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#06 - Scone


Hasta alguien como él sabía que aquella era la peor tortura

Por muy poco delicados que fueron sus procedimientos, realmente era capaz de asegurar que no se comparaban en lo más mínimo a esa

Contuvo el aliento. Tragó en seco y sudó frío

Iba a morir. Iba a morir

-¡Jajaja! Alemania, no sabes que afortunado eres –le acercó el elemento radiactivo a la boca -¡Serás el primero en probar mi más reciente creación!: el scone con base de canela

Oh, no

No supo muy bien qué sucedió luego de que Inglaterra le metiera esa cosa por el paladar por perderen un dudoso juego de cartas –nota mental: no volver a apostar NUNCA-, y tampoco el momento en que se desmayó pensando que era su fin

Regresó a la vida en un cuarto de color crema con una agradable brisa colándose por la ventana abierta… oh, era suya, ¿pero cómo terminó ahí?

¿Acaso ese inglés tuvo la "amabilidad" de irlo a dejar luego de que casi lo envenenó? Oh, se sentía adulado, qué detalle –sarcasmo-

-Vaya, hasta que despertaste – por la puerta entró Romano, quien se recargó en el marco –Qué lástima, creí que nos habías librado de tu machismo patatero

-A-Ah, no –no podía negar que estaba confundido -¿Tú me trajiste?

-No, obvio –dijo sarcástico –Sólo se me ocurrió venir a verte porque no tengo nada mejor que hacer con mi maldita vida… ¡claro que yo te traje, idiota! –chistó –Tsk, estuve a punto de morir aplastado por tu masa fornida

-Entiendo –sí, no era bueno pelear –Gracias

-¡N-No lo hice por ti! –se apresuró a aclarar –Pasé por el lugar equivocado en mal momento, ¡andaba por la calle de ese bar cuando el cejón salió y te dejó tirado! –le seguía temiendo, se notaba –Si te abandonaba ahí, y yo como testigo, la policía me caería encima

-Ya veo –eso era mejor que nada –Lamento todo

-¡Y lo vas a lamentar más si gérmenes patateros me contaminan por cargarte! Qué asco volverse un grandote como tú

-Sí, como digas – suspiró de resignación

-Como sea, mueve tu trasero: ya está la comida

Antes de que pudiese preguntar ya se había ido

N-No dudaba de los platillos de Romano, ¡claro que no! Pero tener un encuentro cercano con la muerte gracias a un scone no dejaba buenos pensamientos

Volvió a exhalar: era mejor obedecer que enfrentarse a una ira mal canalizada

Se levantó y caminó despacio, aliviado de que su estómago no se sintiera raro

Afuera ya estaba la mesa servida, y Lovino yacía en la cocina… haciendo no-se-qué. Ojala no rompiera nada

Al sentarse y emitir un quedo "Gracias", se preparó mentalmente para comer algo otra vez

Sin mirar realmente la pasta, encajó el tenedor y lo metió de golpe a la boca

Dios, gracias, ¡gracias por algo tan delicioso y de procedencia gratamente conocida!

-¿Qué pasa? –preguntó de golpe con fastidio, pero al mismo tiempo se distinguió cierta preocupación- ¡No sé qué se come cuando estás enfermo del estómago, así que te jodes con eso! ¡Si no te gusta, bien puedes irte a la…!

-No, está bien- interrumpió con calma, aliviado de ingerir algo exquisitamente comestible –Sabe muy bien – sonrió un poco –Gracias

No recibió respuesta. Tampoco la pidió… aunque oír que tiraba unos platos con torpeza fue señal de que lo escuchó

En fin, una vajilla rota, buenos alimentos y una compañía agradable –a su modo- era muchísimo mejor que un aparato digestivo podrido

Nunca volvería a apostar contra Inglaterra