Al marcharse Regulus Eveline permaneció pensativa en su cabaña, estaba metida en un lío horrible, y todo por culpa de su impulsividad y sus "viejos traumas". Sentándose en su cama frotó sus sienes y se dedicó a maldecir a cuanta persona conocía, volvía a pensar en sus opciones para librarse de la situación, ser exiliada...o marcharse del Santuario y dejar que todos pensaran que desertó...
—Vaya...ninguna de las dos es buena opción—ríe levemente se pone de pie y empieza a trenzar con su cabello—uhmm...no deberías estar aquí, sabes que no deben verte Defteros
—Entiendo, pero pensé que necesitabas hablar con alguien
—Ya he hablado con Albafica ¿sabes?, por eso tardé tanto en bajar de nuevo—suspira y se vuelve a sentar
—Ahh con que fue por eso— sentándose a su lado— le hubieras dicho eso a Aspros, no te hubiera reprendido de esa manera...merecías el regaño por casi matar a tu compañera, pero no por haber ido a Piscis
—hn supongo que sí je...pero...lo único que no entendí de su regaño fue la parte donde menciono a...Asmita, ¿el qué tenía que ver?
—Nada que ver, es ciego—Eveline le pega levemente en el hombro
—No seas grosero— sonríe— yo sé que sabes por qué lo metió en esto...cuéntame
—No es lo más conveniente
—Anda Defteros
—No niña, si Aspros se entera que te dije se molestará conmigo
—Aspros no tiene porque enterarse
—De acuerdo...—suspira—sucede que Aspros...no cree conveniente que te relaciones con Asmita, ya que bastante gente en el Santuario le tiene ehmm algo de desconfianza
—Sólo he hablado con él una vez—cerrando los ojos—aunque...sigo sin entender a qué viene eso
—Asmita...te buscaba
—...ah
—Solamente quería regresarte un libro—encogiéndose de hombros—pero Aspros pues...se puso muy—pone los ojos en blanco—pues...
—Sí, sí, creo que lo imagino—sopla su fleco—pero ¿eso a él qué?, yo puedo relacionarme con quien yo quiera
—Supongo que sí
—Bien, ahora para molestar a Aspros iré más seguido a Virgo—sonríe de forma triunfal— aunque...no sé como para qué jejeje
—Algún día encontrarás una razón—recargándose en el hombro de la chica— cambiándote el tema...¿acaso no respetas la ley de la máscara?
—Por supuesto que lo hago, supongo que sí viste lo que paso con Regulus
—De hecho
—Déjame decirte que no es mi culpa que en MI cabaña se me antoje quitarme mi máscara y que de repente detrás mio aparezca un niñito curioso
—Bueno, bueno, cálmate...no lo matarás ¿verdad?
—Obviamente no, pero tampoco lo amaré...tiene 10 y yo 18—mueve sus brazos de forma exagerada
—Nunca matas a quien te ve sin máscara—dice por lo bajo
—Sí lo he hecho, ¿recuerdas a los santos de Tucán, Octante, Indio y Erídano?
—...no
—Pues me vieron y los maté
—Ah que bien—pensativo— con Regulus y Sísifo sería la sexta vez que te ven sin máscara, eso significa que no tienes el suficiente cuidado
—...ehh sí claro...la sexta
—Te ha pasado más veces ¿cierto?—mirándola con reproche— hazme una lista de quienes te han visto
—Ok, Aspros y tú, pero no cuenta porque conocieron mi rostro antes de volverme Santo femenino, Albafica y ya mencionado Sísifo...pero son caballeros dorados...y si tratara de matarlos...cavaría mi tumba seguramente, uhmm y una vez mientras yo estaba con Alba..no traía mi máscara...y apareció Manigoldo de repente...pero Albafica me tiró su capa encima—riendo—no paso nada
—Realmente no tienes cuidado
—Creo que tienes razón
—Hasta ahora...sólo has amado a uno que te vió sin máscara
—Aja, pero ya pasó—sonrojada— no...no eramos compatibles—desvía la mirada—por eso ahora pienso que si voy a "amar" a alguien...que mínimo sea mutuo
—Como digas—dándole palmadas en la espalda
—Lo olvidaba...tengo duda con Asmita, es ciego pero...dice que vio mi rostro
—¿Cómo?
