La Maquina Del Tiempo

Capitulo 6. El guerrero Raditz.

-Ya lo tienes, ya sabemos quien será tu desflorador.

-¿Qué?

-Es un guerrero, es uno de los mejores de todo Vejita y la galaxia entera, su nombre es Raditz.

Bra abrió los ojos tanto como pudo y una oleada de nervios sacudió su cuerpo.-Pero… ¿Quién te dijo eso?

-El mismo Wizar me lo dijo, me pidió que te fuera alistando… no te asustes ten por seguro que van a tratarte bien, solo recuerda mis indicaciones, además siendo primeriza tendrá mas cuidado de lo normal, se lo que te digo.- le animaba Hetel.

-¿Conoces a ese sujeto?.- estaba asustada.

-No, nunca lo eh visto en persona, pero me han dicho que es muy guapo… eh escuchado hablar de él, es de los mas prestigiados soldados del planeta Vejita, es un saiyajin muy fuerte, es tan importante que con decirte que esta en el mismo escuadrón de batalla del hijo del Rey, el príncipe Vegeta.

-¡Oh Dios!.- se había puesto una mano en el pecho, por que este comenzó a latir con fuerza y rapidez. Raditz, ese nombre. Todo esto había sido tan premeditado. Su mente ahora jugaba con ese nombre, tratando de recordar algo que su padre le contó sobre él cuando le habló de su pasado. Sus compañeros de batalla, le habló de ellos. Sus fieles cómplices que le cuidaban la espalda. Pero como pudo olvidar cosas tan importantes que él tenía reservadas y que se atrevió a contarle. Y no fue que no le interesaran, si no que fueron tantas confesiones que no pudo comprender muchas de ellas. Su memoria le fallaba por que ese nombre no era del todo indiferente. Entonces algo la abordó, un recuerdo de su familia, un antiguo recuerdo, "Goku, el abuelo de Pan".

-Él tenia un hermano, su nombre era Goku.- se le acerco a Hetel con exaltación.

-¿Un hermano?.- estaba asombrada del cambio de actitud de la chica.- N-no lo se, en realidad no se mucho de él, solo lo que todos saben, lo que acabo de decirte.

Recordó algo más.- ¡Kakarotto!! ¿No conoces a alguien con ese nombre?

La chica estaba extrañada, quiso pensar pero finalmente no dio con el nombre.-No, no conozco a nadie con ese nombre… ¿es un saiyajin?

-Si, es un saiyajin…-notó que su compañera no iba a decirle mucha información, trató de calmarse.

Hetel que estaba apantallada por el cambio de actitud de Bra, se quedó abstraída, no entendía de donde sacaba esos nombres raros y ese tipo de preguntas que hacía, "esta chica guarda un gran secreto… y tiene que ver con esos saiyajines". Ambas se inundaron en un gran silencio, Hetel miraba a Bra que nuevamente se había perdido en sus pensamientos, y Bra se dedicaba a manejar su mente, recordar cosas de ese hombre y antiguas declaraciones de su padre. Pero no avanzó mucho, había olvidado muchas cosas de esas confesiones. Parecía estarse ahogando en un hoyo de depresión, sentía ganas de llorar. Hetel le tocó el dorso de la mano acariciándola, Bra volteo a verla.

-No te pongas triste… lo único que puedo decirte es que pongas tu mejor empeño para que esto termine rápido, yo estaré esperándote.

-Necesito hablar con Keri.-

-Ah, pues no se cuando vaya a aparecerse, pero puedo decirle a Wizar que tu solicitas su presencia y podría llamarla.

-Si, pero por favor… haz que Wizar no sospeche de algo, solo dile que quería hablarle de, esta noche…-sintió esa depresión de nuevo en su corazón con solo pensar en lo que pasaría unos instantes adelante.

Hetel empezó a alistar a la chica. Le ayudó con la ducha en la tina, le perfumó el cuerpo, la maquilló con suavidad, le arregló el pelo con el cepillo y le entregó un vestido largo completamente blanco con un notable escote en frente y por la espalda también, la tela era muy delgada y su silueta bien dibujada podía verse bajo ella. Bra se plantó frente al espejo, mirando como había quedado adornada. Se dio cuenta que si la ocasión hubiera sido otra, se habría alegrado de verse tan bella, como un ángel. Pero para la situación que la habían arreglado la llenaba de temor y amargura. En su cara no podía cambiar ese semblante áspero. Hetel se dio cuenta de lo bella que lucia.

