Nota de autora: Este capítulo contiene en su mayoría, el episodio 4x01 de la serie, editado. Pido disculpas si esto ofende a alguien.

Advertencia: Este capítulo contiene violencia física y mención de castigo corporal. Si a usted le molesta esto, ¡Por favor, no lo lea! Gracias.

Capítulo 6: Papi vuelve a casa

Habían pasado exactamente tres meses desde que Ángel había desaparecido.

Los mellizos habían sido unos maestros de la mentira para engañar a sus tíos y demás para hacerles creer que no sabían nada sobre su padre y estaban desesperados por encontrarlo.

El equipo de Ángel había conseguido pocas pistas sobre él.

Lorne había decidido quedarse apenas se entero de que Ángel había desaparecido. Para cuidar de sus ahijados, además. Sí, Lorne era el padrino de Connor y Catelyn.

Groo y Cordelia decidieron mudarse de nuevo al Hyperion Hotel.

Sumando a Gunn, Fred, Spike, Katheryn y Andrew, los mellizos tenían mucha familia…nueva familia.

Para comenzar el líder era Charles Gunn, solía ser duro pero aún así también cariñoso. Seguido a él, William "Spike" Galway que siempre se quejaba de que él era el hijo mayor de Ángel y era el que debía ser el líder. Después los seguían de cerca Lorne, Groosalugg "Groo", Cordelia Chase y Winifred "Fred" Burkle. Y no nos olvidemos de la esposa de Spike, Katheryn "Katy" Laurie. Y de su pequeño hijo adoptivo de siete años, Andrew "Andy" Wells/Galway. Y por supuesto, los mellizos milagros, Connor "Conn" Ángel Galway y Catelyn "Kate" Darla Galway.

Los mellizos ocupaban su lugar como sobrinos, ahijados, hermanitos y primos en ese hogar. Era difícil adaptarse a todo eso.

Los adultos solían ser tan exasperantes a veces.

Más de una vez se habían ganado unas nalgadas por desobedientes, contestones o mentirosos. Por lo general, los castigaba Gunn. Pero también podían hacerlo Spike, Fred y en pocas ocasiones, Groo y Lorne.

¡Rayos! Cómo odiaban esos dos que los trataran como si fueran dos niños pequeños y traviesos.

Su sobrino, Andrew, era más dócil que ellos…aunque algunas veces no.

Mientras tanto, en el fondo del océano, en un baúl de madera y hierro (entre otras cosas), Ángel se sentía tan utilizado por sus dos chiquitines que se habían convertido en dos violentos criminales. Sentía tanta tristeza. Y comenzo a tener alucinaciones...

*Alucinación Nº 1*

Estaba todo el equipo en una gran cena. Para celebrar que estaban todos juntos de nuevo.

-aquí tienes, cariño-dijo Lorne, pasándole un plato con rosbif a Fred.

-gracias-le agradeció ella.

-¿Te comerás todo eso?-le pregunto Gunn.

-hasta que este gorda y feliz-dijo Fred, alegre.

-pasame eso, muñeca-le pidió Lorne a Cordelia.

-¿Qué es eso?-le pregunto Connor a su tía Cordy.

-patatas dulces-le respondió ella, dándole el plato.

-¿Están buenas?-pregunto el chico, desconfiado. Tanto él como su melliza hicieron un gesto de asco y se las dieron a Lorne que acababa de pedirlas.

-en Pylea, a mí me llamaban "patata dulce"-comento Lorne.

-¿En serio?-pregunto Catelyn.

-bueno, la traducción exacta era "tubérculo fragante"-dijo Lorne, causando que todos rieran.

-¿No tienes hambre?-le pregunto Cordelia a Ángel.

-de hecho, muero de hambre. Es sólo que quiero disfrutar el momento. Tú, Connor, Catelyn,…todos nosotros, a salvo y felices y juntos. Considerando por todo lo que hemos pasado este verano-dijo Ángel, con sinceridad.

-por la familia-dijo Wesley, proponiendo un brindis.

-por la familia-dijo Ángel, elevando su copa vacía.

-siempre y cuando no sea la mía-bromeo Lorne.

-no puedes brindar con un vaso vacío-dijo Cordelia, poniéndole agua a la copa de Ángel.

-no es de mala suerte, ¿O si?-pregunto, preocupado, el vampiro.

-relájate. Ya termino. Las cosas vuelven a ser como deberían ser y nada nos va a volver a separar. Y si alguien lo intenta, tendré que ponerme a brillar y en persona, darle una lección-dijo Cordelia.

-me encanta cuando brillas-dijo Ángel.

-pues tú no te quedas atrás-dijo Cordelia, y estaban a punto de besarse cuando…

-¿Tenemos que ver esta parte?-dijeron los mellizos, tapándose un poco los ojos.

-¡Les puedo sacar los ojos!-grito Ángel, erizandole el pelo primero a Connor y luego a Catelyn.

-no si es para tenerlos como los tuyos-dijo Connor, riendo.

-si ya los tenemos saltones como tú-se burlo Catelyn de su padre.

-¿Qué más quisieran? Al ataque-dijo Ángel y todos siguieron pasándose los platos con comidas.

-¿Rollitos?-

-mmmm…se ven buenos-

-cuidado que eso está caliente-

-esto me gusta-

-sí-

-esto huele genial-

-eh, eh, no me toques el plato-

Todos seguían hablándose y pasándose las cosas y no escuchaban a Ángel. De repente, Ángel le quito un plato a Connor…

-¿Cordy?-pregunto él y sin querer tiro la copa.