—Pues, cuando lo conocí me dijo que era ciego y me convenció para quitarme la máscara, entonces palpó mi rostro y dijo que lo vio
—Y lo hizo
—No sé, le dí el beneficio de la duda, y..le dije que lo iba amar...con amor de amigos
—Tú tienes una definición rara de amar
—Sí, uhmm mi cabeza explotará, no sé cómo ser maestra
—Regresaste a lo de entrenar a Regulus
—Sí, perdón por darle giros a la conversación
—Eso hace entretenido hablar contigo
—Tal vez
—Mira...yo creo que mejor deberías descansar, así te sentirás mejor y mañana a la hora de entrenar no le atravezaras el pecho
—Ah, eso no me motiva
—Ya sólo duérmete
—Ok hermanote—recostándose—un favor Defteros...permanece un rato aquí, me gusta tu compañía
—¿Enserio?, aun no te creo
—Pues es la verdad, siempre...desde pequeña me ha gustado estar a tu lado
—Desde que...que supiste de mi existencia
—Así es...
Flashback 11 años atras
Era una noche de lluvia en el Santuario, se podían ver los relámpagos cayendo y se escuchaba el fuerte estruendo que ocasionaban.
El templo de los gemelos estaba vacío, al menos eso creían todos, ya que, en la cama que compartía con su hermano se encontraba Defteros solo, Aspros había salido del Santuario ya que quería entrenar en una zona diferente para mejorar sus habilidades.
—Aspros...por favor vuelve pronto—sentía la necesidad de tenerlo a su lado, él como una sombra necesitaba de la luz para poder existir—me pregunto qué tanto logrará mejorar— mirando al techo sumido en sus pensamientos
—¡Aspros!—ese llamado lo descolocó, no sabía quien podría estar buscando a su hermano a esas horas, mas sin embargo, al reconocer la voz se puso nervioso
—La niña...no puede ser, creí que estaba con Ilias
—¡Aspros!—entrando a la habitación—H-hermano...—titubeando— necesito dormir contigo—avergonzada
—Rayos...—pensando—¿qué hago?—esconderse ya no era una opción, además de que no tuvo el corazón para dejarla sola—de acuerdo...—dudando—ven conmigo
—Gracias—acercándose a él
—E-espera—acerca su mano lentamente a ella y acaricia su cabello—¿Viniste desde Leo hasta aquí con esta lluvia?, estas empapada
—Sí, perdóname
— Ven aquí— temeroso la invita a recostarse junto a él. Eveline no dudó y en un abrir y cerrar de ojos se hallaba abrazando a Defteros.
—hmm—hundiendo su rostro en el pecho del chico— tú...tú no eres Aspros
—¿Pero qué dices?, estás dormida
—Un poco quizás pero...no eres Aspros—abrazándolo con fuerza—¿quién eres?...no mientas por favor
—Yo...yo soy Defteros, el gemelo menor de Aspros
—Gemelo...¿y por qué nunca te había visto?
—Pues...—suspira pesado—es una historia complicada
—Entiendo, si algún día quisieras decirme...te escucharé con gusto—abrazándolo más fuerte
—¿Cómo te diste cuenta?
—A pesar de que apenas empiezo a diferenciar los cosmos...pude darme cuenta de que el tuyo es distinto al de Aspros
—Oh...
—Es...agradable—sonríe— me siento segura contigo, es una sensación...que raramente tengo con Aspros
—Me alegra escuchar eso—la abraza
—Defteros, ¿verdad?—el chico asiente— mucho gusto, soy Eveline
—Lo sé, Aspros te trajo al Santuario hace un año, eres su "hermanita"
—También soy tu hermanita ahora
—No sé si puedas considerarme tu hermano
—No sé porque no—pegándose más a Deftetos—si tiene que ver con esa historia complicada que no sé...no importa, yo quiero estar contigo también, ya te dije, me siento segura contigo
—Hablaremos de esto cuando...cuando Aspros vuelva
—¿Se fue?
—Sí—la mira—pero volverá pronto, por ahora...tú solo duerme ¿esta bien?
—Bien—acurrucándose—sólo te pido que no me dejes sola
—...no lo haré
.
