Esta historia pertenece a Elenya_CS del Foro de Crepúsculo-es, y los personajes a Stepehenie Meyer. Yo solo hago de mensajera xD
Amnésica
Capitulo 5: Decisiones
POV Edward
Me llevé a Tanya a un rincón para poder hablar mejor con ella. Me había dicho que tenía que decirme algo urgente sobre Bella.
- No tengo toda la noche, así que…-empecé a decirle, pero ella me interrumpió:
- Sé todo sobre la vida de Bella.
- ¿Qué?
- Eso. ¿Pensabais que iba a quedarme de brazos cruzados viendo como os reíais de mí?
Enarqué una ceja, mientras ella continuaba hablando:
- Así que me puse a investigar. Me ha costado, pero sé todo sobre su vida.
- ¿Qué sacas con eso? –pregunté, entre dientes.
- Oh, mucho. Sé como la miras. ¿Qué pasaría si le doy el informe? Seguramente correría a buscar a su familia, y desaparecería de tu vida.
- ¿Y por qué no lo haces? Sin duda te conviene. No soportas a Bella.
- Pero ella a ti te importa. No quieres que se vaya –apreté los puños y la miré con dureza, mientras ella terminaba de decir- así que, si no quieres que le dé ese informe…tienes que salir conmigo.
- ¿Cómo? –fruncí el ceño, mientras ella sonreía con suficiencia.
- Es fácil. Yo tengo lo que quiero, y Bella se queda. Los dos ganamos.
- Yo no.
Se encogió de hombros y puso cara de no haber roto nunca un plato:
- Tienes hasta el final de la fiesta para pensártelo.
Me guiñó un ojo y se alejó, mezclándose entre la multitud.
Yo me quedé allí plantado, con la mente en blanco. Unos golpecitos en mi brazo derecho me hicieron bajar la mirada hasta encontrarme con los ojos de mi hermana.
- ¡Ed! ¿Qué está haciendo aquí plantado como un pasmarote? ¿Dónde está Bella?
Mi mente se reactivó en ese momento.
¡Bella!
- Pues…no lo sé –reconocí.
- ¡¿Cómo que no lo sabes?!
- La he perdido de vista.
Alice resopló y cogiéndome de la mano, me guió para que fuese a buscar a Bella. Después de media hora buscándola, empezamos a preocuparnos, deduciendo que se había ido.
Y nuestras preocupaciones fueron en aumento, cuando un chico nos dijo que la había visto irse corriendo por la puerta principal. Sin pensármelo dos veces, salí corriendo hacia el Volvo, con Alice pisándome los talones.
- ¿Qué haces? –le pregunté.
- No voy a dejar que te vayas solo. Si Bella vuelve, Emmett nos llamará.
Asentí y subimos al coche, el cual, arranqué de inmediato y emprendimos la búsqueda. Sin embargo, por más que buscamos, no había ni rastro de Bella. Llamamos a Emmett, pero nos dijo que por allí no había regresado. Preocupados, volvimos a casa, dispuestos a llamar a la policía, cuando vimos que en el portal se encontraban dos figuras: una de ellas, para nuestro alivio, era Bella. La otra, era un chico rubio, más alto que ella.
Entramos en el aparcamiento del edificio y luego fuimos a hablar con ellos. Bella tenía una sonrisa en los labios y una disculpa en los ojos. El chico tenía un brazo pasado por los brazos de Bella, y parecía algo tímido. El hecho de que la tuviera cogida así ya no me gustaba, y me hizo hacer una mueca.
- Hola chicos.
- ¡¡¿Bella se puede saber donde estabas?!!
- Alice, tranquilízate…
- Nos tenías preocupados –dije, cruzándome de brazos.
- Ya he dicho que lo siento. Había salido a tomar el aire…y me he encontrado con Jazz –sonrió, levantando la mirada hacia el chico que tenía al lado, que le devolvió la sonrisa.
- ¿Y de qué lo conoces? –preguntó Alice, con la mirada clavada en el chico.
- Soy su hermano –habló por primera vez él, dejándonos a Alice y a mí estáticos con la respuesta.
Estábamos sentados los cuatro en el salón de nuestra casa. Bella y su hermana en el sofá, Alice y yo en los sillones.
