Los personajes de Saint Seiya Clásico no me pertenecen.

Perdonen la demora.


Aliento de vida.

Se corrieron y el hocico de la serpiente impacto contra el suelo. Con un soberbio golpe de su cola lanzo a Aioros y Shura contra una pared. La presión de la cola, impedía que estos dos pudieran liberarse.

-¡SHURA! ¡AIOROS! -Milo miro a sus camaradas y luego a la guerrera que se cruzaba en combate con Amir de Bennu. - ¡SAGA CUIDADO! -El hombre se corrió evitando que la mordida de la serpiente impactara contra ellos. El animal dejo libre un quejido, luego que algo impactara contra su inmensa cabeza.

La flauta volvió a las manos de Sorrento, como si un bumerán se tratara. La cabeza del animal se movió hacia él y dejo salir un siseo. Aioros y Shura aún eran incapaces de moverse debido a la presión de la cola de la serpiente contra ellos. La cola les dejo libre, cuando la serpiente fue tras Sorrento, quien opto por salir corriendo por la puerta del salón de armas. Haciendo que la serpiente fuera tras él.

-Si lo agarra lo devora... -Milo fue a ayudar al austriaco, mientras Aioros y Shura intentaban recuperar el aire que se le había negado mientras la presión del animal anidaba en sus tórax.

-Me parece que te quedaste sin cobra... -Gruño Bennu, con una sonrisa burlona- Salgan de aquí... -Miro a Saga una vez se separó de la guerrera. -Este lugar va a ponerse caliente.

Aioros atrapo el brazo de Saga y salió corriendo llevando también a Shura del brazo...

Aposentos de Seth. Al mismo tiempo.

-¿Que sucede Ptah? -Pregunto el malévolo dios, mientras paseaba con una copa llena de sangre en sus manos. -Ese semblante tuyo, no me agrada.

-Anubis, sospecho que no está realizando el interrogatorio como es debido.

-Ya lo sé... -El dios le miro de reojo- Es parte de mi plan -Amplio burdamente su sonrisa- Estando Osiris en mi poder... a que no adivinas que puedo hacer.

-Interrogar el alma de los muertos. -Ptah miro atentamente al dios del desierto.- Acaso está esperando que el guerrero muera... Por eso las cadenas.

-Lo he tenido todo el tiempo como una segunda opción. Aunque me intriga... -El dios le dedico una mirada serena, la cual ocultaba una terrible locura- ¿Cómo llegaste a esa conclusión?

-Le escuche decir -Hizo una mueca de asco- Que ese griego tiene su respeto. -Apretó los labios- es una abominación, entre las abominaciones...

-Señor- Uno de sus guerreros se hizo presente, ignorando a Ptah- Hay una serpiente rabiosa serpenteando por los corredores. -Los dioses le miraron- Esta tras un extranjero que vino con los griegos. Me pareció que su armadura era de un general marino.

-¿General Marino? -Ptah miro al guerrero y luego observo a Seth.- Corregidme si me equivoco... ¿Pero acaso ese griego estúpido no entreno a los generales marinos de Poseidón?

-Lo quiero vivo. -Ordeno Seth, con una diabólica sonrisa- Le haremos elegir... a quien quiere que torturemos y a quien le separamos la cabeza del cuerpo. -Ptah miro al dios un momento sorprendido, pero no dijo nada al respecto. A fin de cuentas, Seth siempre había sido de los pocos piadosos y de métodos de castigo pocos tradicionales.

Corredores.

-La música no sirve con ella... -Sorrento estaba acorralado, había quedado en una habitación inmensa llena de altares y dibujos por todos lados que narraban la victoria de Horus sobre Seth.

La serpiente lanzo su cabeza hacia atrás, dispuesta a atacar al guerrero. Una flecha se incrusto en uno de los ojos del animal, el cual comenzó a chillar y sisear rabiosa.

-¡SHURA! ¡AHORA! -El ataque del caballero impacto por debajo del cuello de la serpiente, en la zona donde las escamas eran más claras y menos resistentes.

-No es hora de relajarse Sorrento -Milo atrapo el brazo del hombre y se fueron de ahí, mientras la sangre de la serpiente comenzaba a teñir el suelo de mármol.- Salgamos de aquí... Busquemos a la guerrera de Neit.

Sala de Armas.

Neit estaba con Neftis, quien observaba con rabia las señales de lo que quedaba de la guerrera de su esposo, feroz se dio vuelta y abofeteo a la madre de todos los dioses.

-Llama a esa traidora que tienes como guerrera.

-No. -Neit le atravesó con la mirada. -No lo haré, Neftis... -La armadura de la diosa resplandeció con un aura dorado rojiza- no soy una rata asquerosa como tu...

-¿Vas a pelear conmigo Neit?

-No, Neftis... -La diosa le atravesó con la mirada, mientras dejaba a la vista su daga- Voy hacer otra cosa...

-¡NO TE ATREVAS! -La daga con un movimiento veloz, se incrusto en el cuello de la diosa. Al mismo tiempo que esta volvía a conectar su cosmos con el mundo. Dando aún más fuerza a su guerrera superviviente.- Maldita... -Bramo Neftis, al ver como la diosa terminaba de morir en el suelo.- Maldita... -Se dio vuelta y se encontró con Imothep... -Reúne a todos en el salón del trono.

-No soy tu vasallo, Neftis. -Informo el dios menor- Si quieres reunir a todos, reúnelos tú misma. -La diosa le lanzo una mirada furica al dios cadente de cabello y ojos negros. - Creo que Seth te estaba buscando. -Informo antes de retirarse.

