Lo sé, lo sé. Estoy condenada a pena de muerte por haberlos hecho esperar tanto tiempo, me siento en deuda con ustedes. Nunca imaginé que el colegio se volvería tan estresante, en estos momentos tendría que estar realizando el Plan del Gobierno Estudiantil y millones de tareas pero saben qué? Al diablo con eso, prefiero entregarles este capítulo esperando que puedan perdonarme por ausentarme tanto tiempo.

Un gran saludo a Paula, de Chile, la cual me ha ayudado mucho en varios aspectos, conversamos casi siempre y la quiero mucho. Si estás leyendo esto ¡Te agradezco demasiado por todo!

Así que aquí está el nuevo capítulo de Just Business, espero que les guste. Fue realizado bajo el efecto de miles de jugos Arizona y música de Pierce The Veil, All Time Low y Sleeping with Sirens a todo volumen. Los amo a todos y gracias por su apoyo. Atuendos en mi perfil.

Disfruten.

Chapter 6: The Memory

- Esta es la última vez que te lo diré: Necesito el reporte de ventas de este año lo más rápido posible…. Roy, si no me lo das juro que te mando a matar… Tengo mis contactos… Sé que quieres que te ruegue pero eso no pasará, ya deberías de saberlo hermanito… ¡Roy! ¡No te atrevas a cortarme la llamada! Perfecto, ahora tendré que hacerlo todo yo sola. – Era increíble como nunca paraba de comportarse como un niñito.

- Hola preciosa. – Estaba tan eufórica que no escuche el sonido de la puerta. El solo hecho de estar con él me hacía olvidar todo aquello que me quitaba la tranquilidad.

- Wally, nos va a ver Ollie. – Dije sonriendo mientras él me abrazaba por detrás, plantando dulces besos en mi cuello.

- No importa, no me matará en tu presencia. – Estábamos en mi oficina, nuestro único lugar "privado" en todo el edificio. Desde que fue transferido a Queen Industries hace varios meses, mi oficina y la cocina del edificio se habían vuelto nuestros lugares preferidos.

- ¿No tienes trabajo que hacer Wall-man? – Sin desatar nuestro abrazo volteé mi cabeza hacia un lado para quedar más cerca de su rostro. Sonriendo se acercó más a mí, amaba la forma en que me miraba. Una mirada llena de ternura.

- Mi único trabajo es hacerte feliz, y no es por alardear pero creo que estoy haciéndolo de maravilla. – Dijo mientras jugueteaba con un mechón rebelde de mi cabello.

- Supongo que estarás esperando un bono navideño por tu gran desempeño.

- Una cena en casa de mis padres mañana, suena mejor. - ¡¿Sus padres?! Del susto me quedé paralizada, Wally notó esto.

- ¿Artemis? ¿Me escuchaste? – Deshizo nuestro abrazo y me tomó de las manos.

- Wally no puedo, ¿y si no les agrado? Todavía no estoy psicológicamente preparada para esto.

- Créeme que les encantarás, mi madre se volverá loca al conocerte. Además, saludaste a mis padres el día de la fiesta de los Wayne.

- Ni me lo recuerdes, fui descortés. – Comenzó a reír, ¿Cómo podía burlarse de mí, en mi cara?

- Estás exagerando, te fuiste porque tuviste una emergencia. A cualquiera le pasa. – Tomó con suma delicadeza mi rostro y viéndome a los ojos me dijo:

- Eres Artemis Queen, no tienes de que preocuparte. Te amarán al segundo, tanto como te amo yo. – Sus labios tocaron los míos en un dulce beso que ninguno de los dos quería terminar. Con una gran sonrisa torcida se separó de mí caminando hacia la puerta.

- Nos vemos mañana por la noche, recuerda pedirle permiso a tus padres para salir. – Bromeó y salió de la oficina. Mi mente daba vueltas. Al estar con Wally mi boca hablaba por sí sola, sin escuchar los gritos frenéticos de mi cerebro.

