Después de un tiempo, aqui tienen continuacion de mi fic de Magic Kaito.
La cancion que van a leer, se llama Rule (Como el titulo del capi) es una cancion de la gran y legendaria Ayumi Hamasaki, una de mis grandes idolas, la PRIMERA! (quien no la conoce...es un tonto! XDD no se me ocurria que otra cosa decir XDD)
Magic Kaito es propiedad de Gosho Aoyama...Deja de explotar a Shinichi y termina DC! que a este paso, Ran se va a quedar seca de tanto llorar XDD
Capitulo 6: Rule.
Durante el transcurso de una semana, Kuroi ha estado saliendo temprano de su casa y volvía en la noche ya que a esas horas de la mañana y después de clases, se para practicar con la banda. Eso en parte era una buena medicina porque pasar tiempo con ellos y la música, la hacía olvidar sus problemas con Saguru.
En estos momentos estaba con ellos, trabajando en lo que parecía ser una nueva canción, pero se interrumpen de golpe al oír lo que parecía ser un teléfono.
-¡Yo voy! – Grita Ukio con una sonrisa, levantándose de su asiento de un salto y corriendo hacía el aparato.
-¿Por qué no hace sus diseños en su habitación? – Se quejo Kaede, llevando una mano a sus cabellos. – Ella tiene el cuarto más grande con esa excusa.
-Aparte de nuestra diseñadora, también es nuestra representante. – Le recordó Mikami con unos ojos serios y cruzándose de brazos ante la actitud de su colega. – Ella debe estar cerca del teléfono por si son ofertas de trabajo.
-¡Pero…!
-Basta. – Ordeno Kyu con una voz fría. – Me duele la cabeza, no ando para oírlas discutir. – Gruño malhumorado.
-Kyu esta enojado. – Exclamo Wamaro con una sonrisa.
-Ya basta. – Pidió Eriol mientras se quitaba la guitarra para dejarla en un lugar seguro. – Ukio va a terminar de hablar.
-Muchas gracias, si… nos vemos entonces. – Ukio cuelga con una radiante sonrisa y gira su cuerpo para ver a la banda. – ¡Lo conseguí!
-¿Qué conseguiste? – Le pregunto Kuroi al momento que alzaba una ceja y se apoyaba en el mástil.
-Conseguí que la banda tocase en Pearl, uno de los clubes más populares de la ciudad.
-Eso es genial. – Exclamo Kaede con emoción. – ¿Cuándo?
-Mañana en la noche a las 7:20.
El micrófono de Kuroi cayó al suelo.
La muchacha se paralizó completamente al oír aquella información.
-¿Qué pasa Kuroi? – Pregunto Wamaro al momento se le acercaba para poder leer las facciones de su rostro. – Estás pálida… y muy preocupada.
-Es que olvide que tengo que hacer un mandato que me dio mamá. – sonriendo nerviosamente. – Tengo que hacerlo una vez que termine con el ensayo.
-¡Bueno, hay que dar lo mejor para que sea un éxito! – Exclamo su representante con una gran emoción en sus ojos.
-Sí, sí. – Murmuro Eriol.
Esa noche… esa noche Kaito y yo…
Parecía que las noticias volaban muy rápido con la ayuda de la internet porque cuando Kuroi llegó a su escuela, gran parte de los estudiantes, menores y mayores que ella se le acercaba para felicitarla y animarla en la presentación que haría. Ella simplemente agradecía con sonrisas, pero cuando pudo estar en un lugar de la escuela a solas, sin ningún estudiante pasando, lanzó un largo suspiro y pasa una mano tras su cabeza.
-Esto va a ser complicado. – Murmuro fastidiada. – ¿Por qué tenía que ser precisamente ese día? ¿No podía ser otro? – Volvió a suspirar.
Oyó pasos que se acercaba y también una voz que ella conocía y odiaba.
-Listado de bandas que tocará en Pearl. – Hakuba Saguru se hizo presente con su sonrisa ya conocida, con su mano izquierda oculta en su bolsillo del pantalón y la derecha estaba alzada a nivel de su rostro, revelándole una hoja en blanco.
-Piérdete Hakuba. – Fue todo lo que le dijo, alzando sus cejas.
-¿No dijiste que tu banda se llama "Black Song"?
-¿Qué hay con eso?
-Bueno, que van a tocar mañana por la noche… va a ser muy difícil para ti, es decir… con tus otras responsabilidades.
