Murdoc se encuentra ya en su pequeño departamento, el cual, en sus propias palabras era una pocilga. No lo limpiaba tan seguido que se diga, pero bueno, mejor que nada, y además vivía por su cuenta. Nadie le decía que hacer, nunca más.

Al entrar sintió una corriente de aire frio, muy común para esas fechas de septiembre. Trato de encender el calefactor, pero al hacerlo no funcionó. Olvidaba que ese maldito aparato se descompuso desde hace tiempo aunque tampoco le entraban las ganas de repararlo.―Pedazo de porquería.-Gruñó. Tal vez fuera momento de comprar otro.

Fue hacia un rincón donde se encontraba su computadora y comenzó a indagar en páginas de venta de segunda mano. Los precios no le convencieron, de hecho algunos eran lo mismo que pagar por un calefactor nuevo. Se le ocurrió ver algunos videos XXX para ver si así lograba entrar en calor, la vieja técnica resulto efectiva en ocasiones anteriores, pero luego se dio cuenta de que ya los había visto todos. Así no servía y además no se sentía con muchos ánimos en realidad. Simplemente pasó una media hora entrando a demás sitios al azar, a ver videos de gatitos…la verdad era muy fácil distraerse cuando se contaba con servicio de internet, pero cuando sintió que otra ráfaga de aire frio entraba al departamento fue que recordó porque se había sentado ahí en primer lugar.―Vamos, vamos, se me congela el culo.-Pensaba. Un sitio le llevó a otro y por cosas de no saber cómo llegas hasta ahí, terminó en una página llamada . El propio nombre parecía un chiste, y Murdoc no se lo tomó en serio al dar click en el enlace.

De inmediato se encontró en la página web con varios bienes raíces que lucían en un mal estado, cayéndose a pedazos. Otras cuantas estaban en remate a un precio estúpida, increíble y exorbitantemente barato. Todo el mundo en verdad quería deshacerse de sus basureros llamados hogares.

Indago ahí un rato hasta toparse con un anuncio particular que llamó su atención. "Estudios Khong". El inmueble era de un tamaño enorme, ubicado en la cima de una colina. Los actuales dueños buscaban a un cuidador que pudiera hacerse cargo del edificio durante el invierno mientras ellos salían de vacaciones. El lugar ofertaba tener más habitaciones de las que podías contar, entre su propia sala de cine y cafetería. Sumamente tentador. Murdoc dio click en la parte de "Más información" y… ¡Aja! ¡Sí contaba con sistema de calefacción! De inmediato marcó el número para ponerse en contacto con ellos y hacer una cita para visitar los estudios.

Fue al día siguiente que temprano en la mañana Murdoc ya estaba en su auto, subiendo la empinada colina (más empinada de lo que aparentaba la foto) para ver las instalaciones. Le pareció notar a la lejanía varias lapidas regadas aquí y allá. Muy viejas y rotas, aunque tampoco se fijó demasiado en eso.

―Muy bien señor Niccals, pase por aquí, sígame por favor.-Dijo la pareja de esposos quienes se aventuraron a darle el tour. A decir verdad él los notó bastante temerosos mientras caminaban por los largos pasillos, como si ni ellos mismos conocieran su edificio de pacotilla.―No somos los primeros dueños. Estos estudios han pasado por muchas manos. Más recientemente una pandilla de motociclistas vivió aquí…al menos hasta…el día del incendio.-Dice el hombre de forma dramática.―Dicen que todos los huesos de esos desgraciados se volvieron polvo…

"Eso explica tantas tumbas afuera" Piensa Murdoc.

―Tal vez tener en frente un vertedero de basura sea una de las desventajas de este sitio pero…

― ¡Oh Dios Charles! ¡¿Qué es eso, que es eso?!-Apuntó la mujer a su esposo donde todos presenciaron un líquido verdoso goteando de una mancha más grande del techo. No tenía ni siquiera la pinta de ser agua sucia, era más bien una sustancia pegajosa, parecía moco. Su marido trató de calmarlos a todos aunque él también lucia nervioso.―Tranquila cariño, no es nada. Disculpe las humedades señor Niccals. Tal vez se deba poner más impermeabilizante.

