Hola!
PRIMERA NOTA DEL DÍA:
Pues, antes que nada... DISCULPEN ENORMEMENTE LA DEMORA! Créanme, no me es muy fácil continuarla! Los primeros capítulos, mis dedos prácticamente bailaban sobre el teclado!.. Ahora.. escribo, borro, uno partes... borro partes, hago malabares con las partes, prácticamente. En fin, para hacérmelo más fácil decidí escribir desde el final, no quiero decir que ya están escritos los últimos capítulos, pero si están un 40% avanzados.
SEGUNDA NOTA DEL DÍA:
Una disculpa más, porque el capítulo no es largo. 2000 palabras aprox (pero venga, que eso no es novedad mía) Y... por el momento.. NO HAY LEMON. Decidí, tras leer algunos reviews, que sí... aún es muy pronto... por lo menos es pronto para la personalidad que estoy desarrollando para Eren, y bueno, yo espero que sí haya en los siguientes caps... Quiero ver cómo está tomando forma la historia y pues.. yo creo que sí :)!
TERCERA NOTA DEL DÍA:
Como se darán cuenta, algunos ya tendrán sus sospechosos! Es inevitable.. yo creo que a cualquier autor de suspenso o misterio, le encantaría que su asesino no sea descubierto nunca -OKNO- pero tarde o temprano verán evidente la identidad del mudo... Por favor, si alguien está un 70%, 80%, 90% o 100% de quién es El Mudo, que no me lo diga aún xD... tal vez por inbox, lógicamente yo no diré si es o no es... sino cual es el chiste... pero el punto es que sea sorpresa xD... De todas formas, puede -no sé aún- que con este cap se hagan una idea más clara... Ya para el otro ya sabrán quién es El Mudo.. :)
CUARTA NOTA DEL DÍA:
NO SE OLVIDEN DE LAS FECHAS! LEAN LAS FECHAS!
Sin más, espero que disfruten del cap. :)
De vez en cuando di la verdad para que te crean cuando mientes.
- Jules Renard
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Domingo 22 de Junio del 2014, 4:25 p.m. – Alemania.
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Eren Jeager salió de Caritas Felices de Shingashina apenas cumplió los quince años. En aquella fecha apareció en su vida Hannes –un hombre que pasó gran parte de su vida metido en la milicia-, quien reportándose como un tío lejano, logró recuperar la custodia del menor. Vivieron juntos un año entero, pero pronto el rubio se vio en la necesidad de partir nuevamente a Inglaterra -sitio del cual vino- para tomar responsabilidad de un niño que había nacido gracias a una caritativa donación de esperma en una noche de locura. Nunca supo muy bien cómo es que dio con él, dado que su padre nunca había mencionado tener algún hermano o amigo cercano; sin embargo, agradece de corazón su llegada inesperada, pues fue gracia a él que perfeccionó su lenguaje de señas. Después de su partida, el alemán aprendió a vivir solo. Por suerte, la basta herencia que le dejó su padre fue suficiente para subsistir sin pasar mayor penuria.
Teniendo dieciséis, siendo abiertamente homosexual ante el mundo y poseyendo una apariencia cautivadora, no le fue difícil conseguir novio. Él estaba seguro de que lo suyo eran los hombres, así como estaba seguro que aquello que le colgaba entre las piernas era un pene. Taylor fue el primero de sus novios. Muy dulce él, con sus aires de caballero, sus ojos azules, sus cabellos rojizos y sus detalles de cada mes. Pero aun así nunca pudo entregarle aquello que Taylor -y los otros cuatro, incluido Dereck- buscaba: llegar a tercera base. No hubo quien le despertara ese fuego apasionante que todo joven con hormonas alborotadas tiene... Hasta ahora.
- Te estoy hablando, mocoso de mierda. – La voz le salió más grave de lo normal. – Te he dicho que limpies la cocina.
Desde que se vio obligado a vivir bajo custodia del temible capitán, fue desarrollando emociones contradictorias que van desde un angustiante pavor hasta una sensación peligrosa de confort. El hombre, con su baja estatura y su seño siempre fruncido, era –a su manera- alguien encantador. Tuvo que admitir que al principio le inspiraba de todo menos confianza, no se fiaba de su voz grave ni de su tono amenazante-autoritario. Pero, conforme fueron pasando los días, aprendió a amoldarse a su fuerte presencia, a vivir con sus manías de limpieza-full-time, a entrever entre sus cejas crispadas su buen humor, a apreciar esa amabilidad que pocas personas tenían el privilegio de entender. Rivaille era un hombre que le llevaba más de diez años de vida, pero sintió –de alguna extraña forma- esa rara conexión que se forja entre las almas que están destinadas a estar juntas. Sin embargo, decidió ignorar sus propios sentimientos y hacerle caso al miedo, porque él –en lo más profundo de su corazón- estaba convencido que no estaba preparado para ser feliz junto a alguien más. Pero ni siquiera Jeager, ni los fantasmas de su pasado, fueron capaces de opacar esa atracción que con el pasar del tiempo iba creciendo cual flor en plena primavera.
