Y... con ustedes, el último capítulo de 'Celos'. Lo sé, la historia podría haberse alargado más, pero por nada del mundo quería deformarla, si es que me entienden. Tal vez, publique un epílogo, pero no prometo nada. Como sea, gracias por leerme en todo este tiempo, y seguiré con 'Honor', que a partir de la próxima semana, se actualizará todos los viernes.
Disclaimer: Frozen NO me pertenece, sólo a Disney y asociados.
¡Disfrute de la lectura!
Celos
Capítulo VI
Ya había pasado un par de semanas desde que ambas jóvenes habían confesado su amor a la otra, y realmente la tensión entre ambas se podía sentir. Elsa, obviamente, había sido la más prudente y recatada, pero aparentemente Anna sencillamente no podía esconder lo que realmente sentía.
Estaba, entonces, Elsa caminando hacia el aula de profesores, en donde junto a Hans presentarían el presupuesto y la idea central del baile de bienvenida, como representantes del centro de alumnos. Siempre estoica, siempre recta, los pasos de la 'Reina del Hielo', resonaban en los pasillos del colegio.
Y tal vez los pasos hubiesen seguido resonando, sino hubiese sido por un agarre que la muchacha sintió en el brazo, que la llevó hacía los baños de chica.
-¿Pero qué…?-Elsa trató de decir algo, pero ese alguien, le cubrió la boca.
-Tranquila, Elsa, soy Anna.-Dijo la chica, a la vez que el aliento de ella cocaba contra el pálido cuello de su hermana.
-Mmm-Pero la mayor de ambas, no podía decir nada, debido a la mano de la otra chica.
-Oh, lo siento.-
Anna desprendió su mano de los besables labios de Elsa, sólo para después agarrarla por la cintura, y empujarla, una vez más, sólo que esta vez hacia uno de los cubículos del baño de chicas.
-¿Qué pretendes, Anna?-
Pero aparentemente, la joven de cabellos cobrizos, estaba más concentrada en el cuerpo de la otra muchacha, más que lo que lo decía ésta misma. Deslizó entonces su lengua sobre el casi inmaculado cuello de Elsa, a lo que ella no pudo más que soltar un gemido, el cual trató por todos los medios reprimirlo.
-¿Te avergüenza de mí?-Dijo Anna, a la joven.
-No es eso, es que, por dios… ¡estamos en el colegio!-
-¿Y qué?-
Testaruda ante el punto de vista de la muchacha mayor, la chica de ojos verdes azulados, deslizó su mano sobre el muslo de Elsa, y recorrió todo el trayecto de allí hasta la entrepierna de la joven.
Fue entonces, cuando alguien entró al baño. Anna rápidamente sacó su mano de ahí, y Elsa se puso más rígida que nunca. Pero siempre ella astuta, la muchacha abrió el cubículo, y empujó la cabeza de su hermana hacía el sanitario.
-Eso, Anna, vomita…. Tranquila, esa pizza de anoche, tal vez te enfermó del estómago.-
La otra joven que se encontraba allí, miró curiosa a los dos hermanas, y siguió después mirándose al espejo, y seguirse pintándose los labios. Una vez que salió, Elsa sacó sus manos de la cabeza de la muchacha, y ella la levantó.
-Dios, Elsa, eso sí que es pensar rápido.-
-Como una hermana como tú, era lógico que supiese hacerlo. Como sea, debo ir con Hans, como presidenta del centro de alumnos, es mi deber estar presente a esa reunión.
-¿Tiene que ser con Hans?-
-Él es el vicepresidente y tesorero, debe estar presnete.-
-Pero…-
-Pero nada, Anna. Ahora, mejor vete a tu próxima clase… el profesor Olaf me dijo que estabas bajando tus notas.-Decía estoicamente la muchacha, como si el asunto dentro del sanitario no hubiese pasado.
Aunque claro, por algo le decían la 'Reina del Hielo'.
-Bueeeno… si tuviese una profesora particular…-
La joven enarcó una ceja.
-¿Insinúas que yo te dé clases?-
-O sea… si no es ninguna molestia…-
-Está bien, te daré clases particulares, pero con una condición.-
-Lo que sea.-Y la pobre Anna pensó en una y cien condiciones, relacionadas directamente con su nuevo tipo de relación.
-Debes dejar de actuar de manera celosa, cuando Hans esté conmigo.-
-Pero es que, Elsa, ¿acaso no has notas esa mirada que pone, cuando te ve?-
-Anna, Hans me mira así desde que teníamos trece años, y yo jamás le di muestra de estar verdaderamente interesada en él.-
-Pero lo besaste.-Anna, entonces, de forma infantil frunció el ceño y se cruzó de brazos.
-No lo niego, pero fue un beso de amor…-El rostro de la muchacha, se acercó a la oreja de Anna.-No como los tuyos.-
Y dicho esto, la joven se dio la media vuelta, y se encaminó hacia donde se encontraba en salón de los maestros. La más joven de las dos hermanas, se quedó estática en su posición, como analizando lo que Elsa le dijo.
