- Titulo:Cette Vie
- Autor: WritersCompulsive (Miku_Cullen)
- Disclaimer:Twilight y todas sus referencias no nos pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Notas:
* Hola a nuestras lectoras. Como podrán ver esta historia no es parecida a ninguna que hayamos subido antes y es que no hemos hecho nada en conjunto. Esta idea es mía (Miku_Cullen) y surgió día completamente de la nada. Espero que les llegue a gustar y que me hagan saber qué es lo que les parece para seguir subiéndola o simplemente dejarla en mi computadora para mi entretención.
- Algo que deben saber:
1.- Los reviews se responderán a través de PM
2.- No gano dinero haciendo esto, sólo lo hago por diversión
ENJOY!
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Esme POV
Ya llevábamos una semana y nadie sabía nada de Edward.
Mi hijo ya había regresado a sus clases en su último año de secundaria, mi hija seguía con sus clases en la facultad de periodismo y fotografía de la universidad y Carlisle y yo habíamos vuelto al trabajo, pero hoy había decidido quedarme en la casa para terminar de arreglar unos papeles para el centro.
Estábamos haciendo unas remodelaciones y necesitábamos comprar unos materiales otras cosas necesarias. También estábamos cambiando las camas, la ropa de estas y modificando un poco los baños y casino. El comedor también estaba siendo restaurado.
— No, Marina, ya dije que eso lo veríamos más adelante. Por el momento no les podemos dar más dinero hasta que terminen con las restauraciones. Si su jefe tiene problemas con eso que le diga que hable directamente conmigo y que no mande a sus trabajadores a afrontar sus conflictos— le dije a mi ayudante por teléfono— Está bien, gracias
— ¿Problemas? — preguntó la grave voz de mi esposo entrando en el lugar y provocando que me sobresaltara un poco
— No es nada grave. Es solo que el remodelador quiere que le pague el resto, pero no puedo hacerlo si aún no terminan— le conté
— Toda la razón, mi amor— dijo dándome un cálido beso en los labios
Justo en ese momento sonó el timbre de la casa y mire con el ceño fruncido a Carlisle, era muy temprano para que vinieran los chicos y no esperábamos a nadie.
—Iré a ver de quien se trata— dijo mi marido levantándose.
— Te acompaño — le dije con una sonrisa y ambos nos levantamos y bajamos las escaleras y abrimos la puerta principal de la casa.
Los dos nos quedamos sorprendidos al encontrarnos a Edward frente nuestro. Tenía un ojo amoratado y el labio partido.
— Edward — susurré acercándome a él para ver que le había pasado — ¿Qué paso? — le pregunte seria, pero el no dijo nada.
— Entra, te revisaré— le dijo mi marido y le acompañe hasta la sala mientras mi marido iba a buscar su maletín.
— ¿Qué pasó? — le pregunté de nuevo.
— Me golpearon… — dijo encogiéndose de hombros.
— Aparte de los golpes ¿Estas bien? — susurré mirándole a los ojos.
— Estoy cansado… — contestó.
— Te fuiste antes de que vinieran a buscarte del centro— le regañé.
Mi marido comenzó a entrar por la puerta y le paó agua oxigenada a Edward para desinfectar la herida, además de algún antiséptico.
— ¿Tienes algo más aparte de estos golpes? — le preguntó Carlisle y Edward negó con un suspiro— Bueno, no creo que haya más problemas con respecto a eso— dijo Carlisle sentándose en un sillón cerca de nosotros— ¿Qué fue lo que te pasó?
— Estaba durmiendo en un callejón cuando llegaron unos tipos ebrios y comenzaron a golpearme porque no les di dinero ¿Cómo les iba a dar si no tenía nada? — reclamó él. Se veía que estaba asustado por lo que había vivido y temblaba de miedo.
— Tranquilo, no pasa nada— le dije acariciándole las manos para que se calmara. Sus manos estaban heladas, demasiado frías— Iré a prepararte algo caliente. Estas helado.
— No se preocupe, yo ya me voy— dijo él colocándose de pie
— ¿Edward, por qué no reconsideras la propuesta que te hicimos con mi esposa? Está más que claro que no estas a salvo en las calles, que este lugar no es para ti— le dijo mi esposo
— Ya les dije que no quiero molestar, no quiero incomodar a su hija— respondió él
— Puede ser que Rosalie se moleste al principio, pero créenos que después se acostumbrará— dijo Carlisle
— Edward, no es bueno que estés en la calle. No lo estamos haciendo por caridad ni nada por el estilo, no queremos que sientas que te aprovechas de nuestra buena voluntad. Nosotros solo queremos ayudarte como nos gustaría que lo hicieran si es que fuera uno de nuestros hijos el que viviera todo lo que tú pasas— le dije
— No lo sé…— dijo pensativo
— Mira, hagamos algo ¿Por qué no te quedas por unos días y lo intentas y si no te gusta quedas en libertad para hacer lo que quieras? — le propuso Carlisle, el chico lo pensó y después asintió
Edward POV
Llevaba unos días en casa de los Cullen y realmente era buena gente, casi todos. Con Rosalie no conseguía entenderme del todo lo que hacía mi estancia en la casa algo incomoda.