- No me ignores. Es una orden. – Susurró grave a su oído expuesto.
El francés pronto aprendió a leer las palabras del menor en sus ojos y no en sus señas, a entender sus inseguridades, y a escuchar a un corazón infortunado que fue condenado a una vida llena de mutismo. Y cómo no hacerlo –se decía el mayor- si aquellos ojos gritaban afónicos todas aquellas emociones desbordantes que parecían embriagarlo en un dulce vaivén. Un vaivén lento, muy lento. Pues el castaño parecía no querer ceder ante nada y entregaba lentamente su confianza, en pequeños sorbos.
- Confía en mí, Eren.
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Lunes 23 de Junio del 2014, 11:15 a.m. – Alemania.
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Armin y Jean se volvieron amigos en el día en que el alemán decidió compartir sus penurias amorosas con el más bajo. Él sabía que el rubio siempre andaba con Jeager y con su amada Mikasa, pero a pesar de sus malas juntas –nótese que solo por tratarse del pintor- el joven de ojos dulces era muy buena compañía. Silencioso con sus infaltables libros en mano, solía encontrárselo en los pasillos adjuntos a la biblioteca; lo observaba a lo lejos preguntándose de vez en vez cuál era la razón por la cual podía confiar tan ciegamente en un muchacho que poco o nada le contaba de su vida. Su padre fue un brillante doctor y su madre una bonita señorita de sociedad. Eso era lo que siempre Arlet decía cada vez que le preguntaba sobre su familia. Fue -en parte- gracias a ellos que él decidió hacerse una vida acorde a las normas y leyes. Heredó de ellos las mejores partes de su genética: de su madre, su singular belleza y de su padre su memoria fotográfica; pero su carácter tímido y taciturno eran adquisiciones propias, asi como su pasión por la historia. Él, en cambio, no tenía padre y su madre yacía en cama bajo los cuidados de una de sus hermanas. Nunca fue muy diestro en los números ni en las letras, y la pasión por las artes escénicas las adquirió cuando cayó enamorado de una actriz de telenovela. Pese a la gran diferencia que había entre sus vidas y sus caracteres, Jean pudo encontrar en el menor un amigo confiable con el cuál podía contar.
- Estoy perdidamente enamorado de ella... Te lo juro, Armin. – Habló con resignación frente a un café con leche sin mucha azúcar.
- Jean... no creo que tenga caso. Mikasa no ve a otra persona que no sea Eren. – Explicó Armin tomando un sorbo de su café.
- Lo sé... Estúpido Jeager. ¿Cómo alguien puede ser tremendamente gay teniendo a una chica como Mikasa tras de ti? – Se preguntó con fastidio.
- Eso no importa. – Dijo serio. – Si tanto quieres a Mikasa, deberías planear una forma de acercártele.
- ... – El mayor lo observó por breves segundos. – Tienes razón, Armin. De alguna forma u otra conseguiré que Mikasa se fije en mí. – Tomó un pequeño sorbo de su bebida caliente. – De todas formas, no sé cómo puedes ser amigo de alguien tan desagradable como él.
- Eren es mi mejor amigo. Siempre estaré para él.
Lo último lo dijo con tal convicción que Jean terminó conmoviéndose. Lo miró fijamente por unos segundos, escaneando en su cerebro la determinación del menor. Finalmente con una sonrisa conciliadora prosiguió.
- Estoy seguro que sí, Armin. Tú eres un buen amigo.
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Miércoles 16 de Julio del 2014, 9:25 a.m. – Alemania.
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Erwin Smith llevaba casado ocho años junto a su amada esposa Mary de Smith. La conoció una noche en la que tras una ardua tarde de trabajo dedicado al papeleo oficial, fue junto a un par de colegas a tomarse un buen trago refrescante de cerveza alemana. El flechazo fue prácticamente de inmediato, Mary le había impactado con el azul dulce de sus ojos y sus curvas finas ocultas tras el delantal del bar en el que trabajaba. Comenzaron a salir después de casi tres meses insistiéndole que le aceptara un café fuera del alcance de la mirada de su patrona; cuando la joven finalmente aceptó las cosas comenzaron a caer por su propio peso. Pronto ella se vio vestida de blanco con el cabello dorado recogido en un sencillo pero bonito moño, y ataviada –como cualquier novia a punto de contraer nupcias- fue que le dio el segundo sí más importante de la vida del comandante. Los años de matrimonio fueron dulces y amargos; dulces por las apasionantes noches en las que ambos se regocijaban de su amor en las profundidades de sus sábanas, y amargas por las largas ausencias que el rubio se daba debido a su arduo trabajo. Y ahora, sentado frente a una pila de papeles, se encontraba sopesando la reciente discusión en la que su esposa le reclamaba más tiempo en casa y menos en la oficina; pero él no podía darse esos lujos, porque necesitaba los cinco sentidos puestos en El Mudo y en todas sus fechorías.
