Chapter 1

Memorias del Kremlin

Disclamer: Beyblade, sus patéticos pero útiles personajes, trama y bla bla bla…no me pertenecen, solo los utilizo para mi absurda diversión.

Advertencia: GOREEEEEEE (No, no estoy jugando. Es en serio, es el género que más me gusta) Mucha drama, tragedia y suspenso. Pero sobre todo Gore, que vendrá poco a poco, por capitulo se intensifica, pero en este capitulo no hay, así que no se angustien.

o.o.o.o.o.o.o Momento Crayola o.o.o.o.o.o.o

Momento Crayola: ¡Muajajaja! (P.Lolita entra destruyendo las paredes otra vez, P.Lolita: No voy a pagar eso… ò.o Lean mi contrato) OMG! Más reviews ¡Gracias! ¡Muchas Gracias! ¡Ya casí llego a mis primeros 20 reviews (Mi meta con este fic es llegar a los 40 o 50 xD) Estoy muy contenta ya que el fic ha sido de su agrado. ¡¡Hoy hay capitulo Nuevo después de unas cuantas semanas jaja!!

Pero antes, es la hora de responder los reviews (Saca los marcadores):

Ritsuka Halliwell: ¡¡Ritsuka!! Yeaaaaah! (Festeja) Together Forever es mío!! Ahora yo dire también 3 cosas u.u:

D Gracias por seguirme leyendo.

Gracias por darme Together Forever TwT Amo las historias vampirícas.

No te preocupes, puedo llegar a la U y no has actualizado aún pero ni modo xD Todos estamos ocupados, no tengo prisa.

Eso es todo XD Muchos Besos y Abrazos!

Sky d: ¡Jojo! Ya actualicé xDD, pues gracias por los halagos. En cuanto a tu preguntota, pues el fic solo se dedica a los niños rusos pero Kai tendrá una leve participación en un futuro. ¡Muchos saludos y abrazos!

Bladz-liska: ¡XDDD Hallo a mi Reichfürher! Oh Yeaaah! XDD A todo el mundo le encantó la escena de la abadía, la secuencia Angst/Tortura…y no has visto nada xD. TwT Soy tan buena como un autor gringo, yay! (Se pone un gorrito de fiesta) Pues sí, el recuerdo dolió y eso era lo que quería exactamente transmitir. Fíjate que, Boris ya llevaba ese rencor y aquí entre nos o.o Le tiene un pánico a la sangre jaja, le trae malos y bizarros recuerdos. De los niños rusos, Boris es quien tiene los peores recuerdos de su infancia, aún quedan muchas memorias por contemplar, así que hay para rato.

xD Pues sí, Boris consiguió recordar a dónde Yuriy había ido, como no cree en esas cosas se llevó una gran sorpresa.

Brychat: ToT Bryyy (Se le arroja encima) Te extrañé mujer Y.Y De verdad pensé "Ya esta se aburrió" Ah! La descripción inicial de Yuriy, ñam, fue algo que escribí hace tiempo pero no sabía en que usarlo. Normalmente escribo muchas metáforas (las adoro). xD Jojo! Fíjate que mi mente yaoista también comenzó a trabajar ñ.n De hecho tengo un próximo proyecto yaoi que te va a encantar u.u Hasta ahí. T.T Regresa pronto!! X3 Besos y abrazos.

¡Ahora el sexto capitulo!

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Chapter 6: Bolshoy Kremlyovskiy Dvorets (Gran Palacio del Kremlin)

Moscú, Rusia. 18 de noviembre de 2002. 9:35 A.m.

(POV P. Lolita)

Yuriy esperaba pacientemente, respaldado en una de las columnas adyacentes a la puerta en la cual la condesa entró, pero llegó un momento en el que su paciencia comenzó a desbordarse y para colmo, se había reprendido por la actitud que había tenido hace rato, pues se comportó de una manera fuera de lo común a lo que siempre le instruyeron, había perdido prácticamente toda su compostura.

De paso, una extraña que nunca había visto en su vida conocía perfectamente a la persona que estaba buscando, que también era un perfecto extraño para él. Pero en cuanto ambos pronunciaban la palabra "familia", al pelirrojo se le encogía el corazón de hielo que siempre había tenido como medio de defensa en este mundo.

Desde niño, Yuriy siempre soñó con encontrar a la suya, que su madre lo cargara en sus brazos y que su padre le explicara diferentes cosas de la vida para él tener algún aprendizaje. ¿Y si hasta hermanos tenia? Eso seria grandioso.

