lo que habían planeado para ella, las horas pasaron dentro de aquel ambiente alegre y animado, los invitados comenzaron a retirarse a sus casas.

Al final solo quedaban aquel grupo de chicos que inicio todo, incluyendo al apuesto peliazul de ojos zafiro, los padres de la cumpleañera, el dueño de aquella casa y gran aportador al plan que los cómplices prepararon, Hikari y claro, la chica pelirosa a quien festejaban; - Muchas gracias a todos por haberse tomado tantas molestias por mi – Dijo una agradecida y animada Amu, a lo que todos sonrieron y una chica castaña se adelanto a contestar – No ha sido ninguna molestia – mientras sonreía, el chico de larga cabellera azulada agrego – solo queremos que sonrías como siempre lo haces – con aquella calida expresión en su rostro que le caracterizaba, mientras el castaño ojiverde tomaba su turno en la palabra – y nunca dejes de hacerlo – mientras levantaba su pulgar y sonreía alegremente, la chica de los rizos dorados y la rubia de mirada violácea sonrieron mientras decían – Si tienes algún problema… – cada una – No olvides que estamos para ti – a lo que finalmente agrego el chico rubio de mirada borgoña – Siempre podrás contar con nosotros – mientras sonreía calidamente.

Amu se conmovió ante las palabras de sus amigos, y los miraba con ilusión, cuando una voz rompió el momento – ¡One-chan! También puedes contar con nosotros, no te olvides de nosotros – dijo la alegre hermana menor de la chica pelirosada mientras abrazaba a sus padres, quienes sonreían sinceramente para apoyar las palabras de la pequeña. Amu sonrió de regreso y asintió, una mano tomo la suya con firmeza y giro su mirada para encontrarse con Ikuto, Amu aun no se acostumbraba ante aquel contacto con el chico así que sus mejillas se ruborizaron mientras lo miraba, a lo que el chico peliazul sonrió – Yo también estaré ahí, no pienso alejarme otra vez – agrego mientras entrelazaba sus dedos con los de ella.

Me sentía feliz, hubiera querido gritar de la emoción ante todo aquello que mis amigos, mi familia e Ikuto habían dicho, por un momento pensé que estaba soñando, pero las manos de Ikuto me hicieron sentir en la realidad. Ami se acerco y me entrego una especie de libro decorado, me dijo que ella y mamá se habían esforzado mucho en hacerlo y que mi padre también había contribuido, cuando lo vi lo primero que pensé es que era muy vistoso y bonito, con sus decoraciones y apliques, antes de abrirlo los chicos me dijeron que esperaban que no volviera a pasar lo que paso, y que ese libro me recordaría por siempre lo que los 4 botones de la felicidad significan.

Entonces lo abrí y lo primero que vi en el fueron fotografías, se las habían arreglado para conseguir fotografías mientras me encerraba en mi habitación a "estudiar", después vi fotografías del maestro Nikaidou haciendo lo que ahora era la caja de los botones, también había fotos mías con el vendaje en los ojos, fotos con Nadeshiko, había fotos de ellos preparando todo lo del parque fantasía, aparecían todos y cada uno de ellos, incluso Ikuto, todo eso me hizo ilusión, Ikuto siempre estuvo involucrado en todo, también había fotos de los preparativos de la fiesta, todos trabajando por mi, y al final había espacios en blanco, bastantes, los mire con duda y les pregunte de que se trataba – ¡Ahí pondremos las fotos de la fiesta One-chan! Ya tenemos todo arreglado – fue lo que me contesto mi muy alegre hermanita, a lo que sonreí, finalmente mis padres decidieron retirarse y llevarse a Ami con ellos, pues ya era tarde, Yo decidí quedarme un rato mas con mis amigos pero Ikuto prometió llevarme a mi casa.