Estaba a punto de irse feliz hacia su aula, llena de dicha, cuando alguien posó su mano sobre el hombro derecho.
Pensando que era Elsa, la muchacha sonriente se dio la media vuelta, pero su sonrisa se desvaneció con facilidad, al encontrarse con el rostro del mismísimo Kristoff. Y la muchacha recordó lo que había conversado con su hermana mayor, precisamente sobre aquel joven.
-Kristoff.-
-¡Anna! Yo…- Y el chico se rascó en la nuca.-Quiero hablar contigo.-
-Sí, yo también quería hacer lo mismo.-
-Escucha, yo te quiero, realmente te quiero, y sé que fui un poco brusco, cuando estuvimos a punto de hacerlo, y…-
-Hay otra persona.-
-¿Qué?-Los ojos marrones del chico, se abrieron mucho.
-Sí, lo siento…-
-¿Quién es?-Y por mero impulso, agarró a la joven por su brazo derecho, pero sin llegar a serle propiamente daño.
-Me encantaría decirte, en serio que sí, pero es por ahora un secreto, ¿vale?-
De esta forma, al joven no le quedó más remedio que soltar a Anna, y que ésta corriese a su clase de literatura. El muchacho, entonces, otra vez se rascó la nuca, y se quedó pensando… ¿Quién sería el misterioso chico, del cual la muchacha estaba tan prendada?
Kristoff, ni siquiera se lo imaginaba…
Siendo así, los días pasaron, y ya faltaban sólo un par de días para que el dichoso baile comenzase. Por supuesto, Elsa había estado tan ocupada en los últimos arreglos que casi no había estado mucho tiempo con Anna, y eso a Anna la frustraba de sobremanera. Ella necesitaba a Elsa, y de forma desesperante.
-¿Con quién irás, Anna?-
-¿Ah?-
-Eso, con quién irás al baile del viernes.-
-Contigo…supongo… ¿cierto?-
La muchacha mayor dejó de posar la mirada de su libro, y miró a su hermana, con esos fríos ojos azul hielo.
-Anna, debemos de mantener la compostura, tener una fachada… el pueblo es pequeño, ¿crees que sería apropiado que dos hermanas, para más del mismo género, se presentasen como pareja para un baile escolar?-
-Pero… yo te quiero, Elsa.-
-Y yo también, pero…-
-¿Pero qué?-
-Anna, sólo estoy velando por ambas, por las finanzas de nuestra familia, nuestra dignidad como Doffer que somos.-La muchacha suspiró.-Yo iré con Hans, tal vez él te pueda conseguirte alguna pareja, o tal vez Kristoff…-
-¡Cállate!-
-¿Anna?-
-¿Es porque te avergüenzo, no?-Insistió la chica.-¿Sabes? Ve con Hans, si quieres cásate con él, y tengan hijos, si es ayuda a tu estúpida fachada de los Doffer.-
Y sin que Elsa pudiese emitir algún sonido, la menor de las hermanas Doffer salió corriendo hacia su habitación, y puso el cerrojo con llave. El primer impulso de la joven, fue ir tras su hermana, pero a último momento, se arrepintió.
Anna debía aprender que el amor que ambas se profesaban, no era muy aceptado dentro del mundo actual… ¿Acaso ella no entendía que todo lo hacía, para su bien, para su protección?
En las noches siguientes, Elsa pensó que tal vez era mejor dejar meditar a su hermana tranquilamente, para que se diese cuenta de la realidad de las cosas.
Inevitablemente, el baile llegó, y Elsa no llegó a casa ese día, debido a que debía de afinar los últimos detalles del baile, por lo cual no vio a su hermana en todo el día. En el mismo colegio, Elsa se arregló, y cuando fue las nueve de la noche, hora de inicio del baile, ella estaba más elegante y esplendorosa que nunca.
-Estás preciosa, Elsa.-Dijo Hans, tomando del brazo de la muchacha.
-Gracias.-
Y siendo así el baile comenzó.
Elsa, como era de esperarse, brilló por su helado porte, siempre elegante, siempre estructurada, siempre digna.
Fue entonces cuando, mientras bailaba con Hans, notó como una figura familiar se confundía entre el inmenso gentío.-¿Anna?-Se dijo a sus adentros, siguiendo bailando con su pareja, de esa fiesta.
Ocultar. Fingir. No demostrar emociones.
-¡Hey, miren, Kristoff le echó alcohol al ponche!-
De inmediato, los ojos de la joven se abrieron mucho. Ella sabía que su hermana era fanática del ponche, y eso no tenía nada de malo, pero con alcohol, bueno, con alcohol las cosas siempre cambiaban…
Trató entonces buscar a la muchacha con la mirada, pero no la encontró por ninguna parte, hasta que…
-¡Hans!-
Todos, incluyendo a Elsa, fijaron sus ojos en donde había provenido aquel sonido. La mirada de la chica de cabello platinado, se ensanchó…
-No, Anna, no…-Susurró.