Tratando de olvidar lo que me esperaría mañana arreglé mi blazer y ajusté la incómoda falda blanca que mi madre había sugerido que me quedaría bien. Recuerdo haberle sugerido un atuendo que consistía en jeans y una camisa, como resultado se había vuelto loca saliendo rápidamente de mi walk-in closet murmurando algo acerca de "como las chicas de hoy no entendían la importancia de un perfecto atuendo de oficina"

- Señorita Queen, tiene una llamada importante en la línea uno. – Dijo Betty, mi secretaria, sacándome de mi mar de pensamientos. Me senté rápidamente en mi escritorio tomando el teléfono preguntándome quien estaría llamándome.

- ¿Hola?

- Mucho gusto Señorita Queen, soy Sara López, la secretaria del Doctor Edward Campbell. - ¿Edward? ¿Por qué me estaría llamando su secretaria?

- ¿A qué se debe esta llamada?

- El Señor Campbell ha solicitado su presencia en la Gala dedicada a los enfermos de SIDA que se llevará a cabo el próximo viernes por la noche.

- Tendré que consultarlo con mi secretaria, espera mi confirmación mañana a primera hora Sara.

- Muchas gracias por su tiempo Señorita Queen. – Sin más preámbulo colgué la llamada preguntándome por qué Edward no me llamó personalmente. Edward Campbell era un buen amigo de la familia, su padre fue compañero del mío en la universidad y tenían una buena relación a pesar del paso del tiempo.

Mi celular comenzó a sonar, esta vez era el insoportable de Roy el que llamaba.

- Dame lo que necesito Roy. – Al otro lado de la línea se escuchaba demasiado ruido, no me sorprendería que Roy estuviera afuera bebiéndose sus lamentos.

- Artemis ven rápido, Zatanna tuvo un accidente.

- ¿Qué? ¿En dónde estás?

- Hospital del Norte, luego te explico. – Salí disparada del edificio corriendo hacia el estacionamiento, en el camino hacia el hospital mi mente seguía reproduciendo el miedo en la voz de Roy.


Hospital del Norte

- ¡¿En dónde está?! – En la sala de espera se encontraba Roy al lado de Megan, esta última lloraba sin parar.

- Artemis, tuvimos un accidente de auto. Fuimos a traer unos papeles a mi casa y en el camino de regreso un auto chocó contra nosotros. Zatanna iba en el asiento del pasajero y fue el más afectado.

- ¿Y Dick? ¿Ya lo llamaste? – Justo en ese momento salió de la sala de emergencias el aludido.

- Grayson, ¿Cómo está Zee? – Volteó a verme, el miedo había sido reemplazado por la esperanza. Eso me dio ánimos de que tal vez todo podría estar bien.

- Según los doctores tiene un brazo y una pierna fracturada y una pequeña contusión en la cabeza. Al parecer no es nada de qué preocuparse, aunque si estará interna varios días. – Abracé a Megan con todas mis fuerzas, ella me regresó el gesto. Media hora después una enfermera de mediana edad nos dijo que podíamos entrar a ver a la enferma.

La habitación era pequeña pero acogedora, Zee estaba dormida en la cama. No me sorprendería saber la cantidad de drogas que la mantenían en ese estado. Megan y yo nos sentamos en las únicas sillas vacantes del lugar, dejando de pie a Dick y Roy. Justo cuando iba a tratar de hablarle a Zee mi celular comenzó a vibrar avisando la llegada de un nuevo mensaje.

Mientras esperábamos los resultados en la sala de espera habia llamado a Wally para avisarle lo sucedido, sin recibir ninguna contestación.

From: Wally

Siento no haberte contestado preciosa, estoy en el Hospital del Norte visitando al Señor Nelson.

Rápidamente le contesté el mensaje.

To: Wally

¿En que numero de habitación estás? Yo también estoy en el hospital.

From: Wally

C-35, tercer piso a la derecha.

Perfecto, me encontraba en el cuarto piso así que iba a ser fácil llegar. En el camino me iba preguntando por qué me dirigía hacia él y no él hacia mí. Luego de meditarlo llegué a una respuesta fácil, una parte de mí deseaba conocer al Señor Nelson debido a todas esas historias que Wally contaba acerca de él. Así que, púdranse cuentos de hadas, yo iré a buscar mi príncipe.

Al entrar al ascensor me pareció ver una cara conocida.