.
.
Eveline se removió un par de veces en su cama, a pesar de querer seguir durmiendo el canto de las aves y los pocos rayos de sol que se filtraban en su cabaña lograron semi despertarla. Bostezó un poco y acostumbro su vista a la luz, paseó su mirada a su alrededor y se dio cuenta de que no estaba sola.
—hmmm...D-Defteros
—Déjame—se dió la vuelta para seguir durmiendo
—Nada de déjame—ríe por lo bajo—anda despierta
—Hehe...¿qué ocurre?—volteando a verla
—¿Qué haces aquí?
—No me dejaste irme, me sujetaste con fuerza toda la noche
—Oh lo siento—se sonroja—Aspros se molestará
—...hablaremos con él
—De acuerdo, pero oye, si a alguien cofReguluscof se le ocurría venir a despertarme, ¿qué hubieras hecho?
—Sé ocultarme muy bien, no hubiera sabido que tenías compañia
—Debo irme, supongo que Sísifo ya se fue y debo ir con Regulus—poniéndose de pie
—Primero hablamos con Aspros—la chica se queda en silencio—aunque trates de evitarlo...sabes que debes pasar por Géminis para ir a Leo o incluso a Sagitario
—uhmm tienes razón—muerde su labio—no había considerado eso—suspira—no me libro de otro regaño de su parte
—Sólo hay que decirle la verdad, él entenderá
—Eso extrañamente no me anima—se cruza de brazos—¿sabes qué?, para librarme de mis problemas debería ir a encerrarme en Cabo Sunión
—Te gusta irte a los extremos—la sujeta de los hombros—escucha, Aspros no se molestará, no lastimarás a Regulus, no serás exiliada, ya calmada
—Confiaré en tu palabra
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
—A ver, entonces...me están diciendo que pasaron la noche juntos, porque Eveline no se sentía bien
—Aja—la chica se encoge de hombros—pero hermano, lo importante aquí es que nadie vió a Deuteros
—Pero durmieron juntos—frunce el seño
—Lo hemos hecho muchas veces Aspros, no exageres—negando levemente con la cabeza
—Ya estás muy grandecita para andar durmiendo con compañía
—Bien, si quieres no lo volvemos a hacer—interviene Defteros
—Muy bien, de cualquier modo, me alegro que no te hallan descubierto hermano
—Ahhh bueno yo...—Eveline empieza a caminar a la salida—yo debo ir por Regulus
—¿Irás a Sagitario?—Aspros la mira fijamente
—Iré a Leo de hecho
—Yo dudo que esté ahí
—Si no se encuentra ahí tendré que ir a Sagitario
—Bien...cuando pases por Virgo no te acerques a Asmita ¿está claro?
—No puedes prohibirme acercarme a él
—Sí puedo, y lo estoy haciendo, creeme no te conviene congeniar con él
—Eso lo decidiré yo—piensa y luego bufa—como quieras, con tu permiso me retiro—da la vuelta y sale del templo
—Me va a ignorar yo lo sé—Aspros ríe por lo bajo mientras sujeta el puente de su nariz—no sé que será de ella
—No puedo creerlo, ¿cuál es su problema?—Eveline subía los escalones molesta—mira que decirme con quien puedo estar y con quien no...pero en fin, lo mejor será que me calme si no quiero matar al primer idiota que se me atraviece
—Hey ¿por qué tan de malas?
—...justo lo que pensé—bufa—no es de tu incumbencia Manigoldo
—Oh, me incumbe porque si estás de mal humor buscaras desquitarte con el primer debilucho que se te acerque, y considerando que deberás cuidar del niño...
