Holiiiis :3

¿Qué tal el fin de semana? Espero que bien. n.n

Yo he estado escribiendo bastante. Y si os digo la verdad, con el nuevo fic ya voy por el segundo capítulo, y ya llevo 3967 palabras, y el primer capítulo tiene 5014 palabras :B

Es que quiero que el nuevo fic sea largo, pero a la vez que tenga comedia, romance, celos, etc. Y creo que lo estoy logrando. Pero por ahora, espero que disfruten del nuevo capítulo del Nalu week. Y con esto y un pingüino (?), ¡comenzamos!

.-*-*-*-*-*-*-*-*-.-*-*-*-*-*-*-*-*-*.

-Estás embarazada.

La voz de Porlyusica resonaba en la cabeza de Lucy. Estaba embarazada de un mes y en ese momento pasaban un montón de pensamientos por su cabeza. Claro que estaba feliz por la noticia pero, ¿cómo se lo tomaría Natsu? ¿Se alegraría? ¿Se disgustaría?

Mientras pensaba en todo ello, daba vueltas en el salón de su casa, sin saber cómo comunicárselo al futuro padre.

-¿Cómo se lo puedo decir a Natsu sin rodeos? –se dijo a sí misma en voz alta mientras se sentaba en una silla.

-¿Decirme sin rodeos el que, Luce? –preguntó alguien desde la puerta. La rubia giró la cabeza hasta la entrada y vio a Natsu y a Happy entrar.

-N-Natsu, hola –saludó ella tartamudeando.

-Hola, Luce –dijo acercándose a ella y dándole un beso en la frente.

-¡Aye! –exclamó el felino sentándose en el regazo de la chica-. ¿Nos echaste de menos, Lushi?

-C-claro que sí–asintió ella, tartajosamente. El mago de fuego se quedó mirando un momento a su esposa, un poco extrañado por su comportamiento.

-¿Te ocurre algo? –preguntó Natsu arrodillándose para estar a la altura de ella, que aún se encontraba sentada.

-Solamente un poco cansada –contestó, tratando de ser convincente.

-¿De verdad? –volvió a preguntar. Lucy sonrió, porque sabía que él estaba preocupado por su bienestar, así que se acercó a él y le dio un beso en los labios.

-No te preocupes –dijo ella nada más separarse. Natsu suspiró y se encogió de hombros, mirando los ojos castaños de Lucy.

-Bueno, creo que iré a buscar algo de pescado en la nevera, ahora vuelvo –dijo entonces Happy, saltando del regazo de la rubia y caminando a su habitación en donde tenía una nevera llena de pescados para él. La pareja se quedó durante unos segundos en silencio hasta que vieron al felino azul desaparecer por el pasillo, y tras ello, Lucy habló.

-¿Natsu?

-¿Sí? –preguntó.

-Verás… tengo algo que decirte… -decía tímidamente. Natsu no dijo nada, pero la miraba esperando a que continuara-, tengo que decirte que… que…

-¿Sí…? –dijo el mago, mirando extrañado a su pareja sin saber lo que quería decirle.

-Lo siento, pero… se me hace muy difícil decírtelo.

-No te preocupes, Luce. Puedes decírmelo, todo lo que me digas me lo tomaré bien.

Lucy respiró hondo y se tranquilizó un poco.

-Estoy embarazada –dijo tras una bocanada de aire. Natsu abrió los ojos como platos tras la noticia, pensando que al principio era una broma, pero al ver la cara tan seria de la rubia vio que era cierto. La rubia de mientras, veía como el pelirosa cambiaba de semblante a uno sorprendido y pálido. Pensando que no respiraba al verle blanco, Lucy se volvió a poner nerviosa-. ¿Natsu?

Y tras llamarle, el chico volvió a la realidad y a su color natural, y su cara sorprendida cambió a una de felicidad.

-¿Estás embarazada? ¿Vamos a ser padres? –preguntó con tono emocionado.

-Sí, Natsu –afirmó ella una vez más, mirando los ojos negros del chico-. Vamos a ser padres.

El pelirosa no dudó más. Se levantó y alzó en sus brazos a la chica, haciéndola girar.

-¡Natsu, ten cuidado! –exclamó Lucy-. Puedes romper algo y perjudicar al bebé.

Tras este comentario se frenó de seco y la bajo de inmediato, pero puso sus brazos en las caderas de la chica.

-Tenemos que preparar muchas cosas –anunció el chico.

-Lo sé, hay que pensar el nombre, preparar la habitación… -dijo Lucy enumerando las cosas que debían de hacer.

-Contarlo a los demás… -siguió Natsu.

-¿Contar el qué? –dijo Happy apareciendo por el pasillo comiendo su pescado.

-¡Happy! –exclamaron la pareja.

-¿Qué tenéis que preparar? –preguntó el minino situándose frente a ellos.

-Tenemos que dar una noticia –contestó Natsu con una gran sonrisa, mientras ponía su mano en el estómago de la chica-. Una gran y buena noticia.

Al día siguiente, la pareja dio la buena noticia que fue bien recibida. Las chicas se acercaban para abrazar a la rubia y para felicitarla, mientras que los chicos discutían con Natsu de que él iba a ser padre antes que los demás. Y tras ello, empezaron a preparar las cosas para el bebé: compraron ropa, bastantes pañales, una cuna y varios cosas para cubrir las necesidades del no nacido.

Natsu se encargaría de hacer misiones junto a Happy para conseguir dinero, mientras que Lucy se quedaría con las chicas y también a petición de la maga, ayudaría un poco a Mirajane y a Lisanna en el gremio y así no se aburriría.