-la has roto, idiota-le dijo Cordelia.

Y repentinamente, el mar se encontraba bajo sus pies y en el lugar sólo quedaban Connor y Catelyn…

-recuerda lo que dijimos…-le dijo Connor, con pura maldad en sus ojos.

-…durara para siempre-le dijo Catelyn, con la misma maldad que su hermano en la mirada.

*Fin de la alucinación*

Y el pobre de Ángel otra vez se encontraba dentro del cofre, profundo bajo el mar.

Y al mismo tiempo, Fred y Gunn luchaban contra unos vampiros malvados…

-sólo buscamos a una chica-dijo Fred.

-y nos iremos-dijo Gunn.

-¿A Marissa?-pregunto el vampiro líder –muchachos, creí que ustedes eran los detectives. ¿Eso fue antes de que su amigo Ángel les dijera "adiós"?-se burlo.

-los encontramos, ¿O no?-dijo Gunn, molesto.

-sí, y miren como están-dijo el vampiro, Fred lo amenazo con su ballesta.

-sólo queremos hablar con ella, es todo-

-en un edificio viejo en la calle Figueroa, en el último piso. Y diganle que quiero mis discos de vuelta-dijo el líder de los vampiros.

-se lo diremos-dijo Gunn.

-no, ¿Saben qué? Mejor yo se lo digo-dijo el vampiro, mirándolos y todos comenzaron a atacarlos.

Sólo quedaba un vampiro, cuándo este agarro el hachón de Gunn y estaba a punto de lastimar a Fred…e inesperadamente llegaron Connor y Catelyn. El chico atrapo la gran hacha en el aire y la lanzo, decapitando al mismo vampiro.

-¿Viste eso?-dijo Catelyn, fascinada. Gunn se levanto del suelo.

-¿Te gusto? Fue increíble-dijo Connor, riendo alegre.

-eres un genio, Conn-dijo su hermana, revolviéndole el cabello.

Una vez de vuelta en el hotel…

-no pueden salir así cuando estamos trabajando, niños. Creo que ya lo hemos hablado muchas veces-los regaño Fred.

-su pandilla se escapaba-dijeron los mellizos al mismo tiempo, enfadados.

-pues déjenlos. No dividan las fuerzas-dijo Gunn.

-lo siento-dijeron los dos chicos, a mala gana.

-sabemos que las cosas eran distintas en Utah. Pero esto es Los Ángeles-dijo Fred, mirando a sus sobrinos –tienen una gran responsabilidad-

-Connor, Catelyn, tienen que dejar de pensar sólo en ustedes-los reprendió Gunn.

-lo sé-dijo Connor, agachando la cabeza.

-lo sé-dijo Catelyn, también agachando la cabeza.

-lo del hacha estuvo genial, ¿Eh?-dijo Connor, sonriendo y mirando a su tío Gunn.

-sí, estuvo bien-dijo Gunn, siguiendole la corriente al chaval –ahora tienes que limpiarla-agrego, entregándole el hacha.

-polvo de vampiro, no se limpia-dijo Catelyn.

-dos capas de cera-le dijo Gunn a Connor antes de irse.

-¡Pfffff!-resopló Connor, molesto.

-¿Quieres que te ayude?-le pregunto su hermana.

-no, puedo solo. Pero gracias-dijo Connor, dándole un beso en la mejilla.

-¿Les contaremos?-le pregunto Gunn a Fred cuando los adolescentes se habían ido.

-no quiero que se ilusionen-dijo Fred.

-¿Y tú si?-

-debemos seguir intentándolo-

-no lo niego. Pero hemos pasado los tres últimos meses buscando en un callejón sin salida, tratando de encontrar a Ángel y lo que hemos logrado es…un desahucio. Necesitamos la ayuda de Lorne, ¿Dónde está nuestro adivino demonio cuando lo necesitamos?-dijo Gunn, mirando un poco a Fred.

-está ocupado con todo lo que respecta a la escuela privada a la que irán Conn y Kate, ya lo sabes-dijo Fred, resoplando.

-sí, y dime, ¿Por qué todos saben que irán a la escuela menos…ellos mismos?-

-porque sobrereaccionarán. Y se pondrán histéricos. Sin mencionar que a lloriquear, a hacer berrinches, pucheritos, mohínes y esas niñadas-dijo Spike, entrando en el despacho.

-eres su hermano mayor-

-exacto. Y por eso los conozco, Gunn-

-no me refería a eso-

El vampiro rubio levanto una ceja.

-aahh, ya veo. Estás insinuando que soy un hermano mentiroso e irresponsable-

-sí y no. Sólo digo…-

-guardate eso para ti, machote. Ya tengo bastante con el dolor de cabeza que me dan esos dos pendejos todos los días-se quejo Spike.

-William-le advirtió Fred.

-perdón, tíita. Pero es la verdad, son un dolor de cabeza y de culo-

-William-le volvió a advertir.

-está bien, me callo o me calentarás lo segundo que dije. Ya sé-dijo Spike, molesto.

-pero… ¿Estás seguro de enviarlo a esa escuela? ¿Y si Ángel no está de acuerdo?-pregunto Fred.

-podremos anular todo si es que acaso vuelve-dijo Spike y se le escapo una risita. Gunn le dio una colleja –perdón-

En eso, Fred encontró una pista de la vampiresa Marissa.

