Capítulo 6
Luces, cámara y acción
― ¿Katniss? ¡Katniss! ― la voz de su escolta logró sacarla de sus pensamientos.
― ¿Sí?
― ¿Estás bien, querida? Por un momento te perdimos.
― Lo siento. ¿Qué decían?
― No se preocupe, Katniss ― Plutarch volteó a verla ― Es normal que se sienta así con algo de incertidumbre, pero le aseguro que todo saldrá muy bien.
Claro, era muy fácil opinar desde su posición y le molestaba que hablara sobre su sentir como sí él hubiera vivido lo mismo que ella. Cruzó la mirada con Haymitch y supo en ese momento que su mentor sí la comprendía bien.
― Comenzaremos las grabaciones pasado mañana ― comentó Fulvia.
― ¿Qué? Tan pronto ― de nuevo sintió su corazón acelerarse.
― Habíamos acordado que sería el próximo mes. ¿Por qué la prisa? ― Haymitch sonaba algo molesto.
El productor se pasó una mano por la frente ― Drac tiene muchos compromisos de trabajo y necesita adelantar un poco el lanzamiento de su sencillo.
― ¿Y Katniss, qué culpa tiene?
― Esto ya fue aprobado, pero viendo el lado positivo podremos tomarnos más tiempo en las tomas con cada uno de los candidatos.
― No entiendo, ¿pasado mañana empieza el programa?
― No señorita Everdeen ¿o puedo llamarla Katniss? ― preguntó Fulvia.
A lo que ella solo asintió con la cabeza.
― Katniss, el programa saldrá al aire hasta dentro de un mes y medio, pero todas las tomas con los candidatos son grabadas previamente. Has visto alguno de los programas pasados ¿no?
― No los seguía la verdad, pero vi una que otra emisión.
La mujer apretó los labios, parecía que se había sentido ofendida ― El vencedor tiene secciones con cada uno de los candidatos, tienes que conocerlos y grabar algunas escenas haciendo diversas actividades con cada uno. Lo único que es en vivo es el primer programa donde se presenta a todos y los siguientes donde vas descartando a uno por uno hasta que en el gran final eliges a tu futuro esposo.
Tenía el estómago revuelto, dentro de dos días conocería a estas personas y la verdad no se sentía preparada.
― ¡Urko Jas! ― exclamó Haymitch ― ¿Bromeas? Te dije que lo sacaras ¿Quieres darle pesadillas a la chica desde el primer día?
― Estrenó hace poco su programa televisivo Tattoo Ace, además abrió una gran sucursal cerca del centro de entrenamiento. Necesita publicidad y pagó una fuerte suma por esto ― se encogió de hombros Plutarch.
― ¿Quién es esa persona? ¿Por qué iba a provocarme pesadillas?
Su mentor giró la carpeta que traía en las manos y le mostro las fotografías.
La arquera abrió mucho los ojos y se hizo un poco para atrás, era como si estuviera viendo al demonio. La fotografía de cuerpo completo mostraba que se trataba de un tipo grande y ancho; en la de su rostro, se podía ver que tenía ojos amarillos como de cabra, dos cuernos en su frente que estaban bajo la piel, no tenía cabello, en su lugar eran tatuajes rojos y negros de muchas figuras y también lucía una barba de chivo teñida de rojo.
― Urko Jas es un maestro del tatuaje y uno de los que ha tenido mucho auge últimamente; de hecho, le encantaría hacerte un hermoso tatuaje en la parte del cuerpo que tú elijas ― sonrió Fulvia.
― ¡Estás loca! ¡Ese fenómeno no va a poner un solo dedo encima de Katniss! ― ahora sí estaba exaltado su mentor.
― ¡Haymitch! ¡Modales! ― lo regañó su esposa ― Por favor discúlpenlo, no fue la mejor manera de expresarse, pero estoy de acuerdo con él en que no le harán ningún tatuaje ni nada a Katniss a menos que ella lo desee por voluntad propia.