- ¿Edward? – El castaño volteó a verme sonriendo nerviosamente.

- Artemis, años sin verte. – No pude obviar el nerviosismo que mostraba Campbell.

- Lo mismo digo, ¿te encuentras bien? – Alcé una ceja para intimidarlo.

- Claro… No sientes demasiado calor en este elevador. – Comentó mientras se ajustaba el cuello de su camisa formal.

- Pues no, más bien el clima ha estado bastante frío. - ¿Qué rayos le pasaba?

- Oh mira la hora… Me parece que el elevador ya llegó a mi piso. Nos vemos Artemis, salúdame a tu padre… Mejor no, hagamos como si nunca nos hayamos visto. – Y salió disparado como una bala.

Al llegar a la habitación que mostraba un gran C-35 en la puerta pude oír la risa contagiosa de Wally, toqué la puerta y noté como esa risa se apagaba. Sonreí al ver al dueño de esa risa. Tomó mi mano y me dirigió hacia adentro.

- Señor Nelson. Ella es Artemis Queen, mi novia. – Me acerqué hacia la cama en donde yacía un hombre de mayor edad, cabello blanco y una mirada acogedora.

- Es un gusto conocerlo, Wally no deja de hablar de usted.

- El gusto es mío, Artemis. Déjame decirte que vuelves loco a este muchacho. – Sonreí al ver lo colorado que se ponía Wally. Y así transcurrió el resto de la hora, hasta que una enfermera nos avisó que las horas de visita estaban llegan a su fin. Nos despedimos del Señor Nelson y nos dirigimos hacia el elevador.

- ¿Qué era eso tan importante que tenías que decirme? – Oh por Dios, casi olvido la razón por la cual fui a buscar a Wally. Traté de esconder mi reciente olvido y comencé a contarle por qué me encontraba en el hospital.

Al llegar al primer piso se encontraban los familiares y amigos restantes, incluso mis padres se encontraban en la sala de espera. Como era de esperarse Wally se paralizó al ver a mi padre, este se acercó a saludarme felizmente cambiando su rostro drásticamente al saludar a Wally.

- West.

- Hola Señor Queen. – Mi madre y yo reíamos secretamente al ver la relación entre estos dos.

Así transcurrió la noche, todos esperando nuevas noticias de Zatanna. Dick, como el gran caballero que es, decidió quedarse con Zee toda la noche cuidándola y prometiéndonos hacernos saber del estado de la enferma.


Al dia siguiente:

Hoy era el día, el día en el que haría el ridículo en frente de la familia de Wally. Me había enfrentado a paparazzis furiosos, reporteras insoportables, presidentes de importantes empresas pero nada se comparaba a la cantidad de nervios que sentía en estos momentos.

- Que sorpresa verte Artemis. - Luego de haber ido a visitar a Zee y encontrarla riendo con un contento Dick, decidí ir a visitar a mi madre. Mi primera opción habia sido ir a la casa de Megan en busca de un buen consejo, sorprendentemente mi mejor amiga desde la secundaria estaba afuera de la ciudad de viaje con aquel chico guapo que había visto hace meses en la primera fiesta de Bruce Wayne.

- Necesito consejos de la gran Black Canary. – La mansión no había cambiado en nada desde mi ida, siendo la única excepción mi cuarto el cual se había convertido en un nuevo estudio de diseño de mi madre.

- Estás de suerte, ya que tengo la tarde libre. – Me tomó del brazo llevándome hacia el largo pasillo que conectaba con su dormitorio. Me llevé la sorpresa de no encontrar a Green Arrow sentado en la cama viendo sus canales favoritos de deportes. Mi madre leyó la confusión en mi rostro.

- Tu padre está en el campo de arquería, practicando un poco porque según él se encuentra "oxidado"… Hay días en los cuales no lo llego a entender, es tan arrogante como ti. – Nos dirigimos al gran walk-in closet de la habitación. Recuerdo que al jugar a las escondidillas con Roy de pequeños, este era mi lugar preferido para esconderme. El inútil de Roy era fácil de encontrar, debajo de la cama no era un buen lugar para desaparecer.