(POV Yuriy)

Me pregunto a veces que será crecer en una familia normal. También a veces me pregunto por qué tengo que atravesar este espinoso camino. Quiero creer que tuve, tengo y tendré una familia sin importar lo que suceda. A pesar de todo lo que me hayan dicho en San Petersburgo, no me daré por vencido.

Yo, Yuriy Ivanov, NO cometo errores, y tampoco los acepto.

(POV P. Lolita)

Una familia, no perfecta pero que fuera unida, eso era todo lo que él pedía.

Yuriy contempló aquel hermoso techo y esa lámpara finamente ornamentada en cristales pequeños. Él nunca había entrado en el Kremlin, solo lo había visto de lejos y leído de él en muchas historias, pero algo, algo había que se le hacia levemente familiar.

Pero todo cambió en cuestión de noches, su actitud no era la misma y eso era un tanto desesperante por que todos se percataban de ello, tenía que moderarse.

Sin embargo, el pelirrojo comenzó a sentir una suave caricia entre sus tobillos. Al bajar la vista, encontró con un pequeño gato blanco como la nieve, que no debía pasar de los nueve o diez meses de edad. El pequeño tuvo el atrevimiento de pasar por sus tobillos y juguetear con sus zapatos. Yuriy al principio lo vio con un desprecio, pero el mini felino seguía ahí, concentrado en rayarle las suelas con sus minúsculas garras. Yuriy se movió tres pasos y el gato le siguió el juego. Yuriy se acercó a la puerta, miró de reojo al gato que lo había seguido y este comenzó a mover la cola.

El pelirrojo arrojó un suspiro de fastidio y se agachó para verlo mejor. Era muy blanco, como una mota de algodón. El gato le dirigió una mirada a Yuriy y fijó esos ojos en él. Yuriy también hizo lo mismo. Esos ojos eran azules intensos, como los de él. El gato bajó la cabeza y arrojó un maullido. Al ruso le pareció un tanto curioso el gato, miró a ambos lados y vio que todo estaba desierto. ¿De dónde salió entonces? El gato arrojó otro maullido y Yuriy no pudo evitar sonreír.

Yuriy lo levantó con cuidado para observarlo mejor. Era un gato muy bonito. Yuriy le hizo una caricia detrás de la oreja y el minino ronroneo complacido. De pronto, saltó de sus brazos. Le devolvió la mirada a Yuriy.

-¿Pero qué demonios…?- Yuriy observó que el gato tenía entre sus dientes aquella carta que había sido enviada a su persona. El gato comenzó a correr. -¡Oye tú, regresa aquí con eso!-

Y se inició una persecución.

Una muy curiosa persecución.

Yuriy fue tras del gato, pues si perdía esa carta se iba a perder información valiosa para él, y no iba a dejar que un simple gato arruinara lo que tenia pensado. El felino dobló a la derecha rápidamente y se perdió por uno de los corredores. Yuriy revisó dos veces el camino recorrido por el gato, pero al ver que no había rastro de este, se resignó, dejándose caer al alfombrado piso rojo, recostado por una de las paredes del ornamentado pasillo.

-Soy un idiota.- Dijo el ruso resignado llevándose las manos a la cara en un gesto de frustración. Decidió levantarse, y regresar a adonde debía estar esperando. Sin embargo, un lejano maullido le hizo volverse. Ahí estaba, ese felino ladrón, pavoneando su buen trofeo (la carta). Yuriy le siguió sigilosamente y vio como el felino entraba a una gran puerta, custodiada por dos guardias a cada extremo, los cuales ni se movieron.

Yuriy, quien no tenia ni la más minima idea de cómo le haría para entrar, suspiró. Quizás si debería dejar al gato pero así lo hacia, perdería la carta, la cual tenia una información muy importante para él.

Entonces recordó.

Recordó que aún tenía su beyblade, Wolfborg, consigo a pesar del tiempo que había pasado desde la última vez que lo utilizó. Debía ser muy cuidadoso, ya que como no había estado practicando, probablemente su puntería no estaba bien calibrada. Sacó su lanzador, colocó a Wolfborg en él, y con un rápido giro lo hizo moverse por las paredes.

Para alarmar a los guardias y distraerlos, Yuriy hizo que Wolfborg se moviera sumamente rápido y que diera varios golpes en las paredes, obteniendo así el sonido de disparos falsos, un truco que Kuznetsov le había enseñado un tiempo atrás.