-¿Por qué no haces un favor a la humanidad y te das un balazo en la cabeza? Ya déjame tranquila. – Le exigió, dándose la media vuelta.
-Creo que iré a verte… a Pearl.
Kuroi se detuvo bruscamente al oír eso… ah no, eso si que no, ni en un millón de años querrá ver a ese pomposo ingles rondando en su labor musical.
Gruño molesta al notar que había pensando en "pomposo" porque descubre que se estaba comportando como su hermano gemelo. La genética es horrenda. Pensó al momento que se viraba para verlo.
-No gracias. – Le dijo con fastidio. – Ahórrate las molestias y no vayas, sólo me darás mala suerte. – Ataco para luego marcharse.
Saguru amplió su sonrisa, convirtiéndose en una sarcástica y con una mezcla de ironía.
-Lo siento, pero tengo la manía de ir en contra de los deseos de los ladrones. – Susurro.
Era la hora del almuerzo y Kaito y Aoko comían sus alimentos afuera y debajo de un árbol. La muchacha comía muy feliz, a diferencia de su compañero porque estaba comiendo lento y se notaba preocupado y fastidiado con medio mundo.
-¿Qué pasa Kaito? No es de ti esa actitud… generalmente comes como un glotón.
-Estoy bien, sólo estaba pensando. – Le aseguro con una sonrisa, fingiendo que volvía a comer como de costumbre, pero era tanto la velocidad, que termino con un nudo en la garganta y ahora se estaba ahogando.
-Toma. – Desinteresada, Aoko le daba una botella con agua, ya era algo de todos los días por eso no se preocupaba.
-Gracias. – Susurro lanzando un suspiro de alivio.
-Estoy emocionada. – Confeso con una gran sonrisa, llamando la atención de Kaito. – Ya tengo ganas de oír a tu hermana cantar. De seguro se va a lucir.
-Sí, tienes razón. – Viendo fijamente el suelo.
-Otra vez con ese comportamiento. – Se quejo alzando una ceja molesta por no poder leerle la mente y saber lo que pasaba por su cabeza. – ¿Qué es lo que te ocurre?
-No es nada. – Sonriendo para dejar de preocuparla. – No te preocupes por cosas insignificantes.
-Si es insignificante, con más razón aún puedes decirme.
-Bueno… la verdad es…
-¡Kaito! – El mago suspiro aliviado al ver a su hermana corriendo de forma acelerada hacía ellos y toma a su hermano del brazo derecho y lo jala para levantarlo. – Lo siento cuñada, te tomo prestado un momento a tu amante.
-¡KUROI! – Gritaron los protagonistas completamente rojo.
Kuroi sólo los ignoraba y jalaba a su hermano con fuerza y estaba con pasos acelerados para apartarse de Aoko en poco tiempo y así tomar más tiempo para hablar con Kaito a solas.
-¿Qué podemos hacer? – Soltó de golpe. Voltea para ver a su hermano. – La presentación es en la MISMA noche del robo.
-¿Hubo posibilidad de cambiar la hora o el día?
-No es algo que se puede cambiar Kaito… ¡Estamos hablando de Pearl!
-Creo que lo mejor será que…
-¡Ni siquiera lo pienses Kaito Kuroba! – Le ordeno al mismo tiempo que lo indicaba con el dedo índice de su mano derecha. – Te acompañaré si o si.
-Pero… ¿Cómo vamos a…? – Se interrumpe. Al parecer, se le había ocurrido una gran idea, su sonrisa marca póquer era la prueba.
-Tienes una idea, ¿Verdad? – Pregunto su gemela esperanzada, con sus manos en forma de rezo y con sus ojos brillando de la emoción.
-Tengo una idea. – Afirmándoselo. Kuroi sonrió y dio un par de saltos de alegría. – El robó de los ladrones es a las siete y tu presentación es veinte minutos después.
-La distancia entre ambos lugares es de media hora. – Le recordó su gemela. – Pero sería diecinueve minutos en aeroplano si hay buena brisa… y no nos fastidian los hombres de uniforme.
-No te preocupes que no lo harán. – Sonríe al ver como su gemela alzaba una ceja por no comprender aún. – Vamos a fascinar a los críticos del arte.
Kuroi se cruza de brazos, pensando en lo que habrá querido decir. Vio como Kaito hizo un truco de magia y en su mano se apareció un simple marcador negro. La ladrona le regala una sonrisa de póquer para demostrarle que había entendido.
Era la noche del robo.
