Capítulo 6: Aquellos que habitan entre los hombres

Bayonetta y Enzo caminan por las calles con un carrito lleno de compras, mientras la pelinegra presta especial atención al cielo de la ciudad.

- Oye, te estoy hablando- le repite Enzo- ¿Para qué necesitan todas estas cosas? ¿Acaso piensan irse de vacaciones?

- Claro que no, es solo que últimamente nuestros amigos tanto del cielo, como del infierno nos han dado muchos problemas, apenas tenemos tiempo de hacer las compras.

- ¿Es por ese extraño niño que mencionaste?

- El menciono algo así, que su presencia atraería a otros ángeles y demonios, debe ser un sujeto con muchos enemigos.

- Con todo ese lio ¿Asumo que no tienes tiempo de que hagamos un trabajo este fin de semana?

- ¿Qué clase de trabajo?- responde la bruja.

- El de siempre, un sujeto que acaba de reunirse con el creador, o más bien con el creador de Inferno- termina riendo el italiano, mientras la bruja acomoda las cosas en el auto.

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En otro lugar de la ciudad.

- Gabriel- dice una niña de cabello castaño y rizado, de unos 7 años de edad.

- ¿Qué pasa Alexi?- le responde un niño de cabellos color caramelo y ojos turquesa. Ambos pequeños se encuentran sentados en una enorme sala al lado de una ventana, a su alrededor hay por lo menos una docena de juguetes y libros para colorear.

- ¿Apareció de nuevo cierto?- dice la niña saltando a su regazo.

- Si es muy extraño- responde el niño, mientras el timbre de la casa suena- ¿Esperamos a alguien hoy?- la niña niega con las manos- Bien entonces espérame aquí- dice mientras su mano se ilumina y una especie de sello aparece en la ventana.

El pequeño baja las escaleras y se detiene para ver desde la mirilla al personaje al otro lado de la puerta.

- Sé que estas en casa, abre de una vez Gabriel- dice la voz de un malhumorado Leo quien lleva consigo una maleta.

- ¿Qué demonios haces tú aquí?- responde el ojiturquesa abriendo la puerta y observando al rubio.

- ¿Esa no es forma de saludar a tu hermano o sí?- dice Leonard colocando la maleta en el suelo.

- Déjame repetírtelo ¿Qué haces aquí?- dice el niño con diplomacia- De todos nosotros eres el que más odia este lugar.

- ¿Quién es él?- dice la niña castaña observando la escena.

- Un viejo amigo- le responde Gabriel.

- Vaya tu "novia" ha crecido mucho- le dice Leonard con tono sarcástico, mientras observa a la niña y le dirige una sonrisa- Sabes me encantaría terminar esta conversación y contarte mil y una cosa, pero tendrá que esperar a la cena, cuida mis cosas Gabriel, regresare en un rato.

- ¿De qué estás hablando?- dice mientras el otro lo empuja con su mochila y luego cierra la puerta- ¿Leo? ¡Leo regresa aquí!-dice recuperándose y abriendo la puerta tratando de alcanzarlo, pero es demasiado tarde.

- ¿Se quedará con nosotros?- dice la pequeña.

- No estoy seguro, pero nada bueno resultara de tenerlo aquí.

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Mientras tanto, Bayonetta lucha contra un grupo de Beloved.

- Se ve que lo tienes controlado Cereza- dice Jeanne disparándole a los últimos dos.

- Te dije que mejor te preocuparas por la cena- le responde Bayonetta- Todo esto es un juego de niños.

- Hablando de cenar, Luka ha estado hablándote toda la tarde…

- ¡Demonios! olvide que había quedado con él.

- ¿Entonces? ¿Cena para tres o para uno?- le dice la rubia con tono de molestia dándole el teléfono celular a su amiga.

- Tendrá que ser para uno Jeanne, lo lamento, pero Luka dice que encontró información valiosa.

- Si, si claro, ambas sabemos que sus intenciones van mucho más allá de ser un investigador- la pelinegra le hace un gesto divertido a su amiga- Vamos no seas infantil, si quieres follártelo hazlo, no tienes que pedirme permiso.

- ¿Jeanne de qué estás hablando?- exclama la pelinegra escandalizada.

- Y si no vas hacerle caso, díselo de una buena vez- termina la rubia subiendo a su moto y arrancando antes de que Bayonetta pueda darle una respuesta.

- ¿Qué mosco le ha picado?- dice sacudiendo la cabeza.

La chica toma su celular y llama al castaño.

- Hola Bayonetta- responde ansioso Luka.

- Hola Cheshire- le dice con tono arrogante- Si de verdad quieres hablar de algo importante ven a recogerme sobre la tercera calle, tienes 15 minutos o me iré a casa.

- Si, si claro, estaré allí antes de eso- dice con voz apurada y la pelinegra cuelga mientras ríe divertida por el efecto que provoca en el castaño, bueno en realidad no es el único, para ella no pasan desapercibidas las miradas y comentarios que los hombres hacen a su alrededor. Al principio le incomodaba un poco, pero qué más da, ningún mortal podría jamás acercarse demasiado a ella y aun cuando Luka había llegado a ganarse su amistad, ni siquiera él estaba a su nivel. Era guapo, no podía negarlo, pero tener "una aventura" o algo con él, solo dañaría ese vínculo y seria mentirse a sí misma.

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El ruido de un auto interrumpe sus cavilaciones y la pelinegra se dirige al auto de Luka, quien amablemente le abre la puerta.

- ¡Cuídame a la señorita cuñado!- grita un joven borracho desde el otro lado de la calle.

- ¿Pero que se ha creído este tipo?- exclama Luka molesto, dirigiéndose a él, pero la mano de la chica lo detiene.

- Si me molestara por estas cosas créeme que mi trabajo como monja en funerales seria todo un éxito- le dice divertido- No pierdas tú tiempo.

- Como digas- dice resignado.

El castaño obedece y se apresura a conducir hasta una cafetería cercana.

- ¿Qué encontraste?- le dice curiosa viéndolo sacar unos recortes.

- Ángeles con forma humana- dice con tono solemne- Existe una antigua historia en los libros sagrados sobre gente que se encuentra con personas que no parecen de este mundo. Gente que habla en dialectos extraños y que parece saber mucho más de lo que su edad aparenta. Ha habido grandes personajes en la historia que aseguran que su vida cambio después de haberse encontrado con alguno extraño que les dio alguna advertencia o consejo.

- ¿Entonces son buenos?- dice la pelinegra mientras la camarera les coloca un par de platos de carne adobada frente a ellos.

- En teoría si- responde el joven- Según las tradiciones, solo existen siete de ellos, como hemos notado, ángeles y demonios solo pueden cruzar de Paradiso o Inferno, hacia Purgatorio, no a nuestro mundo.

- Si lo hicieran sería un caos- responde la chica.

- Pero al parecer tu pequeño fugitivo puede hacerlo, al tener un cuerpo humano es visible ante todos y sus poderes pueden trascender a este plano de la realidad. Ten cuidado con él, si Paradiso lo exilió debe tener intenciones ocultas.

- Descuida no bajare la guardia ante él.

- Oye Bayonetta yo quería…

En ese momento algo llama la atención de la joven y se levanta de la mesa al ver un círculo infernal aparecer.

- Vaya, vaya, otro visitante- en ese momento las luces del restaurante se apagan y ella aprovecha para cruzar Purgatorio entre la confusión y gritos de la gente. El círculo se completa y un Fury se eleva desde él.

- Ten cuidado- exclama Luka buscando sus lentes para no perder de vista a la bruja.