―Oigan, está bien, no me importa. No me importa cómo se vea este cochinero, solo me interesa el trabajo.

La pareja puede escuchar en la habitación a sus espaldas arañazos leves en las paredes y en la puerta.― ¡Oh bien! Porque nosotros creemos que usted también es el indicado para el puesto.-Temblando le entregan las llaves en las manos.― ¡Los estudios son todos suyos! ¡Y aquí está su primer pago por adelantado!-Le da un sobre con dinero.

―Bien ¿Ustedes cuando regresaran de vacaciones?

―Oh…en…en ¿Seis meses?-Dicen con duda.

― ¿Tanto?

― ¡Sí, y debemos irnos ahora! ¡Vámonos de aquí cariño, o perderemos el vuelo!-Ambos salen corriendo despavoridos. A Murdoc le dio la sensación de que en realidad no iba a volver a verlos jamás.

Al fondo del mismo pasillo donde se encontraba, vio cruzar la silueta de alguien arrastrándose por el piso sin la mitad inferior del cuerpo. Después a la distancia oyó un alarido que podría helarle la sangre a cualquiera.

―…Genial. Aquí puedo hacer todo el ruido que quiera.-Dio un respiro profundo, donde rescató un olor nauseabundo que no pudo identificar bien a que se debía, aunque él pensó que tal vez así debía oler un cuerpo en descomposición.―Hogar, dulce hogar.


Paula iba despertando después de una noche agotadora. No se encontraba sola en cama. A lado de ella estaba Brad durmiendo tan profundamente que hasta roncaba. Notó que ambos estaban desnudos. Cayó en cuenta de que acababa de cometer una estupidez. Tratando de recordar que pasó anoche: Brad como siempre fue a verla a su departamento. Ella entonces estaba muy triste y decaída pues después de esperar tanto por Stu, ella misma y la propia familia se hacían a la idea de que quizá no lo volverían a ver despierto nunca. Brad le ofreció salir por aire fresco para sentirse mejor. De alguna manera Paula aceptó la invitación. Acabaron entrando a un bar. Bailaron y bebieron hasta perder el conocimiento. Sin recordarlo, acabaron donde empezaron y una cosa llevó a la otra hasta este punto. Paula se sujetó la cabeza lamentándose haberse dejado influenciar tan fácil. Simplemente Brad supo cómo tratarla cuando ella se llegó a sentir tan desanimada. La chica le lanzó su almohada a la cara lo cual hizo que Brad despertara de manera repentina.

― ¿Qué? ¿Qué?-Se vio confundido. Luego se dio cuenta de que estaba en la cama de Paula, ella a un lado, mirándolo no muy contenta. Brad se sonrió y le deseó buenos días.

―Vete de mi casa.-Dijo de manera cortante.

― ¿Qué? Oye espera Paulita. No me puedes correr así nada más. Mira lo que hicimos. Esto debe significar algo.

―Te equivocas, fue un error.

―Los errores no existen.-Ella suspira siguiendo sintiéndose mal.―Yo te lo dije. Si Stu-Pot no despertaba terminarías volviendo conmigo tarde o temprano ¿Por qué no puedes admitir que aún me amas?-Paula lo niega.―Ya ha pasado más de un año de lo de tu novio ¡Vamos! En serio que yo puedo ser el único idiota que te ha esperado tanto.

Paula empieza a meditar las palabras de Brad. Dios, en verdad está considerando volver con él. Hace más de un año que ella no puede salir a divertirse como ayer por siempre estar al pendiente de Stu. Se le está yendo la juventud. Ya le hace falta alguien con quien compartir como le va en su día a día. Alguien que simplemente pueda escucharla y -al menos- responderle de vuelta. Con Stu ya ha perdió todo eso y no cree poder seguir aguantando así. Había intentado dejarlo en el pasado y conocer gente nueva, pero los chicos con quienes salia sólo la veían una semana y se olvidaban de ella, o solo le ofrecieron sexo a cambio.