El antifaz azul, era una reliquia importante en el país de Portugal y se estrenaría mañana en el museo de Japón. Todos los habitantes estaban emocionados por verlo, pero en el momento que llegó la noticia que Kaito Kid y su compañera Kaito Kuroi robarían aquel tesoro, todos se emocionaron más por verlos en acción.
Así que, afuera del edificio, había miles de personas, admiradores de los ladrones y gritaban emocionados sus nombres mientras algunos sostenían pancartas. Repetían una y otra vez "Kid" y "Kuroi".
Dentro del museo, el inspector Nakamori se encargaba de que todo estuviese tal como lo planeado. Caminaba por el primer piso sin dejar de gritar órdenes y los demás policías obedecían mientras corrían porque no podían desperdiciar el tiempo.
-Inspector Nakamori. – El encargado del museo, se acercaba acompañado del representante de Portugal y responsable del Antifaz. – ¿Cómo va todo?
-No se preocupe, tenemos lo último en seguridad y un plan a prueba de fallas… ¡Este será el fin de Kaito Kid y su asistente! – Le aseguro con orgullo y no paraba de reír.
-Me tranquiliza oír eso inspector.
-Porque de seguro no querrá que Japón quede como un idiota cuando le diga a Portugal que no fueron capaces de proteger a uno de nuestros mayores tesoros. – Siguió el representante de Portugal.
Nakamori hizo un gesto de molestia, no le caía nada bien ese sujeto. Caminaron hacía el elevador con un grupo de 4 policías y una vez adentro, uno de ellos apretó un botón y tapo los controles para poder observar a su superior.
Su destino era el séptimo piso. Cuando las puertas se abrieron, les esperaba un pasillo que caminaron tranquilamente, peor sin perder la atención, para pillarse al final con una habitación. En el momento que abrieron la puerta, se sorprenden al ver el cuarto vacio, sin protección policial. Nakamori hecho humo por la rabia y encendió su walkie takie para gritarle a sus hombres.
-¡IDIOTAS, LES DIJE QUE DEJASEN SEGURIDAD EN EL CUARTO!
-Pero inspector, estamos en el séptimo piso esperándolo… tal como nos ordeno.
-¡¿De qué están hablando? En estos momentos estamos en el séptimo piso, incluso veo el Antifaz frente a mí.
-A veces, la mejor ilusión de un mago puede ser un simple marcador negro.
Todos miraron hacía el elevador, observando fijamente al policía que había ocultado los controles, estaba apoyado en el marco para impedir que el elevador se cerrase y les sonreía con superioridad, mostrándoles un marcador.
-Sólo falto hacerle unas rayadas a la pantalla y hace creer que estamos en el séptimo piso cuando en realidad estamos en el sexto. – Fue rodeado de humo y ya no era un policía, ahora era…
-¡Kaito Kid! – Exclamó el inspector al ver al mago de traje blanco y sonriéndoles como siempre.
-Buenas noches inspector. – Se inclina ante él, extendiendo su capa y apoyando su mano derecha sobre su pecho como todo un caballero.
-¡Rodéenlo! – Ordeno y no paso muchos segundos cuando la policía rodeaba a Kid, quien aún estaba tranquilo y parado en el marco.
-Pero inspector, ¿Qué acaso no recuerda lo que le dije? – Le enseña un walkie takie. – Estamos en el sexto piso… no séptimo. – Al apretar un botón del aparato, este comenzó a emitir extraños sonidos.
-¡Inspector, Kaito Kuroi…Ah! – No se oye nada más.
-Hello inspector. – Se oía a Kuroi con una voz sensual y segura de si misma. – Este es un bonito antifaz, combina perfectamente con mis ojos… y lo podría usar para un baile de disfrace… me lo llevaré con mucho gusto.
-¡¿Pero como lo tiene si esta aquí mismo? – Exclamo el encargado del museo, fijando su vita en el antifaz que reposaba, esperando ser robado.
-¿Le gusta? Trabaje muy duro para hacer una copia exacta. No me gusta imitar a las bellas joyas, pero… era necesario para esta linda función de ilusiones. – Kuroi se oía orgullosa por su pequeña obra de imitación.
-Inspector. – Kid llamo de nuevo la atención. – Antes de irme, le mostraré el último truco de esta ilusión. – Aplaude dos veces y de un momento a otro, la decoración había cambiado, revelando que en efecto, era el sexto piso. – Ahora no me queda más que hacer, así que… nos veremos Inspector.
-¡No lo dejen escapar! – Ordeno el inspector.
