Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Kishimoto-sensei.
¡Konnichiwa lectores! Les dejo el capítulo rápidamente.
Capítulo 6
En un bosque alejado de la Aldea, un misterioso chico tomaba algunos sorbos de agua. Iba cubierto con una capucha obscura, por lo cual, no se le veía el rostro.
- Sasuke... -fue todo lo que balbuceó antes de guardar sus cosas y continuar el largo trayecto que aún le faltaba.
El calor era sofocante, así que antes de seguir, se aseguró de que nadie lo hubiera visto. A continuación, procedió a quitarse la capucha.
Se podía vislumbrar a un joven muy atractivo, tenía un par de ojos oscuros y el cabello del mismo color, que colgaba de las mejillas para enmarcar el rostro. Usaba una larga cola de caballo en la parte posterior de su pelo. Tenía la piel un poco oscura y unas grandes ojeras bajo los ojos, pero esto no le restaba el atractivo.
...
Sasuke desayunaba en su casa, pero aún no podía dejar de pensar en lo acontecido el día anterior, era increíble que Izanami haya aparecido en su vida nuevamente, pero lo que más lo consternaba era la reacción que tuvo Sakura al verlos. ¿Acaso Sakura había llorado por verlo con otra chica? No había forma, ella no lo amaba, tal parecía que lo había olvidado, ¿o no? Como en la noche anterior, volvió a recordar lo sucedido.
...
Sasuke iba conversando con Izanami. De cierto modo, lograba abrirse un poco más con ella.
- Entonces, ¿tan sólo volviste por mí?
- Porsupuesto, eres como un hermanito para mí, aunque ahora hayas cambiado demasiado.
- Hmp, tú también has cambiado, estás más estoica y sin tu típica actitud salvaje.
En el pasado, Izanami era una chica muy poco femenina, intimidaba a quien se cruzara en su camino y tenía un aura aterradora, capaz de asustar al mismísimo Hokage. Al conocer a Itachi, todo eso había cambiado, aunque seguía siendo muy impulsiva.
- Sí, quizá he madurado un poco. -afirmó esbozando una pequeña sonrisa.
- Pensé que estarías aquí por Itachi.
- ¿Cómo crees? -interrogó ella cambiando su semblante bruscamente, en sus ojos se notaba algo de tristeza.
- Nosé, quizá hayas pensado que lo traje conmigo. -respondió el levantando los hombros.
De inmediato, el azabache notó como ella había esbozado una falsa sonrisa.
- Debes saber que yo lo maté. -aseveró él.
Luego de eso, el ambiente se tornó muy tenso.
- Si lo sé... -asintió levemente la chica. - Pero yo sé que él no ha hecho nada malo. -replicó ella mirándolo a los ojos completamente seria.
- Hmp, en eso tienes razón...
- Sasuke, no quiero que hablemos de esto ahora, ¿sí? Si vamos a recordarlo, que sea por los buenos tiempos. -afirmó ella sonriendo nuevamente.
- Hmp, haz lo que quieras.
Izanami lo miraba con cierta preocupación, ¿cuándo Sasuke había cambiado tanto?, ¿qué pasó con el niño alegre de antes? Era evidente que ya no volvería a ser como cuando era pequeño. Nunca volvería a ser el mismo y era entendible.
- ¿Sabes Sasuke? Aún recuerdo los golpecitos que Itachi te daba en la frente. -dijo ella con una sonrisa nostálgica.
- Hmp, no hables, también te los daba a ti.
- Ni me lo recuerdes, me daban ganas de matarlo cuando me hacía eso. -expresó esto último entornando los ojos.
- De eso no hay duda, -prosiguió el chico en tono de broma- lo perseguías por toda la aldea.
- ¡N-no lo perseguía por toda la aldea! -exclamó ella avergonzada. Fue entonces cuando se dio cuenta de que a unos metros, Sakura los estaba observando. A los pocos segundos, ella salió corriendo de ahí. La tristeza era evidente en su rostro, incluso podía jurar que vio una pequeña lágrima caer en su mejilla.
Sin saber por qué, sintió un vuelco en el estómago al verla así, era como si un enorme shuuriken lo hubiese atravesado, aunque quizá eso hubiera sido menos doloroso.
Se quedó estático unos segundos, observando a Sakura hasta que ésta se haya perdido entre la multitud.
- ¿Sasuke?, ¿Estás bien? -habló Izanami, sacándolo de su parálisis temporal.
- Estoy bien. -respondió él, recuperando su postura habitual.