- Estaba pensando que podrías usar este vestido. – Dijo sacando un vestido suelto que no era para nada mi estilo. – Como sé que no es tu estilo, terminé por elegir este atuendo que se vería perfecto en tí. Ya sabes Artemis, la primera impresión es de suma importancia.

- ¿Primera impresión? Que yo recuerde nunca mencioné nada. – Volteó a verme arqueando las cejas de forma acusadora.

- Oh por favor pequeña Artemis, te conozco como la palma de mi mano…Y puede ser que te haya escuchado hablando con Megan acerca de tu importantísima cena de hoy, ayer por la noche en el hospital.

- ¡Mamá! Y para que lo sepas estoy más relajada que Roy en la oficina… - Crucé mis brazos sobre mi pecho, intentando mostrarme creíble frente Black Canary y como era de esperarse fallando rotundamente. Esta solo río y me tendió el atuendo que hace poco había terminado de añadirle todos los detalles.

- Te contaré una historia…- Nos sentamos en el borde de la cama recordando aquellas noches en las que ella solía contarme cuentos de miedo, siendo estos mis favoritos. – La primera vez que conocí a la familia de tu padre me sentía más que nerviosa. Me sentía como un bicho raro al estar rodeada por todo el clan Queen, al principio me mostré un poco tímida, algo bastante raro en mí. Luego me di cuenta que al mostrarme segura de mí misma agradaba más a Moira. La noche transcurrió lentamente pero al final logré ganarme el respeto de Moria y de Thea. Así que mi único consejo es que seas tú misma, además ¿a quién no le encanta la sarcástica y arrogante Artemis que conozco? …Y como soy tu madre deberás aceptar mi invitación a un almuerzo sin tu padre, él puede arreglárselas solo. - Riendo salimos hacia uno de nuestros restaurantes favoritos.


Casa de los West

Wally P.D.V.

- Wally ponte una chaqueta, está muy frío afuera.

- No te preocupes mamá, nada puede estar más caliente que el Wall-man. – Mi madre río para sus adentros teniendo cuidado de no dejar caer el pollo recién salido del horno. Tomé la chaqueta del perchero y salí a la congelada calle. Desde afuera escuché como mi madre me recordaba no olvidar comprar la salsa agridulce, corriendo me dirigí al auto sin saber lo que me esperaría en la mansión de los Queen, que era donde se encontraba Artemis.

Queen Mansion

Al llegar noté perfectamente estacionado el auto de Oliver Queen, eso significaba que se encontraba adentro. Oh man, mis días estaban contados.

- West, que sorpresa verte por aquí. – Nunca me imaginé que el mismísimo Oliver Queen me abriría la puerta. ¿Para eso tienen un portero no?

- Buenas noches Señor Queen, ¿Está Artemis? – Traté lo mejor posible de sonreír debajo de mi nerviosismo, el padre de Artemis lo notó. Debido a los nervios sujeté fuertemente el ramo de rosas que traía especialmente para Arty.

- Mira West, hay varias cosas que necesitas saber acerca de mí. – Pasó su brazo derecho sobre mi hombro y me dirigió hacia la sala más cercana.

- Como sabrás, algunos me llaman Green Arrow. ¿Sabes cómo me gané ese apodo?

- Sí Señor. – Asentí viendo como el pasivo Oliver Queen se transformaba en un serio y posesivo padre.

- ¿Entonces tienes claro que podría meterte una flecha en el trasero en un simple parpadear de ojos? No importa qué tan lejos estés ni qué tan rápido corras, nunca podrás esquivar una de mis flechas si llegas a hacerle algo a mi única hija. ¿Estamos claros? Odiaría ver lastimada a Artemis. – Tragué saliva sintiéndome más intimidado que nunca. Sonrío gentilmente al ver mi cara de susto y fue a llamar a Artemis. Aunque parecía imposible, la mirada de Oliver Queen podía llegar a ser tan atemorizante como la del mismísimo Bruce Wayne. Luego de esa conversación todo indicio de hambre que tenía se desvaneció.

Artemis comenzó a bajar las gradas luciendo perfecta como siempre, sí que era suertudo al tener a una chica como ella. Sonreí como un tonto al momento de juntarse nuestras miradas. En el borde del segundo piso estaba Oliver Queen puliendo sus flechas y viéndome con una mirada intimidadora tratando de asustarme, y claro que lo consiguió. La mamá de Artemis solo rodó sus ojos haciendo una mueca que se asemejaba mucho a la de su hija.