-¡Anna! Hace tiempo que no te veía…-
-¿Siii, Hans?-Dijo Anna, evidentemente influenciada, por aquel ponche.-Pueees, deberaaas hacerte la idea, que pasaaará lo mismo con Eeelsa.-
-¡Anna!-Exclamó la chica.
-¿Qué, Eeeeelsa, qué?-La joven apenas sí podía mantenerse de pie.-Síii, yo sé, yooo sé que tú te avergueeenzas de mí, peeero…-
Y Anna le dio un empujón a Hans, el cual estaba total y absolutamente anonadado por el asunto ese, y se acercó peligrosamente a Elsa. La agarró entonces por la cintura, de una manera tan posesiva, más que las otras veces.
-No evitaráaas que sepaaan de nuestro amor.-
De esta forma, Anna le plantó un apasionado beso a la muchacha, la cual sólo atinó a hacerse atrás, pero la más joven estaba tan ebria, que insistía e insistía en el beso.
Como era esperable, todos miraron estupefactos la escena.
¿Qué era eso, de que las hermanas Doffer, las hijas de un matrimonio perfecto, herederas de una vieja y rancia estirpe de una familia que fundó el pueblo, tuviesen una relación incestuosa? ¡Era inaudito, inaceptable!
Como pudo, Elsa alejó a Anna de su cuerpo, no sabiendo muy bien qué hacer. Sentía todas esas miradas acusadoras sobre ella, lo que hizo sólo que se tensase.
-Con que era Elsa…-Susurró Kirstoff, diciéndole más bien a sí mismo, a la vez que bebía del ponche alterado.
-Elsa, por favor, dime que es una broma…-Decía Hans, con un semblante de espanto y repulsión en su cara.
-Lo siento, pero yo, pero yo…-
Y por una vez, en todo su reinado, la reina titubeó.
Su hermana, tal y como siempre sucedía, estaba muy acorrucada sobre su regazo, totalmente ajena a la horrible situación que estaba pasando.
- Es verdad, yo y mi hermana Anna nos amamos.-
Como era esperable, las semanas siguientes fueron un auténtico martirio para ambas hermanas Doffer. Ya no se les permitía ir a la iglesia, muchos socios se salieron de la firma de aquella familia, y el acoso en el colegio, sobre todo para Anna, era horrible.
Por raro que pudiese parecer, sólo una persona estaba de su lado, y esa persona era el bueno de Kristoff Anderson.
-Yo sólo quiero que Anna, sea feliz.-
Había dicho el muchacho, lo que le recordó a Elsa cuando ella estaba en ese mismo dilema.
La joven mayor de las dos hermanas, seguía siendo respetada por la comunidad escolar, todo por su excelente administración dentro de su cargo como presidenta del centro de alumnos. Por lo menos, a ella sólo le quedaba meses para salir de ese infierno, no como Anna…
-Está decidido.-
-¿A qué te refieres, Elsa?-
Ambas hermanas estaban cenando, sin la presencia de su abuelo, él cual ya le quedaban pocos meses de vida, el cual además dejó todos sus poderes, en las firmas Doffer, a la propia Elsa.
-Nos vamos de Arendelle mañana mismo.-
-¿Hablas en serio?-Los ojos de la muchacha se abrieron más de lo que estaban.
-Sólo lejos de aquí, podremos iniciar una relación, esa por la cual siempre hemos deseado.-
-Pero estamos a mitad de año, y el colegio…-
-Eso no importa, Anna. Con mis influencias, podemos transferirte a cualquier escuela, y yo puedo retomar mi educación en cualquier momento… Porque yo, porque yo te amo.
Ocultar. Fingir. No demostrar emociones.
Y Anna se levantó de su asiento, y corrió hacia su hermana mayor, fundiéndose ambas en un beso.
Elsa, entonces, tomó de forma delicada el mentón de su hermana menor, la cual sin influencia alguna estaba, y la besó de manera suave y delicada, como si temiese que algo podría dañarla.
Pero por supuesto, para Anna eso no era suficiente.
Sujetó a su hermana mayor por las caderas, y la arrastró hacía una de las paredes del comedor, y casi con salvajismo, comenzó a besar el cuello de Elsa, su Elsa, de nadie más, sólo de ella… Al igual que ella era sólo de la otra.
-Anna…-
-¿Quieres que pare?-
-No… al contrario.-Y las pálidas mejillas de la joven, apareció un sutil color rosáceo.
Anna sonrió más que nunca, y casi mordiendo atacó el cuello de la otra chica, a la vez que su mano derecha rodeaba la cintura, y con la libre tocaba uno de los pechos de su propia hermana.
Eran felices, inmensamente felices… ¿Cómo no, si se amaban la una a la otra?
Y con la idea de irse lejos, y comenzar una nueva vida, sin recriminaciones, o prejuicio alguno, las dos cayeron sobre la cómoda cama de dos plazas de Elsa. Ya estaban juntas, y realmente, nadie, pero nadie podría separarles jamás.
Y esta vez, ni los mismos celos, podrían…
¿Reviews? Sería genial, en serio que sí... me sirven de mucho ^^, sobre todo para inspirarme en mis futuros fan fics =P.