—Entendí tu punto, gracias
—Es por tu bien linda, si no quieres ser exiliada controla tu humor
—Lo tendré en consideración—dice por lo bajo—si me lo permites, me retiro—saliendo del templo
—Espera, espera—parándose frente a ella—acabas de llegar
—Manigoldo, tengo prisa, por favor déjame ir—intentando esquivar al caballero—además...tú y yo no nos llevamos lo suficientemente bien como para que quieras "charlar" conmigo
—Tienes un buen punto pero...existe una primera vez para todo y en lo personal tú no me desagradas—rascando su mejilla—quizás seas una loca maniática bipolar pero por algo has de ser así, no pienso interrogarte con respecto a eso debido a que ha de ser algo personal y como tu misma lo dijiste, no nos llevamos bien como para que quiera que tengamos una plática profunda
—Bien ah...—suspira de forma pesada y acomoda su cabello—no esperaba que me dijeras eso...la verdad esperaba alguno de tus comentarios sarcásticos, como es lo usual y...ahmm me parece que...—aprieta sus puños al no saber como responder—bien si tienes esa duda, quizas deberías preguntarle a Albafica sobre mi comportamiento, el si sabe porque soy así...
—Hahaha ¿acaso crees que no lo he hecho?—riendo estruendosamente—cada vez que le pregunto sobre ti busca cambiarme el tema rápidamente
—Ya veo—sonríe por debajo de su máscara—pues me parece bien que guarde mis secretos
—Muy bien—la sujeta por los hombros—ya estas más tranquila, ya eres libre para ir a buscar a Regulus
—Oh, ahora comprendo a que se debía todo esto
—Sí, en parte, pero lo que te dije es cierto. Tenlo muy en cuenta
—Por supuesto—quitando las manos de Manigoldo de sus hombros—gracias—caminando hacia Leo
—De nada...o al menos eso creo—ríe
Eveline se fue pensando en lo dicho por Manigoldo, en cierto modo le alegraba saber que no le desagradaba a otro miembro de la orden dorada, con Manigoldo serían 3, sin contar a Aspros o a Regulus ya que apenas se conocían, los que no la trataban con indiferencia. Quizás si intentara hablar con los demás su relación podría mejorar, sin embargo, no era de vital importancia agradarle a todos.
Ya estaba acostumbrada a esa clase de rechazo, por lo que actuar como si no le interesara era fácil, aunque claro, no dejaba de sentirse vacía...y todo gracias a su gusto y necesidad de deshacerse de los más débiles.
—Buenos días Eveline
—Si, buenos días Sísifo—al ir distraída no detuvo su andar, hasta que el nombre de su compañero resono en su cabeza y regresó a la realidad, regresando unos cuantos pasos hacia el—perdón, estaba en mi mundo
—Pude darme cuenta—sonríe—pero está bien
—Hola, buen día—saluda Regulus con una gran sonrisa
—Hola...igualmente—con un poco de duda acerca su mano a la cabeza del chico y revuelve su cabello—¿Ya te vas Sísifo?
—Sí, quizás regrese pronto hehe no estoy seguro—notando cierta inquietud en la chica—Eve...ya hablamos de esto, no tendrás problemas
—Confiaré en tí
—ahmm...¿empezaremos a entrenar ahora?—pregunta el niño apenado por intervenir
—Si tu quieres y estas listo para romperte algunos huesos...sí
—Genial...aunque me gustaría mantener mis costillas en mi lugar—la mira mientras sonríe
—Vere que puedo hacer con respecto a eso—siguiendo el juego
—Bien, supongo que los dejaré—dice Sísifo bajando los escalones—les deseo suerte a ambos
—Gracias, adios tío—se despide Regulus—ahora que se alejó lo suficiente...¿estás segura que no me mataras por lo de la máscara?
—Ah...sí, totalmente segura. Yo creo que si lo hiciera...de igual forma yo terminaría mal porque no creo que el Patriarca crea que lo hice por la regla—negando levemente
—Me parece bien—saltando algunos escalones—aunque eres bonita, ¿no podrías amarme?
—Uhm no—caminando tras de el—estás muy chico para eso
—Pero creceré
—Bueno, cuando llegue ese momento veremos si cambio de opinión—riendo—oye ¿sabes?, me alegro que estuvieran en las escaleras de Leo—ríe nerviosamente—me ahorraron tener que subir a Sagitario
—No deberías ser tan floja—Regulus le enseña la lengua y ella ríe levemente
—No, no es que sea floja, es solo que no...que no...no quería entrar a Virgo
—Oh, ¿no te llevas bien con el señor Asmita acaso?
—No. Bueno...recien lo conozco—imitando a Regulus empieza a brincar algunos escalones—hasta el día de ayer desconocía la existencia del caballero de Virgo
—Oh vaya, ya entiendo—voltea a verla—¿y entonces por qué buscas evitarlo?