- Pareciera que hubieses visto un fantasma. -expresó la chica algo consternada.
- Hmp... Tal vez. -se limitó a responder él.
...
De mala gana, el azabache se terminó su desayuno. En realidad, no tenía una pizca de hambre, dado que lo acontecido el día anterior se repetía en su cabeza una y otra vez, incluso había notado que Sakura estaba muy pálida. La preocupación también se hacía presente, aunque él jamás lo admitiría... ¿Qué era lo que le sucedía? Si bien era normal que se preocupara por la salud de Sakura, es decir, ella era parte del equipo siete y quiera o no, se preocupaba por ellos, pero esto iba más allá que sólo eso, es decir, se había sentido quebrado al verla llorar y eso ya no era normal, pero en verdad había sucedido.
Sin saber por qué, recordó cuando estaba internado y Sakura lo atendía, él pudo notar la preocupación en el rostro de la chica. Recordó los primeros días de su regreso en Konoha, Sakura y Naruto lo visitaban todo el tiempo, aunque este último era casi el único que le dirigía la palabra. Sakura más bien se limitaba a asentir o sonreír, había cambiado mucho. De pronto la chica invadía sus pensamientos, ¿cómo era posible? Recordó la cercanía que tuvieron en el hospital, cuando ella se había acercado para auscultarlo, ¿acaso aquello le había gustado?. Pero nuevamente aparecía la imagen de Sakura llorando el día anterior, y con ella parecía que su interior se desmoronaba otra vez. ¿Acaso era posible que él...
- Tsk, debo dejar de pensar estupideces. -bufó el chico.
...
Izanami se encontraba limpiando y ordenando el pequeño cuarto en el que vivía, el espacio era bastante reducido y aún así, muy costoso, sin embargo, se sentía muy feliz de haber encontrado a Sasuke... pero inevitablemente, otro chico apareció en sus pensamientos.
- Itachi... -musitó la chica nostálgicamente.
Él era su mejor amigo, su compañero en casi todo, aunque hayan tenido una amistad muy especial y no en el buen sentido de la palabra. Aún recordaba aquel día en el que lo había conocido.
...
Izanami tenía unos doce años aproximadamente, asistía regularmente en la Academia. No obstante, era una niña muy solitaria, nadie se le acercaba por la actitud tímida y un tanto fría que aparentaba.
Como era habitual, se encontraba recostada en un árbol leyendo un libro. En ese momento, un niño pateó el libro de sus manos, haciendo que este vuele varios metros. El niño se reía y burlaba de ella, mientras la aludida lo observaba con rabia. Rápidamente se levantó y le propino un buen golpe al chico haciendo que este cayera al suelo, estaba harta, llevaban varios días molestándola y no lo permitiría más, su estado emocional tampoco era el mejor. Tomó su libro dispuesta a irse de ahí, pero no pudo. Vislumbro un grupo de adultos acercándose hacia ella, al parecer, eran padres de los otros niños.
- ¡Te enseñaremos una lección mocosa! -sentenció un hombre que se había puesto frente a ella.
- ¡Para que aprendas que no debes meterte con nuestros niños! -atinó a decir una mujer.
- Ustedes no entienden, yo no... -pero fue interrumpida bruscamente al recibir una fuerte bofetada, le dolía casi como si le hubiesen dado un puño. Miro a su alrededor pero en ese momento no había nadie que pudiera ayudarla. El mismo hombre le propino una fuerte patada en el rostro, haciéndola caer al suelo. El hombre se acercó y apoyo su pie sobre la cabeza de la niña mientras ella gritaba del dolor, ya no sabía que hacer, simplemente cerro los ojos esperando lo peor. Pero fue entonces cuando sintió que el hombre era derribado, levantó la vista y ahí estaba él, ¿quién era aquel chico? Incluso se había puesto frente a ella.
- ¡Es Itachi Uchiha! -exclamó una mujer.
- ¿Qué es lo que están haciendo? -preguntó el joven Uchiha.
- V-verás... -respondió dudoso el hombre que había sido derribado- Estamos enseñándole una lección para que no se meta con nuestros niños. -añadió decidido.
- Uchiha-san, no deberías hacer esto, tú eres maravilloso, no tienes porque proteger a semejante escoria como ella. -declaró la mujer apuntando a la niña.
- Váyanse. -dijo el chico con una mirada muy seria- Ella no tiene la culpa de que sus hijos malcriados la molesten, y más vale que esto no vuelva a repetirse.
- P-pero Uchiha-san...
- Si quieren seguir golpeándola tendrán que pelear conmigo primero. -expresó mirándolos de forma desafiante.