Sus hombres corrían hacía el ladrón con intenciones de atraparlo, pero este sólo puso un pie dentro del elevador y las puertas se cerraron de golpe, ocasionando que los hombres de azul se golpeen en la puerta. Nakamori logró apretar el botón a tiempo, confiado de que lo tendría, pero Kid ya había desaparecido del elevador gracias a una pequeña trampilla que había en el techo.
Faltaba menos de un minuto para que Black Song hiciese su presentación. El lugar estaba realmente lleno, disfrutando la música de las bandas que aparecían para mostrar su talento. Entre el público, estaban Aoko, Akako y Saguru sentados en una mesa circular. La mesa era pequeña y tenía tres vasos llenos, eran bebidas sin alcohol.
-¿Dónde esta Kaito? – Aoko movía su cabeza por todos lados. – Se va a presentar su hermana y este idiota aún no aparece.
-Kuroba debe estar encargándose de unas cosas importantes. – Apostó Akako con una sonrisa mientras tomaba de su bebida. Sus ojos mostraban misterio como si ocultase un secreto enorme y divertido.
-¿Más importante que su hermana, Akako? – Vio al detective, quien tenía sus oídos tapados con unos negros audífonos. – ¿Qué escuchas Saguru?
-Las noticias. – En sus labios poseía una sonrisa sarcástica. – Al parecer, Kaito Kid y Kaito Kuroi ya han robado el Antifaz Azul hace ya 20 minutos.
-¿Qué nunca van a perder? – Aoko infló sus cachetes molesta, ¿Qué tan difícil era atrapar a un idiota mago de cuarta? Si ella no tenía dificultad en darle su merecido a Kaito… ¡Hombres! Sólo palabras y nada de acción.
-Ahí viene Kuroba. – Anunció la hechicera con una sonrisa al ver como Kaito se acercaba corriendo.
-Lamento la tardanza. – El mago usaba unos pantalones de tela y de color café oscuro, una camisa blanca que llevaba abierta, mostrándola una pollera negra y unas zapatillas blancas. – Mi madre necesitaba que le hiciera un favor. – Sus ojos le muestran que Saguru estaba presente. – ¿Qué haces aquí? Nadie te ha invitado.
-Se que te desagrada los detectives, pero debes aguantar… es parte de tu profesión.
-¿Su profesión? – Pregunto Aoko extrañada.
-Su profesión como mago. – Dijeron el ingles y la bruja a la vez con una sonrisa mientras el mago no hacía más que maldecirlos.
En Backstage, los miembros de Black Song estaban preocupados, sólo faltaban unos segundos y Kuroi no se aparecía. Ukio no paraba de girar en círculos mientras se mordía las uñas y los demás simplemente estaban de brazos cruzados e impacientes.
-¡Ah! – Exclama la diseñadora. – ¡¿Dónde diablos se metió?
-Ya aparecerá. – Le aseguro Eriol con sus ojos cerrados.
-Es verdad. – Wamaro tomo su bajo.
-Vamos a hacer el ridículo. – Se quejo Kaede pateando el suelo.
-¿Por qué? ¿Acaso no has practicamos como es debido?
Kuroi se hizo presente con una sonrisa llena de seguridad y como si nada hubiese pasado y con el traje que Ukio le diseño: un corsé rosa de doble tiras y que enseñaba el ombligo, unas medias de color gris en que una cubría toda su pierna derecha, pero la izquierda sólo le cubría hasta la rodilla, zapatos de color morados con un poco de tacón, además de una manga suelta roja en el brazo derecho y un guante marrón en la mano izquierda pegado a una muñequera, dos argollas blancas decoraban sus orejas y una gargantilla decora su cuello y también un collar fino de plata que terminaba a nivel de sus pechos con una cruz y para finalizar, la falda de la chica tenia un corte diagonal, que con asimetría adornaba sus largas piernas, el color de la falda ofrecía una tonalidad generosa entre el negro y el gris, que con su ondulada dinámica, se mecía con el viento y el detalle de su cinturón bajo su desnudo abdomen, era una explicita invitación a querer mirar.
-Idiota. – Kyu le golpea en la cabeza con uno de sus palillos de su batería.
-¿Dónde te metiste? – Acuso Mikami realmente enojada con su amiga.
-Yo tenía unos problemas familiares. No les dije nada porque pensé que sería rápido, pero hubo unas complicaciones.
-Ya basta. – Eriol rodeó los hombros de su amiga para darle apoyo ante los otros. – Lo importante es que ya estamos todos y a tiempo.