Pasaron tres meses, y los cambios de hormonas de la embarazada se notaban considerablemente, sobretodo Natsu lo había notado por las constantes peticiones de Lucy a la hora de comer y su humor cambiante.

Una noche, mientras que la pareja dormía, Natsu pudo oler a salado y escuchó a Lucy sollozar suavemente, así que se sentó en la cama y miró a la chica, pudiendo ver como lloraba y se agitaba entre sueños.

-Luce –llamó el pelirosa poniendo una mano en su hombro y sacudiéndola suavemente-, despierta.

-No vayas… -sollozó.

-Lucy –volvió a llamar sacudiéndola con un poco más de fuerza, haciendo que la chica se despertara de golpe y con el pulso agitado-. ¿Has tenido una pesadilla?

Lucy asintió con la cabeza y trato de sentarse en la cama, pero la costaba a causa del embarazo, por eso, Natsu la ayudo a sentarse.

-¿Quieres contármelo? –preguntó él poniendo una mano en la espalda de la chica y moviéndola de arriba abajo para tratar de tranquilizarla. Lucy se quedó en silencio, tratando de calmarse mientras se secaba las lágrimas de sus ojos.

-Soñé el momento en el que los dragones entraron por la puerta de Eclipse –comenzó a contar la maga-. Era parecido a como nos contó mi yo del futuro, pero era también algo diferente.

Natsu no habló y siguió acariciando su espalda.

-Habían entrado los 10000 dragones y el Rogue del futuro les controlaba. Vi como todos moríais delante de mis ojos, solamente para ayudarme… -las lágrimas volvieron a asomarse en los ojos de ella, recordando cómo se sacrificaban por ella-. Tú aún seguías vivo. Herido, pero con vida. Luchabas contra los dragones que se nos acercaban y cuando tratabas de golpear a uno, tú… tú…

Se tapó la cara con sus manos mientras lloraba, y Natsu no sabía qué hacer para consolarla, así que la abrazó con delicadeza.

-Shh… No llores –dijo Natsu tratando de animarla-, todo está bien. Esos dragones ya no están aquí, todos estamos vivos… yo estoy contigo…

Lucy se quitó las manos de su rostro, y entonces Natsu usó su pulgar para secar las lágrimas de ella.

-Lo siento… los cambios de humor me afectan bastante… -decía ella-, me siento tan tonta… y con esta panza me siento gorda y fea…

-No eres tonta ni tampoco estás gorda ni fea, Luce –dijo el pelirosa-, solamente estás embarazada. Eres inteligente, hasta el punto de salvarnos el culo muchas veces. También eres preciosa, aunque ahora tengas a nuestro pequeño dentro, sigues siendo hermosa.

-Natsu –susurró ella, calmándose un poco.

-Y no te olvides que te quiero. –dijo mientras acariciaba su mejilla. La rubia le miró a los ojos mientras que él hacía lo mismo. Y ella pudo ver sinceridad y ternura en sus ojos negros, que hizo que Lucy sonriera.

-Gracias por estar conmigo, Natsu.

-No tienes por qué darme las gracias. Siempre estaré ahi para ti.

Lucy siguió sonriendo hasta que de repente cambió su semblante a uno sorprendido y llevó de inmediato sus manos hasta su redonda cintura.

-¿Qué pasa, Luce? –preguntó Natsu, preocupado.

-El bebé se ha movido –contestó, aún con los ojos como platos.

-¿Cómo? –dijo Natsu sorprendido.

-¡Se ha movido! –volvió a decir ella tanto impresionada como feliz. Entonces, Natsu acercó su oído hacia la panza redonda de la rubia y espero unos segundos, cuando de repente sintió un suave golpecito dentro de ella, cerca de donde había puesto la oreja. Natsu se apartó de ella, boquiabierto, y se volvió para mirar a su pareja. Vio una pequeña mueca, pero también vio felicidad en ella.

-Y ahora acaba de dar una patadita –dijo Lucy riendo, acariciando su barriga-. Me parece que va a heredar tu hiperactividad.

Natsu rió con ella y volvió a poner su oreja en la panza de la chica, para tratar de sentir algún movimiento del pequeño, y Lucy de mientras, acariciaba la cabeza pelirosa de su marido.

-Por cierto… -empezó a decir ella, haciendo que él girara su vista hacia ella-, aún no hemos decidido un nombre para el bebé.

-Es cierto –respondió Natsu, pensantivo-, ¿tú tienes alguna idea?

-Bueno, yo tengo un nombre por si llega a ser un niño.

-¿Y cuál es?

-Drago –contestó ella con ternura-, Drago Dragneel.

-Drago… -dijo pensativo-, me gusta.

-Pero, aún no tengo ningún nombre para una niña. Me gustan tantos nombres que no sé cuál escoger…

-¿Te importaría si yo escojo el nombre? –preguntó él. Lucy lo pensó durante unos segundos y cuando decidió, sonrió.

-Claro. Además, también me gustaría que escogieras un nombre, mientras que no sea uno extraño de pronunciar…

Los dos se rieron, y tras esto Natsu se acercó a ella y le dio un casto beso en los labios.

-No te preocupes. –entonces miró la hora en una lácrima reloj que compraron meses atrás-. Será mejor que durmamos. Aún es muy pronto para levantarse.

Lucy asintió y Natsu la ayudó a tumbarse junto a él. Puso su brazo en el hombro de está y la acercó a él. Cerraron los ojos para volver a dormirse. Y tras unos minutos, Natsu aún despierto acercó su otra mano a la barriga de ésta y la empezó a acariciar.

-Nashi… -murmuró él felizmente antes de sumirse en un nuevo sueño. Lucy, que seguía medio despierta, sonrió. Entendiendo el significado de aquel nombre.

-Nashi Dragneel… me encanta…