Si quieren comentar, no me enojo… COMENTEN POR FAVOR!
Estoy reescribiendo este capitulo. Se me acaba de ocurrir algo mejor, como en un sueño o el sueño de un sueño. Espero que les guste más, que crean que esta mejor. Si no, no importa. Yo creo que está mejor.
5. Ron Weasley
Ron abrió los ojos, y volteó a ver alrededor. Estaba en un salón vacío, oscuro, sin nada en él excepto un solitario espejo polvoriento, que parecía brillar desde el centro de la habitación. Ron volteó a ver a la estancia, intentando recordar como llegó allí, pero la mente se le negaba a responder. El solitario guardapelo golpeaba su pecho al ritmo de sus respiraciones entrecortadas. No había forma de salir.
Sin más que hacer, Ron se acercó lentamente al espejo. Con una mano quitó lentamente el polvo y dejó que el reflejo se viera. Se vió a él, se vio con la cara sucia, llena de ojeras, delgado y con el cabello largo y desordenado. Parecía que no había dormido en semanas, parecía que su vida se estaba acabando.
El guardapelo, de pronto, comenzó a brillar intensamente, de un rojo sangriento que llenó toda la estancia. La imagen, a la luz infernal, comenzó a cambiar lentamente. Una voz fría, serpentosa, salió de ningún lado, haciendo a Ron retroceder un poco, y caer al suelo.
- Todo lo que deseas es posible, Ronald Weasley, pero tambien todos tus miedo son posibles...
Ron alzó la vista, y vio el espejo. Las sombras rojas y negras se disipaban lentamente para revelar una escena que se quedó grabada en su mirada. Harry y Hermione se besaban apasionanamente, en el claro de un bosque, solos y ajenos a todo.
- Siempre has sido el menos amado por la chica que prefiere a tu amigo...
Las sombras crecían. Ron quería huir pero las piernas no respondían. ¿A donde huiría, en todo caso, si ni siquiera sabía como llegó allí en primer lugar? Quería gritar, pero la boca se quedaba estatica. La imagen cambió entonces, mostrando un familia que sonreía. Su propia familia. Pero el no estaba allí, allí no había rastro del hijo menor, pelirrojo, alto y delgado. Pero si había un joven de ojos verdes y pelo negro, que sonreía como nunca lo había visto sonreír.
- El menos amado por una madre que anziaba tener una hija...
La voz fría fue cortada por otro, una que conocía demasiado bien. Harry le hablaba con un tono cínico, cruel, soberbio y malisioso. Al mismo tiempo, la imagen quedaba inmortalizada en los ojos de Ron.
- Tu madre admitió que preferiría tenerme a mí como hijo...
Las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Ron, mientras se arrastraba hacia atrás. Pero el espejo parecía aumentar, mientras la estancia se achicaba. El aire se hacía pesado, asfixiandolo. Todo se tenía de rojo, todo se volvía sombrío. Todo comenzaba a hacer que Ron se volviera loco.
La imagen cambió, y mostró por primera vez a Ron. Estaba sentado en una cama vieja, con arapos por ropa y con la cara completamente pálida. La estancia, pobremente iluminada, solo tenía la cama, un buró donde una foto de Ron, Hermione y Harry descanzaba, y una tele vieja, llena de polvo. Las arañas colgaban del techo. En la tele se veían imagenes, de su familia, de sus amigos, de Harry y Hermione, todos ellos existosos, todos ellos en un mundo que no lo recordaba.
- Siempre el segundón, eternamente eclipsado...
Ron tenía los ojos rojos de tanto llorar. No quería ver más. No era cierto. No lo era... Se paró, cargado de ira, y golpeó el espejo con la mano, mientra su boca se abría para gritar en tono enloquecido:
- Ya callate!
El golpe rompió el espejo lentamente, y los vidrios saltaron por los aires. Con el espejo, tambien la habitación se rompio, callendo en pedazos. Ron cerró los ojos un momento, y cuando volvió a abrirlos estaba sentado en el mismo lugar, en la misma estancia, con el mismo espejo que tenía antes. Solo que ahora no había ningun guardapelo colgando de su pecho.
Ron se acercó lentamente al espejo. El polvo no lo dejaba ver, pero algo le decía que debía ver. Tenía que comprobar que todo eso no era real, que nada de eso existía, ni siquiera en las entrañas de un espejo...
- Puedes ver...
Ron volteó hacia atrás, para encontrarse con Dumbledore sonriendo amablemente hacia él. Sus ojos parecían atravesarlo. Ron se sintió nervioso, no quería voltear. Tenía miedo. Dumbledore se acercó a él, y se paró a su lado, con la mirada fija en el espejo. Siguió hablando.
- Se llama el espejo de Oesed, y no tienes nada que temer de él. Anda, voltea a verlo.
Ron volteó lentamente, y alzó temblorosamente la mano hasta quitarle el polvo. Acercó la mirada, mientras las sombras se disipaban. Una escena le contestó, una escena que hizo que Ron diera un respiro, y se quedaba envelesado observnado. Hermione estaba frente a él, vestida de blanco, y con la sonrisa más grande en el rostro que jamás le vio. Y junto a ella, vestido de traje, un Ron en completa felicidad. Las palabras salieron de lña nada, y Ron supo lo que venía.
- Puede besar a la novia...
Ron se acercó hasta rozar el espejo, viendo como él y Hermione unían sus labios por primera vez. Dumbledore, trás él, le miraba serio. Su voz rompió el encanto de la escena.
- Intenta recordar eso antes de que cometas otro error...
Ron se despertó con un grito sordo. Estaba sudando. El guardapelo, en su cuello, parecía tener un brillo especial aquella noche. Ron se sentó en la cama, intentando recordar el sueño. Entonces su mirada se encontró con Hermione durmiendo, y un flash de ellos besandose llenó su mente. Ron se sonrojó completamente, sin saber que pensar. Y entonces recordó como Harry y Hermione siempre se iban juntos, al bosque, solos... y otra vez sus pensamientos quedaron ocultos tras los celos.
