Capítulo 6
Ted dio vuelta en la última esquina y encontró a Chris esperándolo. Él le sonrió mientras caminaba hacia ella.
"Muy bien, Srta. Sabelotodo, cómo se supone que vamos a entrar en una biblioteca cerrada?" Preguntó Teddy y Chris le mostró el dedo.
"Papá siempre dice que cuando alguien quiere mantener a una persona fuera de cierto lugar, tiende a hacer todo, pero siempre termina olvidando..." Dijo la niña, moviendo el pomo.
"...cerrar la puerta." Finalizó sonriente, mientras el pomo de la puerta giraba y les permitía entrar. Ted la siguió riendo.
"Bueno, entonces, qué estamos buscando?" Preguntó el niño.
"Tengo tarea de encantamientos, pociones y defensa pendientes." Respondió Chris, acercándose a una mesa libre.
"Pero si las clases acaban de empezar!" Chilló Ted.
"Estoy adelantándome, sí? No quiero ser la típica tonta que se acuerda de todo a último momento y luego deba pasar horas abarrotada de trabajo." Dijo ella y el muchacho asintió.
"Está bien. Seguiré tu ejemplo. Tal vez tú me mantengas alejado de problemas con mamá." Reconoció Ted, quitándose la túnica. "Bueno, éste es tu patio de juegos, así que, guíame!" Dijo el chico de cabellos de colores.
Chris le echó una mirada a la tarea de Ted y comenzó a buscar los libros necesarios. La niña sabía exactamente en dónde estaba cada cosa. Había pasado horas enteras curioseando en aquél lugar con su madre.
"Qué quieres hacer primero? Encantamientos? Aquí dice que puedes elegir el que tú quieras."
"Mmmmmmm...tú escoge." Dijo Teddy.
Chris tomó un libro y regresó a la mesa. Los dos levantaron la cabeza al escuchar ruido. Era la puerta.
"No nos meteremos en líos estando aquí, verdad?" Preguntó el niño, un poco preocupado.
"Lo peor que puede asar es que nos digan que nos vayamos. No estamos destrozando nada y no forzamos la entrada." Respondió ella, caminando por el pasillo, hacia la puerta.
La puerta se abrió y Chris vio entrar a su madre. Gimió, pero no pudo evitar sonreír al verla bien y de pie. La niña comenzó a llorar.
"Chris?" Preguntó Teddy en un susurro. Chris lo miró.
"Si?"
"Quién es?"
"Mi mamá."
"Tal vez deberíamos irnos." Dijo él y la niña inhaló profundamente y asintió.
"Si, vamos. Papá tiene una gran biblioteca. Podemos hacer la tarea en las mazmorras." Dijo ella, secándose las lágrimas y tomando sus cosas de la mesa.
"Quién está ahí?" Se escuchó preguntar a Hermione. Ted se detuvo y puso su mochila sobre el hombro.
"Soy yo, Sra. Snape. La puerta estaba abierta y pensé que tal vez podía hacer algo de tarea. Para eso son las bibliotecas, no?" Dijo Ted, mientras Chris se escondía detrás de los estantes de libros.
"Cierto, pero la biblioteca estaba cerrada para los estudiantes." Dijo Hermione, tratando de no molestarse al escuchar el 'Sra. Snape'. Teddy miró a su alrededor.
"Oh! Claro! Eso explica que no haya nadie mas aquí! Me siento un torpe!" Replicó el niño haciendo aspavientos.
"Estás solo?" Preguntó Hermione.
"Yo...lo siento...no..." Farfulló Ted.
"Teddy!" Lo reprendió Chris.
"Bueno, si no me avisas, pues no sé! No sabía que eras un secreto! Además, sabes que nunca le pude mentir a tu mamá. Ella siempre se da cuenta!" Replicó el niño y Hermione se rió.
"Es por tu cabello." Dijo la mujer, riendo. Chris se asomó un poco y miró a Hermione.
"Puedes recordar el cabello de Ted pero no eres capaz de recordar a tu propio esposo?" Dijo Chris arrebatada. Hermione la miró y se quedó boquiabierta.
Chris se veía exactamente como ella, solo que su cabello era del color del ébano. Hermione solo la miraba. La niña sentía ganas de gritar y patalear. Quería saber tantas cosas, pero solo tomó a Ted de la mano y lo arrastró hacia la puerta.
Cuando la pequeña pasó a su lado, Hermione vio el dije que tenía la niña en el cuello. Se veía antiguo, y la imagen del objeto, disparó un recuerdo.
"Es el dije de tu abuela."
"Perdón?" Preguntó Chris y se detuvo.
"Ese dije perteneció a tu abuela. Ella me lo dio cuando naciste." Dijo Hermione. Chris tomó el pendiente y miró a su madre con enfado.
"Papá me lo dio porque no dejaba de tomarlo de su escritorio. Era de la abuela Prince." Termino de decir la niña y siguió arrastrando a su amigo hacia la puerta.
"Tienes razón...pero se suponía que lo recibirías cuando terminaras la escuela. Tu papá te lo dio antes porque a ti te gusta mucho." Se corrigió la mujer. Chris se volteó para mirarla.
"Papá todavía te ama. No importa lo que pase, él siempre te amará! No puedes olvidarlo!" Dijo la pequeña y Hermione no dijo nada, mientras Chris se iba.
"Hasta luego Sra. Snape." Saludó Ted en voz baja y cerró la puerta con cuidado.