―Bueno Brad, yo creo que…-El teléfono comienza a sonar y Paula se apresura a ir a contestar, no importándole si aún esta desnuda.― ¿Sí señora Pot?-Era lógico que sería ella pues ya nadie más le llama.

― ¡Paula debes venir pronto acá! ¡Ayer ocurrió el milagro de milagros! ¡Stu despertó!

― ¡¿Qué?! ¿En serio?

― ¡Sí! ¡Oh, debes venir, él está ansioso por verte!-El teléfono del otro lado pasa a otras manos y Paula reconoce la voz de su novio.― ¿Paula? ¿Paula? ¿Hola, eres tú?

― ¡Bebé, te extrañe!-Suelta lágrimas de emoción.

― ¿Vas a venir verdad?

― ¡Por supuesto! ¡En seguida iré!-Paula se apresura a buscar vestirse ante la mirada atónita de Brad.

― ¡No puede ser! ¡¿Es en serio?! ¡El idiota despertó! ¡Pero si ya lo botaste!

― ¡No Brad! ¡Nunca aseguré tal cosa! Stu sigue conmigo por mucho que te cueste ¡Y por favor tú también ponte algo de ropa!

―No eres más que una zorra Paula Cracker. Algún día me voy a encontrar con ese lelo y le voy a decir toda la verdad sobre ti. Le diré que te acostaste con cientos mientras él estuvo dormido.

Paula rueda los ojos.―Ni siquiera tienes como comprobar tales acusaciones. Eres tan ridículo.-Termina de alistarse al fin. Paula hace que Brad se vista también y lo corre de su apartamento mientras ella ya se dirige a ver a Stu.

Llega tan pronto como puede y se en contenta como nunca al volver a ver a Stuart caminando y tan vivaz como siempre. Se abrazan y ella le da un largo beso. Pregunta por el hifema de su ojo derecho y Stuart le cuenta como se lo hizo y como Murdoc logró sacarlo del coma.―Pude haberte avisado que desperté desde ayer pero estuve ocupado hablando con Mudz sobre formar una banda.

― ¿Una banda? ¿Con ese tipo?

― ¡Si! ¿No es genial? Dice que yo haré todas las vocalizaciones.

Paula voltea a mirar a los padres que también están ahí con ellos.―Paula, tú convéncelo. No se saca esa idea de la cabeza.-Dice Rachel.

― ¿Qué? No Stu. Ese hombre está loco ¿Cómo puedes creerle? Y después de lo que hizo.

―Pero si no fuera por él, también mi coma seguiría.

―Eso no importa. Si no despertabas por ese accidente de ayer entonces quedabas peor. Ese hombre no sabe lo que hace, Stuart.

―Oh, por favor dime 2D.

― ¿Qué?

―2D. Murdoc me dio ese alias por lo de mis ojos. Es mejor que Stuart. Sabes que mi nombre no me gusta.

―Por favor deja de mencionar a ese sujeto.-Dice Paula.―Te lava el cerebro cariño, aunque yo entiendo que aun sigas confundido por todo. Creo que sientes cierto compromiso porque él "te salvó", pero también ocasionó tu coma en primer lugar. Y para acabar de volverlo peor, a raíz de querer cometer un asalto.-Los Pot asienten. Paula no pudo haberlo dicho mejor.

―Pero es que ustedes no lo entienden. Si hizo eso fue para alcanzar su sueño. Nadie roba algo sólo porque sí. Siempre hay una razón detrás. Y yo creo que sus motivos son muy nobles.

―Robar es robar, Stuart. Aunque no lo logró, tenía esa intención.

Escuchan un auto estacionarse enfrente. El chico se asoma por la ventana y empieza a saltar de la emoción.― ¡Oh, es él, es su auto! ¿Vino de visita?-De inmediato sale a recibirle y le invita a pasar.― ¡Murdoc! No te esperaba hoy, ven.

David se interpone para tapar el paso.― ¡Tú no entrarás aquí! ¡Ya no tienes nada que hacer en mi casa!

