Capítulo 6
"Cómplices"
Llegó el martes y Emma se arreglaba en su cuarto para la salida al club que tenía con August, decidió ataviarse con un vestido blanco que dibujaba su figura a la perfección, su cabello rubio lo dejó caer libre por su espalda, comenzó a darle color a su rostro, primero los ojos, luego los labios, no muy cargados, pues a Emma siempre le había gustado lucir natural, se dio una última revisada en el espejo y abrió la puerta de su habitación para dirigirse a su cita, dio un salto cuando vio a las hermanas Mills, ambas parecían haber estado a punto de llamarla cuando Emma salió, Swan observó como las dos escondían su puño detrás de su espalda y se echaban una mirada. Todo indicaba que las hermanas se habían encontrado por casualidad queriendo interceptar a Emma, una situación que le pareció bastante peculiar y simpática a Swan quien también se extrañó que no se volteaban a ver con odio, por el contrario, en sus ojos había una especia de complicidad.
-Veo que ya se va, irresistible como siempre- dijo Zelena al tiempo que le lanzaba su ya famosa sonrisa coqueta y mordía un poco su labio mientras la veía de pies a cabeza.
-Tiene buen gusto Swan, ese vestido le va muy bien- añadió Regina sonriendo de manera coqueta y sensual al igual que su hermana
Emma estaba perpleja, ninguna de las dos se había interrumpido, no se habían querido matar entre ellas, sin duda algo extraño ocurría, Emma dejó sus vacilaciones para después y se fue no sin antes darles una mirada provocadora a ambas hermanas.
-Nos vemos más tarde señoritas, espero no se les ofrezca nada en mi ausencia- Emma giró la cabeza y rio pícaramente, en el fondo sabía que las hermanas no podían contener los celos que les provocaba su reunión con el joven August.
Emma arribó muy puntual a su cita en el club, un hombre la guio hasta la mesa donde la esperaban, Swan se heló al ver aquél joven hecho a mano que la aguardaba, alto, fuerte, varonil, nada mal, pensó Emma, nada mal. Cuando August la visualizó se apresuró a ir por ella, la tomó de la mano y la llevó hasta la mesa, caballerosamente le retiró la silla para que tomara asiento, posteriormente lo hizo el, comenzando así la charla.
Emma reía despreocupadamente con las bromas y el buen humor de August quien no se cansaba de halagarla y persuadirla en todo momento, sus miradas se cruzaban a cada rato, en algunas ocasiones Emma no podía evitar bajar la vista sonrojada por el trato exquisito que le estaba dando August, los ojos de aquel joven eran profundos y dulces, a Swan le agradaba, tenía que aceptar que estaba pasando un rato bastante ameno, nunca se imaginó que sería así, en un principio iba un poco forzada y un poco motivada por los celos que quería darle a las hermanas, pero durante todo el tiempo que había estado con el muchacho, las hermanas no habían venido a su mente, su fastidio por haber tenido que ir se había convertido en alegría.
August tomó su mano y comenzó a pronunciarle unas palabras, Emma se quedó en –jamás había conocido una mujer como tú- pues sus ojos se posaron en una de las mesas del fondo, ahí sentadas, una con un vestido ligero color rubí y la otra con un vestido ligero color esmeralda, se encontraban las hermanas Mills, ambas con unos sombreros negros con los que intentaban camuflajear su rostro y unos lentes oscuros para coronar el supuesto disfraz, las dos con la pierna cruzada y con unas bebidas muy exóticas volteaban discretamente hacia la mesa de Emma y August, era obvio que los habían estado vigilando desde su llegada, Swan sonrió sin poder dar crédito a lo que veía.
-Entonces estás de acuerdo- dijo August muy emocionado
-¿De acuerdo con qué?- respondió Emma sin tener la menor idea de a lo que se refería August
-Pues con lo que te acabo de decir, o es que no me has prestado atención
-¡No! Es decir, claro que te escuché perfectamente, sí, sí, estoy de acuerdo- contestó Emma para disfrazar su distracción
-¡Perfecto!, me alegra mucho que estés dispuesta a que sigamos saliendo y a conocernos mejor, eso quiere decir que también te gusto.