"Snape...UGH!" Replicó Hermione. Corrió una silla de una mesa cercana y se sentó.
Se había sentido tan feliz en el momento que pensó en su hija como una niña pequeña, recibiendo el collar. Pero cuando pensó en que los largos dedos que se lo habían colocado alrededor del cuello, pertenecían a Snape, sintió náuseas.
Mientras recordaba, era casi natural, pero cuando se ponía a pensar en el asunto, no podía evitar sentir que era algo desagradable. Trataba de aferrarse al recuerdo, pero cuando intentaba llegar hasta los eventos previos a ese momento, fallaba miserablemente.
"Mierda!" Maldijo y se puso de pie.
"Maldiciéndote a ti misma?" Preguntó una voz. Hermione alzó la vista y encontró a Ron. Ella le sonrió.
"Gracias." Dijo ella.
"Por?" Preguntó él.
"Por ser el único con el que me puedo quejar y porque eres el único que me parece cuerdo." Dijo la castaña. Ron sonrió de lado y se acercó a ella. Inclinó la cabeza y la besó. Ella lo besó también y envolvió el cuello de él con sus brazos.
SS –GH
Chris llegó a las mazmorras, seguida de Ted y se encontró con su padre y con Harry en el salón de clases.
"Hola papi! Tío Harry!" Saludó la niña.
"Profesores." Dijo Ted con respeto.
"En qué andan ustedes dos?" Preguntó Severus.
"Haciendo tarea en mi período libre." Respondió Chris.
"Pero si es viernes! Olvida la tarea por ahora. Cuánto tiempo tienes hasta la próxima clase?" Preguntó el hombre.
"Una hora." Respondió su hija. Severus estiró el brazo para tomar a su hija de la mano.
"Que tal si..." Severus se quedó duro. La alianza de bodas comenzó a resbalarse por su dedo hasta caer al suelo en donde se hizo añicos. Chris dio un salto al escuchar el sonido y se quedó mirando los trozos en el piso.
"Qué pasó?" Preguntó la niña. Harry miró a Severus a los ojos y negó con la cabeza.
"Uummm...a veces, la hematita hace eso. Tal vez si debas ir a hacer tu tarea." Dijo el hombre distraídamente. La niña sintió y fue con Ted hacia el estudio.
"Amnesia mis pelotas!" Dijo Severus recogiendo los trozos de hematita del suelo.
Severus..." Comenzó a decir Harry.
"Incluso cuando tenía 16 años era mas madura de lo que es ahora!" Bramó Severus y arrojó los trozos de su alianza contra la pared.
"Severus..."
"YA me cansé de ella!" Gruñó el hombre y salió del salón. Harry no lo había visto así de enojado en muy largo tiempo.
SS –HG
Hermione inhaló pesadamente mientras Ron arremetía mas profundamente dentro de ella. Se aferró de la espalda de él a medida que se acercaba mas y más al clímax. Repentinamente, miró la alianza en su mano izquierda, cuando ésta comenzó a calentarse.
"AY!" Gritó ella. Ron se detuvo y la miró.
"Qué sucede?" Preguntó él. Hermione puso la mano frente a sus ojos.
"La alianza! OUCH! Quema! Quítamela!" Hermione comenzó a tironear de la banda de metal, pero no podía quitársela. Ronald la tomó de la mano y tiró de la pieza. La sortija se quebró y los diamantes se enterraron en el dedo de la mujer, cortando la piel antes de caer al suelo.
"Pero que carajos fue eso?" Preguntó Hermione. Weasley echó una carcajada y la besó en el cuello, descendiendo hacia sus pechos.
"Acabas de cometer adulterio...considérate divorciada." Dijo el pelirrojo, todavía riéndose. La tomó de la cadera y siguió con lo que estaba haciendo. Ella les puso los brazos alrededor y se miró el dedo. Estaba quemado y tenía un corte. Definitivamente, quedaría una cicatriz. Se preguntó en qué clase de ceremonia había estado envuelta o qué clase de anillo era ese, para que ocurriera eso. Comenzó a pensar en el adulterio. No amaba a Snape, pero aún así, el pensar en engañarlo...la hacía sentir sucia.
Hermione pronto se vio distraída de sus pensamientos al sentir que el placer se volvía a formar dentro de ella, Se mordió el labio y se recargó contra el estante de libros. Todos los pensamientos de su vida real se fueron de su mente por unos cuantos segundos de éxtasis.
SS – HG
Alexandra Snape: No te comas tanto las uñas que te vas a quedar sin dedos! Bueno, para estas alturas, te estarás dando cuenta de lo complicadas que se están poniendo las cosas, no? Ahora sí se puede decir que se armó la podrida! Hermione va a recordar, eventualmente y gracias al diario, que sí, va a ser el original, porque el infeliz de Ron no es capaz de señalar su propia nariz pecosa, mucho menos capaz de pensar en cambiar un diario! Imagínate lo difícil que puede llegar a ser algo así como pensar y respirar al mismo tiempo! Sus escasas neuronas no sabrían qué hacer primero! Pero tal vez las cosas se hayan puesto lo suficientemente negras como para que se arreglen con facilidad...
Right! Para cuando lleguen aquí, mas de una estará intentando lanzarme una buena andanada de maldiciones varias. Por favor, recuerden que solo soy la mensajera! De última, las que saben inglés, envíen mensajes a la autora para que enderece las cosas! Bwahahahaaaaa
Muchos saludos para todas!
Hasta la próxima!
