Los personajes de latinhetalia, pertenecen a la comunidad latinohetaliana.

Solo esta historia alternativa es originalmente mía: Reino Inquieto.

ADVERTENCIA.

Burla hacia países. Situaciones históricas. AU. Saltos futuristas. Malas palabras y vulgaridades. Violencia explicita. OC. Situaciones no recomendada para niños.


"Ni las más intensa oscuridad podrá devorarte"


Capítulo 6: Saltándose los protocolos.


Casa de Arthur, Londres, Inglaterra. Día X.

¿Cómo sería si de pronto Inglaterra tuviera en su sala de estar, frente a frente a España? Lo pensó muchas veces en esas últimas semanas, pero, la verdad, es que no esperaba jamás que eso sucediera. Bien, ahora no sólo tenía a España sentado frente a él, además, tenía a Francia e Italia: Veneciano y Romano. Los cuatro con la mirada fija en él.

Él, que se veía relajado, tomando té, sabía que ese momento llegaría, pero, no esperaba que España estuviera allí, con un hacha a mano, y exactamente al frente.

Por otro lado ¿Qué diablos hacia el Reino Unido completo detrás suyo? Gales estaba a su lado tomando té, Escocia sentado en el respaldo del sillón e Irlanda, en una silla con terciopelo… ¿Alguien quería té?

― Veh~ Me gustaron los pastelillos ― Sonrió Veneciano.

Oh, thanks… Los hice yo mismo ― Dijo Gales revolviendo su taza de té.

― Dejémonos de rodeos ― España miró a Francia ― ¿Dónde está Chile, mon amour? Ya sabemos que desapareció de tu casa.

― Así es, en efecto ― Gales habló por su hermano ― Chile estuvo en esta casa porque "otros" países no la quisieron en la suya… El Reino Unido tiene la custodia de Chile, o mejor dicho… la tuvo.

― ¿El Reino Unido? ― Francia sonrió ― ¡Sólo fue Inglaterra quien se ofreció a cuidarla!

― ¿Tienes alguna prueba de ello? ― Gales miró con enemistad y voracidad al francés.

Non… non… Por supuesto que non ― Miró a Inglaterra con odio.

¿Y qué iba a hacer? Decirle a su amigo que él también estuvo en esa maldita reunión, pero que estuvo distraído la mayoría del tiempo, que creyó una molestia cuidar de Chile, mientras intentaba sobreponerse a los terroristas ¿Qué iba a decirle a España? "Era sólo Inglaterra quien estaba en esa reunión, por lo que sólo él la tuvo bajo su protección, no todo UK. Él fue el único que la quiso proteger, a por cierto, también estuve en esa reunión, pero me pareció una molestia cuidar de tu hija". Y ahora Chile estaba desaparecida… ¿Qué no era hombre?

― Inglaterra, por favor… dime dónde está mi pequeña. ― España le pidió con voz lastimera, el rubio se compadeció, pero no lo sabía ― Entiéndeme por favor…

― Lo entiendo… Si algo le pasara a alguno de mis hermanos, también me preocuparía mucho, pero debes creerme España. No sé dónde está Chile ― Los otros tres miraron con ternura al hermano menor.

― Co-como… ¿Cómo se veía? ― España bajó la mirada ― Ya sabes, Chile… Ella… ¿Se veía bien? La alimentaste bien, supongo… Ella... no quiere verme, no quiere saber de mí, sólo tratamos temas políticos y nacionales, por eso, dime...

― A diferencia de otros, ella aprecia mi comida ― Todos giraron la vista, nadie soportaba la comida inglesa ― Le encantan mis scones. No te preocupes España, Chile se veía bien… Estaba un poco triste los últimos días, pero su situación es complicada, así que no me extrañó.

― ¿Es bonita, verdad? ― España parecía muy decaído.

― Es hermosa ― Dijo Escocia, todos lo miraron ― *ejem. Es una mujer hermosa, España, se parece mucho a ti, pero más femenina.