- ¡L-lo sentimos mucho! -dijeron al unísono y haciendo una profunda reverencia.
- No es conmigo con quien deben disculparse. -expresó apartándose.
- ¡Lo sentimos niña! ¡No volvera a repetirse! -exclamaron al unísono para luego salir corriendo de ahí.
- ¿Estás bien? -preguntó el chico sonriéndole y tendiéndole la mano.
- S-si. -respondió ella tomando la mano de este y levantándose.
- Déjame verte. -dijo él tomando su rostro en ambas manos para examinar los golpes.
Ella se puso muy nerviosa mientras sus piernas empezaban a temblarle. Ningún niño nunca la había tratado así. Él tenía un tacto increíble y movía sus manos muy delicadamente.
- En mi clan tenemos una loción que es muy efectiva para estos casos, ¿me acompañas?
- Y-yo... Está bien.
- ¿Eres Arakawa-san verdad? ¿Izanami Arakawa?
- S-sí.
- Lamento lo de tu madre.
- ¿Eh... -abrió los ojos como platos totalmente sorprendida, ¿cómo es que él sabía lo de su madre?
- Me enteré de su fallecimiento hace unos días... -expresó mientras posaba una mano sobre el hombro de la chica.- Lo lamento.
Ella nuevamente sintió todo su mundo desmoronarse, era cierto, apenas habían pasado dos semanas desde la muerte de su madre y eso la ponía muy sensible.
- Mi madre... -dijo con la voz quebrada mientras que las lágrimas brotaban de sus ojos. Se apresuró a taparse el rostro con ambas manos, era vergonzoso que un desconocido la viera así.
Itachi estaba consternado ante la situación, observaba a la chica preocupado. Él ya la había visto días atrás e incluso había notado como se alejaba de la gente, luego de enterarse de que su madre murió, lo comprendió, el dolor de haber perdido a su madre provocaban que ella quiera alejarse de la gente, y que la molesten constantemente no ayudaba.
Finalmente, él no tuvo más opción, la tomó delicadamente infundiéndola en un abrazo. Ella seguía cubriéndose el rostro, aunque ahora se apoyaba sobre el hombro del chico; permanecieron así durante varios minutos.
Luego de eso, él tomó las pequeñas manos de ella con delicadeza y las apartó de su rostro. Con sumo cuidado, empezó a secar las lágrimas de la chica con sus dedos.
Ella se sentía muy avergonzada, ¿por qué aquel chico era tan bueno con ella? Es decir, ni siquiera lo conocía, bueno, él la conocía a ella, pero ella no a él, apenas si se había enterado su nombre ese día. Pero si algo podía rescatar es que al lado de él se sentía mucho mejor, únicamente su sonrisa le transmitía una incomparable calidez.
- ¿Nos vamos entonces? -preguntó el chico sonriéndole y tomándola de la mano.
- S-sí...-asintió con una sonrisa y un notable sonrojo en las mejillas.
Ambos se encaminaron en la casa del chico, dentro de la Villa de los Uchiha, por supuesto. Al entrar ahí se sintió algo incómoda por las miradas intimidantes que le dirigían los Uchiha. Pero al recordar y sentir la firme mano de Itachi agarrando la suya, toda esa inseguridad se esfumaba. Finalmente ambos se detuvieron.
- Aquí es mi casa, puedes pasar. -dijo él abriendo el paso para que ella entre primero.
- Con permiso. -expresó tímidamente quitándose las sandalias. Seguida de ella entró Itachi imitándola.
- Ya llegué. -declaró el chico.
- Itachi, finalmente llegas. -expresó una mujer azabache.- ¿Y quién es ella? Tú no sueles traer chicas a la casa. -declaró ella algo sorprendida.
- Se llama Izanami Arakawa, los padres de los otros niños estaban hostigándola y tiene algunos golpes. Quisiera darle nuestra infusión especial y de paso aplicarle nuestra loción para los hematomas y algunas escoriaciones.
- Claro, tendré la infusión lista enseguida, es un gusto conocerte Izanami-chan, yo soy Mikoto Uchiha, madre de este chico. -dijo ella con orgullo y una sonrisa en el rostro, señalando a Itachi.
- Un gusto conocerla. -expresó la niña haciendo una reverencia.
- ¡Fugaku ven aquí¡ ¡Itachi ha traído a una chica! -exclamó Mikoto algo emocionada.
Un hombre de cabello castaño ingresó desde el otro lado de la sala.
