SER TUYO
LIBRO 1º: Los 20 días perdidos.

EPILOGO.

Edile pidió que nadie molestara al enfermo del apartado 17, y esperaba con toda su alma, que todo saliera bien.

Ya era de mañana, cuando recibió la llamada del alcalde.
-¡¿Dice que ya se encuentra bien?! ¡Fabuloso! Le tenemos una sorpresa en el Centro Cívico de la ciudad, necesitamos que esté presente aunque sea un ratito…

-Ni hablar, dijo Megamente al recibir la noticia, claro que estoy en condiciones de bailar, Sr. Doctor, sólo lléveme a la Guarida y adaptaré un repuesto de cuerpo para Servil, y en unos minutitos montaremos una coreografía.

-Si tú lo dices… pero recuerda no forzarte demasiado, no queremos que caigas en coma de nuevo, o en "Extasis Curativo" como habían dado en llamarlo.

Parecía que toda la ciudad estaba presente para aclamar a su nuevo héroe.
La noticia del peligro tóxico se había difundido como la espuma y todos querían verlo, aunque fuera de lejos, y hacerle saber lo felices y agradecidos que estaban.

Tanta parafernalia no dejaba de producir punzadas de nostalgia en algunos personajes, incluido Music man que se encontraba de incógnito entre el público, observando como el pequeño chico azul que fuera su compañero de aula, se llevaba los merecidos aplausos y la gloria.

Pero se sentía casi tan orgulloso de él, como su Padre Adoptivo, que se conformaba con mirarlo por la televisión. Siempre esquivando el contacto directo, siempre mirándolo a través del cristal de la puerta, temeroso de dejar traslucir algún sentimiento…

Madeline Ritchie, en su pequeña casita, miraba perpleja el noticiero.
Su hija parecía demasiado acaramelada con el alienígena azulado que aterrorizara la ciudad.
Ah, Roxie y sus extraterrestres!
Qué extraño, pero obvio, seria que terminara emparejada con uno.
Allí había algún misterio que no terminaba de descifrar.
Se imaginó que tendría nietos mestizos. Sintió un escalofrío.
Oh, Samuel, si al menos pudieras ver esto, de seguro estarías burlándote de mí,
le susurró al retrato de la pared.

Bernard Jones, en la sombra protectora del reconstruido museo, sentía alegría por el remozamiento de su lugar de trabajo, a pesar de que extrañaría la vieja estatua.
Pero la ciudad, no solo había perdido un molesto villano, había ganado un héroe.
Su sujeto de meticulosos estudios, había roto la pupa y volaba como una espléndida mariposa negra y azul…

El alcalde Goodman, estaba tan contento, que sentía ganas de bailar (y lo hizo), había sentido muchísimo miedo cuando Titán lo golpeara, en ese sentido, aún como villano, Megamente había sido un caballero de la vieja escuela.

Y Roxanne… Roxanne sentía su corazón henchido de amor. Las dudas se habían evaporado y sólo deseaba estar a solas con su "amigo" azul, de buscar el momento apropiado para contarle la noticia que la embargaba.
Por eso bailaba con alegría, muy coquetamente con él, conformándose con musitarle lo bien que se veía con la capa blanca que ponía sobre sus hombros, y darle un discreto beso a su amante azulado en la tersa mejilla.

La gente coreaba su nombre, y algún comerciante oportunista había hecho ya camisetas y máscaras con su efigie.

Soy bueno, soy un héroe y soy famoso… no les importa si vengo de otro sitio, si me crié en la cárcel, si fui un villano… la ciudad me ha abierto su generoso corazón, se emocionó nuestro protagonista.

Después tuvieron que declarar que necesitaba reposo, para poder sacarlo de las garras de la esposa del alcalde, que ya tenía organizada una comida en su honor.

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Horas más tarde, estaban celebrando algo achispados, en una pequeña fiesta privada, con Charlie, Edile, Servil, Marla…

Los peces, en el mismo tanque, se besaban cuando creían que nadie los miraba…

-De verdad, no te importa que me haya creado Cerebron?