-¿¡Qué fue eso, Moiseika?!- Le preguntó uno de los guardias alarmados a su compañero mirando en dirección opuesta a la que se encontraba Yuriy. Wolfborg giró más rápido produciendo nuevamente ese sonido de proyectiles.

-¡No lo sé, Dimitrich! ¡No alertaremos a todo el Kremlin de un posible ataque aún sin estar seguros! ¡Movimiento, Moiseika, revisemos!- Ambos guardias se movieron en la dirección opuesta cargando sus armas por su las dudas, tal cual como Yuriy había previsto y Wolfborg regresó rápidamente a la mano de su dueño sin hacer el menor ruido.

Aprovechando la ausencia de los guardias, Yuriy se acercó a la gran puerta y tomó la enorme perilla dorada, la cual estaba sin seguro. Yuriy bajó la perilla con cuidado, vigilando que nadie lo viese. La puerta hizo un ligero chirrido, casi imperceptible.

Yuriy entró.

Yuriy cerró la puerta tras de sí.

Yuriy se vio en una oscuridad total.

-¿Yura?- Se escuchó una leve pero clara voz hablar un tanto sorprendida. -Creí que de verdad no vendrías.- Yuriy se volvió pero como todo estaba oscuro, no pudo observar nada. De pronto, la cortina que Yuriy tenía a su derecha se abrió de golpe, dejando entrar los escasos rayos de sol y dejan apreciar una vista bella pero lúgubre de una Moscú sumida por la lluvia. Poco a poco se fueron abriendo las demás cortinas, dejando todo en una suave penumbra, pero a pesar de eso, el joven pelirrojo seguía sin distinguir bien.

Un chasquido resonó como un eco que se extendió en aquella larga sala.

Y se hizo la luz.

Yuriy al fin podía verlo todo con más claridad y quedó embelesado y estupefacto cuando vio en donde se encontraba. Eran columnas, grandes columnas ornamentadas de oro, un piso de mosaicos perfectamente pulidos que parecía un espejo gigante. Enormes y cristalizadas lámparas pendían de aquel blanco y magnifico techo desprendiendo todo su brillo, haciendo un armónico ritmo entre las columnas. Las paredes estaban finamente decoradas con imágenes simbólicas de la historia de la madre Rusia y cada una era una esplendida obra de arte. Sin embargo, al fondo, se alzaba en un magnifica pared de color azul rey, lo que era el simbolismo de una energía divina, abajo, alzados se encontraban lo que eran los cinco escudos de las familias pertenecientes a las dinastías rusas que habían reinado antes de su abolición. Y, más abajo, estaba lo que llaman "El trono del Zar". Todo era divinamente exquisito, una pieza de arte digna de admiración y respeto, como todas las cosas provenientes de Rusia. El joven ruso vio a un joven ubicado al lado del "Trono del Zar", de cabellos claros como hilos de plata y de ojos profundamente azules como el mismo océano, era Kostia y este entre sus brazos cargaba al gatito, quien todavía tenía la carta consigo. Yuriy se acercó hacia ellos.

-Ese gato…- Dijo Yuriy estando pocos metros de ellos con voz áspera y mirando al gato con frialdad. -…tiene mi carta.-

-Es gata.- Corrigió Kostia. -¿Qué traes ahí, Avdotia?- Preguntó quitándole la carta a la pequeña felina, Yuriy dio un paso como para indicarle al joven que tenia al frente que se la diera sin abrirla. Kostia se percató de ello y le devolvió la carta a Yuriy. –Eres una niña muy traviesa, Avdotia.- La pequeña gata saltó de los brazos de Kostia y miró a Yuriy con algo de desdén y se perdió por los corredores.

-Yuriy, ¿Entonces te has decidido por saber toda la verdad?-

-Así es.- Afirmó Yuriy con mucha seguridad. –Pero si llego a enterarme de que mientes…- Amenazó.

-Descuida, no te miento, ¿Para qué habría de hacerlo?- Interrumpió Kostia con tranquilidad.

En ese preciso instante, entró la condesa de Muchevski con un par de Guardias Rusos.

-¡Yurievich, Konstantin! ¿¡Qué hacéis los dos aquí?! ¡Kostia, sabes perfectamente que no podéis entrar aquí sin autorización y Yuriy tampoco! ¡Vamos, salgaos!- Ordenó la condesa presurosa. Yuriy y Kostia hicieron caso y ambos salieron de aquella magnifica estancia. -¡Justamente los dos se escabullen cuando hay un posible ataque aquí en el Kremlin!-

Yuriy ahogó una risita y Kostia arqueó la ceja.