-podría decirnos que paso, si la encontramos…-dijo Fred.

-¿Encontrar a quién?-pregunto Catelyn, apoyada en el marco de la puerta, al lado de Connor. Gunn le lanzo una mirada furiosa a su sobrino mayor Spike que había dejado la puerta abierta, el vampiro rubio sólo silbo y se fue de allí.

Ángel, aún allí abajo, estaba teniendo más alucinaciones perturbantes.

-¿Por qué no nos lo dijeron?-pregunto Catelyn, molesta.

-queríamos estar seguros-dijo Fred.

-no sabemos si está chica Marissa vio algo-dijo Gunn.

-podría ser que sí-dijo Connor.

-vamos a intentar con ella y averiguarlo-dijo Fred.

-vamos con ustedes-dijeron los dos mellizos.

-no, sólo es una vampiresa. Nosotros nos arreglaremos solos-dijo Gunn, quitándole el hacha a Connor.

-es nuestro padre-dijo el chico enseguida, en un tono de queja.

-si ella sabe lo que le paso, nosotros…agh!-dijo Catelyn.

-sí, está bien. Busquen sus armas-les dijo Fred, sonriendo. Los adolescentes salieron corriendo alegres.

-¿Crees que es buena idea?-le recrimino Gunn.

-tranquilo, yo los cuidaré-dijo Fred, haciendo media sonrisa.

-hay que ser sutil con recibir información, es trabajo delicado. Ellos son nuevos en esto, y además torpes-dijo Gunn.

-¿Quieres decirles que no? Viste como se ofendieron-dijo Fred, molesta.

-¿Y cómo crees que se van a sentir si esa vampiresa sólo vio arena y algas? Se acabo, Fred. No encontramos ni a Ángel, ni a Holtz ni a Justine. No tenemos nada-

-tenemos a Wolfram & Hart-

-claro, irrumpiremos en sus oficinas y le pediremos ayuda a Lilah la bruja para que nos ayude a encontrar a su peor enemigo. Pero no tenemos dinero, así que se lo pediremos prestado-dijo Gunn, con sarcasmo.

-no dije que sería fácil-

-¿Qué tal imposible? Son muy grandes, sin Ángel no podemos darnos el lujo de hacerlos enfadar-

-tal vez podamos decirselo a…-propuso Fred.

-no-dijo Gunn, rotundamente.

-da gusto hablar así las cosas-

-ya se lo pedimos dos veces-

-pues se lo pedimos otra vez-

-Fred, a Wesley no le importamos para nada-dijo Gunn, molesto.

-¿Le hemos dado razones para eso?-objeto Fred.

-ha hecho su elección, ahora tendrá que aprender a lidiar con ella-dijo Gunn, retirándose del lugar.

-venga, vamos a dar un paseo en barco-dijo Wesley, sacando del armario a Antonio Martin que lo había tenido cierto tiempo como rehén.

-no me toques, perro roñoso-se quejo Antonio, intentando librarse de su agarre. Wesley lo atrapo de una oreja.

-¿Vas a obedecerme o tendré que ponerme severo?-le pregunto, enfadado.

-¡Grrrr! No me hables como si fuera tus malditos sobrinos-le espeto el español.

-tienes 24 años no estás tan crecidito como te crees, mocosuelo-

-soy millonario, maldito, ¡Suéltame!-gritaba Antonio, pataleando.

Y se fueron a buscar a Ángel en el barco…

-¿Y qué vamos a pescar hoy, capitán?-pregunto descaradamente el muchacho -¿Una bicicleta, una rueda? O tal vez tengamos suerte y saquemos un carrito de súpermercado-dijo, irónico -¿Te sugiero algo? Baja a buscarlo tú mismo-

-no hay contacto. Intentaremos las próximas cordenadas-dijo Wesley, mirando un mapa.

-¿En verdad cree que encontrando a Ángel cambiara algo?-le pregunto, enojado, Antonio.

-todo cambia-dijo Wesley, con naturalidad.

-bueno, cualquier cosa es mejor que estar sentado en mi jaula como un animal. Y pensando en tonterías-dijo el chico, suspirando.

-debiste haber pensado eso antes de hacer algo que no te pidieron-dijo Wesley, volviendo a la parte delantera del barco.

-el gran Wesley Wyndam/Pryce, el famoso hombre bueno y puro. Pero ya no, eso era antes de acostarte con el enemigo y tener a una persona encerrada en un armario-dijo, groseramente, Antonio. Mientras se le acercaba.

-siempre fuiste una persona encerrada, Ton. Sólo que no lo notabas-dijo Wesley, cansado de la rebeldía del hombre más joven.

-gracias, maestro. Lo aplicaré-se burlo Antonio.

-¿No crees que estarían decepcionados?-le pregunto, de repente, Wesley.

-¿Quiénes?-

-tus padres adoptivos-dijo Wesley. Eso fue un golpe muy bajo para Antonio, que se dio la vuelta y retuvo las lágrimas como pudo –así empezo todo, ¿No? Una vampiresa mata a tus padres adoptivos, los únicos que realmente te amaron en la vida. Y tú te consumes por la necesidad de vengarte-

-¡De justicia!-lo corrigió, rabioso, Antonio.

-¿Así se llama el hacer que se enfrenten dos hijos contra su padre?-

-Ángel tuvo lo que se merecía-dijo Antonio, con firmeza.