-No tengo idea de que planeta vienes o si todas las de tu clase son iguales, pero eres muy linda, puedo apostar todas mis joyas en que ese saiyajin va a derretirse por ti, pareces un ángel.

La escuchaba pero a la vez no lo hacia. Ahora pensaba en su padre y la relación que este sujeto Raditz tenía con él. Pensó en su padre de su época, que pensaría de todo esto, imaginárselo empezó a causarle jaqueca. Se miró una vez más en el espejo. Alguien tocó a la puerta, Bra giro a ella casi espantada. Hetel la abrió, se trataba de Keri. Ambas se observaron pero Keri se veía muy sonriente, Bra en cambio no.

-Hetel, sal de la habitación, creo que tu también tienes visita.

-Lo se, las dejo.- salió cerrando la puerta.

Keri se acercó a la peliazul, le examinaba su nueva apariencia. Acercó su rostro a su cuello, rastreando su aroma como tratando de notar alguna imperfección que no halla sido cubierta, como si fuera una escultura a la que están dando los últimos toques para exponerla a la venta. Paso su mano por el hombro de la chica tocándola con suavidad y se asombró al hacerlo.

-Eres una criatura muy extraña… tu piel parece de cera… muy pálida para mi gusto, ¿jamás te asoleas?

-No, detesto el sol.- contestó con frialdad.

-No te preocupes, desde ahora no creo que salgas mucho a asolearte afuera mientras estés encerrada aquí.

-Necesito hablarte de algo… quiero saber mas sobre ese sujeto Raditz.

-Ah ya sabes de él, te lo dijo Wizar… mira no se que quieras saber pero cualquier pregunta, duda o queja la harás cuando hallas vuelto a tu habitación después de la visita.

Bra se giro bruscamente para mirar de frente a Keri, con el rostro lleno de temor, como tratando de suplicar o solo recibir un poco de consuelo. Keri no mostraba algún indicio de que iba a ayudarla.

-¿Por qué nunca me dijiste que tenia que prostituirme? ¿Por qué me ocultaste algo tan delicado?

-¿Delicado? ¿Ahora te asombras? Por favor niña, tu ya lo sabias no trates de engañarme… ahora me vas a decir que aquella petición de ver al príncipe Vegeta no es por el simple hecho de que quieres acostarte con él, engatusarlo y pedirle que te ayude a salir de este nido, ¿vas a negarlo?

-¿Qué? ¡Como puedes decir eso, claro que no pretendo acostarme con él, pero como pudiste pensar que pretendía prostituirme!

-¡Mira terrícola, a mi en realidad no me interesa tu maldito destino, si vas a quedarte encerrada aquí por años prostituyéndote miles de veces o si vas a escaparte, o si vas a pedirle ayuda al príncipe para que te saque de aquí, no me importa… ¿sabes? haber aceptado aquel trato sobre ayudarte con él, no me favorecía a mi si no solo a ti, por que quiero que sepas una cosa, aunque te hubieras rehusado a trabajar aquí de alguna u otra forma te hubieran obligado a hacerlo, mira que casos de violación hemos tenido y muchos, cuando las zorras no quieren participar ni cumplir con sus promesas!… ¿quieres ser una de ellas?

Bra no pudo decir ni una sola palabra, se había quedado muda con la confesión de Keri, así tan fría, tan cruel, sin ningún filtro. De nuevo sus ojos empezaron a humedecerse y esta vez no impidió dejar correr las lágrimas por su cara. Se sentía tan sola, tan humillada. Aquella afirmación le había dolido. Se dio cuenta entonces que acercarse a su padre no seria tan fácil, seguramente hasta él mismo creería que solo es una prostituta mas del harén, que viene a entregársele así tan fácil para seducirlo, complacerlo, quien no quisiera pasar una noche con el gran príncipe de los saiyajines. Nadie iba a creerle que su intención es solo de hablar con él, conocerlo y ayudarlo. Ella lo conocía más que todo el maldito planeta, pero como lograr su meta. Sus esperanzas estaban rompiéndose, ya no veía ese camino de luz que la iluminó cuando hizo aquella promesa.