—Es...es complicado, una parte de mi quiere ir a saludarlo e intentar agradarle
—...¿y la otra parte?
—La otra parte quiere obedecer a mi hermano—el niño enarca una ceja—Aspros, el caballero de Géminis es mi hermano y...me dijo que no me conviene acercarme a él
—No puede prohibirte relacionarte con él, bueno, al menos eso pienso yo
—Es lo mismo que pienso yo, pero no me gusta desobedecerlo
—hmm esa ya es decisión tuya—suspira—pero bueno...—buscando cambiar de tema—¿te quitarás la máscara mientras entrenemos?
—No Regulus, el hecho de que ya conozcas mi rostro no significa que lo pueda mostrar a todos los demás
—...¿ Y tu amiga?, con la que te enfrentaste ayer
—Corinne...esta bien si a eso te refieres, supongo que ya ha de estar en el coliseo torturando...digo, entrenando con Yato
—Interesante, ¿crees que podamos entrenar los cuatro juntos?
—Creo que es lo más probable
—Entonces vamos, ¿qué estamos esperando?—se va corriendo
—Ah...Regulus espera
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
Regulus entró corriendo al coliseo, atrayendo algunas miradas de curiosos. A los pocos segundos llegó Eveline, diciendo el nombre del chico con un poco de enojo en su voz. Los presentes sintieron un poco de temor por el bienestar del más joven, sin embargo ninguno se atrevió a detenerla.
Finalmente Regulus se detuvo al ubicar a su amigo, mientras que Eveline al alcanzarlo fue frenada por Corinne, quien disfrutaba de ver tan agitada a su amiga.
—Hahaha ya, ya, tranquila—dándole algunas palmadas en la espalda—recupera el aliento
—Ugh—respirando con esfuerzo—ese niño es muy veloz
—Sí, así son los niños, sobre todo si son hiperactivos como ese par—señalando con la cabeza a Yato y Regulus—pero asi son las cosas—ríe—bienvenida al mundo de los maestros
—No me vengas con eso agh—sujetando su costado
—¿Estas bien?
—Sí, es solo que me di un golpe en algún lugar mientras corría—bufa—oye Regulus
—Sí, dime—Eveline se soltó del agarre de su compañera y se lanzó hacia el chico con la intención de asestarle un golpe, sin embargo Regulus fue más veloz y bloqueo el golpe que iba a su rostro
—Vaya...muy bien, parece que tienes buenos reflejos
—Gracias—reteniendo el puño de la chica—y tu eres muy fuerte
—Un poco
A continuación empezó a tirar golpes lo más rápido que podía con la intención de ver cuantos lograba detener Regulus antes de agotarse y recibir un golpe de lleno.
Muchos de los presentes miraban esa pequeña pelea entre ambos, asombrados ppr la velocidad de ella y la agilidad del niño para esquivarla y detener sus golpes.
—Bien, aparentemente Eveline si está muy bien—Corinne ríe mientras que Yato solo la mira con un poco de extrañeza—¿qué Yato?, no me mires así..uh—mira a Eveline y asiente levemente—Regulus...cuidado a tu derecha
—¿Ah?—apenas y había volteado levemente a ver a Corinne cuando sintió un golpe muy fuerte en el estómago, llendo a impactarse contra la pared y cayendo de rodillas en el suelo. Con algo de lentitud Eveline se acercó a él y tomándolo de la playera lo levanto a su altura
—No debes distraerte así, ibas muy bien
—Lo siento—haciendo una mueca cuando se golpeo en el piso poco después que le soltara
—Lo haremos otra vez, pero ahora serás tú el que golpee, ¿de acuerdo?
—Ah...sí—poniéndose de pie
—hmm bien Yato, también debes seguir entrenando
—Sí señorita
Durante un largo tiempo hicieron la misma rutina, cada que uno de los dos caía invertían papeles y seguían con lo suyo.
Muchos empezaron a retirarse debido al cansancio o por aburrimiento. Corinne y Yato iban casi a la par de Eveline y Regulus, aunque ellos se detenían cada cierto tiempo para tomar un respiro antes de seguir. Yato veía ir y venir a su amigo de un lado al otro del coliseo, suspiró resignado, le molestaba no poder entrenar un rato con él como era costumbre.