Plutarch y su asistente se mostraban sorprendidos ante la reacción del vencedor del Doce, pero pronto el productor se recompuso ― Por supuesto, nunca se obligará a Katniss a hacer algo que no desee. Tienes mi palabra ― le tendió la mano.
El mentor pareció pensarlo unos segundos antes de estrecharle la mano.
― Aquí tengo el horario de las grabaciones que tenemos programadas ― Fulvia le mostró su tablet a Effie ― Te lo mando para que tengas una copia, ya le mandé una Cinna para que realice las pruebas de vestuario de acuerdo a cada locación y actividad. También te voy a pasar una copia de los perfiles de los candidatos.
― ¿Tienes alguna duda, Katniss? ― le preguntó Plutarch.
¿Alguna duda?, la verdad tenía cientos, pero ahorita no quería hablar más, lo que deseaba era solo que se marcharan para poder digerir la noticia a solas.
Haymitch pareció leerle la mente porque en ese instante se puso de pie ― Muchas gracias Plutarch por tu visita, creo que lo mejor es que Katniss se tome el tiempo de ver las fichas de los candidatos y se prepare para pasado mañana.
Plutarch y Fulvia se voltearon a ver y lo imitaron.
― Gracias por recibirnos ― le sonrió y asintió con la cabeza.
― Yo los acompaño a la puerta ― Effie extendió el brazo para indicarles el camino, mientras le pelaba los ojos a su marido.
En cuanto la visita salió de la sala, Katniss soltó el aire que no sabía que había estado conteniendo y se hizo para atrás, recargándose en el sillón.
― Necesito un trago. ¿Quieres uno, preciosa?
Ella se limitó a negar con la cabeza y se puso las palmas de las manos sobre los ojos.
― ¿Tenías que ser tan grosero? ― Effie regresó a la sala muy molesta ― ¡Prácticamente los corriste, Haymitch!
― ¿Qué más da? ― le dio un trago a su whiskey ― Ya nos habían dicho todo lo importante, además creo que la chica necesita algo de tiempo.
Su escolta volteó a verla y de inmediato cambio su rostro molesto por uno que demostraba preocupación ― ¿Cómo estás, querida? ― se acercó para sentarse en el sofá que estaba a un lado.
― Bien, es solo que… ― meneó la cabeza ― Es todo tan rápido y creí que tendría más tiempo antes de tener que preocuparme por esto.
La rubia colocó una mano sobre la suya ― No estás sola en esto. Haymitch y yo estaremos a tu lado durante todo el proceso y no permitiremos que te hagan algo o graben alguna sección con la que no te sientas cómoda.
― Gracias, Effie ― trató de sonreír, pero en su lugar le salió una mueca extraña ― Hay algo que me tiene inquieta desde el banquete en la mansión.
― ¿Qué es, preciosa? ― su mentor tomó asiento al lado de su esposa.
― El señor Heavensbee mencionó mientras bailábamos que han ocurrido ciertas tragedias en el pasado, quiero saber a qué se refería.
La pareja se volteó a ver antes de que Haymitch carraspeara para despejar su garganta ― Antes de los Juegos del Amor, la manera en que se elegía a los esposos de los vencedores se basaba completamente en el dinero, las conexiones que tuvieras con Snow y los Vigilantes en Jefe. Así que antes no existían ninguna clase de test psicológico para ver si la pareja sería afín o si simplemente estaban bien de la cabeza. Por ejemplo, yo, mira la mujer con la que me tocó casarme ― lo dijo a modo de broma, pero nadie río y solo se ganó un manotazo en la pierna por parte de su esposa ― Como te podrás imaginar, no todos esos matrimonios fueron felices o terminaron bien.
― Wiress ― pronunció Katniss, había escuchado nombrar a la vencedora del Tres durante uno de los entrenamientos antes de los Juegos.
― Pobre Wiress ― suspiró Effie ― Ella es una persona muy nerviosa y después de los Juegos dicen que nunca se logró recuperar por completo, así que su esposo se cansó de ella y la internó en un hospital psiquiátrico donde sigue hasta ahora.
