Disclαimer αpplied.


Sinners αre sαints

VI

Mαmmón

(Avariciα)

¿Sabes, Kagome? Tuve sueños raros.

Soñé que nos criamos en un hogar lleno de niños extraños, pero crecimos y tú te convertiste en Lujuria y yo en Avaricia. Y odiábamos a la sociedad. Éramos rebeldes sin causa.

La odiábamos tanto que deseábamos tenerla toda…

¿Quieres que te cuente?

—*—

¿Sabes, Inuyasha? Tuve sueños raros.

Tú eras Avaricia y yo era Lujuria.

Recuerdo la primera vez que nos conocimos. Era invierno (Dios, qué frío hacía), tú estabas en una esquina solitaria del salón de juego, intentando mimetizarte con las paredes. La calefacción no era suficiente, advertí que tenías frío. Solté mis crayones —estaba dibujando la estrella de la muerte de Star Wars—, cogí una manta y me acerqué a ti. Temblabas.

—Toma —te dije.

—No me jodas —respondiste. Eras grosero desde antes. Me alejé de ti ofendida.

Otra vez me tocó a mí ser la del rincón. Me había peleado con una compañerita y me castigaron. Te acercaste a mí y me dirigiste una mirada hosca.

—Tonta —murmuraste—. ¿Por qué peleaste con Sango? ¿Por un caramelo? Tonta, tonta.

—¿Viniste hasta mí solo para decirme lo que ya me dijo la profe? —pregunté ofuscada.

Entonces recuerdo que me tomaste de la mano y, cuando me soltaste, me diste un caramelo.

Sonreí llorosa. Después supe que aquel caramelo lo quitaste de contrabando de las oficinas de la profe.

Teníamos ocho años, y creo que esa vez empezamos a ser amigos.

—*—

Creo que tuvimos el mismo sueño, Kagome. Yo recuerdo lo mismo.

¿No crees que es gracioso? A veces no soñamos nuestros mismos sueño, sino el de los demás. Pero deja que te siga contando.

Con el tiempo nos volvimos más y más unidos. Hicimos un pacto: al crecer seríamos como una versión moderna de Bonnie & Clyde.

Cumplimos dieciocho años y nos dejaron salir de esa horrible pocilga. Yo trabajaba en un café y tú en un lavadero de autos. Pero no era suficiente. El hambre que nos dejó vivir nuestra infancia en un orfanato era horrible.

Alquilamos un pequeño departamento arriba del café donde trabajaba. En las noches yo era Lujuria. Vestida como Jessica Rabbit yo disfrutaba de jugar contigo, y tú me decías:

—Mi nombre es Avaricia y lo quiero todo: dinero, autos, libertad… A ti, Kagome.

—Jessica Rabbit —corregía, riendo. Y demorábamos toda la noche en salir de la habitación, porque tu avidez no me dejaba respirar y mi cuerpo te necesitaba tanto que dolía.

—*—

Cuando cumplimos veinte decidimos que cumpliríamos nuestro sueño al llegar a los veintitrés.

Seguíamos trabajando cada uno en nuestras cosas, pero en las noches nos transformábamos en el enemigo público número uno.

Mapas, horarios, notas, recortes de periódicos. Todo se a acumulaba cuidadosamente en un bibliorato. Y, debajo de nuestra cama, dos brillantes armas de fuego que conseguiste en canje con un viajero que llevaba una maleta en un bar llamado «Cabeza de puerco».

Esto sería: robar un banco, coger un auto y largarnos de la ciudad para empezar una nueva vida lejos, donde nadie nos conociera y pudiéramos ser los reyes del mundo.

Tendríamos un bar al que llamaríamos «La guarida del Diablo», un montón de compinches y licor abundante.

Teníamos hambre. Tú más que nadie.

Porque eras Avaricia.

—*—

Pasaríamos a la historia como la pareja criminal más exitosa de la historia.

Jamás olvidaré la forma en la que entramos al banco, ni las caras de los clientes. Nos besamos antes de actuar.

—¡Esto es un puto asalto! —gritaste—. ¡Que nadie se mueva o le vuelo la puta cabeza!

—Cajeros, por favor vacíen sus cajas, y los demás agiten sus joyas antes de ponerlas en esta bolsa —dije con un tono del que ahora me río, porque sonó demasiado amable en contraposición a tu amenaza.

Ahora estamos en un Ford Mustang escapando de la policía. Pronto los perderemos, las patrulleras se oyen muy, muy lejos.

—Cogeremos una moto que tengo guardada y nos largaremos de aquí. La moto era de Miroku —dijiste, apretándome la mano sin soltar el volante.

—¿Quién es Miroku?

—Miroku está muerto, nena. Miroku está muerto.

Naomi Higurashi entró a la sala de su casa en puntas de pie. Eran muy pocas las veces que Inuyasha se quedaba en esta línea de tiempo, y como Kagome tenía tiempo libre, lo invitó a ver una película en la caja mágica. Sonrió al ver a su hija dormida con la cabeza apoyada en el hombro del híbrido. Observó que el cuenco de palomitas se había caído del regazo de Inuyasha y estas se regaban por la alfombra. En la tele solo se veían los créditos. Tomó la caja del Blu-Ray y leyó el título de la película.

Oh, pensó. Tendrán sueños muy divertidos.

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¿Se merece un review?


Bitácorα de Jαz: me divertí mucho escribiendo esto. Hay referencias a manga, películas, cultura popular y libros.

Chicos, la final es el sábado (L).

»bruxi.

»Forever MK NH.

¡Gracias totales por sus reviews!

¡Jajohecha pevẽ!

31 de julio de 2018, martes.