Entonces, levantó el rostro que quería esconder y se limpió las lágrimas de la cara. Miró nuevamente a su custodia, ahí parada con los brazos cruzados, mirándola sin expresión alguna, seria. Respiro profundo varias veces para tratar de calmar su profundo dolor.

-Así que no tengo salida, ¿verdad?...- Keri no contestó de inmediato, pero después negó con la cabeza, Bra sonrió después, aceptando lo que venia.- entiendo… lo haré, como lo prometí.

Keri tomó un poco de polvo blanco y le retocó el maquillaje, Bra parecía estatua, no se movió, después esta le pidió que la siguiera. Ambas salieron de la habitación y caminaron por el largo pasillo, Bra detrás con la vista frente pero pensando en una sola cosa, "Papá, perdóname, yo nunca me imaginé esto… mamá, siento haberte desobedecido, por favor nunca vayas a culparme… lo siento, lo siento" las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos. Keri de reojo lo notó, pero no intervino, ella podía guardar muy bien sus emociones pero no podía culpar a otros por no hacerlo, así no era ella.

Por fin, Keri se detuvo en una puerta muy amplia de madera. Bra paró, levantó la vista, la miro a ella y después a la puerta, como si detrás de ella se encontrara un demonio y ella fuera la carnada. Así lo sentía.

-Te ves muy bien, solo trata de cambiar esa cara de muerto que tienes y sonreír un poco, si te es difícil… hazlo fácil, tienes que hacerlo, ¿bien? ¿Algo que quieras decirme antes de entrar?

No parecía haber respuesta, Bra tenía clavada la mirada en ella, pero no quiso decir nada, esto no intimido a Keri que estaba apurada en que todo pasara de una vez.

-Muy bien, entonces...- abrió la puerta pesada de madera, dejando la entrada libre para Bra.- que comience el show, no mas llanto ¿recuerdas?…

Bra no se movió, algo le impedía hacerlo. Las palabras de Keri sobre violación la habían alarmado un tanto, le podía suceder a ella. Seguía mirándola y esta empezó a impacientarse.

-… Adelante Bra, la puerta esta abierta…

Le quitó la vista por fin y caminó lento hacia la entrada. El cuarto estaba casi oscuro, en el fondo había unas velas que apenas y expedían luz. Miro a su alrededor, una habitación realmente hermosa. Bra se sintió como una muñeca, iban a jugar con ella. Apenas estaba reconociendo la habitación cuando giro rápidamente al ver como Keri cerró la puerta detrás de ella. Su respiración se agitó, pero trató de calmarla. La habitación parecía sola. Sabia que no iba a encontrarse con una bestia o algún alíen repugnante, era un saiyajin como ella, Hetel le había dicho que era guapo, eso apenas lo recordó ahora. Camino mas al centro esperando encontrar un movimiento pero no, parecía que aun no había llegado el tal Raditz, camino con menor complejo, ahí estaba el cuarto de baño impecable, pero que lujos tenían esta gente. Después de darse una vuelta con su nerviosismo, se sentó en uno de los sillones frente a la cama gigante. Junto las manos y miró al techo, cerró los ojos volviéndose a hundir en su mar de pensamientos, "por favor piensa que no puede ser tan horrible, será solo sexo, algún día iba a hacerlo… a las personas les agrada el sexo, no puede ser algo tan espantoso, solo tengo que verme complacida y todo terminara pronto, después esa mujerzuela de Keri me ayudara a encontrar a papá, lo convenceré de que solo trato de acercarme para conversar… ya lo se, le pediré que me entrene, si es genial, no se opondrá a hacerlo el ama pelear como va a rechazarlo, le diré que me lleve a entrenar y aprovechare esos momentos para acercarme a él, le pediré que me cuente sus aflicciones, nos haremos amigos y después de que él este curado me despediré y regresare a casa… ay Dios suena perfecto, mi plan dará resultado, solo tengo que pasar por esto, digo todo beneficio ocupa de un sacrificio, pero que sacrificio tan mas descabellado, no hay marcha atrás tengo que hacerlo… unos besos, caricias, después me quitara la ropa y después, después….- respiro profundo aun con los ojos cerrados.- no tengo idea que pasara después…".