Esme me había llevado con ella al centro comercial para comprarme ropa y después pasamos por la peluquería para cortarme el pelo. Cuando me mire al espejo, realmente no parecía yo, estaba totalmente cambiado.
Jasper era el mejor de la casa, me había enseñado a jugar a los videojuegos que el tenia y me había mostrado toda la música que tenía, sin duda la que más me había gustado era la clásica. Cuando le dije me enseño un gran piano que había en una de las habitaciones. Me contó que era de sus abuelos y que, al morir, se lo dieron a su madre. Nadie en su casa sabía tocarlo, pero no habían querido deshacerse de él. Cuando lo vi me senté en la banqueta frente a él y me sentí único, no recordaba jamás haber experimentado la sensación que sentí en ese momento, apenas toque dos teclas del piano que estaba sin afinar pero su sonido aun así me enamoro.
Carlisle, también me estaba ayudando mucho. Un día por la mañana lo vi con un periódico en sus manos. Yo eso solía utilizarlo para taparme y no pasar frio, pero él lo estaba leyendo, algo que yo no recordaba como se hacía y él me dijo que lo solucionaríamos.
Hoy iba a conocer a los amigos de los Cullen y debo admitir que estaba nervioso pues no sabía que podía pensar la gente de mí. Jasper me aseguro que debía calmarme que no pasaba nada, me ayudo a prepararme y cuando bajamos las escaleras en la sala había mucha gente que no conocía y otro a los que podía recordar.
En la sala se encontraba el hombre que recordaba haber visto la primera vez que acabe en el hospital, creo que Charlie, y también la enfermera que me había atendido, Reneé; pero no conocía a nadie más.
Pronto Esme se encargó de presentármelos. Me presento a Emmett, era un chico grandote pero tenía una expresión divertida y me saludo sin ningún problema. Al parecer era el hijo de Charlie y Reneé. Su hermana se llamaba Bella, era una chica preciosa, no recordaba haber conocido jamás alguien tan sumamente perfecto. Luego estaban Eleazar y Carmen que eran pareja y los padres de Alice. Carmen me dijo que Esme le había comentado mi problema con la lectura y prometió ayudarme en ello ya que era profesora.
Salimos al jardín y nos sentamos en la mesa que había preparada para comer, me senté en el lugar que habitualmente ocupaba junto a Jasper y comenzamos a comer.
Después de la comida con los Cullen y sus amigos decidí que lo mejor era que me fuera a mi cuarto, no quería que ellos se sintieran incómodos con mi presencia o que actuaran diferente solo porque estaba yo.
Me levanté del lugar donde estaba sentado y comencé a caminar hacia el interior de la casa, como si nada, solo concentrándome en la puerta de entrada que estaba frente a mí.
— Edward, ven— escuché que me llamaba Jasper y, al mirarlo, noté que estaba con su hermana y con sus amigos, lo chicos que me habían presentado cuando llegaron.
Comencé a caminar hacia ellos y, cuando llegué, le pregunté qué era lo que pasaba. Ellos me invitaron a sentarme a su lado y, a pesar que no estaba muy seguro en un principio, me senté junto a ellos.
— Hey, tranquilo, que no comemos— dijo el chico grandote sonriéndome— Sólo queremos conversar, conocerte más
— Yo no quiero saber nada de ti— dijo Rosalie dispuesta a irse a otro lugar, pero su hermano la cogió de la mano y ella se volvió a sentar, bufando de paso
— ¿Tu nombre de verdad es Edward? — preguntó la chica de cabello castaño y hermosos ojos del mismo tono
— No… No lo sé. Es el único nombre que recuerdo y supongo que sí es ese, no tengo otro nombre en mi mente que ese y, obvio, la gente que he conocido— le contesté
— Pero… ¿De verdad no recuerdas nada de tu pasado? — preguntó Alice, o creo que así se llamaba. Solo pude negar
— Vamos… ¿Ni siquiera un poco? — inquirió el chico alto, Emmett. Solo volví a negar.
— Los únicos recuerdos que tengo son después de haberme despertado en el callejón hace unos años— le respondí
— ¿Despertaste en un callejón? ¿Y tu familia? — sólo pude responderle con algunos gestos a Alice
— No sé nada de ellos. No sé si viven, si murieron o si alguna vez tuve una, de verdad no lo sé. Solo sé que me desperté esa noche en el callejón en New York, con solo mis pantalones puestos, sin documentos, nada de dinero y mal herido— les conté
— ¿Y qué hiciste después? — preguntó Bella
— Comencé a caminar sin un rumbo fijo, dejándome llevar por mis pies— le contesté— Caminé y caminé hasta que llegué a un centro parecido al de su madre…— les dije después mirando a Jasper y a Rosalie— Ahí me curaron y me dieron ropa y comida, pero sentía que no pertenecía allí, que tenía que irme de ese lugar y seguir buscando de donde venía… Para ese momento yo ya no tenía recuerdos.