Al llegar a mi lado le di las rosas, ella me dio un pequeño beso en los labios diciéndome:

- ¿Listo para irnos Wall-man? – Sonreí tomándola de las manos.

- Nací listo Arty.

Casa de los West

- Wally regresémonos, creo que olvidé la salsa agridulce en el carro. – Justo cuando estábamos en el portal de mi casa se aferró a mi brazo no queriendo seguir moviéndose. Alcé mi mano libre enseñándole que yo traía la salsa.

- Tranquila Arty, mueren por conocerte. Y si entras, seré yo el que te dará un bono navideño que no podrás negar. – Artemis respiró profundamente, me miró a los ojos y con una mirada desafiante me dijo:

- ¿Vamos a entrar o planeas quedarnos aquí hasta congelarnos? – Perfecto, la sarcástica Artemis había vuelto. Creo que estaba extrañándola. Mi Tío Barry nos abrió la puerta junto con una embarazada Tía Iris.

- Wally, tu madre estaba a punto de llamar a la policía para advertirles de un posible secuestro. ¿Y quién es esta bella dama que cuelga de tu brazo?

- Tío Barry, Tía Iris. Ella es Artemis, mi novia. – Mi rubia preferida los saludó abrazando de una forma muy extraña a la embarazada, esta sólo río al ver lo imposible que resultaba saludarla a ella y a sus gemelos.

- Es un placer conocerte Artemis, Wally nos ha contado mucho de ti.

- Lo que mi esposa quiere decir es que mi sobrino, aquí presente, no deja de hablar de ti. Todo su mundo gira alre..- Tenía que parar esta humillación pública.

- ¿Por qué no vamos a ver a mis padres? Seguro serán más…discretos. – Ella solo río, volteé a ver a mi Tío Barry lanzándole flechas con mis ojos. Sin duda mi noche estaría llena de un sinfín de humillaciones.


Artemis P.D.V.

Los padres de Wally eran como él, personas con un gran corazón y sin ningún rastro de maldad. La cena transcurrió alegremente sin dejar escapar ninguna historia embarazosa de Wally, a las cuales les encontraba un gran interés.

- Déjame contarte Artemis, un día Wally me acompañó al cementerio, tenía 6 años pero la mentalidad de un niño de 12. Mientras estábamos en el cementerio Wally me preguntó: "tía, ¿por qué se muere la gente? Entonces yo le respondí: "bueno, cuando Diosito nos necesita, nos llama a su lado"… cuando íbamos saliendo del cementerio pensé que Wally había dejado ese tema atrás hasta que me dijo: "si Diosito me llama, voy a hacerme el que no lo escucho"

Todos comenzamos a reír, todos menos Wally. Tomé su mano por debajo de la mesa sonriéndonos el uno al otro.

- La cena ha estado deliciosa Señora West.

- Oh Artemis querida, dime Mary. – Me sonrío y noté al instante el gran parentesco que Wally tenía con su madre. Terminamos de cenar y no pude evitar las ganas de ayudar a Mary e Iris con los platos.

- Muchas gracias Artemis, ya no soy la misma jovencita de antes.

- No hay de que Se..Mary. – Mientras estábamos limpiando la cocina me sonrió y me dijó:

- Sabes Artemis, te agradezco por hacer feliz a mi hijo, hace años que no era tan feliz como lo es ahora. Y espero con todo mi corazón que lo siga siendo a tu lado.

- Calma Mary, estas asustando a la pobre Artemis. – Sonrei amablemente al ver a Iris y no pude dejar de preguntarle acerca de su embarazo.

- ¿Ya sabes si serán niños o niñas?

- Una niña y un varon. – Dijo mientras acariciaba dulcemente el lugar en el cual se encontraban los bebes. – No sabes lo inquietos que son.

- Lo llevan en la sangre Iris. Wally era igual y míralo ahora, no ha cambiado nada. – Las tres comenzamos a reir. – Al menos se tendrán el uno al otro para apoyarse. – Si tan solo Roy fuera asi.

