Capítulo seis.

"Visita psicológica"

-Helga solo tienes que aceptarlo.

- No estoy loca, Phoebe.

- Todos tenemos nuestra forma de lidiar con nuestros propios demonios.

- Ya lo sé, Lila. Pero les digo que no estoy LOCA.

- Primero nos dijiste que te sentías observada, después que en la playa un tipo de estaba observando y que en la reunión alguien nos estaba espiando desde el techo, pero por extrañas razones, cuando Harold subió a ver qué pasaba, no había nadie. -Lila está furiosa.

- Lo más reciente fue que según un tipo te estaba espiando cuando estabas en la escuela, cuando lo "viste" fuiste tras él, pero resultó que sólo seguías a un fantasma. -Phoebe estaba confundida.

- Por el amor de dios Helga, te le aventaste a un pobre tipo que no tenía nada que ver en eso, agradece que el policía no te llevó por andar haciendo locuras y agrediendo gente.

- Tal vez en eso tengas razón, Lila, actué de forma muy espontánea, pero eso no significa que este inventado que vi a un tipo que me estaba espiando.

- Helga, nadie vio nada más que tú.

- ¿Entonces ahora estoy demente?

- No estamos diciendo eso, es sólo que… nos preocupamos por ti y queremos lo mejor para ti.

- Por eso te recomiendo que visites a un psiquiatra otra vez, fuera de que, si estás loca o no, ir al psicólogo no hace daño. -Tienes tanta razón Lila.

- Ok.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo Phoebe, ahora dejen de molestar que tengo que ir al psicólogo aprovechando que es viernes y mañana no hay clases.

- ¿Irás ahora?

- ¡SÍ!

Entonces salgo de la casa de Lila, donde estaba platicando con ella y Phoebe, para ir al psicólogo. Como ya había dicho antes, no soy muy fan de estos, pero no descarto la idea de que a lo mejor me estoy volviendo paranoica inventando cosas… ¡NO! Yo sé lo que vi y no estoy loca. Entonces llego a uno de los lugares donde me desahogué por primera vez, con la misma doctora con la que me mandaron cuando tenía nueve años, con la cual también regresé con ella cuando estaba destrozada cuando él se fue. Tenemos un trato ella y yo, cuando yo llegará a necesitar ayuda y ella no estuviera con nadie más, me recibiría al instante, algo bastante conveniente cuando tienes muchos problemas como yo.

Entonces llego a su consultorio y veo que esta con alguien más, espero a que acabe su cita, la cual acaba como en cinco minutos.

Muchas gracias por venir, venga cuando sienta que es necesario, señor A.S.

Las gracias son para usted doctora, con permiso.

Era un tipo raro el que salió del consultorio, traía una gabardina café y un sombrero que no le dejaban ver la cara, pero eso no me importó en lo absoluto cuando la doctora me hablo.

Pasa Helga.

Ya voy doctora.

Cerramos la puerta.

Y ¿qué te trae esta ocasión Helga? ¿Problemas con tu padre otra vez? O ¿Problemas con tu novio?

Eso no doctora, eso quedó arreglado y por el momento esa armonía no se ha quebrado. -Le dije al sentarme al sillón clásico de los psicólogos.

¿Entonces?

Dicen que veo gente que no existe.

¿A qué te refieres?

Mire, me he sentido acosada desde ya hace varias semanas, todo culmino cuando en la playa, un sujeto me estaba viendo desde lejos y lo alcance a ver, en ese instante corrí hacia él, pero se me escapó. Esa fue la primera vez. Después, en una reunión con mis amigos, estaba medio ebria y me percaté que alguien nos veía desde el techo de vidrio por lo que subí y estaba el mismo sujeto, pero esta vez no corrió porque yo estaba demasiado ebria como para no reconocerlo. Entonces la última vez fue en la escuela, me percaté de un sujeto que no paraba de mirarme, por lo que corrí al instante a perseguirlo, lo perseguí bastante rato, hasta que se metió al metro, donde desapareció mágicamente y el policía me dijo que nadie había entrado desde hace 10 minutos. Por eso me dicen que veo gente que no existe.

Ya veo… veras, la mente puede engañarnos de diversas maneras…

¿Usted también?

Disculpa Helga, pero si dices que un policía te dijo que nadie había entrado en ese lugar, me da a entender que puede que tengas un problema.

Entonces no me cree.

Vamos Helga…

¿y si es él?

¿Disculpa?

Olvídelo.

Dime.

No hay necesidad, ya lo pensé bien y es una idiotez lo que pensé.

¿Estás segura?

Absolutamente.

Y en otros asuntos, ya pasó el aniversario de que Arnold se fue… ¿Cómo te has sentido?

A pesar de todo bien.

Probablemente como fue el aniversario, tu mente al buscar una forma de lidiar con el estrés, creo esas imágenes para mantenerte distraída. La mente es un órgano bastante fuerte y con límites ilimitados.

Pueda ser…

Y así seguimos platicando bastante rato…

Bueno me tengo que ir doctora.

Claro Helga, regresa cuando sientas que necesitas ayuda.

Entonces cerró la puerta e iba a empezar a caminar cuando vi un sobre en el piso con mi nombre inscrito en el, lo levanto y leo lo que dice.

Aquella noche en la casa de huéspedes, estabas tan ebria que ni te diste cuenta que te robe un beso y salí corriendo; ahora todos creen que estás loca y déjame decirte que eso es bastante bueno. Puedes decirle esto a tus amigos, pero no lo harás, te conozco muy bien y sé que guardarás esto en secreto. Ahora seremos felices, me he encargado de todo para que salga perfecto y no haya problemas ni interferencias. Todo se resolverá a futuro. Atentamente: A.S.

Posdata: te vez tan linda mientras duermes.

Entonces no sabía si ponerme furiosa o morirme de miedo, entonces vi que había algo más en el sobre, una cinta que se utilizaba en los teléfonos antiguos para dejar mensajes, al ver lo que era corrí rápidamente a mi casa para escucharla, lo que había en la grabación me helo la sangre…

Hola Arnold, soy yo, Helga G Pataki y …

Era la grabación que le mande a Ar… cuando estaba bajo la influencia del gas de la risa, pero yo la robe no hay forma en que alguien más la tuviera… momento, yo la deje en el ático junto a algunas cosas de Ar… que ya no quiero ver, pero en esta carta dice que me veo linda al dormir… no creo.

En ese momento, subo al ático con una velocidad tremenda y veo una imagen que no podré quitarme de la cabeza en bastante tiempo, la estatua de aquel idiota estaba fuera de lugar con una nota:

No puedo creer que jamás me contaste de esto, jajajajaja.

Todos los libros de poemas están abiertos y ojeados, algunas libretas están rotas, todo con notas diciendo:

JAJAJAJA te amé mucho, pero esto es ridículo.

Okey, no sé si sentirme incomodo o amado.

Que la gente se enterara de este JAJAJAJA.

Todo fuera de su lugar, pero todo culminó con el collar de corazón que tenía el grabado confesando mi antiguo amor hacia el…, lo abrí y aún estaba el grabado, pero había una nota diciendo:

Te extrañe tanto, aquella vez en que me besaste apropósito en el teatro fue hermoso.

En ese instante ya no pude seguir fingiendo, mi corazón… todo mi cuerpo no sabía cómo sentirse, estaba tirada en el suelo con todos los poemas en las manos, libros, notas y el collar, empecé a llorar y solo salieron de mi boca tres palabras:

¿Eres tu Arnold? –

Sigue: "Nosotros los pobres"