La castaña se llevó una mano a la boca. ¡Qué horror! Después de todo lo que habían sufrido en la arena, terminar sola y encerrada en un manicomio, era terrible.
― Y hay otros casos peores, como el de Janet Wayne, ganadora de los Quincuagésimos Octavos Juegos del Hambre, a quien un día se le botó la canica y apuñaló a su esposo setenta veces y después se cortó las muñecas en la bañera. Aunque los medios informaron que la pareja había fallecido en un accidente automovilístico.
― Janet era una buena muchacha, pero tuvo el infortunio de casarse con Milton Amez, quién fuese un famoso boxeador al que le gustaba agarrar a su esposa como saco de boxeo.
― Y como ese caso ha habido más, no todos los vencedores que han muerto a la fecha han sido por causas naturales o accidentes ― el mentor dio un trago a su bebida ― Pero ahora con Los Juegos del Amor, ya no se han vuelto a presentar estos casos, así que podemos decir que Plutarch acertó y los ha ayudado realmente.
Katniss se quedó en silencio después de eso, tratando de asimilar todo lo que le habían dicho.
― Querida, si quieres puedes irte a tu habitación a descansar, más tarde o mañana veremos esto ― colocó una mano sobre la carpeta de los candidatos.
― Prefiero dar un paseo a solas para…
― Excelente idea ― sonrió Effie ― Te esperaremos para cenar.
...
...
― ¡Lista! ― sonrió Cinna a través del espejo.
Ella tenía el ceño fruncido, no podía creer que le hubieran solicitado vestirse así.
― Vamos, solo grabaran algunas escenas para el video musical de Drac y luego podrás cambiarte.
La ropa no era incómoda ni atrevida, pero estaba vestida de cazadora, con un pantalón negro de piel ajustado, una chamarra café de cinto grueso, altas botas del mismo tono de la chamarra e iba peinada con su característica trenza, aunque un poco más estilizada. Además, iba maquillada de forma que las sombras resaltaban el gris de sus ojos.
Se sentía como estereotipada y se le hacía de mal gusto después de lo sucedido en la Arena, que la hicieran vestir así.
Salió de la casa rodante que le habían asignado para utilizarla durante las grabaciones.
Al menos estaba rodeada de bosque, en la reserva ecológica que Effie le había comentado estaba en esa parte del Capitolio. El lugar era hermoso, le recordaba a su casa y deseaba regresar, pero sola.
Haymitch apretó los labios en cuanto la vio y negó ligeramente con la cabeza.
Plutarch, por su parte, se acercó a ella con una gran sonrisa ― Te ves fabulosa, yo creo que la gente de Drac quedará bastante satisfecha.
― ¿Ya llegó?
― No, pero no debe tardar. Así son los artistas. Ve con Haymitch y Effie, mientras nosotros terminamos algunas cosas ― le tocó ligeramente el hombro y la pasó para dirigirse hasta un escenario improvisado que habían montado en un pequeño claro que habían llenado de instrumentos.
― Te ves hermosa, querida ― le sonrió Effie ― Definitivamente Cinna tiene un don.
― Sí, al menos está mucho mejor que lo que pretendían que vistieras los productores del video musical.
― ¿No era esto? ― preguntó.
― Más o menos ― dijo su escolta ― Pero sin la chamarra y con un gran escote.
Ella se pasó las manos por la suave piel de la chamarra. Tendría que agradecer a Cinna después.
Llegó una camioneta blanca con un logo que decía Mellark en una de las puertas. Se bajaron dos personas y comenzaron a descargar algunas charolas.
No sabía por qué, pero de pronto se le había acelerado un poco el corazón al leer su apellido. De pronto, del otro lado del vehículo apareció Peeta, iba vestido con unos pantalones de mezclilla y un rompevientos naranja brillante.
― No sabía que vendrías ― el primero en saludarlo y tenderle la mano fue Haymitch.
― Patrocino los bocadillos para todas las grabaciones.
― Claro ― sonrió su mentor, pero había algo en su sonrisa que le decía que ocultaba algo más.
― Peeta, cariño ― lo saludó Effie con dos besos al aire en ambas mejillas.