- Papá, ella es Izanami Arakawa. -dijo el chico señalándola.
- Un gusto conocerlo. -expresó la niña nuevamente haciendo una reverencia.
- Hmp... -fue lo que se limitó a responder el hombre.
Terminadas las presentaciones, Itachi se dispuso a retirarse de allí junto con su madre. No sin antes ofrecerle una silla a Izanami y pedirle que lo esperara un rato.
Mientras ella esperaba, veía como un pequeño niño se asomaba a observarla desde el otro lado de la habitación. Pasaron algunos minutos hasta que el chico regresó. Traía consigo un pequeño frasco con la loción, se sentó frente a ella y empezó a esparcírsela sobre su rostro delicadamente.
- N-no tienes que molestarte... -expresó ella avergonzada y desviando la mirada, a decir verdad, sus rostros estaban muy cerca y eso la hacía sentir muy nerviosa.
- Créeme, no es molestia. -respondió él con seguridad.
Itachi se percató de que su pequeño hermano contemplaba la escena. Estaba "escondido" detrás de la puerta del baño.
- Sasuke, ¿por qué no vienes a saludar eh? -incitó el moreno al pequeño, pero sin desconcentrarse de lo que estaba haciendo.
El niño se acercó tímidamente, aún sin saber que hacer. Itachi terminó de aplicar la loción en el ahora hinchado rostro de la chica, se paró y tomó la mano de su hermanito.
- Sasuke, ella es Izanami, saluda.
- Un gusto conocerte Izanami-nee.
- El gusto es mío. -afirmó ella sonriendo pero con una mueca de dolor, sentía el rostro muy hinchado.
- ¿Aún te duele? -inquirió preocupado el Uchiha mayor.
- Estaré bien.
Al cabo de unos minutos, apareció Mikoto trayendo consigo la infusión y obligando a Izanami a bebérselo de un tirón para que no sienta el sabor desagradable que lo caracterizaba. Y es que a pesar de eso, era excelente para el dolor.
- Espero que luego de esto te sientas mejor. -expresó Itachi esbozando una sonrisa.
- Estoy segura de que así será, muchas gracias. -agradeció haciendo una reverencia. Aunque aún se sentía algo avergonzada, no quería ser una molestia para ellos. Fue entonces cuando sintió que el chico le dió un leve golpecito en la frente con los dedos.
- No hace falta que seas tan formal.-dijo él esbozando una sonrisa y sujetando la mano de Sasuke por el lado derecho.
- ¿Eh? Sí, lo siento...
- No hace falta que te disculpes.
- Sí, lo sie... -pero se vió interrumpida al ver la mirada desaprobatoria del moreno.- Digo, no lo siento.
Ante esto, Itachi empezó a reír y ella también, el pequeño Sasuke observaba la escena aún sin comprender nada. Ese día, habían pasado la tarde conversando y riendo, haciendo que Izanami olvidara el incidente que la trajo hasta ahí.
...
Nostalgia era lo único que sentía al recordar eso, Itachi siempre era muy bueno con ella, a pesar de que ella era sólo una niña marginal, a pesar de que la gente la consideraba como una escoria a quien nadie debería acercarse, Itachi nunca fue indiferente o frío con ella. Él siempre estaba ahí cuando ella lo necesitaba y llegó a conocerla demasiado bien, ¿Por qué ahora tenía que estar muerto?, ¿Por qué no pudo seguir acompañándola? Y antes de que se dé cuenta, las lágrimas ya rodaban en sus mejillas. Recordarlo era lindo pero también doloroso, ya que sabía que nunca más podría volver a verlo. Nunca más podría estar con él.
Bueno, ¡les dejo el capítulo en apuro! Creo que es el más largo que hice pero tengo que ir a estudiar D: agradezco que lean mi fic y pido porfavor que me dejen reviews, son lo que más me motiva. Espero que les haya gustado este capítulo que lo dediqué exclusivamente a la historia de Itachi e Izanami (y aún hay más que descubrir de ellos) y también un poquito a los sentimientos de Sasuke. Y es obvio que ya saben quién es el chico misterioso Soy pésima para el suspenso u.u nuevamente, les pido que me dejen un review. Ahora me largo a estudiar, mañana tengo examen.
Les pido mil disculpas si hay fallas ortográficas, no pude corregirlo detalladamente debido a la falta de tiempo.
¡Nos leemos! D:
PD: Es posible que para subir el próximo capítulo tarde más (quizá un par de semanas), estoy con exámenes y no tengo tiempo, pero no se preocupen, no voy a abandonar el fic.