-todos recibimos lo que merecemos. Tú, Holtz y Justine se merecían… ¿No? Tenían tanto en común. Perdida, dolor, la falta de algo que se acercara al humor-dijo Wesley.

-no lo sé, nos reíamos juntos. El hacer que te robarás a los hijos de Ángel fue divertido. Aunque yo fuera su tío. Siempre vi a Daniel como un padre más que como un hermano mayor-admitió el chico.

-¿Eso fue mejor que hacer que Connor y Catelyn hundieran a su padre en el fondo del océano?-pregunto Wesley, mirándolo.

-sí, valió más carcajadas-confeso Antonio.

-no era un gran plan, en realidad. Fue fácil saber que puerta tirar cuando Ángel desapareció-dijo Wesley, mientras tanto Antonio agarro una herramienta –y fue más fácil atraparte y obligarte a confesar. Ni Holtz ni Justine tuvieron que ver en todo eso. Fue tu estúpida idea fingir dos asesinatos para provocar que los mellizos tuvieran sed de venganza-agrego, en eso, Antonio levanto la herramienta para golpearlo –ni lo intentes, Toni-

El chico tiro la herramienta y se fue pisoteando camino a otro lado. Pero en el fondo se había puesto algo respetuoso (aunque no lo demostrara siempre), incluso sentía algo de cariño por aquel inglés. Quería quedarse con él de ser posible. Dejaría toda su fortuna para tener alguien a su lado, una figura paterna. Podría ser un chico de 24 años, rebelde y contestón, pero en el fondo sólo era un niño pequeño de 3 añitos, asustado y lloroso que sólo buscaba consuelo y unos brazos que lo protegieran.

Mientras tanto, Connor irrumpió en el departamento de Marissa…

-no queremos hacer ruido-le recordo Gunn.

-no importa, parece que salió-observo Fred.

-esto es asqueroso, no sé cómo algunos pueden vivir así-dijo Charles.

-ayuda mucho estar muerto-dijo Winifred.

-sí, otra razón más para seguir viviendo-

-oye, ¿Qué creen? Yo diría que por el olor, todavía vive aquí-dijo Catelyn.

-deberíamos esperar a que llegue-dijo Fred.

-no, no tenemos que hacerlo-dijo Connor que acababa de encontrar unos auriculares con música. La vampiresa salto del techo.

Después de un rato de pelear con ella…

-Marissa, calma, sólo queremos hablar-dijo Fred. Mientras Connor la amenazaba con una espada.

-yo no sé nada-dijo enseguida ella.

-¿Eres adivina?-pregunto Gunn, con sarcasmo.

-no-

-entonces dejanos hacer las preguntas-dijo Catelyn.

-¿Conoces los faroles cerca de la playa?-pregunto Fred.

-no-

-antes solías cazar ahí-dijo Gunn.

-ah, esos faroles-dijo Marissa, sonriendo.

-hace tres meses un amigo nuestro desapareció allí-dijo Gunn.

-¿Alto, guapo, cabello raro?-pregunto la vampiresa.

-¿Lo viste?-pregunto Fred.

-veo muchas cosas, ¿A quién le importa?-

-es mi padre, si sabes…-dijo Connor, alejando la espada. Marissa los golpeo y se tiro por una ventana.

-¡Nunca bajes la guardia! ¡¿Cuántas veces tengo que decirtelo?!-grito Gunn, enojado. Connor se tiro por la ventana rota.

-¡CONNOR!-gritaron Catelyn y Fred, corriendo a ver.

-si no está muerto, lo voy a matar-dijo Gunn, furioso.

Y en el techo…

-¿Qué fue lo que viste?-exigió saber Connor.

-oye, lo que haya visto o no haya visto, no importa. Vamos, guapo-dijo Marissa, volviendo a su cara de humana –será nuestro secreto-

Connor le clavo la estaca, matandola al instante.

-¡Connor!-rugió Gunn.

Connor, en un ataque de pánico, se rompió un poco la manga de la camiseta y se lastimo con la misma estaca.

-¿Te encuentrás bien?-le pregunto Fred, preocupada.

-sí, pero me ataco. No tuve opción-dijo Connor, refiriéndose a que la mato.

-la hubieras tenido si no estuvieras todo el tiempo tratando de ser el héroe, ¡¿Sabes lo que acabas de hacer?!-le comenzo a gritar Gunn. Connor agarro a su hermana de la muñeca y se la llevo con él, lejos -¡Tres meses trabajando en esto y hace polvo nuestra única pista!-se queja Charles.

-sabes cuánto desean encontrar a Ángel, ¿Cómo crees que se sienten ellos?-le dijo Fred.

-¡¿Cómo voy a saberlo?! No me hablan mucho-

-con todo lo que han sufrido, debes tener un poco de paciencia, Charles. Son sólo dos críos-

-¿Estás segura? Hijos de dos vampiros, que yo sepa eso era imposible. Y saltar de un sexto piso sin romperse la cabeza, me hace pensar que tal vez no sea sólo un crío-

-son los hijos de Ángel, sólo importa eso-dijo Fred, yéndose.

Y mientras tanto, Wesley discutía con Antonio…

-por última vez, niño, baja allí o yo mismo te bajo allí-lo amenazo.

-por favor, Wes, no sé nadar-dijo Antonio, rompiendo a llorar. Wesley nunca había visto así al joven, bueno, sí una vez cuando le pego y luego lo metió al armario.