-¡Es su turno! – Grito uno de los encargados de escenario.
-Es hora de rockear. – Ordeno Kuroi con una mirada de póquer.
El público aplaude cuando Black Song se apareció en el escenario, acercándose a sus respectivos lugares, algunos chicos lanzaban silbidos por la vestimenta de de Kuroi y sus amigas, por eso Ukio sonreía satisfecha detrás de escenario por cumplir su objetivo. La maga Kuroba notó entre la multitud a su hermano acompañado por su cuñada, la hechicera y al detective…
Momento.
Enarca una ceja… ¿Qué diablos hacía aquí? Si le había dicho que no se presentará. Su molestia crece al ver como la sonrisa de Saguru aumentaba, de seguro era parte de su plan. Dio gracias de que las luces le ayudaban a ocultar el leve sonrojo que se apareció en sus mejillas por verlo.
-Por eso no quería que él viniera. – Se explico a si misma en un susurro del por qué se sonrojada… maldito detective. Toma el micrófono con una sonrisa. – ¡Buenas noches! Nosotros nos hacemos llamar Black Song. Esta noche tocaremos una canción nueva, se llama Rule.
El público volvía a aplaudir mientras Kuroi daba la señal y la música comienza. Era una mezcla de Pop y Rock, siendo el último el dominante.
No necesito las reglas impuestas por nadie
No las acepto porque nosotros somos las reglas
La audiencia aplaudía, gritaba o bailaban al ritmo de la canción, aceptando gustosos el estilo de la banda.
¿Dónde demonios encontramos esperanza en esta época?
¿Podemos creer en aquello que no vemos ni tocamos?
Asiento con la cabeza y cierro lentamente mis ojos
Ahora siento realmente que estamos conectados
La voz de Kuroi atrapaba al público, ella jugaba con las cuerdas vocales y con su cuerpo, haciendo de vez en cuando movimientos un poco sensuales, peor sin perder la fuerza en sus palabras o en los ojos.
No necesito las reglas impuestas por nadie
No las acepto porque nosotros somos las reglas
Aoko estaba maravillada, dando unos aplausos y gritando de vez en cuando "Eres la mejor Kuroi-chan". Kaito sólo estaba algo malhumorado y preguntándose del por qué su hermana tenía que salir así al escenario. Akako movía su cuerpo sin la necesidad de pararse, especialmente sus brazos y caderas, demostrando lo mucho que le gustaba.
Este mundo, aunque está lleno de nubes, no está tan mal
Aunque haya niebla, aún puedo confiar en la gente
Tomo aire y grito con orgullo
Porque aquel día me enseñaste que todo ocurre por algo, y no por casualidad.
Kuroi se acercó al guitarrista Eriol y lo abrazo por los hombros, atreviéndose a acercarse demasiado sin ningún tipo de pudor, su frente chocaba con la mejilla del muchacho y le acariciaba los cabellos mientras cantaba a través del micrófono, sin perder la concentración.
No quiero que me impongan las mismas estúpidas reglas
Así que empecemos a romperlas juntos.
Se separa de golpe para luego apoyarse en su espalda. Eriol estaba como si nada, sólo reflejaba una pequeña sonrisa mientras su compañera se deslizaba por su espalda hasta que sus rodillas tocaron el suelo.
Desde el momento en que mi fuerza se convirtió en ternura
Y mi ternura se convirtió en fuerza
Sé que no tengo nada que temer, ahora lo sé.
Se podía oír también las voces de las coristas Kaede y Mikami, sin dejar su labor de tocar la guitarra (Kaede) o el piano (Mikami). Kuroi se ponía nuevamente de pie y camina nuevamente hacía el centro para dejar el micrófono en el mástil.
No necesito las reglas impuestas por nadie
No las acepto porque nosotros somos las reglas.
-¡Vamos! ¡Una vez más! – Le grito con emoción a los guitarristas para que hicieran otro solo de guitarra.
Kuroi dio un salto cuando el solo acabo mientras la gente le seguía revolucionando las hormonas por la emoción y volvió a tomar el micrófono con sus manos, sin sacarlo del mástil.
No quiero que me impongan las mismas estúpidas reglas
Así que empecemos a romperlas juntos.
La música termino de golpe.
El público comienza a celebrar a lo grande mientras los aplausos invadían el lugar, siendo más fuertes que antes y sin cansancio. Black Song se agrupo al frente del escenario y se inclinaron para agradecer a su audiencia.