- Bien, chicos, creo que os debo algunas explicaciones –Alice y yo intercambiamos una mirada cuando Bella dijo aquello- sigo amnésica, en parte. Recuerdo momentos de mi vida concretos, en los que solo sale Jasper.
- Pero si él te cuenta tu vida pasada…¿no recordarás? –preguntó Alice.
- No quiero contarle nada –intervino el aludido, apretando la mano de su hermana- quiero que recupere la memoria por si sola.
- Pero, ¿no seria más fácil?
Bella suspiró, pero fue Jasper el que contestó, con la vista fija en Alice:
- Es mejor que los recuerdos regresen a ella voluntariamente, y no mediante la palabra de otra persona. Me ha recordado cuando me ha visto, pero no recuerda nada más. Ni a nuestros padres, ni a sus amigos…nada.
- ¿Te la llevarás a casa? –no pude evitar preguntar.
Todos se giraron hacia mí. Bella fijó sus ojos en los míos, con una media sonrisa adornando sus labios. Fue ella la que respondió:
- No, de momento. El lunes iré a ver a Carlisle, para que me revise. Según lo que él me diga, haremos.
- ¿Te irás a vivir con él?
Bella y Jasper cruzaron una mirada.
- No quiero causaros más molestias. Nos alojaremos en un hotel hasta que encontremos un apartamento…
- ¡Tonterías! –exclamó Alice- Bella, ¡Por el amor del cielo! ¿Cómo se te ocurre pensar que eres una molestia?
- Soy una extraña en vuestras vidas. No tenéis porqué cuidar de mí.
- No eres ninguna extraña –dije firmemente.
- Edward…
- Alice y yo te apreciamos. Emmett y Rosalie también. Para nosotros, eres parte de nuestra familia. No eres ninguna extraña.
Jasper sonrió y me miró de una forma que no supe interpretar. Bella desvió la mirada hacia el suelo, con lágrimas en los ojos, y una sonrisa en los labios. Por mi parte, sonreí para mí, al ver que mis palabras le alegraban. Haría todo lo posible para que se quedase, al menos, unos días más. Al principio, la aparición de Jasper me había alarmado, pensándome que ella se iría de nuestras vidas y no volveríamos a saber de ella. Ese hecho, podía aplazarse por lo visto.
- ¿No tenéis lugar donde alojaros, cierto? –adivinó mi hermana.
- Así es –asintió Jasper- aunque parezca mentira, era la primera vez que visitaba a Bella. Hacía tiempo que no nos devolvía las llamadas, así que decidí venir a ver que pasaba. Mis padres me dieron la dirección de su apartamento, pero me di cuenta de que estaba cerrado. La vecina me dijo que Bella no se pasaba por allí desde hacía semanas. Así que lo primero que pensé, fue ir a un hospital a preguntar. En el segundo hospital que pregunté, me encontré con vuestro padre, que me informó de la situación.
- ¿Y donde te has alojado todo este tiempo?
- En un hotel –respondió él encogiéndose de hombros- salí a pasear esta noche, y por casualidad, me encontré con mi hermanita.
La miró sonriente y ella el devolvió la sonrisa. Parecían estar muy unidos.
Mirando a Jasper, supe que aquel chico al que Bella había recordado no era su novio, sino su hermano, al que ella tanto quería. Eso me hizo sentir una sensación de alivio en mi interior.
- ¡Pues ahora os quedaréis aquí! Al fin y al cabo, no tenéis las llaves del apartamento de Bella –sonrió Alice, como si la idea de tener a más gente en casa, o mejor dicho, de tener a Jasper en casa le encantase.
- ¿No os importa?
- ¡Bella, para de hacer preguntas idiotas! –masculló mi hermana, levantándose y poniendo los brazos en jarras.
Todos reímos por el gesto ofendido de Alice, que estalló también en una cantarina risa, propia de ella.
Los siguientes días fueron mucho más calmados.
Jasper había llamado a su casa para comunicar a sus familiares que tanto él como Bella se encontraban perfectamente. Tuvo que mentir para no poner en un aprieto a su hermana. Ya les explicarían todo cuando ella estuviese lista.