Antonio estaba resentido con el inglés todavía. Hasta entonces, nadie le había puesto una mano encima para disciplinarlo. Holtz lo había amenazado un par de veces, pero nunca le había pegado. Sus padre adoptivos eran muy buenos con él, y jamás se enojaban. Pero cuando se enredo con lo de la venganza para Angelus/Ángel, Wesley lo encontró tan rápido como si fuera Flash. Y la forma en que lo castigo por gritarle groserias y no querer confesar, lo había hecho resentirse más.

-está bien. Lo hubieras dicho antes-dijo Wesley, haciendo una mueca de disgusto.

-sé que suena raro porque tengo un barco y eso. Pero no sé nadar, en serio-sollozo Antonio.

-ya, okey. Tranquilo, chico-dijo Wesley, sonriendo y abrazándolo. Antonio jadeo y se dejo abrazar por un rato. Hacía tanto tiempo que no recibía un abrazo sincero.

Wesley saco el cofre con Ángel adentro y…

-felicitaciones, eres el gran héroe-se burlo, ya totalmente rehecho, Antonio -tus amigos te harán una fiesta, me pregunto que tendrá el pastel-

En eso, Ángel agarro a Wesley del cuello. Pero luego el inglés logro calmarlo y lo llevo a otra parte del barco, para tratarlo.

-¿Sangre?-pregunto Antonio, viendo lo que estaba por darle Wesley a Ángel.

-de animal-respondió Wesley.

-¿Por qué tanta prisa? No va a irse a ninguna parte-

-un vampiro puede existir sin comer pero el daño cerebral por un ayuno prolongado puede ser catastrófico-dijo Wesley, Ángel tosió –despacio, tranquilo-

-tantos esfuerzos para salvar a ese bicho. ¿Para qué? ¿Un final feliz? ¿Todo como antes? Te odio, todos te odian y nunca te perdonarán-dijo Antonio.

Connor y Catelyn acababan de volver al hotel…

-¿Van a gritarme otra vez?-pregunto Connor, enojado y mirando a sus tíos y a su hermano mayor.

-no, sin gritos-dijo Fred.

-él parece tener ganas de gritar-dijo Connor, mirando a Gunn.

-mentira-

-siempre grita-dijo Catelyn.

-no voy a gritar-dijo Gunn, enojado.

-¿Dónde andaban?-pregunto Fred.

-fuera-dijo Connor, ignorandolos y yéndose con Catelyn.

-estabamos preocupados-dijo Gunn, causando que se detenieran.

-lo siento-dijeron los mellizos.

-no deberíamos irnos solos-dijo Catelyn.

-sí, ya deberíamos saberlo-admitió Connor.

-es por esa cabeza hueca-dijo Gunn, dándole un ligero golpe en la nuca a su sobrino.

-eres igual que papá. Él siempre anda por ahí metiendose en problemas-dijo Spike.

-yo no soy cómo él-se quejo el chico.

-no eres tan fuerte todavía…-

-no me importa lo que pienses-le espeto Connor a su hermano.

-¿Qué has dicho?-pregunto Spike, enfadado.

-ya es tarde, ¿Por qué no se van y se turnan para ducharse?-propuso Fred, siempre lista para detener una pelea fraternal.

-de acuerdo-dijeron los adolescentes al unísono y se fueron arriba.

-queremos acercarnos y mira lo que hace, sigue molestando…cómo si quisiera que explotaramos-comento Gunn.

-sin Ángel aquí, ustedes son los modelos a seguir-les dijo Fred –que no se les suba a la cabeza-dijo, tocándole la punta de la nariz a Spike y luego besando a Gunn.

En eso, reciben una llamada.

Y un ratitín más tarde…

-Wes, sé que aún sigues molesto conmigo. Pero quería pedirte mis sinceras disculpas, en serio, no sé en que estabas pensando-dijo Antonio, claramente arrepentido de sus actos.

-ese es tu problema, Toni. Actúas por impulsos, haces un desastre y después te pones a reflexionar y no al réves-dijo Wesley, molesto.

-perdón…-susurro él, poniendo cara de cachorrito. Wesley sonrió y aprovechando que el muchacho estaba sentado, le dio un ligero apretón en el muslo y una palmadita en la rodilla y en el hombro.

-está bien, niño, te perdono-

-gracias. Creí que me ibas a encerrar en el armario o castigar o algo así-

-tranquilo, eso lo haré luego-

El joven lo miro con horror.

-digo, a lo de castigarte-se retracto el inglés.

-pero, Wes, ya me castigaste el otro día-comenzo a gimotear el chico.

-eso fue por decirme esas palabrotas ese día. Lo de esta noche va a ser por faltarme el respeto hoy, Antonio-

-¡Jm! Me va a doler-

-sí, estoy seguro. Pero no serás el único que tenga incómodidad para sentarse, esos mellizos…digamos que su padre no los dejará irse de rositas-dijo Wesley, Antonio hizo una mueca de pánico que en el fondo al inglés le agrado. Le erizó el pelo y se fue a ver a Ángel.

Los mellizos estaban jugando en su Game Boy y en su Game Girl, despreocupados de cualquier cosa. En eso, llega Fred que hace nada se había enterado de lo que sus adorables sobrinitos habían hecho hace nada más ni nada menos que tres meses.

Los inocentes y tiernos como lobeznos, Connor y Catelyn, ya no eran nada de eso. Sus tíos estaban furiosos, cada uno de ellos. Hasta Andrew estaba furioso aunque su padre lo había mandado a la cama de una nalgada para que dejara de escuchar conversaciones de adultos y se fuera a dormir.

