La inalcanzable
Por Katsumi Kurosawa
Capítulo 6
Te debo una
Aquello en común había sido únicamente para ser amigos.
Desde aquello, Anna e Yoh salían una que otra vez a tomar un helado o un jugo de naranja.
Pero sólo… como amigos…
Hablaban de su niñez y del horrible rechazo que ambos habían tenido por aquella extraña habilidad de ver fantasmas.
Por parte de Yoh, las burlas de su hermano lo hicieron comprender que las personas no entenderían aquella cualidad. Así que nunca le dijo a otra persona… de todas maneras las burlas de Hao fueron suficientes como para traumarlo…
Anna había tenido un percance en el jardín de niños. Un intendente le había preguntado donde estaba la sala de maestros, porque renunciaría. La niña lo llevó con gusto pero cuando le dijo a los profesores que el hombre a su lado quería hablarles, ellos no podían verlo.
Lo cruel del asunto no eran los profesores, porque creen que los niños tienen amigos imaginarios.
Lo cruel fueron los niños que la escucharon…
Los humanos se burlan a veces de lo que temen… de lo inexplicable…
Pero Anna recordaba a un chico defenderla… no recordaba como era pero cómo olvidar su cabello entre gris y azul.
Para cuando ambos se dieron cuenta, ya habían pasado a cuarto semestre.
………………………………………
Un día como cualquier otro, Anna caminaba a su casa porque no había querido que la recogieran en la salida.
No se lo mencionó a su nuevo amigo Yoh, porque tenía un raro presentimiento oprimiendo su pecho.
Recorría mirando fijamente su camino…
Ni cuenta se dio de que la seguían, que la espiaban…
AsakuraHao la veía caminar con elegancia con la mochila cubriendo su espalda dándole un aspecto de colegiala tímida y terriblemente atractiva.
Decidió alcanzarla, quería estar con ella… platicar con ella y no tenía una razón específica o talvez comprensible.
— ¿Puedo acompañarte? —le susurró cuando estuvo a la par de sus pasos.
Ella le dedicó una asombrada mirada. Era tan extraño que el muchacho de cabello castaño se le acercara si alguna mirada pervertida o alguna de sus cínicas sonrisas.
Solamente movió la cabeza en señal de aprobación. Tenía curiosidad por los movimientos del muchacho; quizá tenía una táctica nueva para conquistarla…
—Deja que me encargue de ella —y le quitó la mochila con suavidad, sonriendo ante su mirada perpleja.
— ¿Pretendes acompañarme a mi casa? —murmuró tranquila, como si no le provocara desconfianza.
Hao asintió.
Vaya… que mujer… que cuerpo… era tan sexy…
Caminaba al ritmo de un son secreto, casi caribeño, con una elegante y ardiente cadencia.
Su cabello, largo y dorado… incitaba a tocarlo y aspirar su aroma sólo para sentir como la creciente emoción, o más bien, deseo… carcomer el alma como las termitas a la madera…
—Vaya que eres hermosa —murmuró sincero sin apartar la vista de su cabello.
Una sonrisa casi sarcástica se asomó en los labios de la rubia que estaba muy acostumbrada a aquellas mentiras de Hao.
— ¿Qué te ha perecido el chico nuevo "Chocolove McDonell"? —intentó iniciar una plática común—. Al menos Yoh dejó de ser "el nuevo"…
Ella iba a dar una respuesta cuando un escalofrío recorrió su espalda paralizándola por un segundo…
— ¿Qué sucede? —se detuvo con ella.
—Buenas tardes —susurró un hombre tras ellos con aspecto sombrío que nada tenía que ver con su chaqueta negra.
Hao le sonrió sin ganas respondiendo a su saludo pero el hombre insistió aclarándose la garganta. Para cuando el mayor de los gemelos Asakura se diera cuenta, el tipo le apuntaba el cuello con una navaja.
—Todo el dinero —dijo amenazador— teléfonos celulares… collares… cualquier cosa de valor…
—Muy bien —susurro Hao con una extraña tranquilidad sacando su cartera y entregándola con una fingida amabilidad.
—Me vas a decir que no tienes un teléfono celular…
—Pues la verdad me lo robaron ayer —sonrió con satisfacción.
Por alguna razón su sosiego era todo lo contrario que la joven imaginó en un momento como ese.
—Bien… ¿Tú que tienes para mi, pequeña?
— Nada, imbécil —le contestó fría, fulminándolo con la mirada—. Y eres más pequeño que yo…
— ¿Quién te crees? —se carcajeó.
El castaño se puso pálido. Sentía todos y cada uno de los músculos tensos, mientras un sudor frío amenazaba con mostrarse. Si no se callaba iban partirle la cara a él…
—Tu madre —susurró y por increíble que perezca, le hizo una llave de jujitsu, le quitó la navaja en dos segundos.
¡QUÉ VALOR EL DE ELLA!
El aturdido y adolorido ladrón se quedó estupefacto ante la osadía y se metió la mano al bolsillo derecho de sus mugrientos pantalones de mezclilla.
Sacó diminuta pistola de color plateado y le disparó a Anna, huyendo de la manera más cobarde ante el crimen inicialmente cometido.
La inercia hizo que la rubia cerrara los ojos.
El disparo había sido escandaloso; su sonido había rebotado por los edificios creando una aterradora amplificación. Mas el dolor jamás llegó a su cuerpo.
Pero el sonido de un cuerpo caer al piso fue lo que la despertó se su trance.
—HAO —gritó arrodillándose a su lado.
Se había colocado rápidamente frente a ella para recibir el impacto.
—Tengo la tonta idea… de que… necesito una ambulancia —susurró sonriendo con la vista algo perdida—. Algo me mordió el hombro…
Tenía más suerte de la que pensaba… tanta suerte que su agresor no tuvo puntería. Era su primer día robando y por eso no supo que usar, si una navaja o una pistola, así que decidió llevar las dos.
Tampoco supo calcular ni el tiempo ni a quién asaltaba… menudo tonto.
—Necesito pedir ayuda —susurró para sí sacando su teléfono celular de su mochila y marcando la línea de emergencia.
Esperó a que llegaran y se arrodilló junto a Hao intentando mantener su cabeza inmóvil sobre su regazo.
—Solo por una tonta cartera —musitó la rubia con rabia.
—Era sólo un señuelo… —el castaño la miró a los ojos—. Esa cartera tenía envolturas de caramelos y etiquetas de alimentos…
— ¿Qué? —un tic apareció en el hombro de la chica, casi enfureciendo al instante.
—Me han asaltado muchas veces… también tengo un señuelo de celular… —su risa fue apagada por un gemido de dolor.
Lo valía… un disparo en el hombro si ella estaba ahí para cuidarlo…
"Pero soy más débil de lo que parezco" pensó mientras su vista se nublaba y alcanzaba ver a la ambulancia frente a sí y un par de paramédicos corriendo a él.
—Te debo una… —escuchó a lo lejos… muy lejos.
Y se desmayó…
Continuará
Notas del autor:
KAMI! QUE SANDEZ!
u.u bueno…
Dedicado a:
Galia V… otra idea que modifico!!! Gracias!!!! Tu también iluminaste mi día! Tengo varias sandeces en la cabeza gracias a tu idea xD
Creo que revolver las ideas de Conchito y de Galia V han dado resultado el capítulo anterior y este xxU
Ciao!
Que los ilumine la eterna Luz!!!!