Debido a que ya era tarde, los chicos decidieron retirarse, pues no querían importunar aun mas a Hikari, quien fue el que había prestado su casa para la fiesta y quien había aportado siempre su ayuda, tanto económica como física en todos los preparativos. Salieron de la casa de Hikari y se dirigieron al automóvil que Utau llevaba – Amu-chi, nosotros nos vamos con Utau – Dijo una alegre castaña – ¡Pido adelante! – Agregó mientras sonreía de oreja a oreja, los demás asintieron, a lo que una confundida pelirosa interrogo - ¿Y yo? ¿Con quien me voy? – mientras todos se subían acomodándose al auto y reían, Ikuto tomo de la mano a Amu – Tu te vas conmigo, prometí que te llevaría a tu casa - la chica pelirosa no pudo evitar sonrojarse nuevamente, a lo que una rubia de mirada violácea contesto – Entonces, problema resuelto, nos vamos que tengo que pasar a dejarlos a todos – mientras se acomodaba al volante, todos bajaron las ventanillas y se despidieron agitando las manos, Amu e Ikuto se quedaron viendo como partían mientras el automóvil cada vez se alejaba mas hasta que lo perdieron de vista.

– Bien, ¿Nos vamos? – dijo el chico peliazul mientras se giraba para dirigirse a otro automóvil (N/A: Utau e Ikuto manejan :D! y tienen su propio auto *-* xD), la chica pelirosada se giro para ver como Ikuto se alejaba, y solamente se limito a seguirlo. Esta era la primera vez, después de tantos años, que se quedaba a solas con el chico, así que no sabia como actuar, si bien había crecido y se había convertido en una mujer, la presencia de Ikuto la hacia sentir como si hubiera regresado en el tiempo, y se hubiera convertido en una niña nuevamente; estaba llena de nervios y ansiedad, aunque quisiera preguntar muchas cosas, no sabia si quería escuchar la respuesta.

Ikuto había llegado al auto y abrió la puerta del copiloto, haciéndole un gesto a su acompañante para que subiera, la pelirosa entendió y subió al auto, antes de que pudiera hacer algo mas, el chico tomo el cinturón de seguridad y lo paso por la chica, hubo una cercanía entre ellos, por la que la chica se tenso un poco y se torno nerviosa – P-puedo hacerlo – dijo intentando tomar el control en aquella situación, el peliazul sonrió de lado y contesto – Yo también - y siguió con lo que hacia, la chica se ruborizo nuevamente y guardo silencio, después de haber asegurado a su acompañante Ikuto cerro la puerta y se dirigió al asiento del conductor; Después de un silencioso camino, los chicos llegaron a la casa de la pelirosada – Listo, servido a la princesa – dijo Ikuto con un tono y tanto burlesco, la pelirosada se ruborizo por el sobrenombre que el chico le había dado, pero no pudo evitar sentir una pequeña molestia por el tono que había usado – Si era tanta molestia, hubiera podido venir por mi cuenta – dijo un poco indignada.

Pero que le pasaba, yo no pedí que me trajera no era necesario ese gesto, aun así no quiero bajarme todavía, mi vista se nublo y no pude evitar bajar la mirada, con mi mano derecha tome la manija para abrir la puerta del coche y poder salir, de cierta forma me sentía mal después de todo. Abrí la puerta, y con mi pie derecho pise la acera firme, cuando iba a bajar del coche por completo, sentí una mano que tomo mi mano izquierda y me jalo de regreso, me senté nuevamente en el asiento y – Perdón, no era mi intención hacerte sentir así – ¿Ikuto me pidió perdón? Eso me tomo por sorpresa, nunca imagine que Ikuto pudiera pedir perdón de una forma tan directa y tan sencilla, definitivamente estos 6 años no habían pasado en balde, todos habíamos cambiado un poco.

Al parecer el chico peliazul noto la sorpresa de la chica en su rostro, por la repentina disculpa que dejo salir – Simplemente no se como actuar, ahora que te tengo frente a mi – agrego el chico para seguir con su dialogo, en vista de que no había respuesta por parte de la chica, siguió diciendo – No se que es lo que esperas de mi, pero en estos 6 años que han pasado siempre he pensado en ti – en el rostro de la chica no pudo haberse mostrado mas la sorpresa, se subió nuevamente al auto y cerro la puerta, intento mirar al chico a los ojos y al girar su mirada se encontró con un cabizbajo y ruborizado Ikuto.