Criptas.

-¿Quién?

-Neit.

-Pero...

-No hables... -Anubis tenía una expresión triste en los ojos- Ignoro que le llevo a la muerte, dado que no hubo ningún otro cosmos que se encendiera. -Anubis ladeo la cabeza y le asesto un soberbio puñetazo a Kanon, dejándolo inconsciente nuevamente.- Ptah... ¿Qué haces aquí?

-Neit acaba de quitarse la vida -Informo fríamente el dios- Seth nos quiere a todos en el salón del trono. -Observo al hombre inconsciente- A todos.

-No es seguro sacarlo de aquí, si están camaradas suyos dando vueltas.

-¿Contradices al señor Seth? A tu padre, Anubis. -El dios le lanzo una mirada peligrosa- Trae al griego, ahora.

-Yo no seré un dios guerrero, pero se cuándo algo es imprudente. -El dios de cabellera negra le dedico una filosa mirada- Por algo me encargo de los juicios, no hay corazón que yo no pese en mi balanza. Ni recuerdo que no vea. -Ptah apretó el puño, al entender de que hablaba el otro dios. -No podrán arrancar el recuerdo de su alma, dado que yo estoy... y es mí deber resguardar de los muertos.

-Osiris gobierna, pero eres tú el que se encarga de los muertos. -El dios entorno los ojos- no creas que esto se quedara así Anubis.

-Si me matan, podre ir por mi legitimo cuerpo... -Los ojos del dios se entornaron- lo mismo se aplica para ellas... Solo que lo note tarde. -Ptah entorno los ojos. - ¿Acaso estas dispuesto a ser el perro faldero de Seth? Estas dispuesto a matar a tu propio hijo Ptah...

-Nefertum es un traidor, al igual que tú.

-Yo he estado haciendo lo que Seth me ha ordenado- como así también lo que ordena Horus, agrega para sus adentros- no soy ningún traidor. Ptah.

Salón del trono.

-Dios Horus. -El dios Montu se paró delante del dios- Ante de ser el dios de la guerra, soy el guardián de los faraones y una deidad del sol...

-¿A dónde quieres llegar?

-Me disculpo por mi comportamiento...

-No debes pedirme disculpas a mí...

-Admito que odio a los extranjeros, pero no quiero tolerar la muerte de los míos... -Horus llevo sus dorados ojos al dios de ojos rojizos- Neit... Era mi amiga y esta idea de Seth le ha costado su bella existencia.

-Neit hizo lo que creyó que debía hacerse...-El dios apretó los labios- Tú te pusiste del lado de Seth y ahora que vez lo que causa, te arrepientes.

-Es mejor pedir perdón, que jamás reconocer tus errores. -Replico el dios antes de pararse- Buscare la forma de sacarle, mi señor, y luego afrontare el castigo que decida designarme...

Ruinas, Desierto.

-¿Exactamente a dónde vamos? -Pregunto Aioria, que se había acomodado la capa de forma tal que le cubriera todo el cuerpo y le ayudara con la tormenta ligera de arena.

-A buscar ayuda... -Informo Nerfertum- Vamos a ver al padre de todos los dioses... Amon y a Amonet... -Hathor le miro sorprendida.

-Ellos... son los ocultos ¿Cómo sabremos dónde están?

-Soy el guardián de las fronteras de Egipto -le guiño el ojo- no hay nadie que pueda ocultarse de mí. -Miro a Aioria- Estarán bien... no te preocupes.

-Mi hermano es el caballero de Sagitario y los demás son mis amigos, no puedo evitar preocuparme. -Respondió en un tono sereno el Leo.

Corredor, Santuario de Horus.

Aioros y Shura estaban estáticos en su lugar, al igual que el resto. Frente a ellos estaba uno de los dioses que se hallaban al servicio de Seth. El hombre moreno y de ojos negros comenzó a caminar hacia ellos, sin dar señal alguna de querer atacarles. Paso entre ellos, como si no les hubiera visto. Se miraron entre ellos sorprendidos, cuando la deidad de armadura gris oscuro se detuvo supusieron que iba a atacarles y todos se pusieron en posición para enfrentarlo.

-No hagan que me arrepienta, mortales -Dijo en un tono helado Anubis- Tiene a mi familia- notifico antes de volver a caminar- Aun está en la cripta. -Siguió su camino, haciendo como si no se hubiera cruzado con ellos. Como si jamás se hubiera dado cuenta que había cuatro caballeros de Athena y un marino ante él.

-Ahora comienzo a creer -Sorrento miro a los demás- que hay quienes no nos vieron por qué quisieron no vernos. -Saga miro al más joven del grupo.

-¿Cuanta verdad habrá en tus palabras Sorrento? -susurro Saga, antes de comenzar a correr por el camino que antaño había estado transitando Anubis.

Si no se apresuraban, podría ser muy tarde para Kanon...

Continuara.


Nota:

Amón

Representa un conjunto de conceptos abstractos asociados al aire, pues se encuentra en todo lugar y en todo momento, de ahí procede el título de "el oculto", ya que no podía verse, pero sí sentirse, y era el que atendía generosamente las peticiones que el pueblo le hacía llegar mediante súplicas y ofrendas. Amón se encuentra asociado a otros dioses, como a sus esposas Amonet y Mut, y a su hijo Jonsu.

Amonet

Amonet "la Oculta", es una diosa protectora y primordial de lo oculto en la mitología egipcia; personifica el viento del norte, el que trae la vida.