Bella donna… ― Los italianos se imaginaron a una mujer con rasgos españoles, pero a la vez, con rasgos amerindios… Ambos italianos comenzaron a practicar piropos en su mente.

― ¡Tengo una foto dónde aparece! ― Irlanda levantó la voz de golpe, sacando su teléfono ― Fue el primer día que estuvo aquí, me la envió US.

La foto era una semi selfie de Estados Unidos haciendo una señal de silencio, mientras de fondo, Gales e Irlanda conversaban, Inglaterra miraba de mala forma como Chile y Australia conversaban tomados de la mano… Ella se veía realmente bonita… Cuando agrandaron la imagen, España pareció en las nubes, totalmente embobado… La mayoría del tiempo, todos creían que la chilena era guapa, pero se olvidaban inmediatamente al ver que su actitud era poco femenina, no como Hungría que creía ser hombre y luego cuando descubrió lo contrario, se volvió lo más femenina que pudo, Chile sabía que era mujer, desde siempre, y aun así, nunca le gustaron los vestidos, ni el cabello largo, ni los maquillajes, ni los zapatos, no… en vez de eso, nada le causaba más emoción que los barcos, los cañones, las espadas españolas y sus trajes de soldado… Créanle a España cuando decía que él lo intentó, pero no pudo hacer de Chile una señorita.

Y ahora estaba allí, tan bonita, sacando provecho a su silueta con esa blusa blanca y esa falda, era tan pequeñita y delgadita, al lado de Australia era una verdadera mujercita, porque claro, para España jamás sería una mujer, él la veía como una niña, como un bebe que aún no debía crecer, que no debía relacionarse con otros a no ser que sean en plan amigos… Chile jamás tendría novio ¿Lo entendiste México? Y Australia… ¿Qué haces de la mano de Chile?

― ¿Puedo matar a Australia? ― Preguntó sonriendo a Francia.

Mon dieu… ― Francia le negó ― Mon ami… ¿Qué estás diciendo?

― Chile no está aquí. Si eso es lo que querían saber ― Escocia se levantó ― Ella huyó de nosotros… No porque la hubiésemos tratado mal. Creo que temía a la prensa, y a sus vecinos… No quería ser encontrada, aprovechó la oportunidad y se fue. Así de simple.

― Tiene rasgos alemanes… ― chilló España molesto y a punto de llorar.

― ¿Dónde? ― Todos miraron la foto, y si los tenía… Ellos no lo notaban.

Palacio de la Moneda, Santiago, Chile.

Ahí estaba esa señora, otra vez, sentada ante una nación, otra vez, aunque no, eran dos personas sentadas frente a ella. ¡Por la Constitución chilena! ¿Qué clase de razón y ensañamiento tenían los países con esas tierras alejadas de la mano de Dios? ¡Literalmente eran el fin del mundo! Y su querida nación no estaba ahí… ¿Dónde estaba su linda nación? ¿Por qué diablos la sacó del país para empezar?

Para que no muriera.

Ya la veía arrebatada y lanzándose al campo de batalla, luchando con los otros tres países y perdiendo inútilmente, luego siendo esclava y quien sabe que le harían los otros tres… Confiaba que Perú la trataría como una dama, siempre lo había hecho, Bolivia se vengaría de todo lo que le había hecho y de lo que no le había hecho y ella sería por siempre una sirvienta encargada de doblarle la ropa, y Argentina, sí, él sabía cobrar los favores de otra forma...

¡Qué mente tan perversa tenía ella!

― Tía… ¡Tía! ― El país gritó.

― Oh, sí, Pedro querido ¿Decías? ― Ella sonrió… Martín no sería capaz de… No era capaz de… De hacer eso ¿O sí?

― Oiga señora, ¿Se encuentra bien? ― El sur de México se acercó a la mesa.

― Claro Itzel, no te preocupes, todo está muy bien ― Ella sonrió ― Déjame adivinar, ¿Quieren ver a mi nación, verdad?

― Hay hermanita, que ya lo supo… ― Le susurró el Norte a la joven.