Y finalmente el rubio se pudo acercar más a ella ― Hola, Katniss.
― Hola ― se limitó a contestar.
― ¿Cómo has estado?
Justo cuando iba a contestar, escucharon varios gritos a su alrededor que decían ¡Ya llegó! ¡Ya llegó!
Todos voltearon para ver como un gran autobús pintado de negro con fuego rojo y un gran dragón que rodeaba el nombre de Drac, llegaba al lugar.
Varias personas comenzaron a caminar hacia el autobús, incluido Plutarch, pero ellos permanecieron donde estaban.
Effie traía una gran sonrisa y había juntado las manos sobre su pecho.
― Vamos princesa, sé que quieres ir a brincar como colegiala a recibir al cantante.
―Oh ¡no seas ridículo! ― comentó ― No es de mis favoritos, pero no puedo negar que tiene algunas buenas canciones.
Esperaron cuando las puertas se abrieron y comenzaron a descender varias personas del autobús.
Después Plutarch se separó del grupo junto con un joven quien definitivamente debía ser el artista por la facha que tenía, cabello largo negro, una pañoleta amarilla sobre la frente, lentes oscuros de aviador, vestía pantalones rojos, botas estilo militar negras con púas que salían por doquier, no traía camisa lo que dejaba al descubierto su marcado pecho cubierto con algunos tatuajes y un largo abrigo negro de visón.
― Drac, le presento a la señorita Katniss Everdeen ― señaló con una mano el productor ― Katniss, le presento al mismísimo y único, Drac.
El joven no le tendió la mano ni nada, se limitó a subirse los lentes oscuros y la recorrió con la mirada lentamente ― No está mal ― se giró hacia el productor ― Mi manager quiere hablar contigo sobre unas cosas que vamos a incluir en el video.
― Por supuesto.
― Bien, empecemos de una vez que tengo varios compromisos más tarde y no quiero retrasos.
Se marcharon.
― Idiota ― dijo Peeta a su lado.
― Y un completo maleducado ― Effie negó con la cabeza ― Ni siquiera saludó, ¡no puedo creerlo!
― Sirve para que abras los ojos, princesa.
A partir de ese momento todo fue más cansado, estuvieron haciendo tomas de Drac cantando una ridícula canción que tenía frases como "Con una flecha en llamas atravesaste mi corazón" Y de ella hicieron varias tomas caminando por el bosque con un arco y flecha en mano, pidiéndole que posara como si fuera a disparar.
Lo peor era que querían grabarla como si ella estuviera espiando a Drac tras los árboles, pero querían que pusiera la mirada de anhelo y emoción por el cantante y simplemente no podía con todo lo que le decían, ese artista no provocaba nada en ella.
Hicieron un receso mientras cambiaban algunas cosas en el escenario, entre ellas, colocaron una gran cama redonda con sábanas blancas en medio de los árboles.
Katniss aprovecho para tomar agua y degustar algunos bocadillos de la panadería Mellark mientras conversaba con el joven, cuando vio que Fulvia se acercaba algo nerviosa con Haymitch y Effie y Cinna, decidió ver de qué se trataba.
― El equipo de Drac ha hecho algunos cambios en el video y están pidiendo que Katniss grabe esta escena con él. Sólo sería una simulación por supuesto ― aclaro ― Pero fingirán hacer el amor en esa cama de allá.
Ella abrió mucho los ojos. ¿Qué querían qué?
...
...
Hace 24 años
― Siendo yo la que se case contigo ― comentó Effie.
― ¿Lo dices en serio? ― preguntó incrédulo.
Effie no se parecía en nada a su exnovia Claudia, se podía decir que eran polos opuestos. Su exnovia jamás se preocuparía por cosas tan triviales y materialistas, no le importaba si su ropa combinaba, ni usaba maquillaje y eso había hecho que se fijara en ella. Era diferente de las apretadas chicas del pueblo, hijas de mercaderes, la castaña disfrutaba del aire libre, era sencilla y una sobreviviente cómo él.