-¿Cómo que ataque?- Inquirió. –Yo no veo nada…- Entonces Kostia se percató de la pequeña sonrisa de satisfacción de Yuriy y comprendió, tampoco pudo evitar sonreír.

Caminaron por los corredores hasta la puerta en la que todo había comenzado. Kostia abrió la puerta y con un gesto invitó a pasar a Yuriy y a la condesa.

Todo estaba en penumbras, las cortinas estaban cerradas y la única luz que había era la proveniente de una chimenea que lograba aplacar un poco el frío moscovita. A pesar de que la estancia estaba a oscuras, podían apreciarse una pequeña mesa, un par de cómodos asientos enfrente de aquella avivada chimenea.

La condesa insistió que Yuriy se sentara frente al fuego para calentarse un poco. Kostia lanzó un gemido haciendo que la condesa dejara aun lado su té de hierbas para ayudarle. Yuriy también se sobresaltó, pues si algo le pasaba a ese sujeto sin haberle sacado nada, Yuriy perdería muchas cosas, o quizás, todo. El pelirrojo observó que Kostia se había llevado una mano en su costado y recordó…

"-¿Porqué tengo que ir al Kremlin?- Preguntó el pelirrojo de pronto.

-Por que en el Kremlin se encuentran todas las respuestas.- Kostia ahogó un gemido. –Todas las respuestas de tus preguntas están allí…y tú lo sabes…tú mismo lo viste...aquella noche.- Kostia soltó un gritó llevándose las manos a la cabeza.

-¿¡Eh…qué te pasa?!- Preguntó Yuriy alarmado acercándose al joven. -¡Oye!- Yuriy palideció al acercarse, Kostia tenia una herida en un costado, se veía profunda. Sin embargo, Yuriy al ver como esa sangre salía…tuvo un impulso, un ataque de sed le comenzó. Kostia se dio cuenta de eso y no tardó en cubrirse con una mano. Se levantó, dejando que varias gotas de sangre se derramaran en las sábanas y parte del tapizado del suelo. -¡Espera…no te puedes ir…!-

-¡Deja de decir sandeces!- Gritó el otro, haciendo que Yura retrocediera. Kostia se apoyó de la ventana. –Escucha Yuriy…ve mañana, al Kremlin…allí te lo diré todo, te lo prometo.-"

En cuanto terminó de recordar, un impulso lo atacó, el mismo que le había dado justo cuando vio la herida de Kostia, era un arrebato que le encendía la sangre.

Que le encendía la sangre…

-¡Ya, ya!-Gritó Kostia por cuarta vez en media hora. -¡Ya estoy mejor condesa, gracias!- Agregó sarcástico. –Ya no necesito ayuda, descuide, solo fue un pequeño corte.-

-¡¿Pequeño!? ¡Ah Kostia, en lo que te metes siempre!- Regañó la condesa terminando de rodear el bien formado pecho del joven con un montón de vendas, su piel era tan blanca como la de Yuriy. De un solo y doloroso jalón, ató los dos extremos, dándole una pequeña palmada haciendo que Kostia gimiera y le arrojara una mirada de desprecio rotundo a la condesa. –En fin…con esto no sangrarás más ni se abrirá tu herida.-

-Pero sabes perfectamente que…- Pero al ver la expresión en el rostro de la condesa, cerró la boca. –Si, si entiendo…- Alegó resignado.

-Bien, deberías descansar un rato y creo que Yuriy también desea comer, ¿o me equivoco?- preguntó la condesa con una sonrisa tal cual como la de una niña. Yuriy tuvo que aceptar, no había desayunado antes de salir de casa y la resaca de ayer no ayudaba mucho. –Bien, pediré que te traigan algunos buñuelos y un poco de té, cariño.-

Justo en ese momento, entró lo que era un mayordomo. Realizó su reverencia y llevó la bandeja de plata que tenia en las manos y la colocó sobre la mesita. Volvió a realizar su reverencia y se marchó. Kostia se levantó, tomó la bandeja aún cerrada y desapareció por una puerta que había al extremo derecho, cerca de la chimenea. Yuriy no le despegó la vista a la puerta, de pronto, le llegó un aroma casi imperceptible.