La puerta de madera se abrió sorpresivamente. Bra como inercia se puso de pie abriendo los ojos como platos mirando hacia esa dirección, casi de inmediato la puerta se cerró y él ya estaba dentro. Bra colocó ambos brazos cubriéndose el pecho sin esconder su asombro al ver el tamaño del hombre, que llegaba a casi dos metros con fracción. Ella retrocedió lentamente sin dejar de verlo. No podía verlo con claridad, la luz tenue se lo impedía. Hubo un momento de silencio en el cual ninguno de los dos se movió, ella sorprendida. Pero entonces él avanzó un poco más hacia la chica y esta retrocedía de igual forma, impidiendo que se acercara, pero a la vez haciendo que ambos se inclinaran más hacia la luz. Ninguno de los dos se detenía, hasta que por fin la mesita recargada a la pared detuvo el paso a la mujercita asustada. Apoyo las manos en la mesa aun sin perder de vista cada movimiento del hombre, que por fin se vio a la luz.

Bra le clavo los ojos. Lo encontró con el rostro sin expresión aparente de asombro o cualquier expresión sádica. Más bien serio, él tampoco observaba otra cosa que no fuera el rostro de la chica. Aun llevaba su armadura de guerrero que dejaba ver su cuerpo bien dotado y el cabello negro largísimo que le llegaba casi a las rodillas. Ambos perdidos en el silencio, mirándose uno al otro casi como tratando de adivinar los pensamientos de la primera impresión, pero entonces él emitió una común y amable sonrisa, que inmediatamente provocó en ella una sensación recorrerle todo el cuerpo, una sensación que jamás había sentido. No supo a que se debió, pero en ese momento todo sentido de temor que había tenido mucho antes y después de verlo, empezaba a desvanecerse.

-Hola, me llamo Raditz… ¿Cuál es tu nombre?.- aquella voz ronca y varonil hipnotizo a la chica, pero pudo hablar.

-Bra…- fue todo lo que pudo decir.

-¿Bra? ¿Eres una saiyajin?

Bra negó con la cabeza, no le quitaba la vista a su invitado.- Que extraño… puedo jurar que había escuchado ese nombre en algún lugar de mi planeta, Vejita.

Dijo y siguió observándola con el mismo semblante serio. Bra, después de notar que no parecía ser un personaje violento o un maniaco –claro, aun no sabia con que estaba tratando, fue la primera impresión-, pensó en lo que iba a decir ahora. Agacho la vista al suelo y tomó aire recordando las palabras de Hetel, de no enfurecerlos y hacer lo que ellos pidan, así que tomó el valor suficiente para pronunciar las siguientes palabras. Levanto el rostro.

-No soy ninguna prostituta, yo no pertenezco a este lugar… unos hombres me tomaron a la fuerza y me trajeron aquí esta tarde, después me hicieron prometer que cumpliría a hacer lo que me pidieran, con la condición de ayudarme después… yo nunca eh hecho esto, pero estaré dispuesta a cumplir mi promesa con usted… soy completamente inexperta así que… haré todo lo que este de mi parte para complacerlo…- al final terminó con el rostro bajo.

Nadie dijo nada, volvió el silencio. Bra esperaba que él fuera quien reaccionara. No sabia si iba a molestarse con esto o que pasaría, pero quería que las cosas quedaran bien claras. Más sorpresa se llevo al escuchar lo que era lógico, pero aun así desconcertante para ella.

-Esta bien…- dijo caminando al silloncito, sentándose en el.- ven, acércate.