Pero desde que había ganado los Juegos meses atrás, sabía que tenía que olvidarse de todo eso y mentalizarse sobre la nueva vida que le aguardaba, y tenía que hacerlo si quería conservar a su familia a salvo.
Ahora frente a él, estaba esta chica ingenua que compartía muchas de las características que siempre había odiado en una mujer, aunque era muy hermosa, en eso no cabía duda, que le estaba ofreciendo una alternativa mucho más atractiva que las otras posibles candidatas a convertirse en su esposa.
No la conocía muy bien, pero parecía ser del tipo soñadora que creía en el amor a primera vista y toda esa basura que enseñan en los cuentos. Tenía que tomar esta oportunidad, porque pensar en alguien como Diamond o Birto le causaba escalofríos, en cambio con ella era diferente.
― Sí. Creo que nos puede ir bien juntos, podemos tener una buena vida.
Está era su mejor opción sin dudarlo, y probablemente después podría manipularla a su antojo y hacerla a su modo ― Entonces vamos a hacerlo, princesa ― sonrió de lado y después se inclinó para besarla.
No podía negarlo, le gustaba besarla, había química entre ambos. La forma en que sus suaves labios se amoldaban a los suyos y cómo le mordía ligeramente el labio inferior justo antes de separarse, lo dejaban con ganas de más.
― Y ahora ¿qué sigue? ― preguntó.
― No te preocupes, mi abuela se encargará de todo. Tiene muchos contactos, además de dinero, y el hecho de que haya sido una vencedora modelo, por así decirlo, pone las cosas en la balanza a su favor.
Ese último comentario no le había sentado tan bien, pero finalmente todo se reducía a una transacción de compra-venta.
― ¿Tus padres están de acuerdo? Me comentaste que tienes un hermano, pero ¿dejaran que su única hija se case tan joven y con un vencedor? ― trató de no sonar molesto.
― Papá no me preocupa, mi madre probablemente no esté de acuerdo, pero tendrá que aceptar la idea tarde o temprano.
...
...
― Por favor Helius, ¡dile algo! ― le dijo Regilla Trinket a su esposo ― ¡Es una insensatez lo que va a hacer!
― Mi madre y yo, ya conversamos con ella, y si está segura de su decisión, vamos a apoyarla ― el señor Trinket empleó un tono mucho más tranquilo.
La bomba había estallado en cuanto su madre se había enterado de su decisión de casarse con el nuevo vencedor de los Juegos del Hambre.
Ahora se encontraba en el estudio de su casa, a puerta cerrada con sus padres, escuchando a su madre despotricar debido a su próximo compromiso.
― ¿Tu madre? ¿en serio? ― continuó molesta la señora ― ¡Ya me imagino la clase de charla que debió tener con tu hija! Apuesto que fue idea de ella desde un inicio, siempre la ha malcriado y solapado en todo.
― Cuidado Regilla, es de mi madre de quien hablas ― le advirtió su padre.
La señora se colocó una mano en la frente ― Ya provocaron que me diera migraña ― negó con la cabeza ― Es que no puedo creer que vayas a tirar tu vida por la borda de esa manera Euphemia. Todo lo que hemos trabajado contigo, invertido en ti para que sobresalgas en el mundo de la moda, para que seas alguien importante… y al casarte con ese salvaje sin educación y para colmo del peor distrito, literalmente estas tirando a la basura todos los años de esfuerzo.
― Regilla ― la llamó su esposo ― Recuerda que mi madre es de los distritos y te recuerdo que no es ni salvaje ni maleducada.
― Lo sé, Irene es punto y aparte, no hablaba de ella sino en general ― se giró de nuevo hacia su hija ― ¿En verdad no te importa en lo más mínimo mi opinión como madre al respecto?
― Por favor Regi, déjala en paz, créeme que, si yo le hubiera hecho caso a mi madre cuando le informé que iba a pedir tu mano, no nos hubiéramos casado.
La mujer se llevó una mano al pecho, su mamá siempre tendía a ser muy melodramática.