-Para nada Marla, tú eres tú. El muy tonto no sabe el gran favor que me ha hecho, dijo, mientras sus mejillas de color crema se coloreaban de café verdoso.

De repente, Edile recordó.

-Te traje algo, chico azul, dijo sacando la satinada capa de Megamente, que aún envolvía la maleta de Cerebron.

Megamente saco la piedra anidada en su bolsillo.

Una fría y hermosa luz azul inundo la estancia...

Abrieron no sin dificultad la maleta del villano.
En su interior, había algunos fragmentos de piedras blunarianas, sin pulir y…
un frasco con una mano azul, conservada en formol.

-¡Pero qué horror!, las chicas se escandalizaron.

-Veamos que pone el rotulo, Señor, dijo interesado el fantástico pez.

-"Único resto viable de espécimen encontrado en 1965, en el Cayo de Florida".

El diablillo azul estaba consternado, mudo y se había puesto de un enfermizo celeste pálido.
Alguien de su especie había venido a la tierra antes que él.
Y había fallecido.
O lo habían diseccionado, como tantas veces deseara hacer con él, el misterioso Cerebron.

-Pobre blunariano, que tragedia, dijo Servil.

-¿Hay algo más en la maleta? Preguntó la curiosa reportera, sacando el habla por fin.

-Esto... dijo el héroe de Metrociudad, extrayendo una pulida tableta color plata, algo más grande que un celular.

-¿Y qué es?, dijo Charlie

-Me parece que es el diario, se emociono su amigo pirañiforme.

Megamente deslizó su palma paralela a la tableta y esta empezó a titilar y a reconfigurar sus superficie. Una serie de marcas y lucecitas aparecieron. Apoyó sus cinco dedos en las marcas e intespestivamente, una cara holográfica apareció.

-¡Kursgo Amerwa derftiopi requenifo, Lexterionn!,
Nameni curgua asetti Censtisti deh Casitr...

Ele Newspar Blunarian esti abrixo:
Tar canodi mentirmi Kalhaii.

-Guau! Una cosa es segura, no es chino, ni ruso, dijo el científico.

-Es blunariano, se emocionó el chico pez, pero después de tantos años, apenas puedo reconocer un poco las palabras.

-Dice algo así como que:
"Saludos Lexterionn, Príncipe de la Casta Científica"
"El diario de Blunaria esta abierto para ti, y que puedes llamarle Kalhaii".

-Caramba, Kalhaii, no podemos entender lo que dices... le hablo al holograma nuestro chico azul, mientras se rascaba la celestial pelada.

-Namennia Killariann esti callairi tar, Nameni, aloti mesayi ineh awaiten pire tar.

Un brillante botón rojo deslumbró en el medio de la pantalla.
Megamente no pudo resistirse y lo oprimió, con su habitual impulso que solía meterlo en dificultades… Esta no sería la excepción.

-¡Amo, que ha hecho! No sabemos a qué corresponde esa alarma y ese botón...
Todos los presentes se quedaron algo helados y confusos, sin saber que pasaría a continuación...

-Namennia Killariann esti acuditi ine manara…

Traducido para el lector:
La princesa Killariann se encuentra en camino, llega la próxima semana…

….

Notas:
La escena de Bernard en la lavadora, decidí que en esta historia pasaría antes, porque me parecía injusto que el pobre pasara tantos días en el bolsillo del pijama de Megamente.
Amén de promiscuo que el pobre estuviera allí en los sucesos que acontecieron en este fanfic, relacionados con esa prenda de ropa en particular, en los primeros capítulos…

Esta historia está basada en la película Megamente de Dreamworks, han sido utilizados sus conceptos básicos y personajes de manera respetuosa y admirativa, sin ningún interés personal.
Pero principalmente en los "Cuentos de Megamente" que cada noche invento para mi hijito al llevarlo a dormir, claro, sin las escenas más fuertes o eróticas, que son privativas de esta versión de la historia.

Con mucho cariño para todos los hispanoparlantes que aman al chico Azul.
Blackbomberwoman.-

Post data: ¡ Se viene el segundo libro!