Por su parte Corinne sólo se fijaba en la chica, le parecía un poco extraño que hasta ese momento no hubiera reaccionado de una forma lo suficientemente violenta como para lastimar a Regulus enserio.
—De verdad curioso—susurra
—¿Qué es curioso?—dice Yato sentándose junto a ella
—Ah...nada, hablaba para mi misma y...—viendo fijamente a Eveline—y...¡Eveline!—parándose bruscamente se lanza contra ella, empujándola fuertemente y golpeándola en la pared, quebrándola levemente en el proceso
—¿Qué fue eso?, ¿por qué lo hiciste ?—pregunta Regulus procupado
—Lo hice por tu bien...—el chico solo enarca una ceja y mira hacia donde estaba su maestra
—Agh...Corinne ¿qué te pasa?—poniéndose de pie
—Lo lamento—se acerca a paso lento—pero era necesario, pudiste lastimar a Regulus
—No te entiendo...
—Mira...—pone su mano en su hombro—...yo...sentí cierta perturbacion en tus emociones...y cosmos, se puso muy extraño, agresivo y...si no intervenía...
—Ya entendí—suspira—gracias
—Deberías descansar,ya fue mucho por hoy
—Pero...
—Llevas horas haciendo lo mismo, también piensa en él
—De acuerdo, dile que...que acabamos por hoy—se da media vuelta
—Eveline...
—¿Qué?
—...alguien está... buscándote...—Eveline se encoje de hombros—no sé quien sea pero...puedo sentir que te ha estado buscando por un largo rato
—Gracias por decirmelo—se aleja
—Eveline—Regulus tenía intención de ir tras ella pero es detenido por Corinne
—No se siente bien, dijo que por hoy es suficiente.
—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—.—
Caminaba de forma apresurada, sentía la necesidad de llegar a su cabaña, encerrarse en ella y aislarse del exterior, vaciar su mente, dejar de pensar. A veces le parecía que haciendo eso todo estaría bien, sentía que estando encerrada no lastimaría a nadie, nadie la criticaría o juzgaría, sería solo ella.
Llegando al recinto de los caballeros femeninos se vio en un problema al evitar a una de sus compañeras, quien al verla tan agitada y nerviosa trató de hablar con ella, sin embargo se puso un poco agresiva y le cerró la puerta de su cabaña en la cara.
Se sacó la máscara y dejó salir un grito de frustación, seguido de un fuerte golpe contra el muro. Lagrimas empezaron a salir de sus ojos, de no ser por Corinne hubiera herido o matado a Regulus, y lo que más le molestaba era que ni siquiera ella se dio cuenta de su cambio de emociones tan repentino. Le molestaba que parecía que ni ella sabía que le ocurría.
Se recostó en su cama y estuvo en su mente un largo rato, mirando a la nada, acariciando su cabello, hasta que un cosmos apenas conocido captó su atención.
—Vete de aquí, no sé por qué viniste...o cómo supiste cuál era mi cabaña, pero no quiero que estés conmigo
—Parece que estás un poco irritable, ¿sucede algo malo?
—Te dije que te fueras, no te quiero cerca
—De acuerdo, escucha—suspira—Eveline, yo no te he hecho nada malo como para que me trates así. Yo sólo estoy intentando ser amable contigo
—Ya sé que no me has hecho nada pero...aun así no estoy de humor
—Quiero hablar contigo ¿sí?—Eveline se incorpora
—Asmita...yo...
—Mira, me costó trabajo encontrate y no te dejaré hasta que accedas a hablar conmigo
—Te escucho
—En persona...
—No bromees, no puedo ir a Virgo
—¿Por qué?
—Porque...sólo no puedo
—Si temes que alguien sepa que estas conmigo...puedes pasar por los templos a escondidas, supongo que has de saber como ocultar tu cosmos, ¿no es así?
—Sí, pero...—al notar que Asmita no aceptaría un "no" por respuesta no tuvo más alternativa que resignarse—de acuerdo, iré...pero al anochecer
—Me parece bien, en ese caso esperaré