― ¿Relájese, quiere? No necesito entrar, solo quiero hablar con 2D.-David se enoja porque su hijo atiende a ese apodo tan fielmente, pero aunque no lo quiera, Stuart escucha lo que sea que Murdoc tenga que decirle.―Bien amigo, parece que al fin adquirí un lugar en donde poder ponernos creativos con los ensayos. Vengo de allá. Te encantará. Es lúgubremente encantador; aunque algo descuidado, créeme, hasta tuvieron que pagarme para que me quedara y no al revés.

―Stu no irá a ninguna parte. No va a estar en ninguna banda de rockeros drogadictos.-Dice Paula.

―Aw Paula por favor.-Dice el mencionado.―…No me voy a drogar ¿E-en donde dices que es, Mudz?

― ¡Stu, no lo escuches!

―En Essex.-Dice Murdoc de manera simple.

― ¡Eso está muy lejos!

―No es cierto, Paula, solo esta como a una hora de aquí.-Defiende el chico otra vez.

―Sí, andando 2D, te llevaré para que lo conozcas.

―Stu, escúchame, es absurdo. No te conviene estar yendo hasta allá a diario sólo para ensayar.

―Tonterías, nos mudaremos ahí de una vez y asunto arreglado.-Dice Murdoc.― ¿Qué opinas?

El chico quiere ir con Murdoc, pero la voz de su padre le detiene.― ¡Stuart Harold Pot, escúchame bien! ¡Si das un paso fuera de aquí, ya no pienso apoyarte con ninguna ayuda económica de mi parte!

― ¡David no digas eso!-Interviene su esposa.―No puedes dejar de apoyarlo, es nuestro niño.

―Stu ¿En verdad vas a decepcionar a tu familia?-Dice Paula, mirándolo con ojos tristes. El muchacho no sabe que hacer. Los mira a ellos, y después a Murdoc, a ellos y a Murdoc otra vez. Su mente no puede decidir.

―No los necesitas.-Escucha decir a Murdoc por lo bajo. Finalmente ha tomado su elección. Sale de casa y va con él para dirigirse al auto. Se suben y Murdoc está a punto de irse, pero Paula logra alcanzarlos a tiempo.

― ¡Amor, amor, espera! Piénsalo un poco más.-Le dice. Murdoc ya no quiere quedarse más tiempo así que mete el acelerador y se marchan.

Stuart observa a Paula, parada en la acera, viéndola cada vez más distante.― ¡Te veré luego, ok! ¡Te amo!-Vuelve a acomodarse mejor en el asiento y de inmediato su vista se ve perdida en ningún lugar en específico.

―Oye, oye ¿No me digas que te vas a arrepentir?

―No es eso, es que…no sé...se siente raro desobedecer a mis padres. Es la primera vez que lo hago, pero…creo que también… ¿Se siente bien? Estoy confundido.

―Es algo liberador, 2D. Aunque ahora sientes algo de culpa, descuida, ya se te pasará. Es lógico que a tu edad ya quieras independizarte un poco de ellos. Y no sé cómo soportaste tanto hasta ahora, en tu lugar yo me sentiría asfixiado, y tal vez ya hasta me habría suicidado…alejarte de la familia es sólo un módico precio que hay que pagar a cambio de fama.

― ¿Tú lo hiciste?-El conductor voltea a mirarlo.― ¿Te alejaste de tu familia?

Murdoc mira la carretera otra vez.―…Sí…y no me arrepiento por eso.


La chica de Stu se queda destrozada emocionalmente. Vuelve adentro con los Pot donde ahora Rachel llora. David la consuela pero su semblante muestra mucho dolor igualmente.― ¡Acabábamos de recuperarlo David! ¡Y ahora se va!

Paula se siente furiosa. Durante tanto tiempo le sugirió a Stuart mudarse con ella y nunca aceptó. Ahora llega cualquier alborotador a sugerirle lo mismo y se marcha sin chistar. Algo, algo tiene ese Murdoc Niccals que hace a Stu querer seguirlo. Tiene el carácter fuerte, tiene agallas, tiene iniciativa, don de convencimiento ¿Y algo de carisma tal vez? De cualquier forma Stuart es demasiado maleable ante él. Paula se siente tan inútil ahora, tan impotente. Toma un cojín de la sala y hunde su cara en el antes de gritar con rabia y coraje.