-¿Qué?-dijeron los chicos, mirando a su tía.

-les traígo esto-dijo Fred, que llevaba una bandeja con dos vasos de leche y dos emparedados.

-no tengo hambre-murmuro Catelyn.

-ustedes siempre tienen hambre-dijo Fred, riendo.

-¿Qué es?-pregunto Connor, comilón como siempre.

-para ti, mortadela. Para Kate, jamón-dijo Fred.

-¿Sin tomates?-pregunto Connor.

-¿Sin los bordes del pan?-pregunto Catelyn.

-sin tomates y sin los bordes del pan-respondió Fred, ya se había aprendido los caprichitos de sus sobrinos.

Los chicos enseguida se levantaron para agarrar la comida.

-¿Qué se dice?-dijo Fred.

-gracias-dijeron los dos al mismo tiempo y comenzaron a comer sus sandwiches.

-¿Sigue enfadado?-pregunto el chico, refiriendose a su hermano.

-¿Tú que crees?-dijo Fred.

-lo siento…-

-no me imagino lo que han sufrido, niño. Secuestrado por esos malditos, críados en ese sitio…debió de ser horrible. Sé que aún siguen sufriendo pero…-dijo Fred e hizo una pausa –se los prometo, no será ni la mitad del dolor que le hicieron sentir a su padre-

Eso dejo perplejos a nuestros protagonistas, Fred electrocuto a Connor con un táser y Catelyn logro escapar. Pero Katheryn la golpeo, causando que le sangrara un poco la nariz y dejándola inconsciente. Luego le dio un golpe en la nuca a Connor, ayudando a Fred, y también lo dejo insconciente.

-dulces sueños, malvados cuñados-dijo Katheryn, con enojo.

Después, los ataron en dos sillas…

-¿Crees que Ángel sintió eso cuando se lo hiciste? ¿Grito como tú?-le pregunto Fred a Connor que por un momento sólo lo veían como el viejo Steven.

-¿Por qué hacen esto?-exigió saber Catelyn.

-aha, ni lo intenten-les advirtió Gunn.

-nos ha llamado un viejo amigo-comento Fred.

-está jugando a ser capitán. Está dando vueltas por ahí con su barco-agrego Gunn.

-¡Con Ángel!-dijo Fred, mirando a sus sobrinos.

La verdad es que los adolescentes se veían bastante asustados ahora.

-así es, niños. Papi vuelve a casa y me parece que les va a dar unos azotes-advirtió Gunn. Cosa que hizo que nuestros protagonistas se removieran en sus sillas.

-por no mencionar que los va a reprender…y en serio espero que muy duro-dijo Katheryn.

-¡A estado ahí abajo tres meses y ustedes lo sabían!-dijo Fred, furiosa.

-no logro entenderlo. Aquí les hemos dado un hogar, los hemos cuidado todo este tiempo… ¡¿Cómo han podido?!-grito Fred, electrocutando a Samantha, digo, a Catelyn.

-¡FRED!-grito Gunn, separandolas. Ella se echo a llorar en los brazos de su novio.

Mientras que los mellizos miraban con odio a esas personas que decían llamarse "su familia".

Luego de poner a Ángel en el auto, Wesley miro a Antonio…

-Sr. Wyndam/Pryce, por favor, no me deje solo-dijo Antonio, largandose a llorar como un niño.

-Toni, Toni, Antonio, respira. Tranquilo, no te dejaré solo-

-pero es que muchos lo hicieron-

-lo sé. Pero yo no. Aún tengo que castigarte, muchachito. No te lograrás librar tan rápido de mí-dijo Wesley, erizandole el cabello. El chico rió.

-entonces… ¿Es cierto?-

-¿Qué?-

-el demonio ese…Lorne. Dijo que habías logrado adoptarme-dijo Antonio, con los ojos brillandole de la alegría.

-¡Oh, sí! Te lo iba a decir. Pero al final dijeron que no necesitaban tu firma…-dijo Wesley, el chico se mordió los labios –tranquilo, lo sé y no estoy molesto. Pero hacerte pasar por un mayor de edad es algo grave. Pudieron haberte encerrado en un reformatorio, hijo-

Esa palabra hizo que se le cayeran las lágrimas de felicidad.

-lo sé. Perdón. No volverá a suceder-

-me aseguraré de que no. Ahora, andado, Toni-dijo Wesley, dándole un beso en la frente. El chico hizo un gemido -¿Pasa algo malo?-

-él hacía lo mismo-

-Antonio, ya paso-

-mi padre adoptivo murió, Sr. Wyndam/Pryce. Me protegió y se dejo matar-

-lo sé. Calma. No te sucederá otra vez. Nadie intenta hacerte daño-dijo Wesley, con suavidad.

-eso dicen todos…snifff…y después se marchan y te dejan solito. Como dejar a un gato sin garras abandonado en la carretera, para que sobreviva solo-sollozo con más fuerza.

-necesito que confies en mí, hijo, ¿Lo haces?-le pregunto Wesley, dolido.

-siiii, papi-dijo Antonio, luego se ruborizó al darse cuenta de lo que acababa de decir. Wesley sonrió feliz

-ese es mi niño. Vamos-

-un inglés y un español. Es irónico, pero he visto cosas peores-dijo, bromista, el chico.