Emma quedó boquiabierta no era eso lo que tenía en mente, y ahora ¿cómo le iba a decir que no? Swan se quedó sin palabras, sin saber qué hacer, ver a las hermanas le había hecho recordar de nuevo sus sentimientos por ambas y August no estaba dentro de ellos, pero ver al muchacho tan emocionado enternecía a Emma y al mismo tiempo le daba una vergüenza enorme tener que admitir que literalmente lo había ignorado, por otra parte herir susceptibilidades tampoco era del gusto de Swan. Emma se vio envuelta en un tremendo lío por milésima vez, August interrumpió las reflexiones de Emma para ponerse de pie y ofrecerse a traerle una bebida, Emma asintió torpemente, cuando el joven regresó y tomó asiento, inmediatamente y de la nada la silla se rompió provocando que August casi se desnucara al caer de sentón y luego de espaldas, al tiempo que tiraba la bebida encima de Emma, esta levantó la mirada, al fondo Zelena reía burlonamente por la situación, a Swan le pareció por un momento que Zelena había provocado el accidente pues extrañamente su mano apuntaba hacia la silla de August, además movía extrañamente los dedos cada que August intentaba pararse y el movimiento de los dedos coincidía con las caídas del joven, pero eso no podía ser posible a menos que esta última fuera una bruja, Swan estaba sumamente extrañada con lo que pasaba, le lanzó una mirada a Zelena para que esta notara que ya se había percatado de su presencia, Zelena se giró inmediatamente no sin antes guiñarle el ojo a Emma, en cuanto lo hizo, Swan pudo por fin lograr que August se incorporara.
Este se puso de pie bastante atontado, no podía comprender porque no había podido poner de pie y se había caído como diez veces, además se encontraba adolorido aunque esto último no lo admitió frente a Emma.
-Este piso que está muy resbaloso, pero no te preocupes estoy bien
-¿Seguro?
-¡Completamente! No te preocupes, ¡pero mira que tonto! Te he rociado con la bebida, pero ahorita te consigo algo para que te limpies- August revisó con la mirada el lugar y divisó una toalla en uno de los camastros de la alberca, se dirigió allá para traérsela a Emma, Swan mientras tanto veía su vestido y reflexionaba en lo que había pasado, ¿sería posible que Zelena hubiera provocado las diez caídad de August? Un chapuzón y un grito sacarón a Emma de sus pensamientos, August había vuelto a caerse esta vez a la alberca, Emma giró su mirada hacia la mesa de las hermanas, esta vez, era Regina quien reía culpablemente y con sus manos apuntando hacia August quien cada que trataba de apoyarse y salir de la alberca resbalaba y volvía a sumergirse, Swan notó que los resbalones y sumergidas de August también coincidían con el movimiento de las manos y dedos de Regina, ambas hermanas se miraban y reían fascinadas por la situación, Emma no sabía que pensar, creer que ellas estaban provocando todo le parecía una locura, nuevamente lanzó una ojeada, esta vez a la morena, quien al percatarse bajo sus manos y tomó asiento no sin antes mirar sensualmente a Emma y sonreírle, casualmente en cuanto Regina bajo sus manos y se sentó, August pudo por fin salir de la alberca ensopado, había sucedido lo mismo que con el incidente anterior, las hermanas Mills parecían ser las culpables por más ilógico que pareciera.
Se acercó a Emma escurriendo, Emma no podía evitar ocultar una sonrisa, dentro de todo lo confuso, la situación le había parecido cómica.