Bra levantó el rostro paralizada. Si, lo había aceptado, él no notó el pesar que ella sentía por lo que iba a cometer, de todos modos pensaba poseerla. Raditz estaba esperándola, le indicó con la mano que se acercara. Bra lo hizo lentamente, parándose frente a él. Ahora él podía admirarla por completo. Miró sus formas por encima del vestido, rápidamente ella se sonrojo al darse cuenta que en sus ojos se dibujaba la lujuria. Él volvió a su rostro notando el pudor de la chica y eso le provocó otra sonrisa. Bra no hacia nada, solo miraba hacia otro lado.

-Quitate el vestido.- ordenó.

Bra volvió a verlo, como si no hubiera entendido bien la petición. Pero no iba a engañarse, era obvio. Con lentitud, empezó a bajarse los tirantes del vestido, sabia que solo tenia unas delgadas bragas bajo el y era todo. Bajó el segundo tirante y el vestido se deslizo hasta el suelo, dejándola semidesnuda. Rápidamente se cubrió los senos con los brazos. Él en cambio, admiró el cuerpo completo complacido de que era una hermosa concubina. Inclino el cuerpo hacia enfrente para estar mas cerca de ella, extendió una mano posándola en las redondas caderas, así para después bajarla recorriendo sus piernas largas y suaves. Nuevamente este se había sorprendido de tocar una piel tan suave, tan perfecta. Bra miraba sus movimientos, pero no se movía. Raditz se puso de pie enseguida, haciendo que ella retrocediera hacia atrás por tenerlo casi pegado a su cuerpo. Esta vez a él le provoco cierta risa, pero no se movió más.

Empezó a desvestirse. Se quito la armadura primero, arrojándola a un lado. Las botas pesadas hasta quedar en una ropa muy pegada al cuerpo. Se deshizo de la parte superior quedando solo con unos aparentes bóxer que se le adherían a la piel y que mostraban un cuerpo atlético. Bra solo observaba como empezaba a quedarse igual que ella, en solo una prenda. Terminado, se condujo a ella, con esa mirada que no escondía su excitación. La chica le gustaba, y mucho, y no era necesario decírselo, ella notaba ese mirar lleno de fogosidad.

Volvió a caminar hacia ella, y ella volvió a retroceder aun cubriéndose, pero choco con la cama, perdió el equilibrio y cayó sobre ella, dejando al descubierto sus pechos. Él no se detenía. Ella retrocedió sobre la cama subiéndose más en ella, hasta topar con la cabecera de esta. Ya lo tenía encima cuando no encontró mas salida. Miro a los lados sin encontrar escape. Cuando volteo a verlo de nuevo ya encima, le beso en la boca, Bra se detuvo paralizándose a la vez. No había sido un beso dulce ni lento, la besaba salvajemente hundiéndole la lengua muy al fondo, mientras ella apenas y podía seguir con el salvaje ritmo. Él sintió el calor de sus labios y esa dulce humedad que lo motivó aun más. Se separó de su boca y ella respiro entrecortadamente, aun tenia ese rosado rubor en sus mejillas blancas, algo había en eso que lo volvía loco. La tomó por la cintura arrastrándola abajo para que quedara completamente acostada sobre la cama, con una mano acarició su vientre y su ojos se clavaron en sus redondos y firmes senos, no pudo esperar mas. Se inclino a ellos, para lamerlos con delicadeza, absorbiendo el pezón y pasando la lengua por alrededor. Bra empezó a experimentar esas sensaciones que le llenaban el cuerpo, el cosquilleo y un fuerte estremecimiento de calor por la entrepierna, se agarraba de las sabanas. Pero esos mismos efectos alucinantes que experimentaba la hacían recordar que no era real, que no estaba obrando bien, nuevamente la visión de estar deshonrando a sus padres la ataco y se sintió miserable, las lagrimas volvieron a llenarse en los ojos, y entre un nítido gemido de placer también vino un leve quejido por las ganas de querer soltarse en llanto. Él parecía concentrado en la actividad, siguió lamiendo el segundo pezón con la misma entereza, disfrutando como si tuviera un delicioso sabor. Se volvió a la cara de la chica y la beso de nuevo. Bra se preparó con ese fogoso beso para no quedarse sin aliento. Esta vez, al separarse, él se le quedo observando, inexpresivo. Ella bañada en lágrimas casi al borde del llanto. Ella se detuvo, le prestó la misma atención.

