Capitulo.- 6

Su primer gran día inicio en la oficina de administración, donde debía estar a primera hora para llenar algunos papeles. La oficina era pequeña con pilas y pilas de papeles apilados por todas partes. Se acercó al mostrador principal donde una encantadora joven le indico el papeleo que debía llenar con sus datos, Edd estaba tan concentrado en su tarea, que no noto la presencia de alguien más acercándose, hasta que esa persona se encontraba de pie a su lado. Despego la mirada del papel para encontrarse con un par de ojos claros que lo miraban atentamente. Edd lo reconoció al instante, se trataba del mismo sujeto que había visto por primera vez cuando llego a su dormitorio, el de llamativos cabellos turquesa, que no dudo en darle una gran sonrisa.

-Yo te conozco – señalo – Vives en la vieja cueva

-¿Disculpa?

-Oh perdón, así es como llamamos al nuevo edificio de dormitorios, ya sabes es pequeño, frio y bastante sombrío igual que una cueva, incluso algunos rumores dices que durante la remodelación encontraron un nido de murciélagos en la azotea

Edd tardo unos segundos en procesar lo que él otro decía, le había tomado por sorpresa que aquel desconocido se detuviera a su lado y le hablara con tanta familiaridad, como si se conocieran de toda la vida. Paso un momento demasiado largo sin responder.

-Lo siento si te estoy interrumpiendo – el chico hizo una mueca luciendo ligeramente decepcionado

-Ah, no yo solo… no me estas interrumpiendo, no te preocupes

-Eres de primer año verdad – Parecía más una afirmación que una verdadera pregunta, de todos modos Edd respondió con leve asentimiento de cabeza, el chico se acercó alcanzando la hoja donde escribía y leyó el nombre escrito con una perfecta caligrafía en la primera línea – Eddward, bonito nombre

-Gracias

-Soy Nathan por cierto – extendió su mano estrechando la de Edd

En ese momento la recepcionista volvió y comenzó hablar con Nathan, quien sin problemas le hizo un par de bromas a la joven, quien reía encantada con sus palabras. Cuando Edd termino su trámite y estaba a punto de irse Nathan lo detuvo.

-Oye no te gustaría tener una visita asistida, podría mostrarte el campus y ayudarte a encontrar el lugar de tu primera clase

A pesar de que sus palabras sonaban sinceras, Edd se sentía inseguro en compañía de un casi extraño, no estando acostumbrado a ser tan socialmente aventurero. Nathan pareció darse cuenta de su desconfianza, por lo que rápidamente agrego en tono de broma.

-No te preocupes, no muerdo

Por un momento se sintió avergonzado por ser tan desconfiado, cuando el chico obviamente solo trataba de ser amable con él, después de todo no conocía a nadie, ni siquiera había tenido el tiempo suficiente para explorar el campus por su cuenta y con suerte poder reconocer alguna cara conocida de sus antiguos compañeros de clase. Así que acepto ir con Nathan.


Nathan Goldberg resulto ser una buena compañía, aunque al principio le había costado un poco hablar con normalidad, cuando por fin logro hacerlo, descubrió que era un chico bastante agradable. Era un par de años mayor que Edd, por lo que conocía bastante bien el campus. Después de su primer encuentro y de mostrarle el campus como prometió, Edd encontraba a Nathan por los pasillos del dormitorio todas las mañanas. Casi siempre estaba solo en la recepción, mirando distraído la pantalla de su teléfono móvil con expresión aburrida, cambiando al instante a una más animada al verlo bajar las escaleras. Siempre parecía tan lleno de energía y con una respuesta ingeniosa a cualquier comentario que a Edd se le ocurriera decir.

Siempre llevaba su cabello perfectamente peinado y sus ropas lucían impecables, con algunos anillos en su mano derecha y un piercing en su oreja izquierda que brillaba con pequeños destellos dorados bajos los rayos del sol. Siempre usaba jeans ajustados y camisetas de cuello alto. Si había algo más que Edd envidiara de Nathan además de la gran confianza que proyectaba, sería sin duda su estilo para a la moda.

Su primera semana la paso en compañía de Nathan, todas la mañanas caminaban juntos hasta el campus, para después no tener señal alguna del chico, resultaba tan extraño que después de despedirse cada mañana no volviera a verlo en todo el día, ni siquiera cuando volvía al dormitorio, era como se lo tragara la tierra, solo para volver aparecer a primer hora del día siguiente.

Razón por la que se sintió tan sorprendido al verlo en la recepción del dormitorio una tarde cuando regresaba a su habitación. Nathan estaba de pie junto a las escaleras, moviendo sus pulgares rápidamente por la pantalla de su teléfono muy probablemente escribiendo un mensaje. Cuando despego la mirada de su pantalla noto la presencia de Edd.

-Hey chico Edd, que te trae por aquí tan temprano – saludo contento

-Mi última clase de hoy se cancelo

-Oh que buena suerte tienes, yo aún tengo que ir a clase más hasta tarde – siguió a Edd mientras subían las escaleras

-¿Siempre tienes clases hasta muy tarde?