- ¿Y tu hermano que tal esta? Hace años que no viene a visitarnos.– "Oh si, mi hermano el insoportable inmaduro que me saca de mis casillas cada vez que lo veo, todas las noches se pierde quien sabe donde y llega el siguiente dia al trabajo creyéndose el mejor de todos"

- Que puedo decir, sigue siendo el mismo Roy de siempre.

- Sabes Artemis, hubo un tiempo en el que Roy no salía de esta casa. Se quedaba hasta tarde jugando videojuegos con Wally y recuerdo preguntarle una vez la razón de sus diarias visitas. El solo me miró y me dijo: Señora West, mi hermana se fue a la universidad y la casa ahora se siente vacía. – Eso no podía ser posible, lo primero que se me ocurrió es que podría haber estado borracho al decir eso pero una parte de mí sabía que Roy tenía sentimientos, estaban demasiado guardados pero los tenía. Claro, nunca pensé que sentía algo hacia mí.

- Mamá ¿Me puedo robar a Artemis un momento? – Wally apareció sonriendo de oreja a oreja a su madre, esta le regresó la sonrisa. Volteé a verlo con una mirada acusadora, algo estaba tramando. Me tomó de las manos guiándome hacia la segunda planta de la casa.

- ¿A dónde me llevas secuestrador?

- Recuerdas cuando te dije que te debía un bono navideño… Esta es mi forma de pagártelo. – En frente de nosotros se encontraba una puerta de madera con una gran letra "W" en el centro. Mis instintos me decían que estábamos por entrar al antiguo cuarto de Wally.

Abrió la puerta y lo seguí hasta estar en el centro de la habitación, a pesar de que se encontraba vacío con respecto al armario y la cama, los muebles de madera estaban llenos de figuras de acción y varios trofeos de primer lugar. Lo que más me llamó la atención fue una repisa que tenía varias fotografías de Wally, imágenes desde que era un pequeño niño con una toga y birrete de graduación al lado de su madre hasta una que mostraba un Wally adolescente posando alegremente al lado de un Dick de la misma edad.

- Artemis hay algo que te quiero enseñar. – Sacó de otra repisa un álbum de fotos en la cual se encontraba sonriendo el Wally que conozco, tal vez unos cuantos años menos, junto a sus padres, Barry e Iris.

- Este álbum fue llenado por mis padres. Algunos días les mandaba fotos por el correo ya que mi madre no aceptaba el hecho de no poder verme todos días. Nunca pensé que harían un álbum repleto de mis años de universitario. – En vez de ver página por página, Wally comenzó a buscar una página en específico.

- Wally, lamento decirte que los álbumes están hechos para ver detalladamente cada fotografía, te aseguro que el inventor del álbum está maldiciéndote desde su tumba.

- ¡Las encontré! Te advierto que el dueño de estas fotografías, el cual es este guapo caballero que tienes al lado, no se hace responsable de los trastornos que puedan causar. – Rodé mis ojos y tomé las fotografías, al momento me transporté al día que se tomaron esas imágenes.


Flashback

- Por favor Artemis, no seas tan aburrida amiga, estamos en una disco y la gente viene aquí para olvidarse de todo…Solo mira esto: ¡Hey! ¿¡Quién vino a disfrutar!? – Un coro inmenso de personas, la mayoría borrachas, le contestó a Zee con gritos de histeria. - ¿Viste? Así que cambia esa cara…Iré a coquetearle al bartender, ya regreso.

- Zee, ese es mi trabajo. – Contestó la rubia a su pelinegra amiga.

- Lo sé, pero yo lo hago mejor que tu Art. – Riendo se fue alejando hacia el bar, dejando a Artemis parada en el centro de la pista de baile.

Al otro lado de la pista:

- Hey dude ya olvídala, no vine desde largo para verte sufrir por alguien como ella. – Un grupo de chicos entró por la puerta, uno era alto y de cabello pelirrojo, el otro llevaba unas gafas oscuras que escondían unos brillantes ojos azules, y su cabello era de un tono bastante oscuro.

- Tienes razón dude, hoy me emborracharé hasta perder el conocimiento. No sabré ni cuál es mi nombre. Seré como Roy.