― Por favor, ¿Qué es lo que México quiere con Chile? Aclaren sus ideas, ya no puedo seguir soportando las demandas de todos ¿Qué les sucede a latinoamericanos? Chile es un país como ustedes ― Ella suspiró ― Además, ¿Qué interés les presenta a ustedes, los norteamericanos?

― ¿Interés? ― Ella miró a Pedro ― Ya pues muchacho, ¡Contéstele a la señora!

― Yo… Yo ― Suspiró jugando con el dobles de su chaqueta ― Quiero hacer una alianza de México y Chile… Vengo a pedirle permiso para que éste wey… Salga con la chamaquita pues. Formalmente claro.

― ¿Salir? ¿Alianza? ― Ella quedó mirando a ambos jóvenes ― ¿Ustedes quieren salir con Manu…?

― Ay comadre ¡Que no soy de esas! ― Ella suspiró ― Sólo estoy de acuerdo con la alianza… Es Pedro el que quiere de novia a la chilena.

― Lo primero… debemos conversar la alianza ― Ambos suspiraron aliviados ― Lo segundo… es que, no puedo garantizar que Chile quiera ser tu novia… Ella no ama a otros que no sean su pueblo y…

― ¿Pero me da permiso para verla? ― él mordió su labio.

― ¿Mi permiso? Claro Pedro… ― Ella levantó una ceja ― Aunque no puedo asegurar que ella te quiera…

― ¡A celebrarlo pues! ― Él saltó de la emoción ― Si no me quiere, pues qué remedio ¡Me convierto en ciudadano chileno!

La señora no sabía qué hacer, a este paso, su nación sería la pretendiente más rompe corazones de las naciones ¿Qué, Uruguay vendría a proponerle una alianza y un matrimonio? No, verdad, verdad, ahora le tocaba al brasileño ir a pedir la mano de la joven nación, luego, España y Portugal asistirían a la boda, mientras las madres de ambas naciones intentarían impedir la unión y ella sería la presidenta de la república más odiada y recordada del último tiempo… Tal vez Uruguay querría convertirse en el amante, y ahí por ahí, sale que Uruguay y Brasil engañan a Chile y así otra vez, su nación queda sola y Pedro la puede consolar y…

¿Qué le pasaba por la cabeza?

Martín le mandaba una propuesta de matrimonio a Manu, así Chile se doblegaba bajo las órdenes Argentinas. Y su nación… ¿Dónde estaba su nación querida?

Isla Öland, Suecia. Día X.

― ¡Manu!

― ¡Vamos Gilbert! ― La chilena parecía un resorte.

― ¡Ore-sama es más rápido y genial! ― Comenzó a correr hasta igualar la velocidad de ella, y su cabello plateado sobrepasó a la mujer ― ¡Te gané, obviamente!

― ¡Como siempre! ― Ella se sentó en el suelo ― Vamos ¡Otra vez!

― ¿Otra vez? ― Él sintió cansancio de solo pensar en ello ― No… ore-sama no quiere seguir corriendo. ¿Acaso quieres que te vuelva a ganar? ¡Ore-sama tiene unas increíbles piernas!

― ¿Qué pasa, tienes miedo que te gane? Anciano ― Ella sonrió.

― Ore-sama te hará pagar por eso ― Él sonrió desafiante.

Comenzaron a correr casi igualados, aunque Chile no lo sabía, y es que Prusia era mucho más rápido de lo que era cuando corría con ella, no es que se estuviera conteniendo, más bien es que no quería cansarse, pero sí, siempre era de ese modo. En cierta curva, la chilena quedó sobrepasada, el albino, sabiendo su victoria, corrió aún más, pero no tomó en cuenta que la chilena comenzaría a acelerar y se torcería el tobillo, cayendo con una increíble velocidad sobre el albino que haría de colchón para ella. No es que lo hubiera pensado, fue un impulso.

― Lo siento ― Ella estaba acostada sobre él, mientras él la abrazaba, de espaldas al suelo y con el cabello lleno de barro.