― Madre ― habló por fin Effie ― Toda mi vida he tratado de complacerte, estuve en todas las clases extracurriculares en las que me metiste y siempre destaqué, además de estudiar lo que tú querías, no lo que yo deseaba.
― Eso no es verdad.
― Madre, me gusta la moda, de acuerdo, pero hubiera preferido estudiar Arquitectura y lo sabes. Y eso no es todo, también salí con los chicos que tú querías y sabes muy bien cómo terminó eso. Ahora por primera vez te lo pido, apóyame.
Regilla tenía la mirada fija en un punto en la pared ― Eres aún muy joven.
― Es por eso que la boda no se realizaría hasta que yo cumpla la mayoría de edad. Haymitch cumple los 18 años este verano, más o menos cuando finalicen los Juegos, yo lo haré en diciembre. La boda tendría que ser antes de Tour de la Victoria del nuevo vencedor de este año que es en enero.
― Sigues siendo demasiado joven.
― A esa edad se casó mi madre ― comentó el señor Trinket ― A esa edad por lo general se casan en los distritos, a penas cuando libran la última cosecha.
― Exacto, en los distritos, con toda esa gente…
― Cuidado con lo que dices ― la interrumpió su padre ― Recuerda que tengo familia en el distrito Cinco.
― Madre, trata de ver el lado positivo, somos la primera pareja en los cincuenta años que llevan los Juegos, que se casarán de la misma edad. Mi boda será televisada en todo Panem y eso sin contar las múltiples entrevistas y programas televisivos a los que asistiremos antes del gran día, todo en torno a la planeación de la boda.
Dio en el blanco, eso fue todo lo que necesito para sacarle finalmente una sonrisa a su madre y hacer que terminara aceptado su futuro compromiso. Regilla Trinket amaba la fama, y sin duda ese matrimonio haría que la familia estuviera en boca de todos y poder hacer una demostración del buen gusto y sobre todo del dinero que tenían.
Su padre era otra historia, tenía la ventaja que siempre le había gustado consentirla y darle gusto en todo. Rara vez le había negado algo, y siendo el hijo de una vencedora, no se podía oponer a que su hija se casara con uno; había tenido la suerte de vivir con unos padres amorosos, que habían sido un gran ejemplo para muchos otros vencedores, por lo tanto, creía en esos matrimonios.
― De acuerdo ― suspiró la señora Trinket ― Dime cuándo sería el anuncio de compromiso, porque tenemos muchas cosas que hacer.
Effie sonrió, se puso de pie de inmediato y abrazó a su madre en un momento de júbilo ― ¡Gracias, gracias!
― Euphemia ― la separó su madre ― Una señorita no hace ese tipo de demostraciones, no grita ni salta, y me estás arrugando el vestido.
― Lo siento.
― Ya, está bien, comprendo que estás contenta, pero vamos, tenemos muchas cosas que hacer.
...
...
Si en verdad existía algo llamado "suerte" en esta ocasión debía admitir que definitivamente estaba de su lado.
Desde esa noche en la terraza, cuando habló con Effie y aceptó su propuesta, las cosas habían sucedido sorprendentemente rápido.
No había creído del todo que una chica como ella en verdad pudiera lograr que aceptaran su compromiso, pero de alguna manera se las había ingeniado e Irene Trinket había movido sus piezas.
Su escolta no había estado muy contenta del todo, pues quien sabe que trato habría hecho con otras mujeres y de esto no había sacado nada a cambio.
Después de que la vencedora del Cinco lo visitara en el penthouse junto con su nieta y le informara sobre el compromiso, y él tuviera que fingir frente a una emocionada Effie, que en verdad estaba entusiasmado con su decisión y prometiera cuidar a su nieta, Haymitch había podido regresar a su casa, aunque solo fuera por dos meses, antes de tener que volver al Capitolio para el anuncio oficial de su compromiso con Effie Trinket.
Su madre, Eva Abernathy había reaccionado muy bien ante las noticias que le dio su hijo cuando llegó a su casa.
― Me da mucho gusto por ti Haymitch.