Antonio no tenía 24 años, sino 15 para cumplir 16.

-habría hecho cualquier cosa por ellos…ahora sólo quiero hacerles daño-confeso Fred.

-adelante, haznos más daño, Fred-dijo Catelyn, enojada.

-¡CÁLLATE!-le grito ella.

-nos da igual-dijo Connor, tan enojado como su hermana.

-te acostumbras-dijeron los mellizos al mismo tiempo.

-no les importa nada, ¿Verdad? No tienen nada dentro-dijo Fred, acercándose a ellos.

-¿No nos abres para comprobarlo?-dijo, con insolencia, Connor.

-¡¿Por qué abandonaron a su padre?!-

-esa cosa no es nuestro padre-gruño la chica.

-sí que lo es-dijo Gunn, harto de lo irrespetuosos que se habían vuelto sus sobrinos.

-tuvo lo que se merecía-dijo el chico.

-¿Y que nos merecíamos nosotros?-pregunto Fred, acallándolos.

En eso, se abrió la puerta principal y todos salieron corriendo (menos los mellizos, claro está). Groo y Lorne se iban a llevar a Ángel a su habitación, para cuidarlo.

En eso, se escucharon ruidos provenientes del comedor…

-¡Connor y Catelyn!-grito Fred y se fueron a ver.

Connor tiro a un lado a Gunn y Catelyn como toque final, electrocuto a Fred con su propio táser.

Se iban a largar, cuando los sorprendió su mismísimo padre…

-sientense…ahora-les ordeno Ángel.

Ellos intentaron no mostrar miedo, pero a eso apestaban, a miedo. Retrocedieron un paso y con valentía casi fingida…

-estás débil para vencernos-

-¿De verdad lo creen?-pregunto Ángel, algo irónico.

Los dos adolescentes sabían bien ahora que habían metido la pata hasta el fondo…y no exactamente del océano. Así que agarraron las sillas dónde antes habían estado amarrados y se sentaron lo más bravucones posibles.

"Así es, niños. Papi vuelve a casa y me parece que les va a dar unos azotes" su mente corrió en ese pensamiento, lo que les había advertido su tío Gunn.

-bueno, ¿Qué tal el verano?-dijo Ángel, una vez sentado -el mío muy bien. He visto peces, me he muerto de hambre, he tenido alucinaciones…-

-te lo mereces-se apresuraron a contestar los mellizos.

-porque mate a Holtz y a Justine, pero no lo hice. Quise decirselos cuando estaban tirandome al agua…pero no me sabía toda la película. Su amigo Antonio planeo todo, falsifico una escena del crimen para que ustedes creyeran que había matado a sus padres adoptivos…para que ustedes me odiaran-les explico Ángel.

Los mellizos no pudieron evitar un sentimiento de culpa y remordimiento. Nadie había matado a sus padres, habían sido engañados por su mejor amigo de la infancia. Sin embargo, se las arreglaron para mantenerse "duros".

-aún así…te lo merecías-dijeron, finalmente.

-lo que yo me merezco es opinable. Pero te aseguro que es muy diferente querer vengarse de alguien y hacerlo. Y ahora…la pregunta es: ¿Qué se merecen?-

Eso fue todo, los chiquillos entraron en pánico y Connor sólo atino a levantarse de la silla…sólo para ser empujado por Ángel contra al pared.

-papi no ha terminado de hablar-dijo Ángel al ver que Catelyn se levantaba en defensa de su hermano mellizo. Pero claro, que a ella no la empujaría porque era su princesa, incluso si ella con Connor lo habían tirado al fondo del mar –Wesley y Antonio me lo han contado todo. Y lo que merecen depende de una respuesta…: ¿Le han hecho daño a su padrino o a su hermano mayor?-pregunto, con mucha seriedad.

-no-dijo Connor.

-no-dijo Catelyn.

-miente-gruño Fred.

-los ha estado hiriendo desde que desapareciste-dijo Gunn, aunque en parte era cierto…pero ni Lorne ni Spike los delatarían por el mismo amor que les tenían.

-estamos diciendo la verdad, ¿De acuerdo?-dijo Connor, aterrado.

-sí, lo sé. Lo puedo ver. Me han mentido bastante para poder notar la diferencia. La verdad les suena mejor, menos nasal, ¿Saben? Levántate, Connor-le ordeno el vampiro -lo que me han hecho es inconcebible, Connor y Catelyn. Pero una vez estuve cien años atrapado en otra dimensión con mi novia, así que unos meses en el mar me han dado perspectiva. Una perspectiva muy curiosa. He podido pensar en nosotros, en el mundo,…nada en el mundo es como debería. Es duro, cruel. Y por eso luchamos, ¿Comprenden? No importa de dónde vengamos, lo que hayamos hecho o sufrido, o que ayudemos a los demás. Vivimos como si el mundo fuera perfecto para mostrarle lo que puede ser-dijo, en un tono muy serio. Los mellizos agacharon la cabeza -no son parte de eso pero espero que lo sean. Los amo, Connor y Catelyn. Vayan a su habitación-agrego, acercandose a sus hijos y mirándola directamente a los ojos.

-no podemos decir lo mismo-escupió Connor, mientras que con su hermana miraban con odio a su padre biológico.

En eso, entro Andrew a la habitación, soñoliento y resfregandose los ojos.

-William, llevate a tu hijo-

-¡ABUELITO!-grito Andrew, corriendo hacía Ángel.