― N-no soy un anciano ― Dijo levantándose un poco.

― ¡Gilbert! ― Ella se lanzó a abrazarlo, y comenzó a llorar ― Lo siento… lo siento.

― Hey… ― Él le acarició el cabello, ya le llegaba a los hombros, y eso que estaban allí sólo hace unas semanas. ― Ore-sama está bien… No pasa nada, enserio, ¡Porque soy increíble!

Luego de eso, ambos se levantaron y se fueron al molino.

Chile era un país demasiado tranquilo y relajado, pero no débil. Eso lo pensó mucho antes de comenzar a hacer alianzas, y terminó por convencerse que la única forma de que otros la tomaran en cuenta, es que comenzara a hacer alianzas con los países americanos, pues los conocía mejor y había ciertos intereses de por medio con aquello. Para ello, debía retomar su puesto en su país.

Pero antes de eso, quiso tomar vacaciones de ser un país, y por primera vez en mucho tiempo, decidió ser una persona común y corriente. Gilbert fue enterado de lo que iba a suceder, y él la apoyó en todo. Sólo le pidió que él también quería ser parte de esas vacaciones. Así sucedió.

Arreglaron la pequeña casa y el molino. Lo más atrayente que tenía aquello era que no necesitaba pensar en grandes cosas y problemas. La carpintería alemana era perfecta, así lo comprobó cuando Prusia comenzó a cortar y pulir madera, por otra parte, ella la clavaba, con ayuda de él, y pintaba aquello con barniz… Ella ayudó para que el molino se convirtiera en parte de la casita, aquella pequeña casita de un baño completo, una cocina pequeña y una habitación con vista al acantilado. Todo tan pequeñito, todo tan ordenado y limpio, no fue difícil querer hacer el cambio, tampoco fue fácil, pero entre los dos, convirtieron eso en una casita muy linda, en el molino, hicieron un segundo piso e instalaron allí la habitación completa, una cama de dos plazas, un closet grande y una habitación llena de luz, pintada de blanco. Desarmaron la habitación pequeña y sumado al resto del molino, se construyó una sala de estar, colocaron repisas y llenaron todo de libros y cosas que a ambos les gustaba.

Por las noches, como dormían juntos por falta de espacio, Prusia le contaba sus aventuras cuando era parte de los caballeros teutónicos, y todas las veces que se topó con los actuales países gigantes, que en ese entonces sólo eran niños y pequeños nacientes. Ella le contó las historias de sus antepasados, y como eran todas las cosas antes que España llegara. Ciertamente él, España, era una especie de "padre", y hasta su propia "madre" tuvo un romance con el español, pero ella ya llevaba viva muchos años, aunque en una forma diferente, casi "astral". Le contó la relación que tenía con todos. Gilbert le habló de Alemania, y también del pequeño Sacro Imperio Romano Germánico.

No tenían televisor, sino, ella hubiera descubierto que su entrada a la nación ya no le estaba vetada, que México y Brasil habían hecho tratados de paz con Chile y que estaban firmando acuerdos y tratados de ayuda y comercio.

― Chile… ¿Qué sucede? ― Prusia salió de la ducha, con una toalla en la cintura y otra más pequeña en los hombros.

― Me siento mal… Es extraño ― Ella lo miró a la cara asustada ― Creo que… sí, creo que hubo otro terremoto en la zona sur, pero… No lo sé.

― Toma una ducha, aclara tu cabeza, luego hablamos de esto.

Ella así lo hizo. Abrió el grifo, el agua estaba tibia, el dolor se fue… Habían instalado un espejo en la ducha, un poco de un barniz, y consiguieron que jamás se empañara, era para que Prusia pudiera admirarse, y ella de vez en cuando solía ver su cuerpo… Su cuerpo representaba su país, sus piernas eran largas, pese a lo pequeña que era ella, y su pierna derecha, estaba llena de pequeños lunares, en el muslo, tenía a la gran isla de Chiloé. Subiendo por su cuerpo, tenía la zona central, de dónde provenían los mejores vinos de Chile. Luego en el esternón, bajo vientre, tenía a Santiago, el lugar que tantas veces le dolía. Si, su cuerpo aún era el de una nación, en la mano derecha, tenía tres lunares, uno era Rapanui.