Estaban sentados en la mesa de la cocina conversando, mientras se terminaba de cocer la comida.
Él frunció el ceño.
― No me malinterpretes, Mitch ― aclaró su madre ― Sé que es terrible que tengas que desposarte con una persona de allá, pero desde que ganaste he temido por qué clase de mujer iba a convertirse en mi nuera. Estuve yendo con Delia, la mujer del zapatero, ya ves que le encanta el chisme y sigue todos esos programas del Capitolio y la vida de los vencedores con sus nuevos esposos, y en verdad tenía miedo ― le acarició un brazo y se paró para ver el guisado ― ¿Sabías que todas las personas que se han casado con un vencedor han sido mayores que ellos?
´Haymitch se encogió de hombros, nunca había tenido interés en seguir la vida de los vencedores.
― Effie es una joven de tu edad, además es hermosa por lo que me dijiste y lo mejor es que es nieta de una vencedora por lo que no le es ajena la vida en los distritos ― dejó a un lado la cuchara con la que estuvo revolviendo el guisado y apagó la estufa ― Así que escúchame bien, Haymitch Abernathy.
Se había puesto en modo serio, venía una lección.
― Te escucho, ma.
― Cuando te vayas al Capitolio y veas de nuevo a esa jovencita, vas a mostrarte amable con ella y cariñoso. No puedes dar nada por sentado hasta que se realice la boda y no me gustaría que cambiaran los planes y tuvieras que casarte alguna mujer de mi edad.
― Eso no va a pasar, hay una cláusula que…
― No he terminado jovencito ― lo regaño por la interrupción ― Esta chica te está entregando su vida ― tomó asiento frente a él ― Escúchame bien lo que digo, es joven, es bonita, es rica ― enumeró ― Podría casarse con cualquier otra persona del Capitolio y te eligió a ti, así que no eches a perder las cosas, porque te conozco y tienes el mismo carácter que tu padre que en paz descanse, prométeme que pondrás todo de tu parte para hacer que esto funcione y no vaya a arrepentirse y cancelar el compromiso.
Las palabras de su madre seguían repitiéndose una y otra vez en su cabeza mientras se dirigía en tren hacia el Capitolio. Tenía razón, compondría su mejor cara al llegar a la estación y fingiría estar emocionado.
El tren arribó a la estación en punto de medio día.
Cuando las puertas del vagón se abrieron, Haymitch fue recibido por mucha gente que gritaba su nombre, paparazis que le pedían que volteara para tomarle fotografías, fans pidiéndole su autógrafo, todo era un poco agobiante, y agentes de paz tenían que contener a estas personas y protegerlo.
Caminó por el andén levantando la mano para saludar y volteando hacia uno que otro fotógrafo, cuando vio a una chica esperándolo más adelante. Sus ojos azules lo dejaron inmóvil por un momento, solo reaccionó cuando ésta se lanzó a sus brazos.
― Te extrañe, Haymitch.
Él compuso una sonrisa ― Y yo a ti, princesa.
¡Hola!
¿Qué les pareció el capítulo?
Espero que haya quedado más claro la dinámica de Los Juegos del Amor, ahora sí que se puede decir que ya empezaron y veremos como le va a Katniss con los diferentes candidatos. Por otra parte, nuestro querido Haymitch ya va a comprometerse.
Muchas gracias por leer esta historia y por agregarla a sus follows y favoritos. Sobre todo, muchas gracias a todas las personas que se toman un momento de su tiempo para dejarme sus comentarios y darme su opinión sobre la historia, lo cual es muy importante para mí, gracias: atalinunezz1, blankius, BlackCat46, Claudiacobos79, Ilovehayffie, 75everything, BrendaTHG, Gagonaya, Sairit, F, RaquelSOnce, Igora Mellark y a los guest.
Tengo una semana súper pesada y ocupada, pero haré mi mayor esfuerzo para publicar a tiempo el próximo lunes. Así que me vendrían bien sus comentarios y ánimos para poder inspirarme y continuar esta historia semana a semana.
saludos
Y hasta el próximo lunes
Marizpe