Algo no andaba bien. No estaba funcionando como debía de ser. Seguían mirándose profundamente a los ojos, parecía que ninguno iba a desistir, cuando finalmente fue Bra que giro la vista en otra dirección queriendo evadir mas intimidad de la que estaban ocasionando, limpiándose las lagrimas. Esto fue la gota que derramo el vaso. Raditz emitió un extraño gesto entre sarcasmo y resentimiento. Bra no quería verlo más al rostro. Él, aprobando dicho gesto, se separó de ella. Se bajó de la cama y se dirigió a donde estaba su ropa. Esta vez Bra le prestó atención, "¿Qué hacia? ¿Había terminado? ¿Eso fue todo?", pensaba la chica inconclusa. Raditz rápidamente se puso su armadura y las botas al último. Bra, tomó una sabana y se la enredo en el cuerpo, bajando de la cama para ponerse a una distancia cerca, pero él no parecía verla. Bra quería decir algo, no sabia que. Él estaba molesto, lo notaba. Tenia que hablar.

-Oye…- pronuncio apenas con timidez, pero él seguía dando la espalda, ella no iba a dejar las cosas así.-… ¿ya te vas?

Entonces se giró a verla. No se veía molesto, más bien tenía ese peculiar semblante inexpresivo, parecía desilusionado.

-¿Estas segura de que pusiste todo tu empeño en complacer a tu invitado?.-fue un reproche.

Bra no dijo nada. Había entendido el por que de esa reacción. Ella había tenido la culpa, le había prometido que lo complacería, o más bien que pondría todo de su parte. Lo único que se vio fue una cara de amargura que no podía con ella. Bajo la vista evadiendo la mirada de él. Raditz sonrió.

-Este es servicio de primera… hablare con Wizar, quizás algo en su bendito santuario ya no esta funcionando tan bien.- dijo y se encamino a la puerta.

Bra escuchó eso y se asustó, si Keri se enteraba podría deshacer su trato. Antes de que él saliera corrió a la puerta para suplicarle que no lo hiciera.

-No por favor, no se lo digas a él, volveremos a intentarlo y esta vez prometo que lo haré complacida, por favor pideme lo que sea y lo haré, pero no le digas nada a Wizar, por favor...

Raditz se detuvo un momento, dirigió su mirada a ella y casi con cierto desprecio le confesó.-¿Crees que vas a causar algo en mi con esas suplicas y tus lágrimas? Finalmente no eres mas que una mujerzuela, eh tenido muchas mejores y no pretendo perder mi tiempo con tu triste y patética compañía…-. Después de decir esto, salió de la habitación dejando sola a Bra.

Ella se quedo de pie al lado de lado de la puerta, camino lento y tomo el vestido acomodándoselo de nuevo. La habitación había quedado en total silencio. Pero que había pasado, "fallé… que idiota, no lo logré… pensé que podría hacerlo, pero… no puedo…", pensaba mientras se quedaba mirando a un punto fijo perdida en pensamientos. Nadie llegaba y abría la puerta. Se dirigió a la cama y se recostó. Se sintió mal, lloró un rato y se quedo dormida.

La puerta se abrió de golpe. Bra en el sueño en el que estaba se había despertado espantada. Era Keri, que se veía realmente furiosa. Bra se quedo con la boca abierta mirándola fijamente con temor, "Ay no…", pensó y se puso de pie.

-¿Qué fue lo que hiciste?.- le reclamó con la cara dura.

-N-nada… yo solo, hice lo que me pediste…- no sabia como salir de esa.

-Si eso es cierto, ¿Por qué Raditz salio tan rápido de la habitación y abandono el lugar sin decir una sola palabra? ¿Lo hiciste enfadar?

Bra estaba muda, él ni siquiera tuvo tiempo de quejarse.-Pues, no lo se, hice todo lo que tenia que hacer y de pronto se separó, dijo que tenia algo que hacer, se fue…

Esperaba a que ella le creyera. Tenía que lograrlo o si no todo se derrumbaría, sus planes se estancarían. Pero entonces con un sonrisa Keri pareció haberse creído todo, se acerco despacio un poco más a la peliazul y la examinó.