Sin duda alguna, nunca había visto a Ikuto así, me sorprendió tanto, de seguro era difícil para él también poderse expresar de esa manera, sobre todo conmigo, que tengo una imagen de él que se forjo hace seis años, y que se ha ido cambiando con el tiempo, para llegar a ser lo que en estos momentos estoy mirando. Mi voz no quería salir de mi boca, por mas palabras que quisiera pronunciar no salían, tenia que expresarle lo que yo sentía también por mas trabajo que me costara, así que tome su mano que sostenía con firmeza la palanca de cambios, y por fin llame su atención, sus ojos me miraron directamente y pude sentir como un calor recorrió todo mi cuerpo, su mirada no era fría, era mas bien calida y en sus ojos me vi reflejada, esos ojos me estaban viendo a mi, esa calidez me pertenecía a mi. Sentí que podía volar en ese momento, entonces mi garganta se libro del candado que la aprisionaba y pude hablar – No me importa si fueron uno, dos o seis años, no me importa lo que hiciste ni con quien estuviste, no me importa nada si me sigues mirando como lo haces ahora – Ikuto se sorprendió ante mis palabras, susurro mi nombre pero yo seguí hablando – Quiero demostrarte que yo también te veo con la misma mirada que tu lo haces, quiero hacer llegar mi voz a tu pecho, quiero hacer de mi respiración la tuya, quiero que mi nombre siempre sea lo primero y lo ultimo presente en tu cabeza, quiero… – Ikuto tomo mi rostro con sus manos, lo que me hizo callar.

– Amu, tu ya eres todo eso – Dijo Ikuto mientras se acercaba para besar los labios de la chica, la cual acepto y correspondió el beso. Al separarse para tomar un poco de aire, la chica pelirosada se mostraba feliz, conmovida e ilusionada – Me siento como si estuviera soñando, y no quisiera despertar – agrego mientras miraba al chico a los ojos, él sonrió ante las palabras de la chica y contesto – No estas soñando, incluso mañana que te despiertes ahí voy a estar – los ojos de Amu se tornaron vidriosos y se apresuro a preguntar – ¿De verdad? ¿Estarás? – el chico peliazul acaricio su mejilla con sus manos y contesto – Estaré… te lo dije antes, no me iré nunca mas – beso su frente – lo que mas amo, se encuentra aquí – agrego, los ojos de Amu se llenaron de lagrimas al escuchar aquellas palabras salir de la boca del chico al que ella amaba, él limpio sus lagrimas y sello sus palabras besando aquellos calidos labios que le eran irresistibles.

Fin


Waaaa, este es el fin de este fic! Pensé que nunca lo terminaría TT-TT, no sabia que fin darle y sorry por la tardanza ToT creo que me tarde demasiado en poner el ultimo capitulo pero es que, les explico x3, el 14 (un día después de poner el capitulo 5 xD) me operaron de la vesícula _, pensé que podría continuar al segundo día de la operación pero sinceramente no me daban ganas de nada xD nomás quería dormir y dormir xD! (sorry!!! Soy una floja T_T) pero ya me siento mejor y al fin termine el capitulo que deje a la mitad :D! y es el ultimo TOT!

Espero que les haya gustado mi fic y el ultimo capitulo! (Repito que no sabia como darle fin TOT me esmere mucho en eso)

Muchísimas gracias por sus reviews en el capitulo anterior a: X-Yukino-Dark-X, Izumi-Chan, RukiaAikoChoEmi, XxXKaren-chanXxX, TsukiyomiYuki, aifonsy y karla-souma

Y muchísimas gracias a tods los que han seguido mi fic, a quienes lo han puesto en sus favoritos y alertas, y como pueden ver los finales me son difíciles _ Waaaa pero despedirse es tan triste xD

Weno weno ahora si, muchísimas gracias por leer este humilde fic, por seguirlo, por comentar y todo eso :D

Pronto subiré otro nuevo fic, así que estén atents. Se les quiere a tods

Cha! :3!