-hola, Anakin-dijo su abuelo, alzándolo y llenandole de besitos la carita.

-yo también estoy alegrosito de verte, abue-dijo Andrew, riendo.

-¿Cómo has estado? ¿Les hiciste caso a tu papi y a tu mami?-pregunto Ángel, con ternura.

-siiii…bueno, casi. Pero tío Conn y tía Kate se portaron mal, muy mal-dijo Andrew, desaprobando con la cabeza.

-sí, ya lo sé. Y por eso, el abuelo les dará un correctivo. Ya sabes lo que les pasa a los niñitos que le hacen daño a sus papis, ¿no?-dijo Ángel, rápidamente Andrew se llevo las manos a la colita y asintió con la cabeza.

-ven, Andy, debes dormir. Que el abuelito tiene cosas que hacer-dijo Spike, tomando a su hijo de los brazos de su padre.

-mamiii, ¿Me vas a contar un cuento?-pregunto Andrew, estirando los brazos para que Katheryn lo alzara.

-todos los que quieras, bebé-le dijo ella, poniendolo de pie, llevándolo de la manita a su habitación y recostandolo de nuevo en su camita.

-papá, no te enojes con ellos. Sé que es terrible lo que hicieron, pero…-

-William-lo cortó Ángel.

-no es su culpa, sé que tú tampoco los culpas. Hicieron un gran trabajo ayudando en el hotel y…-siguió insistiendo Spike.

-Will, basta. ¿En serio quieres irte a dormir calentito el primer día que llego?-dijo Ángel, perdiendo poco a poco los estribos.

-no, papi-dijo Spike, ruborizándose.

-ustedes dos, a su habitación-les volvio a ordenar a los mellizos.

Los chicos hicieron algunos mohínes y pucheros y se fueron a su dormitorio. Papá llego…

-¡Termina de una vez! Echanos a la calle, matanos. Pero hagas lo que hagas, una cosa como tú nunca será nuestro padre-espeto Catelyn.

-oh, no, mi niñita. Soy su papi y los papis no hacen eso con sus hijitos…por muy traviesos, malos, despiadados, manipuladores, engañadores, mentirosos, irrespetuosos, desobedientes o crueles que estos hayan sido estos-dijo Ángel, sonriendo.

Catelyn puso una cara más propia de Darla, eso hizo a su padre estremecerse…sus hijos eran 1/2 como él y 1/2 como Darla.

-no somos tus hijos-escupió Connor.

-sí que lo son. Tarde o temprano se darán cuenta de que sí-dijo Ángel, ya bastante harto de la rebeldía de esos mellizos.

-¡Pffff!-

-no quiero un resoplido por respuesta. Quiero un "sí, papá"-

-sí,…pa…papá-dijo Connor, con dificultad.

-¿Kate?-

-sí, monstruo-

-te dejaré pasar eso. Pasemos a la parte del castigo-

-ah, no, eso sí que no. Los únicos que nos disciplinaban eran nuestros padres-dijo Catelyn, con toda la intención de darle un golpe bajo a Ángel.

-pues aquí sólo son mis mocosos. Así que yo, su hermano, su padrino, su madrina y sus tíos tienen todo el derecho de disciplinarlos-

-¡Huuuy! Qué miedo, Angelus-se burlo Connor.

-no soy Angelus. No sé cómo hacerles entender eso. Les entra por una oreja y les sale por la otra-

Los mellizos se miraron y luego se encogieron de hombros.

-bien, si así es cómo quieren tomar esto. Pues perfecto. Tres meses sin esos jueguitos suyos, ni televisión, ni computadora, sin celular, y sobre todo sin salidas y sin más cacerías-

-¡¿QUÉ?!-

Esa era la reacción tan esperada. Los mellizos eran típicos adolescentes.

-no es justo, papá, no es justo-se quejo enseguidita Connor.

-eres tan malo, tan feo y malo-dijo Catelyn, enojada.

-¿Prefieren una azotaina al día por los tres meses seguidos que me tuvieron bajo el mar?-

-no-dijeron los chicos, avergonzados.

-que bien. Mañana seguiremos hablando. Y no crean que se han salvado de la azotaina, sé que es la primera vez. Pero lo que hicieron fue muy grave-dijo Ángel, con un poco de dolor en sus palabras.

Los chicos sólo fruncieron el ceño.

-buenas noches, Conn-dijo el vampiro y le dio un beso en la frente a su príncipe –buenas noches, Kate-dijo y le dio un beso en la frente a su princesa. Y se retiro del cuarto.

Nuestros protagonistas se movieron por todo el cuarto, muy MUY frustrados. Todo había salido mal. Ese maldito debía morir, no volver para hacerles miserable las vidas. Esto era tan desesperante. ¡Maldita sea! Debieron haberlo matado cuando tuvieron la oportunidad.

Fue tanto el insomnio, que Lorne termino llamandoles la atención, cosa que no era nada usual. Y finalmente se fueron a dormir, pero luego de que Lorne y Cordelia, sus padrinos, les hablaran con tanta comprensión y su padre les dijera palabras tan cariñosas, recordaron meláncolicamente a sus padres adoptivos, y se fueron a dormir con una sonrisa.

Al igual que Antonio en su nueva casa, nunca se había sentido tan protegido.

Bueno, mis queridos lectores, ahí lo tienen. El final feliz…relativamente hablando.

Pero esto no se acaba aquí, aún los esperan muchas aventuras a nuestros jovenes protagonistas…