"Ese aroma…" Pensó Yuriy por un momento inhalando. "… ¿acaso ?… ¿acaso será ese aroma?"

Kostia salió de pronto, pasando su muñeca izquierda por la boca y bosteó.

-Ahora me siento mejor…- Murmuró, Yuriy nunca lo había visto comportarse así. Vio que los ojos de Kostia ahora estaban aún más brillantes. Sin embargo, Yuriy no pudo dejar de sentir ese maldito aroma que conocía malditamente bien y que de alguna manera lo hacía perder los sentidos. Comenzó a sentirse un poco aturdido, sacudió su cabeza alejando esa maldita pero enloquecedora sensación y todas esas ideas bizarras que traía consigo.

La condesa terminó de tomar su té, se despidió de ambos jóvenes con la excusa de que debía terminar de arreglar algunos asuntos pendientes, y se marchó cerrando aquella puerta tras de ella.

Yuriy y Kostia quedaron solos.

Hubo un incomodo silencio, ninguno de los dos se atrevió a hablar hasta que…

-Parece que la Sala de San Andrés te ha gustado, Yura.-

-¿Eh?- Inquirió el chico todavía un tanto aturdido por ese maldito aroma que no desaparecía. Era una tortura. – ¿La Sala de San Andrés?-

-Así es, la sala en la que estábamos hace unos minutos.- Dijo Kostia pasivamente llevándose las manos al rostro, comenzó a notársele un poco de cansancio. –Pertenece a la Orden de San Andrés, tu padre fue participe de esa orden.-

-¿Mi padre?- Inquirió el joven ruso arrojándole a Kostia su mirada fría. -¿Mi padre estuvo en esa orden?- Kostia asintió y se levantó de donde estaba, caminó hasta un perchero, tomó la camisa blanca que se había quitado anteriormente y comenzó a colocársela de nuevo. -¡Espera!- Llamó Yuriy. -¿A dónde crees que vas? No me has dicho nada.-

-Precisamente es eso, Yura.- Respondió colocándose lo que era un traje negro. –Sígueme, es hora de que comencemos con todo esto, y no hay mejor lugar que esa sala para comenzar.- Kostia tomó la perilla.

-¿No se supone que no podemos entrar sin autorización?- Preguntó cruzándose de brazos. Kostia se volvió y de su chaqueta, sacó lo que era una pequeña medalla, era una estrella y un escudo por lo que se veía, el nacional con una banda azul, mostrándosela a Yuriy.

-Yo puedo entrar, esta medalla me lo permite, también soy miembro de la Orden de San Andrés.- Yuriy abrió los ojos un poco sorprendido. –Y por lo tanto, si tú estas conmigo también puedes entrar. ¿O es que tienes miedo?- Yuriy le arrojó una fría mirada y también salió detrás de él, en dirección de nuevo a la Sala de la Orden de San Andrés. –Y Yuriy…- Llamó el joven de cabellos casi de plata un momento. -…tráete el violín.-

-¿El violín? ¿Para qué?-

-Dos razones: en primera te será útil y segundo…quiero escucharte tocarlo, así que tráetelo.- Ordenó Kostia, Yuriy no entendió, pero aún así tomó aquel bello estuche y siguió a Kostia hasta perderse por esos pasillos.

Momento Crayola: ¡Jojo! Pues espero que hayan disfrutado este capitulo, lamento la tardanza pero he tenido una semana un poco difícil. También me disculpan que no haya escrito otra secuencia Angst/Torture, pero no puedo colocarla en todos los capitulos xD Perdería lo interesante, pero no se preocupen que en el proximo capitulo está que llueven. Además T.T No es fácil describir el Kremlin (Ni es la mitad de lo que he descrito T.T). Tuve que leer bastante e informarme y ver muchas fotografías (Cosa que no fue fácil ya que no hay muchas fotografías del interior del Kremlin) para crear una buena escenografía. Como verán, ya se acerca el momento de la verdad para nuestro pelirrojo. Cada vez más, Kostia se envuelve y se desenvuelve en un velo de misterios. ¿Qué misterios ocultará Kostia? ¿Qué era esa bandeja de plata? ¿Qué tiene que ver la Orden de San Andrés en todo el pasado de Yuriy? El siguiente capitulo estará muy bueno, bien cargado de historia para los amantes de esta, así que ya lo saben, presionen "Go" y dejen un review a esta niña loca. ¡Nos leemos!

P. Lolita