— Que triste— dijo Alice— ¿Y qué ha pasado durante todo este tiempo?
— Pues… Vagar— le respondí— Comencé a caminar por la calles, a dormir en callejones y comer lo poco que a veces encontraba
— Pero… ¿No intentaste hacer algo más? ¿Buscar de dónde venías? — preguntó Emmett
— Lo intenté, pero ¿Cómo ayudas a alguien que no recuerda nadie? ¿Cómo le ayudas a alguien que no hace más que estorbar en la sociedad? — le pregunté— Para las demás personas somos gente que no tiene que ser ayudada, que estamos en esa situación porque así lo queremos— dije mirando mis manos
— No todos piensan así— dijo Bella— En tu caso no es porque quieras estar en la calle, es porque no tienes nada más
— Lamentablemente, no todos piensan así— le dije encogiéndome de hombros
— ¿Y cómo viviste todos estos años? — preguntó Jasper
— Al principio estaba solo, vagando y sin comer, pero después de un tiempo encontré o más bien me encontró un señor de mayor edad… Joseph Mellark. Él era un famoso arquitecto… O lo fue. Tenía mucho dinero y una vida que cualquiera desearía, pero enfermó de párkinson a una edad muy temprana y esto le impidió seguir con su trabajo, su pasión. Con el pasar de los años su esposa, Kristen, falleció de cáncer de mamas y eso lo destruyó, pero lo que terminó con su cordura fue el desaire que le hicieron sus hijos. Ellos se olvidaron de él y lo dejaron caer en desgracia, quedando vagando por las calles al perder todo por lo que tanto trabajó— comencé a relatarles— Él fue quien me acogió y se encargó de que no me ocurriera nada en las calles. El me enseñó lo que había aprendido y me cuidó.
— ¿Y qué pasó con él? ¿Dónde está? — preguntó Bella
— No lo sé— le respondí— Él se fue un día a buscar algo para que comiéramos y no regresó. Comencé a buscarlo temiendo que le hubiese pasado algo y un señor que siempre nos veía por el lugar me dijo que se había ido con un joven de unos 30 años. Al parecer era uno de sus hijos y que él había estado buscándolo, pero no supe más de él. Después de eso comencé mi viaje solo nuevamente.
— ¿Pasaste mucha hambre en las calles? — preguntó Emmett
— A veces si, a veces no— le contesté— Depende del día. Habían personas que a veces te daban un poco de comida cuando se compadecían de ti, pero eran los menos. El resto de las veces me quedaba cerca de los restaurantes para poder comer un poco de las sobras que tiraban a la basura.
Los chicos se estremecieron al oír eso y no pudieron evitar mirar la mesa repleta de platos sucios que habíamos utilizado para la comida. Luego volvieron a centrar su mirada en mí, apenados por todo lo que habían escuchado e mi relato.
Por mi parte solo pude sonreírles y me disculpé para irme al cuarto que me había designado sintiendo que el dolor de cabeza de la mañana volvía a aparecer. Caminé lentamente hacia la puerta de entrada, pero antes de llegar a tocar el pomo de esta una puntada atravesó mi cabeza de extremo a extremo, haciendo que callera de rodillas frente a la puerta.
— ¡Edward! — me llamaron, pero después dejé de escucharlos
— Edward, Edward— me llamaba una pequeña niña a lo lejos
— Ven a acá, pequeñuela— le dije cogiéndola en mis brazos— ¿Qué es lo que sucede?
— Mamá me quere bañar, pero no quero— refunfuñó ella, sentada sobre mis piernas
— Pero debes bañarte, pequeña loquilla— traté de convencerla haciéndole cosquillas y dándole besitos en la mejilla y su cabello
— Pero no quero— volvió a quejarse con un puchero en sus labios
— Ven acá, Belle, tu hermano no te salvará esta vez— dijo una mujer de cabello castaño apareciendo en el lugar— Vamos a bañarnos, pequeña chanchita
— ¡No! — gritó ella soltándose de mi agarre y comenzando a correr por la gran sala en donde estábamos— ¡Papito! — corrió a través del umbral
La dama y yo nos reíamos fuertemente de la pequeña de unos pocos años de edad que había salido corriendo del lugar. Luego ella se acercó a mí y me besó en la frente.
— Te quiero, mi príncipe— dijo para luego salir del lugar.
Continuará…
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N/A: Los agradecimientos van a las autoras Sandryttaa y Jnnfrmrz por sus consejos y ayudarme en esta locura que les acabo de dejar y a candy1928 por sus reviews.
Para los que les interese saber, ahora voy a actualizar la historia los fines de semana ya que regresé a la universidad y esta me ocupa por completo mi tiempo en la semana. Espero que me entiendan y sean pacientes, en ningún caso dejaré la historia de lado.
Un beso, para todo los que leen y doblemente para los que dejan reviews haciéndome saber su opinión… Hasta la próxima