- Erwin, necesito que veas esto. – La voz de Hanji le sorprendió levemente. Generalmente entraba tras tocar, pero había ocasiones en las que las formalidades estaban de lado.
- ¿Qué es, Hanji? – Preguntó recibiendo los documentos.
- Solo léelo.
En las hojas estaban los seis nombres de las víctimas a manos del mudo: Michael Williams, David Green, Gustav Trümper, Andrew Robinson, James Thompson y Dereck Kahler; y en un apartado estaba el nombre de su reciente sospechoso Eren Jeager. Levantó la mirada curioso ante la información que recibía, pero Zoe le animó a continuar con una breve mueca. Resultó que todas las víctimas, salvo Kahler, tenían denuncias leves por acercarse de forma sospechosa a infantes varones; pero que debido a razones desconocidas estas no fueron comprobadas ni se llevó a mayor escándalo, simplemente quedaron archivadas, empolvándose con el paso del tiempo hasta que finalmente la médico forense decidió sacarlas a luz. Smith frunció el ceño, tal vez y sí sucediese que El Mudo no era otro que un justiciero de menores.
- ¿Pederastas? – Preguntó fijando su atención en su colega.
- Eso parece, aunque no hubo pruebas que lo confirmaran en ninguno de los casos. – Afirmó la médico.
- No entiendo a dónde quieres llegar... – Admitió.
- Adivina quién sufrió de una violación cuando era apenas un niño.
El tono que usó le hizo abrir sus ojos de forma desmesurada. Rápidamente buscó el apartado en el cual la fotografía de un Eren de diecinueve años le devolvía la mirada. Ahí, adjunto a algunos datos básicos, se encontraba las denuncias de un homicidio a dos personas, Carla y Grisha Jaeger, y el abuso sexual a un menor de edad. El caso estuvo rondando en la policía durante unas semanas por aquellos años, pero apenas el menor fue enviado a un albergue de menores de la zona llamado Caritas Felices de Shingashina –dado que el único hijo de la pareja no tenía a nadie más en el mundo según los registros-, el caso Jeager quedó archivado y olvidado.
- ¿Cómo diste con esto, Hanji? – Preguntó serio.
- En esa época yo era todavía practicante, pero la pareja Jeager fueron unos de los primeros casos en los que la Doctora Philip me dejó participar. No lo sabía hasta entonces, pero el apellido de Eren me sonaba de algo, y cuando hice mayores indagaciones di con este archivo. – Respondió seria.- Pero no es solo eso, revisa un poco más.
El comandante, quien aún se encontraba digiriendo toda esta información, decidió redirigir su atención a los papeles que tenía entre sus manos. Un poco más abajo, se encontraba el nombre de Michael Williams con datos de su asesinato que él ya sabía; pero lo que finalmente terminó por ponerle la cereza al pastel fue que el hombre tenía una casa a su nombre en la misma zona en la que Eren Jeager y su familia vivían en ese entonces, sin embargo, habían otras tres propiedades en otros lugares, por lo cual no había pruebas contundentes de que el hombre estuviese ahí la noche del crimen. Aun así, se trataba de un posible sospechoso y, estando las cosas como estaban, no podían darse el lujo de desestimar pistas como posibles casualidades.
- Llama a Rivaille. – Ordenó. Hanji asintió buscando el número del capitán entre sus contactos. – Necesitamos planear nuestro segundo movimiento.
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12:34 p.m. – Alemania
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- ¿Enano? – La voz de Hanji fue lo que escuchó tras contestar el teléfono. - ¡¿Se puede saber por qué no contestabas?! ¡Llevo más de dos horas tratando de localizarte! ¡Acabo de encontrar algo que-
- Hanji. – La voz del mayor la alertó. Nunca le llamaba por su nombre.
- ¿Qué pasa, Rivaille?
- El mocoso no está.
Pues sí que me quedó cortísimo... En Word no lo parecía tanto... Ni modo, prometo que el próximo es más largo. Espero no decepsionar a nadie conforme va desarrollándose la historia. Hace uff que no escribía... si alguno se fija en mi profile este es el único fic que tengo. Sí tengo otros, pero en otras cuentas.. y bueno... !
Ah, quería hacerles recordar que este fic estaba planeado para 8 capítulos (a lo mucho 10) + Epílogo Pues, eso sigue en pie. Siendo este el sexto cap, pronto la historia se verá finalizada... Así que como se habrán dado cuenta, ya casi no falta nada... :)
GRACIAS A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE HAN ESTADO COMENTANDO, DANDO FOLLOWS & FAVORITES, ME HAN HECHO MUY FELIZ ESTOS DÍAS! ESPERO SIGAN LEYENDO!
Y MUY FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS! NOS LEEMOS EN ESTOS DÍAS!