Cuando salió, se colocó ropa interior limpia y una bata de baño rosada, a medio muslo, una toalla lila con bordados rosados en la cabeza, se puso las pantuflas rojas con corazones rosados y se sentó frente a Prusia, que tenía puesto un pantalón de pijama. Agradecía que Suecia les había ayudado para comprar más ropa, aunque no lo sabía, también los había ayudado a ocultarse. Dentro de la casa estaba calentito, bendita calefacción eléctrica.

― ¿Decidiste que harás?

Australia, lugar desconocido, día X.

El muchacho más simpático de toda la isla jugaba con un canguro, mientras patrullaba todas las praderas, esos malditos cazadores furtivos estaban tras las manadas de canguros, y él no lo iba a permitir.

― Y así están las cosas, suspiró ― Hablaba con un Koala y el Canguro ― Al parecer, en el pasado, los latinoamericanos tuvieron un montón de peleas e hicieron tratados que luego fueron refutando y cambiando, los más nuevos, los cambiaban con los más antiguos y así un montón de veces hasta que decidieron sus fronteras, pero parece que ahora quieren volver a hacer lo mismo… Son demasiado complicados… Ah, y en todo eso, está Chile ¿Recuerdan quién es? La chica bonita esa, a la que todo el mundo busca por diferentes razones. ― Él se rascó la mejilla, y se sonrojó un poco ― ¡Eh, que sólo somos amigos!

Palacio de Buckingham, Londres, Inglaterra.

― Señora Reina, usted es el rostro de la salud ― España hizo una reverencia.

― Oh, querido, me harás sonrojar ― La señora sonrió adorablemente.

― Muchas gracias por ayudar a mi hija, y también, gracias por permitirme verla, no estaría tranquilo si no la saludaba a usted ― Él sonrió despreocupado.

Luego, toda la caravana latina se fue a otra parte del palacio, claro, más privada, dónde las cámaras de televisión no llegasen y dónde estarían tranquilos para un tentempié junto a los británicos. Francia no dejaba de lanzarle miradas a Inglaterra, éste comprendía lo que sucedía, suspiraba resignado, tendrían que hablar, y al parecer, la situación estaba muy cerca, pues se dirigía a él con elegancia.

L'Anglaterre ― Alguien, quien sea, un balde, que tanta sensualidad en su voz le daba nausea y vomitaría en cualquier momento ― Mon amour… Quiero hablar algo contigo.

― ¿Sí? ¿Y por qué no llamamos a España? ― Ambos rubios cruzaron una mirada de odio infinito… Sí, no cambiarían, seguirían peleando por los tiempos de los tiempos.

― Debes estar bromeando… ― Sonrió, y comenzaron a hablar más despacio ― Mantuviste en silencio algo que me complica, y quiero saber, que es lo que esperas a cambio de que sigas guardando silencio.

― ¿Silencio? ― Inglaterra rió con ironía ― ¿Crees que le voy a decir a España, que su querido amiguito tuvo la oportunidad de proteger a su hija y no lo hizo? Ajajajaj Por favor, France, también lo pudieron hacer otros tres países aparte de ti.

Oui, así es, correcto… Pero no lo entiendes, si España lo sabe, se molestará, si yo hubiera sabido cómo iban a terminar las cosas, yo me hubiera ofrecido a…

― ¿Tú? Jajjaja No me hagas reír,France, tú no podías protegerla, sólo te invitaron a esa reunión por tu prestigio, no porque creyeran que eras fuerte como para protegerla… No sólo el poder puede poner a alguien a salvo, también el renombre. Y de esa mesa, yo era uno de los únicos que podía y quería protegerla.

― Bien, pero no me quedo tranquilo ― Francia se peinó el cabello hacia un lado ― Dime cuanto quieres para mantener el secreto.

