BYE BYE
Sirius alucino y estallo todo en el mismo instante en que su mano repaso el asiento de cuero, el manubrio, y su rostro se reflejo en los espejos laterales de su motocicleta, cierto que no era el modelo más reciente, cierto que se la había comprado a un tipo en medio de un bar perdido y que ese artefacto sería el ultimo vestigio de aceptación de la honrosa y horrorosa familia Black, la misma que solo se manejaba por conveniencia en tanto el lo hacía por el pulso agitado de su corazón. Bye Bye Blacks.
OJOS VIOLETA
James tenía nueva novia y aunque eso a Sirius le daba un poco igual no pudo dejar de fijarse que Lily Evans no era el tipo de novia a la que James los tenía acostumbrados. Estaban desayunando en el gran comedor y Evans era la única mujer que esa mañana compartía el desayuno con los mereodadores.
- ¿Terminaste la tarea de transformaciones?
Sirius miro a Remus que era quien le había hecho la pregunta y tamborileaba los dedos en espera de una respuesta. Sirius siguió desayunando y hasta mucho rato después de que Remus terminara su discurso de la importancia de ser responsable admitió con desgana que si la había hecho.
- ¡Porque no lo dijiste desde el principio!
Sirius se burlo de Remus y entonces escucho a Peter comentarle algo acerca del próximo partido de quidditch, su amigo era su ferviente admirador y además un jugador frustrado que siempre tenía un montón de ideas para ganar el juego. Una vez que Peter termino se giro para hablar con James pero en su lugar se topo con unos ojos verdes y el rostro pecoso de Evans.
- Sus ojos son de color violeta- la pelirroja se acerco más a cornamenta pero Sirius alcanzo a escuchar claramente lo que dijo.
- Vale cumpliré lo prometido- la pelirroja y James se sonrieron mientras Sirius un poco ofuscado pensó que esta nueva novia de James era de lo más rarita.
POSTRES
Sentía tentación por un postre, a las cuatro de la madrugada y un poco dormido Sirius salio de su sala común rumbo a las cocinas, ignoro cualquier ruido del castillo así como las injurias de los cuadros que se despertaban con la luz de su varita.
- ¡A callar viejos!
El mereodador ignoro los gemidos ahogados de algunos de los cuadros que estaban profundamente ofendidos por el comportamiento de Black, ya en ese entonces le tenían miedo. Sirius llego hasta el cuadro que ocultaba las cocinas y acaricio la pera que le dio entrada al lugar de trabajo de los elfos.
- Tengo hambre- fue lo único que dijo antes de sentarse y ver a los elfos trabajar para complacer su apetito.
Sirius paseo su mirada hasta toparse con la mirada de Albus Dumbledore que se encontraba rodeado de una buena cantidad de postres como pie de limón, pie de queso, pastel, fresas, chocolates y una buena porción de tarta.
- Los alumnos no deben estar fuera de sus salas comunes señor Black.
- Los directores no deben romper su dieta, más si se tiene en cuenta que Minerva se pueda enterar de sus excursiones nocturnas a las cocinas señor.
Albus miro por un momento aquel descarado antes de dar por terminada la conversación diciendo ¡Que aproveche!
SON MIS AMIGOS
Siempre que conocía a alguien nuevo sentía cierto recelo del que era incapaz de desprenderse, no era de extrañar que sus amigos ascendieran a la cantidad de cero, a el le gustaba dicha cantidad porque le evitaba muchas molestias y a sus once años Sirius ya tenía suficientes problemas como para preocuparse de meter las narices en conflictos ajenos.
- ¡Eh Sirius!- grito una voz proveniente de un chico de gafas- ¡Vamos ya! No me dirás que no me conoces.
- ¡Hola James!- saludo sin mucho animo.
De manera desganada se unió a la pandilla liderada por James, había dos chicos que no conocía ni si quiera de vista, el primero le pareció un ser melancólico de nombre Remus y el segundo más atolondrado era un tal Peter. Sin proponérselo empezó a escuchar su conversación, después se unió a ella y finalmente comenzó a bromear hasta encontrase riendo, el que no tenía motivos para reír.
- ¿Y esos quienes son?- le preguntó Régulus un año después de entrar el hermano mayor a Hogwarts.
- Son mis amigos- admitió frente a su hermano menor.
SIRIUS BLACK
POR: Erol
Escabullirse después del toque de queda era una cuestión de mucho sigilo. El castillo de Hogwarts era lo suficientemente grande para que el gran Sirius Orión Black III consiguiera andar campante a horas que habrían alterado los nervios de mujeres como la estricta Minerva Mcgonagall o para sufrir la presión sanguínea de almas débiles como, lastimosamente debía admitir, la de su amigo Peter.
En ocasiones el propio Sirius se sorprendía de que aún sin capa de invisibilidad, como la de su amigo James Potter, o el olfato detector de Remus Lupin él fuera capaz de arriesgarse a ser sorprendido y muy probablemente expulsado del colegio, ¿Por qué sería tan arriesgado?
No poseía capacidades increíbles como Dumbledore y a decir de él ser un Black tampoco le daba ventajas, sus amigos lo molestaban diciendo que su palabra preferida era PELIGRO. El se reía abiertamente y parecía despreocuparse sobre el asunto, pero en ocasiones, en raras ocasiones sentía que no había nada que pudiera contra él, se sentía invencible y capaz de todo. Tenía razones para creerlo.
Por eso cuando un día fue encerrado en Azkaban no pudo dejar de pensar que ni siquiera esa cárcel de mala muerte podría contra un adversario como él, a fin de cuentas era Sirius Black.
¡HI GIRLS!
ta, ta, ta...os traje cinco viñetas xD
En lo personal me gustarón todas, pero claro, la pacialidad aqui es de lo más cuestionable jeje GRACIAS por sus comentarios. Un beso :D