Jasper se había acoplado perfectamente entre nosotros, y Alice y yo no podíamos alegrarnos más por ello; yo porque así Bella estaría feliz. Alice supongo que porque se había fijado más de lo necesario en el hermano de nuestra invitada. Esperaba que Jasper no tuviera ninguna relación con nadie. No había salido el tema, pero estaba dispuesto a averiguarlo, ya que a Alice le daba vergüenza preguntárselo. E ahí el motivo por el que me di cuenta de que a ella ese chico le gustaba. ¡Era Alice, por el amor de Dios! ¡¿Desde cuando ella tenía vergüenza?! Así que decidí ayudarla un poco, ya que se lo debía por el asunto de Tanya.
Hablando de Tanya, no había vuelto a saber nada de ella. Tampoco me importaba mucho, para ser sinceros.
Jasper, Bella y yo nos encontrábamos en el comedor, sentados en el sofá y viendo una de esas películas de sobremesa. Alice apareció en la estancia, pidiendo a alguien que la acompañase al supermercado. Como bien esperaba –y juraría que mi hermana también- fue Jasper el que se ofreció voluntario.
Una vez se fue la pareja, Bella y yo nos miramos y sonreímos.
- Hacen muy buena pareja –observé.
- Sí…creo que se gustan.
- ¿Tú crees?
Bella asintió.
- Me he estado fijando. Alice se sonroja cuando él le sonríe, y Jazz me pregunta bastante por la vida de ella –soltó una débil risita, gesto que me hizo sonreír a mí, antes de preguntarle:
- Cuándo yo te sonrío también te sonrojas.
Ella enrojeció hasta la coronilla y fijó su mirada en el televisor. Reí y me acerqué a ella, pasándole un brazo por los hombros. Ese día me sentía mucho más lanzado que otras veces.
Había ido descubriendo poco a poco que Bella me gustaba. Lo sabía, pero nunca lo había querido decir en voz alta. Hacía tiempo que no me sentía así por ninguna chica, y aún no me había sentido preparado. Hasta ese momento.
- Eso…no…sig-nifica nada –balbuceó.
- Lástima –chasqueé la lengua y ella me miró, con los ojos abiertos como platos.
Le devolví la sonrisa y fui inclinándome sobre su rostro, dispuesto a besarla. Ella cerró los ojos, con una leve sonrisa dibujada en sus carnosos labios. Eso me dio la confianza para salvar la distancia que nos separaba…cuando la puerta principal se abrió, y alguien entró en casa, interrumpiendo el momento.
Bella y yo nos separamos sobresaltados, y nos pusimos cada uno a una punta del sofá, intentando disimular. Pero Jasper lo había llegado a ver, ya que estaba con el ceño fruncido, y mirándonos a ambos fijamente.
- Jazz, ¿Qué haces aquí? –le preguntó Bella, con un matiz nervioso en la voz.
- Alice se ha dejado el monedero…ve tú con ella, está en el vestíbulo.
- Pero…
- Bella, hazme caso. Quiero hablar con Edward.
Bella y yo cruzamos una mirada. Ella terminó por asentir, y tras ir a la habitación de Alice y coger el monedero, se fue. Jasper se sentó a mi lado en el sofá, suspirando.
- Siento haber interrumpido, pero creo que os he hecho un favor y todo.
- ¿Qué quieres decir? –le pregunté, desconcertado.
- Edward…Bella no es para ti.
Lo primero que pensé es que, como hermano de ella que era, pensaba que no daba la talla para salir con su hermana. Así que intenté defenderme:
- Jasper, déjame demostrarte tanto a ti como a ella que puedo cuidarla. Te juro que no pienso jugar con ella ni…
- ¡Para, para! –sonrió, pero la alegría no llegó a sus ojos- no me refería a eso. Me refería a que…-hizo una pausa, como debatiéndose entre continuar o no.
- ¿A qué? –le instigué a seguir.
Tomó aire y lo soltó de golpe:
- Bella está comprometida, Edward.
Mi corazón dejó de latir durante unos interminables segundos, asimilando la información.
Bella…¿comprometida? No podía ser posible.
Pero la determinación en el semblante de Jasper me demostraban lo contrario. Sí, lo era.
POV BELLA
Habían pasado dos días desde el casi beso, y cada vez me sentía más aliviada de que Jasper nos interrumpiera; desde que Alice y yo regresamos aquel día, Edward se había ido distanciando cada vez más de mí. En un principio, aquel día no lo vi ni por asomo. Se había encerrado en su habitación, y Jasper nos había dicho que no se encontraba bien y que quería descansar.