-Creo que tendré que ir a cambiarme- dijo August bastante molesto y apenado
-No te preocupes, ya nos veremos en otra ocasión- le respondió Emma con una gran sonrisa
-Eso quiere decir que me aceptaras otra invitación
-Por supuesto- respondió Emma mientras veía de reojo a las hermanas y le sonreía al apuesto joven que tenía en frente, August respondió a esa sonrisa y acercó sus labios para intentar besar a Emma, un tropezón que provocó que August se precipitará al suelo de nuevo interrumpió el beso, Swan giró la mirada, ambas hermanas se encontraban con sus manos apuntando hacia August y con unos ojos centelleantes de celos, al verse notadas por Emma, ambas se retiraron disimuladamente. August se puso de pie
-No sé qué me pasa el día de hoy, ando un poco torpe, no creas que soy así todos los días- vacilaba el joven mientras subía y bajaba la mirada hacia los ojos de Emma
-No te preocupes, todos tenemos días así, por qué no te vas a descansar
-Sí, Sí creo que eso será lo mejor, pero te llamo eh, tenemos una plática pendiente
-Por supuesto- respondió Emma- lo tendré muy presente.
August sonrió y se retiró llevándose su mano a su cabeza una y otra vez tratando de explicarse lo ocurrido. Emma se quedó unos segundos reflexionando también, tomó sus cosas y emprendió el regreso a la casa de Los Locos Mills como ella la llamaba.
Al llegar a la mansión una voz chillona la recibió
-¡Hola Querida! ¿Cómo dijo que se llamaba?
-Swan señora, Emma Swan
-¡Ah claro! ¡Emma! ¡Qué lindo nombre! La he estado buscando para que me ayude a pintar mis rosas- comentó Cora con la sonrisa que la caracterizaba
-Sí claro señora, tuve un compromiso, nada más me cambio y bajo a ayudarla- dijo Emma respondiendo a la sonrisa de Cora y entrando a la mansión.
Swan se dirigió a su habitación para cambiarse el vestido todo manchado por la bebida que August le había tirado, apenas se lo había quitado, cuando la puerta de su cuarto se abrió repentinamente
-¡Y bien! Que tal estuvo su salida- dijo Zelena riendo a carcajadas, a las que se le unieron las risas de Regina
-¿Se divirtió Swan? A mí me parece que el muchacho es algo torpe y tonto, ¿no cree?- dijo Regina, ambas hermanas rieron
-¡Por primera vez estoy de acuerdo contigo hermanita!- respondió Zelena acariciando su pequeño mono
Emma se cruzó de brazos y vio a las dos hermanas con un gesto que denotaba que había descubierto la culpabilidad de ambas en lo sucedido.
-Bueno, la dejamos que se termine de cambiar- dijo Zelena
-Aunque para mí se ve mejor sin vestido, Swan- añadió Regina
Ambas hermanas se voltearon a ver y sonrieron maliciosamente para luego abandonar la habitación y dejar a Emma totalmente sonrojada por la última frase de la morena. Emma terminó de arreglarse y bajó a ayudar a la señora Cora a pintar sus rosas como se lo había prometido.
Para la hora de la cena las cosas entre las hermanas habían vuelto a la normalidad, ambas se interrumpían y se peleaban como de costumbre.
-Yo pienso que a ese vestido blanco que utilizó hoy le hizo falta un toque de verde- dijo Zelena mientras probaba el primer bocado.
-¡Tú todo lo quieres verde!- le respondió Regina- como si Swan fuera una planta, a ese vestido lo que le hizo falta fue un toque de rojo, quizá unos rubíes.
-¡Claro!- Contestó Zelena- blanco y rojo, como cupido, que encantador- añadió Zelena sarcásticamente.
Emma no podía evitar reír ante los pleitos de las hermanas, era obvio que ambas sentían algo por ella y ese algo las había llevado a unirse solamente por esa ocasión para arruinarle la reunión con August, porque habían sido ellas sin duda alguna, la idea de que las hermanas al parecer poseían poderes excitó aún más a Emma, ahora le tocaba descubrir entre los sentimientos de las dos, cuáles eran los verdaderos. El debate continuaba, ¿el rojo o el verde? ¿La morena o la pelirroja? ¿Y qué haría respecto a August? Todas estas preguntas inundaban la mente de Emma mientras las discusiones de las hermanas sonorizaban el ambiente.
Continuará
