¡Hola!
Para ahorrarme todo un rollo sobre lo sentida que estoy por la tardanza, sólo daré las gracias por los comentarios y pondré el siguiente drabble. Es pequeño y sencillo. Aquí va.
Disclaimer: Ranma ½ y todos sus personajes pertenecen a la magnifica Rumiko Takahashi.
Historias
Por: LP Luna Phantom
6. "¿Soy bonita?"
¿Cómo saberlo?
Nunca antes había sentido la necesidad de saberlo, sin embargo, la sentía en esos momentos. Siempre había pensado que era una pérdida de tiempo el estar cavilando sobre asuntos como aquellos, tan nimios y tontos, pero de pronto no podía pensar en otra cosa y no sabía el por qué.
Aunque sabía el cuándo. ¿Cuándo había comenzado a hacerme la pregunta?
Giré el rostro y vi al chico ojiazul que me seguía; sobre la valla, por supuesto. Ranma.
Todo comenzó cuando el llegó. La pregunta llegó la tarde cuando mi recién prometido me dijo con aquella voz suave "tú eres linda cuando sonríes". Sonreí involuntariamente ante el recuerdo.
-¿Akane? – la voz de mi prometido me llegó a los oídos.
-¿Sí?
-¿En qué piensas?
Me sonrojé cuando comprendí que había notado mi boba sonrisa y contesté que en nada. Aunque pronto quise contestarle y decirle lo que pensaba: que quería saber si él creía que yo era bonita, que quería saber si aquella tarde había sido una broma o no lo que había dicho, que desde entonces me lo había estado preguntando.
Justo había despegado los labios para hablar, cuando los volví a cerrar. No. No diría nada. ¡Qué vergüenza! ¡Qué iría a pensar luego!
-¿Te pasa algo, Akane? – volvió a preguntar, bajando del alambrado para caminar junto a mí y verme mejor.
-No, nada – respondí ladeando la cabeza y rehuyendo su mirada.
Sí, algo: pasaba que jamás había sentido la necesidad de preguntarme si era linda; pasaba que yo, Akane Tendo, había sido la chica más popular de toda la escuela Furinkan y, sin embargo, eso jamás me había importado; pasaba que había llegado el chico destinado a casarse conmigo y repentinamente todos dejaron de rondarme para darle la oportunidad a él de tenerme toda para sí, y que (¿qué hacía él?) éste sólo me ignoraba, me gritaba o insultaba… y después me decía que me veía linda cuando sonreía o que me veía linda con mi nuevo corte; y pasaba que de pronto tenía una malsana curiosidad de saber qué era lo que mi prometido realmente pensaba de mí.
No era que me considerara una persona vanidosa. No quería escuchar la respuesta de los labios de mi padre o de Nabiki o de Kasumi. Quería que él lo dijera.
-Ranma…
-¿Sí?
-¿Tú crees que… soy bonita? - pregunté de pronto sin pensarlo mucho.
Trastabilló. Y cuando comenzó a balbucear me di cuenta de que había cometido un error al preguntarle aquello; sin embargo, quería escuchar la respuesta, por lo que seguí esperando a que hablara.
-Tú… - empezó después de haber tartamudeado por varios segundos – ¡Cómo crees! – y desvió la mirada – Las marimacho como tú no pueden ser bonitas.
Casualmente apresuró sus pasos y volvió a caminar sobre las rejas.
¿Había sido cierto? Sabía que él era muy penoso, incluso habíase puesto nervioso, pero una parte de mí (una gran parte) se sentía herida. Imágenes de Shampoo, la voluptuosa amazona, de Ukyo, la prometida linda de Ranma, y de Kodachi, la elegante y rica Tatewaki, rondaban en mi cabeza; ellas sí tenían atributos que podrían hacerlas deseables a los hombres, a pesar de la locura personal de cada una.
¡Hablando de locura! Mayor locura que cualquiera, pensé, era sentirse deprimida por no ser lo suficientemente bonita para un chico. Intenté no pensar más en eso durante el resto del día y olvidar todo aquel asunto por la paz.
Y así ocurrió. Hasta que llegó la hora de salida.
Ya casi no quedaba nadie en el salón y, después de agacharme a recoger una pluma que había tirado, para guardarla en mi maletín y salir, encontré un papel doblado encima de mi pupitre.
Volteé hacia ambos lados, pero no descubrí a nadie más conmigo. Tomé el papel y lo abrí. Me esperaban unas líneas trazadas con no mucha pulcritud, unos trazos que me parecían familiares.
Hola. ¡No soy nadie que conozcas! Sólo quería que supieras que creo que eres muy bonita.
Y al lado unas líneas escritas con mucha menos claridad, como si hubieran sido agregadas de prisa.
Y que es muy afortunado el chico que tenga la oportunidad de ser tu novio.
Parpadeé incredula al principio, pero luego sonreí.
Doblé nuevamente el papel en cuatro partes y lo guardé en mi maletín junto a la pluma que había recogido del suelo.
Salí del salón.
-¿Qué hacías allí, eh, Akane? – la voz de Ranma resonó en los pasillos cuando se reunió conmigo para ir juntos a casa.
Volteé a verlo y sonreí de nuevo.
-Nada.
Esto lleva escrito varias semanas, pero por causas desafortunadas no había podido pasar a la computadora... y luego de la computadora hasta Internet fue otra odisea. Aunque tal vez exagero un poco.
La escuela está peor que nunca; jamás he reprobado nada en todos mis años de escuela, y ahora estoy temiendo dejar en segunda oportunidad varias materias de la facultad. Y luego, en mi Taller de Creación litearia la maestra se empeña en hacernos notar que escribimos como basura y que nos falta muchísimo para mejorar. Creo que en este semestre he escrito mucho menos de lo que solía antes.
Uff... además, he tenido demasiadas cosas que leer: desde dos novelas de Vargas Llosa, la Divina Comedia, un tomo de las obras completas de Alfonso Reyes, además de que ya leí Entrevista con el vampiro y otras novelas que quería terminar (algunas de Susan Carroll y una de Johanna Lindsay).
No quiero hacer esto más largo de lo que ya es. Por lo que sólo agregaré unas GRACIAS enormes por seguir leyendo. ¡Los quiero mucho!
¡Muchos saludos! Los veré luego.