- Esa es la actitud que estaba esperando. ¡A ser como Roy se ha dicho!... Ahora ve a la pista de baile, tal vez alguien cae por tus "encantos", lo cual dudo mucho que llegue a pasar pero un milagro puede suceder esta noche. – El pelinegro se dirigió hacia el bar y en el camino le sonreía a cada chica que se cruzaba por su camino.

En el bar:

- ¿Desea algo más señorita? – Zatanna le dirigió una mirada coqueta en muestra de agradecimiento.

- Yo pagaré su cuenta. – El pelinegro estaba sentado al lado de Zatanna mirándola del mismo modo que ella hace unos pocos segundos había dirigido al bartender.

- Te lo agradezco pero no necesito que un extraño pague mi cuenta.

- Entonces ¿Qué te parece si fingimos, solo por esta noche, que nos conocemos? – Le sonrió exponiendo su dentadura perfecta.

- Me has convencido…

- Robert y tú eres… - Pese a su gran actuación, la pelinegra sabía que ese no era su nombre real.

- Sabrina… Creo que debería irme, dejé a mi amiga sola en la pista de baile.

- Te acompaño, yo también le hice algo parecido a un amigo.

De vuelta en la pista:

- Alanna, lamento la tardanza. – La rubia solo rodé sus ojos ya que conocía los jueguitos que su amiga amaba jugar. Lo que la impresioné es el hecho de que esta venía acompañada de dos jóvenes.

- Hola, mi nombre es Robert y él es William. – El pelirrojo le sonrió de un modo que hizo reír a la rubia.

- Vinimos a disfrutar o qué? – Zatanna tomó un sorbo de su trago, los demás copiaron la acción.

Luego de un par de tragos, el grupo se fue ampliando. Otros chicos se habían unido y la fiesta no terminaba. Artemis, también conocida como Alanna, competía con el pelirrojo, William, para ver quién era el que más tiempo aguantaba comer chiles picantes sin tomar agua para refrescarse. Robert, conocido también por sus amigos como Dick, tomaba fotografías desprevenidas de ellos.

- Soy yo, o toda la pista está dando vueltas. – La rubia no lo admitió pero se sentía de la misma manera.

- Creo que lo único que puedes hacer es rendirte y aceptar el hecho que perdiste. – Con chile en mano, William decidió cambiar las leyes del juego.

- ¿Qué te parece si cambiamos el premio? El ganador tendrá que besar al perdedor. – Artemis arqueó una ceja conociendo lo que trataba de ganar su contrincante.

- Tengo una mejor idea, si yo gano tendrás que correr en calzoncillos por todo el campus. Y si tú ganas, te concederé tu deseo. – El pelirrojo le tendió la mano, Artemis la aceptó y sellaron el trato.

Fin del Flashback


Artemis P.D.V.

La primera fotografía que tenía en mis manos fue tomada por Dick, ya que salía la mitad de su cara. Me hizo recordar aquel día en el campamento que me tomó esa fotografía desprevenidamente diciéndome: "Nos reiremos de esto algún día." En la imagen salíamos Zee, Dick, Wally y yo riéndonos de algo. Al ver la otra fotografía no pude aguantar la risa, era Wally corriendo por el campus en ropa interior.

- Sabes, este sería un buen momento para concederme mi deseo. – Me tomó de las manos juntando nuestras cabezas sonriéndonos el uno al otro.

- Oh si, ¿y ese deseo cuál era William? – Riendo me besó apasionadamente olvidando todo lo que nos rodeaba y transportándonos a esa noche que ninguno de los dos recordaba detalladamente, deseando que este momento nunca terminara.

¿Qué les pareció? Gracias por leer esta historia, se los agradezco desde el fondo de mi corazón (creo que esos jugos están sacando mi lado sentimental) En fin, cualquier sugerencia háganmela saber, espero sus PM y Reviews;)

Una última cosa, el otro día estaba paseándome por Chrome Store y encontré una App que se llama Booktrack, descárguenla es increíble. Estaba pensando en subir este capítulo u otros ahí, mi username es OliviaCollins. Y otra vez, muchas gracias por su apoyo y perdón por la tardanza.