-Breeze, necesito hablar con ella, déjame entrar- pidió Jinx.
-Lo siento Jinx, ella fue muy clara, déjala que se tranquilice, luego podrás hablar con ella.
-Breeze, ella es mía, por favor, no puedo dejar que ella siga así, está sufriendo y lo sabes.
-Supongo que es hora de que vaya por algo de comer, dejaré la puerta libre por unos minutos, pero estaré cerca y si escucho gritos vendré- amenazó Breeze.
-Gracias, te debo una- dijo Jinx mientras corría hacia Robin.
Robin estaba viendo la televisión pero en realidad no podía dejar en lo que había pasado, se sentía triste y traicionada. Escuchó la puerta abrirse.
-¿Ya traes la comida Breeze? No has tardado nada, lo siento pero no tengo hambre- dijo Robin sin desviar su miraba de la televisión
Robin vio a Jinx entrar a la habitación y antes de reaccionar sintió cómo la tomaba y la besaba. La cargó mientras la seguía besando y la llevó a su cama.
-¿Qué haces?- preguntó Robin confundida.
-Lo que debí haber hecho hace mucho- dijo Jinx mientras le daba besos por el cuello.
Jinx se retiró la ropa y la miró.
-Lo siento cariño, quiero estar contigo, pero no te obligaré a nada. Déjame compensarte por lo que pasó- dijo Jinx mientras ronroneaba y le masajeaba los pechos.
-¿Cómo confiaré en ti después de lo que pasó?- preguntó Robin mientras se comenzaba a excitar.
-Tienes mi palabra Robin, confía en mí, no te volveré a ocultar nada, lo prometo- dijo Jinx mientras la seguía besando.
-Te creo- dijo Robin mientras se rendía ante el deseo.
Se besaron y Jinx la ayudó a desvertirse, le besó el cuello y comenzó a bajar hasta llegar a uno de sus pezones. Robin estaba más que excitada, quería sentirlo dentro de ella.
-Tranquila, relájate, te prepararé para mí, muero por saborearte- le explicó Jinx.
-¿De qué estás hablando?- preguntó Robin sin entender de que hablaba.
Robin sintió la respiración de Jinx en su zona íntima y perdió la respiración cuando él comenzó a besar su clítoris. Hundió suavemente su lengua entre sus labios mientras seguía masajeando su clítoris dulcemente con sus manos, seguía alternando entre los dedos y la lengua hasta que vio cómo Robin llegaba su clímax. Se corrió intensamente cuando el felino comenzó a ronronear contra su botón, Jinx notó cómo su respiración cambio y entre gemidos gritó su nombre.
-¿Segura que quieres hacer esto? Me da miedo lastimarte, no sé si soy muy grande para ti- dijo Jinx con la ilusión de que ella no se arrepintiera.
-Hazme tuya- dijo Robin entre gemidos.
Jinx no se resistió a esas palabras y comenzó a embestirla, la llevó al borde de la cama y la penetró lenta pero profundamente. Después de unas embestidas Robin ya estaba al borde, se sentía muy bien.
-Más rápido Jinx, por favor, rápido y profundo.
La obedeció y comenzó a mover sus caderas más rápido. Jinx sentía que perdía el control, mordió a Robin en el hombro fuertemente y en cuanto escuchó el segundo orgasmo de ella se dejó llevar y la inundó con su semilla.
-¿Te lastimé? Lo siento perdí el control, me dejé llevar- dijo Jinx aun dentro de ella mientras la abrazaba y miraba la mordida.
-Me marcaste, Breeze me explicó lo que esto significa- dijo Robin mientras acariciaba su marca.
-Eres mía Robin, mi compañera, me lo pediste, pediste que te hiciera mía, ¿te arrepientes?- preguntó Jinx triste.
-No, eres mi compañero, eso me gusta, cuidaré de ti.
-Te mudarás conmigo, te haré feliz, seré un buen compañero- le aseguró Jinx mientras la besaba.
-Sí, pero seguiré visitando a Breeze, a Salvation y a mis otras amigas, supongo que podré trabajar como electricista aquí.
-Está bien, cuidaré de ti, nada malo te pasará.