Al día siguiente, salió pronto, y cuando regresó de la universidad, ni siquiera me miró, solo pronunció un silencioso "hola", y de nuevo se encerró en su habitación. Me hubiera gustado decir que no me importaba, pero me era imposible. Aquello me iba produciendo un pequeño hueco en mi corazón, que cada vez se hacía más grande. Nunca me había sentido sola desde que desperté, pero todo se debía a su causa.
Alice y Jasper habían notado también ese cambio, pero parecían tan desconcertados como yo. Al menos en lo que a Alice respectaba. Jasper se mostraba impasible.
Ese día en concreto, estábamos los tres sentados en el sofá, viendo la televisión, cuando nos sorprendió que Edward saliese de su habitación.
- ¿A dónde vas? –le preguntó su hermana, al ver que él cogía la chaqueta.
- He quedado –se limitó a responder, antes de salir por la puerta. Alice y yo cruzamos una mirada. Jasper suspiró.
Edward estuvo toda la tarde ausente. Regresó a las nueve, y luego volvió a encerrarse en su habitación, alegando que ya había cenado.
Ese comportamiento duró varios días más. Hasta que al fin, Alice se hartó y decidió seguir a su hermano. Me pidió que la acompañase, aunque dudé en un principio.
- ¡Bella, mi hermano te necesita!
Suspiré y accedí. Le preguntamos a Jasper si quería venir, pero nos dijo seriamente que no.
Alice y yo no le prestamos demasiada atención. Salimos de casa y nos subimos al Porsche de mi amiga. En el coche, me dijo que había escuchado decir a Edward algo de una cafetería del centro, así que allí nos dirigimos. Pero al ver por qué Edward había ido allí, hubiese deseado no haber acompañado a Alice.
En la puerta de la cafetería, estaba Edward, con Tanya abrazada a él con una gran sonrisa. No podía verle el rostro a él, pero sí que le había respondido al abrazo.
- ¡¡¿Pero que se supone que está haciendo el imbécil ese que se hace llamar mi hermano!??
- Alice...tranquila.
- ¡¡No!! ¡Ehh! –Alice empezó a ir hacia ellos, cruzando la carretera- ¡Tú, pedazo de...!
Tanya y Edward se separaron y miraron en nuestra dirección, al igual que todos los viandantes que había en la calle, que se giraron a ver quién era aquella loca que empezaba a gritar.
- ¡Alice! –grité, corriendo hacia ella, y cogiéndola del brazo- para, estás montando un escándalo.
Edward estaba acercándose a nosotras, seguido de Tanya. Alice parecía un toro y su hermano la capa roja.
- Alice, vámonos.
En aquel momento, Edward llegó hacia nosotras con el ceño fruncido.
- ¿Qué estáis haciendo aquí?
- ¡¿Y tú?! ¡¿Se puede saber que haces con esa...?! –Alice no terminó la frase, solo se quedó mirando a su hermano, como si no lo conociera.
- Hago lo que quiero. Ni tú ni nadie tiene derecho a meterse en mi vida.
Alice se deshizo de mi agarre y empezó a caminar hacia el coche, sin decir nada.
Iba a imitarla, cuando escuché a Edward pronunciar mi nombre. Me giré para encararle, intentando no mirarle a los ojos.
- Siento lo de Alice –dije, para luego seguir a mi amiga al coche.
Subí al Porsche, y la pequeña Cullen arrancó y salió volando de allí.
- Bella, no llores por ese estúpido.
- No lloro...
Me llevé la mano a la mejilla, y me la noté mojada, así que me fregué con insistencia, intentando borrar todo rastro de tristeza de mis ojos.
Pero no podía negarlo.
Me sentía vacía por dentro. ¿Cómo podía haber sido tan ilusa? Debería haberme imaginado que un chico como Edward nunca se fijaría en alguien como yo.
Holaaa!
He subido porque Elenya me ha pasado ya el capi 6 enterito :D y os puedo asegurar que es una pasada!! a mi me ha encantado al menos ^^
Que os ha parecido el capitulo? Supongo que ya sabreis que haria Edward con Tanya no? ains...
Mil gracias por los reviews, favoritos y alertas :D ya tenemos 61 reviews!!! ^^
Nos vemos en el proximo capi :D
un beso!!
Aliena Gervasi