― Cualquier dinero, tu no lo podrías pagar, wine bastard ― El rubio inglés sonrió triunfante, Francia odiaba esa sonrisa ― No tienes los medios, señor deuda…

― ¡Sólo dime qué quieres por tu silencio! ― Protestó más golpeado, pero aun guardando la voz para no ser escuchado por otros.

France, por favor… ― El rubio tomó té con cinismo― ¿Qué puede ser más valioso que el saber el secreto de alguien y verlo temer ante el hecho que jamás estaré obligado a guardar esta confidencia y que puedo utilizarlo en cualquier momento?

― ¿Me estás chantajeando? ― Francia tuvo un tic en el ojo.

― No ― Inglaterra sonrió, cada vez era más irónico ― Que poca clase… ¿Chantaje? Por favor…

― ¡Entonces dime qué! ― Parecía desesperado ― ¡Qué quieres! Dime, qué.

― Nada, no quiero algo tuyo ― Suspiró cansado ― Sólo déjame en paz, ¿Quieres? Yo no voy a decir algo, así que quédate tranquilo.

― ¡Y quieres que confié en ti así como así! Tienes que estar bromeando L'Anglaterre.

― Mira, estoy cansado ― miró su reloj ― No pienso hablar ¡Porque no me interesan tus asuntos! Así de simple. Yo no diré algo, y si me sigues molestando, le diré a España para que dejes de temer que algún día lo pueda usar en tu contra… ¿Sabes? Yo también puedo ser una buena persona.

― ¿Buena persona? ― Francia sonrió con nostálgica tristeza ― No es así…

― ¿Perdón?

― Nunca serás bueno para alguien más que tú ― Francia estaba más triste, tal vez por eso, Inglaterra no lo golpeó ― ¿Ya lo olvidaste? Somos naciones, la representación física de un país. Queremos nuestra estabilidad, por eso podemos traicionar a cualquiera… tenemos ansias de poder, tú y yo sabemos lo que es el imperialismo ¿Te olvidaste de lo que le hiciste a Chile por tu interés?

― No ― Él temía, sí, pero debía demostrar ser el más maduro ― No lo olvido. Y aun así, insisto. No quiero nada tuyo, no quiero que me debas algo.

Inglaterra se marchó junto a sus hermanos. Francia volvió decaído hacia los italianos. Y así, hasta que España volvió, pero claro, no volvió solo… Y esa persona, era la peor nación que podría recibir Inglaterra en lo que quedaba de día.

― Cerrá la boca boludo ― El rubio sonrió ― No parecés contento de verme, Che.

― Ah… Not, not, not, this is a imposible. ― Escocia empujó a su hermano a otra sala, mientras el rubio parecía sujetarse la cabeza: Estrés, rabia, migraña. Todo junto con tan solo verle.

― ¡Esperá hijo de puta! ¿A dónde crees que arrancás pibe? ― Como todos estaban demasiado sorprendidos de su visita, nadie lo detuvo ― ¡Sos un cobarde! Maraco de mierda ¡Devolveme a mi chinita! No corras, cobarde ¡Pará bastardo, regresá inglés puto!

― ¡Argentina, por favor! ― Irlanda y Gales le impidieron el paso.

― ¡Por favor nada! ― Él pasó en medio de ambos por la fuerza ― Pelotudos…

Escocia guiaba al cansado Inglaterra por las habitaciones contiguas al palacio, las habitaciones que los integrantes de la familia real no utilizaban, claro, aunque en cualquier momento podían toparse con algún príncipe o alguna princesa que anduviera por allí, y la verdad, Argentina tal vez no reaccionara muy bien y tal vez terminara insultando a algún heredero al trono. Pero al parecer no iban muy rápido, porque escuchaba los insultos en español que el americano iba gritando tras ellos.

Mientras tanto, la sala era una pintura, hasta que Gales reaccionó.

― ¿Alguien quiere más pastel? ― Sonrió con dulzura.


Me gustaría comer mucho pastel.

Atte: Reino Inquieto.