-¿Te gusto?.- alzo una ceja con tono burlesco.

-Ah, pues… no voy a mentirte, no lo disfrute así mucho mucho, todo fue muy rápido, él parecía complacido pero yo traté de que fuera rápido, no fue tan desagradable como pensé al principio.

-¡Ah eso me alegra, eso quiere decir que podrás recibir a algún otro cliente esta misma noche!

-¿Qué? ¿Otra vez esta noche? Por favor no, estoy exhausta, dejémoslo para otro día… por favor Keri, ¿si?

-Ay maldita terrícola, se ve que no tienen mucho aguante, soy unas debiluchas… por ser tu primer día y al parecer por lo que me dices, complaciste al guerrero Raditz, dejare que regreses a tu habitación, recuerda que solo es por esta noche… algunas veces puedes recibir mas de una visita por noche, algunas hasta reciben seis.

Bra puso una cara de horror al solo imaginarse relacionada con tantos hombres en una sola noche. Pero dio gracias a Dios de que esto hubiera salido así, por mientras. Keri la condujo de nuevo a su habitación, la dejó dentro y le cerró con llave. Bra entró al baño y llenó la tina. Se desalojó del vestido blanco, arrogándolo lejos de ella. Se metió lentamente a la tina, sumergiéndose en ella para quedar completamente cubierta. Se sentó, tomó el cubo de jabón y se recorrió el cuerpo con él, suavemente. Recordó entonces diversos detalles de las escenas de hace unos minutos. Ella ahí de pie, desvistiéndose para un desconocido, mientras él perdido en la lujuria casi la poseía con solo verla. El solo contacto de su piel la había puesto helada, tiesa. Pero todo había sido tan suave. No la había tratado mal, no la había forzado. Aun no entendía como no le hizo daño o intento abusar de ella cuando notó que no iba a cooperar como habían acordado. Simplemente se puso de pie y se fue. Recordó su cara mientras pasaba el jabón por el cuello, notó un instinto animal en su ser, de alguna forma estaba ligado a ese instinto. . Ese beso tan loco, la había dejado sin aliento, tan impulsivo y salvaje. Nunca nadie la había tratado así. Realmente fue tan extraño, hasta le dio la impresión que se topó con un caballero, y no con un despiadado guerrero asesino como lo fue tiempo atrás su padre… Vegeta. Ni siquiera la delató.

Volvió a recordar, "oh es cierto, si ese hombre Raditz esta aquí en la tierra, debe suponerse que su escuadrón también debe de estar por ahí… automáticamente, su padre se encuentra en este planeta". De pronto se olvido de todos tus anteriores pensamientos y se concentró en este. Salió rápido del baño, se puso ropa para dormir y se metió a la cama. "Mañana esa Keri va a tener que decirme la verdad… creo que mis planes se verán convertidos en menos tiempo del que imagine al principio… ahora veo que no fue tan desagradable hacer lo que hice, que realmente no fue mucho… si tuviera a ese Raditz otra vez aquí, podría ofrecerle un banquete mejor, jajajaja", con una picara risa infantil, se cubrió con las cobijas y se perdió en el sueño con ese ultimo pensamiento.

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Eh aquí sexto capitulo actualizado. Me gusta que mis capítulos sean largos, no solo unas diez líneas solo para dejar picado a los demás… Shadir tienes razón, me encanto la relación Bra-Raditz de Superbrave, me insito a hacer esta combinación que no es igual a la de ella pero si parecidas... Saiya elite quizás te decepcione, pero te explicare por que no puse un Lemon tan picante. Recuerdo que este capitulo solo tuvo un leve lemon, que a mi parecer no fue nada apantallador, pero no se pongan tristes va comenzando apenas la relación, digo, la chica es una adolescente virgen, con 'valores' predeterminados, es casi lógico que se va a sentir indispuesta, y luego en los aprietos en los que esta con desconocidos en un burdel, pfff… no la quise plantear como niñita promiscua, no todavía. Ya después de que caen en las telarañas del sexo, esta canijo que salgan fácilmente.

Espero que les halla gustado este capitulo que aun tiene continuación.

Dejen sus Reviews mujeres.