-Casi siempre, mi horario es un caos, apenas tengo tiempo para poder respirar – su teléfono sonó con la alarma de un nuevo mensaje entrante, que Nathan leyó de inmediato sonriéndole a la pantalla, mientras escribía una rápida respuesta – Edd me gustaría que conocieras a uno de mis amigos, no me mal interpretes disfruto del tiempo que pasamos juntos, pero estoy dispuesto a compartir un poco de tu atención con alguien más

-Claro me encantaría conocerlo – y lo decía enserio, confiaba en que cualquier persona que fuera amiga de Nathan, muy probablemente sería tan agradable como él

-Ya verás que le vas a caer bien – aseguro animado, deteniendo sus paso a medio camino de las escaleras

-¿No vas a subir a tu dormitorio? – pregunto Edd al ver que ya no lo seguía

-¿Mi dormitorio? – La expresión en el rostro de Nathan cuando lo miro era de completa confusión, hasta que comprendió a lo que se refería –No, yo no vivo aquí, yo vivo del otro lado del campus

Esa nueva información, lo desconcertó.

-Entonces, porque es que te veo tan a menudo por aquí

-Vengo aquí a visitar al amigo del que te hablo, pero ahora que tú vives aquí también, eso me da otra muy buena razón para no querer salir de este lugar – le sonrió de forma coqueta, dándole un giño

Edd desvió la mirada incomodo, cada vez que Nathan le hacia esa clase de comentario tan espontáneos, nunca sabía cómo reaccionar, por lo que dio media vuelta y continuo subiendo las escaleras a hasta la seguridad de su habitación.

Oh eso pretendía hacer hasta que vio una familiar figura saliendo de una de las habitaciones.

Repentinamente el oxígeno pareció faltarle, sintiendo su cuerpo paralizarse y sus pulsaciones aumentar, al reconocer a la persona que ahora se encontraba del otro lado del pasillo.

-¡Kevin!

Un ligero respingo sacudió los hombros del pelirrojo, apenas había puesto un pie fuera de su dormitorio cuando escucho su nombre ser gritado de forma tan repentina, freno en seco sus movimientos y con las llaves de su habitación aun en su mano, busco a la persona que se atrevía a gritarle de ese modo, localizando al escandaloso responsable de pie en las escaleras a su espalda.

Por un breve instante sus miradas de cruzaron, ambos parecían bastante sorprendidos de ver al otro, sin saber a ciencia cierta cómo reaccionar. Kevin ignoro el pálido rostro del menor y parpadeo perplejo.

-Oye Kevin – intervino Nathan, rodeando con su brazo el cuello y hombro de Edd – Iba a presentarte a mi nuevo amigo, pero creo que ya se conocen

Un incómodo silencio se instaló entre los tres, Kevin se recuperó de su sorpresa inicial frunciendo el ceño molesto.

-Podrías gritar mi nombre un poco más fuerte Doble D, creo algunas personas del piso de arriba no lograron escucharte

Edd bajo la mirada al suelo sumamente apenado consigo mismo – Yo, me disculpo no debí gritar de ese modo, será mejor que, que yo me vaya – le dio una pequeña mirada de disculpa a Nathan antes de bajar las escaleras a paso rápido.

-Gracias por asustar a mi nuevo amigo Kevin – se quejó en seguida

-¿Que hacías con él?

-Ya te lo dije, es el nuevo chico del que te conté ayer

Lo recordaba, Nathan tenía la costumbre de acosar algún nuevo estudiante cada vez que tenía la oportunidad, le gustaba jactarse de su habilidad para hacer nuevos amigos o enemigos, dependiendo de la situación, lo llamaba su toque irresistible. Recordó también que llamo lindo al chico desconocido, comprándolo con un gatito pequeño y desamparado. No sabía si debía sentirse aterrorizado, ahora que sabía que se trataba de Edd de quien hablaba.

-¿Porque no me dijiste que ya conocías a Edd?

-Cómo iba yo a saberlo

-Ya te había dicho como se llamaba, pudiste sospecharlo

-Existen muchas personas con ese mismo nombre Nathan

-Si bueno, pero igual pudiste hablarme de tu viejo amigo de preparatoria

-No es mi amigo, solo… solo íbamos a algunas clases juntos, y vivía en el mismo edificio que yo

-Entonces olvidaste mencionar a tu viejo vecino amigo secreto, con quien tenías pijamas todas las noches

-No es mi amigo – repitió un poco más fuerte

-Pues no lo parece, el chico parecía un fantasma cuando te vio

-No sé qué clase de idea tengas, pero Doble D y yo no tenemos nada que ver

-¿Doble D? ¿Por qué lo llamas así?

-¿Qué? Tú nuevo amigo aun no te ha contado sobre eso todavía – soltó de manera brusca y mal humorada

-Wow tranquilo tigre, ya me esta quedando muy claro que Edd está dentro de tu territorio, no tienes que ponerte hostil – bromeo elevando sus manos en pose defensiva

Nathan siempre hacia ese tipo de bromas, era algo muy normal entre ellos, sin embargo algo dentro de Kevin muy similar al burbujeo de un caldero hirviendo, se desato en sus entrañas.

-Vete a la mierda Nathan – escupió con enojo cruzando a su lado, no tenía tiempo para seguir hablando de tonterías relacionadas con el doble idiota

El brusco cambio de actitud del pelirrojo, no pasó desapercibido para Nathan, Kevin por lo regular no era una persona tan voluble, miro desconcertado a ambos lados intentando comprender que es lo que había pasado ahí, al parecer termino metió en medio de algo más grande sin darse cuenta…


Si alguien por aquí aun sigue este fic, le debo una gran disculpa por no haber subido los capítulos, termine dejando los archivos olvidados y hasta el día de hoy recordé que los tenia, mil disculpas.