Capitulo: Entre Griffindors

Temprano a la siguiente mañana Draco todavía se encontraba sentado en la cama de la enfermería, tenía un compañero a la izquierda que no dejaba de quejarse cada cierto tiempo sobre un picor insoportable por lo cual cada unos diez minutos la señora Pomfrey pasaba delante del rubio Slytherin hacia donde el otro personaje. Tras una media hora esperando que la enfermera le dijese que podía irse, el rubio decidió ponerse en pie para ver quien estaba en la cama continua, movió la delgada cortina que les separaba encontrándose con Luna Lovegood, sabía que aquella voz era conocida pero no la había asociado en un inicio con Lunática. La chica, al verlo, le dedico una sonrisa. ¡No había reparado en el rubio cuando atravesó la enfermería quejándose!

-Hola, Draco.- le saludo la rubia rascándose insistentemente el brazo derecho.

-¿Qué te paso?- cuestiono el rubio señalándola con un gesto.

-Estaba en el bosque, en busca de torsopolos, resbale y caí entre un montón de plantas, Pomfrey dice que quizás es una alergia.- comento Lovegood.

-Esas criaturas te llevaran a una muerte segura.- susurro Draco aséptico de que ella pudiese ver las extrañas criaturas que solía mencionar.

-Se que no crees que existan…- susurro la rubia sacando los ojos del Slytherin delante suyo.

-Eso has dicho con cordura.- comento Draco rodando los ojos

-¡Mira…allí…un nargle!- grito emocionada señalando debajo de una larga mesa delante de ella, el rubio se giro a mirar hacia allí, mas por la sorpresa que por credibilidad, se sorprendió al ver algo corriendo, tan rápido que no fue capaz de decir si había o no estado allí.

-¿Qué ocurre? ¡Joven Malfoy, había olvidado decirle que puede irse!- comento Pomfrey llegando hasta donde se encontraban ellos, el rubio se rasco la cabeza varias veces, un tanto confundido por lo que le pareció ver y tras un murmurar un "Que te mejores, lunática" se dirigió hacia la puerta de la enfermería, esta se abrió justo cuando él iba a salir.

-¡Qué bueno que aun esta aquí, joven Malfoy!- exclamo Snape al encontrarse al rubio de frente.

-Sí, iba hacia la mazmorra.- susurro Draco.

-Si, a eso venia, intente convencer a Dumbledore de desistir de la reubicación, pero fue imposible así que todas sus cosas están en la torre Griffindor…lo llevare allá.- le dijo Snape un tanto sarcástico.

-Genial.- susurro Draco rodando los ojos.

-Sígame.- le indico Snape girando sobre sus pasos para salir de la enfermería.

Draco lo siguió en silencio, evaluando cuanto podría soportar en la torre Griffindor, no se creía capaz de superar si quiera un día, pero dadas las circunstancias parecía ser que quejarse no sería una alternativa. No cruzaron más palabras hasta que hubieron llegado al séptimo piso, cuando se detuvieron frente a la puerta de la señora gorda.

-¿Qué tenemos aquí? Otro Slytherin mas- comento la rechoncha mujer.

-Pasteles dulces.- murmuro Snape sin ánimo.

-¿Qué clase de contraseña es esa?- cuestiono el rubio arrugando el entrecejo mientras la puerta se abría.

-Acostúmbrate a usarla.- murmuro Snape mientras caminaba con desagrado por el pasillo que le llevaría a la sala común.

Tan pronto estuvo allí Draco supo que le desagradaba, era todo lo contrario a su propia sala…tenía el acento de Griffindor en cada recodo. Se quedo de pie en una esquina consiguiendo separarse algunos metros del profesor, quien al percatarse se giro a mirarle. Habían varios grupos que, percatándose de la entrada del rubio, habían detenido sus conversaciones y le miraban. Snape fue consciente de esto y solo pudo rodar los ojos, sabiendo que Slytherins y Griffindors no debían estar juntos.

-Sígame Malfoy, le enseñare su cuarto.- le dijo el profesor, el rubio no dijo nada, solo volvió a mover sus piernas para seguirle.

Iban a cruzar hacia el pasillo que les conduciría a los mismos cuando les salió al encuentro el trió. Al pelinegro y al pelirrojo se les borro la sonrisa tan pronto le vieron, y Hermione, aunque dejo de reírse, siguió conservando una sonrisa, no le desagradaba en lo mas mínimo que el rubio estuviese en la torre por unos días. En realidad, le gustaba la idea, para que negarlo, quería pasar más tiempo con el Slytherin, y convivir en la torre le daría la oportunidad.

-¡Parece que estoy de suerte!- comento Snape con una sonrisa sarcástica.

-Eso me asusta.- susurro Ronald mirando con temor a Harry.

-Ya que el joven Potter…y el jovencito Weasley, están aquí…podrían llevar al distinguido joven Malfoy a su habitación ya que…compartirán la misma por unos días.- dijo con sarcasmo el profesor antes de girarse y dirigir sus pasos a la salida.

-Genial.- susurro Draco sintiéndose un ratón en una cueva de leones.

-Bueno…eh…yo… ¡Ginny!- grito Hermione, huyendo de tener que estar en medio de aquellos tres; corrió hacia la pelirroja para salir de aquel momento incomodo.

-Entonces…ven…es por aquí.- comenzó a decir Harry, comenzó a andar para que el rubio le siguiese. Draco rodo los ojos, pero no tuvo más alternativa que seguirle.

-Esto será desastroso.- susurro Ron antes de seguir a los otros dos, bastante lejos de ellos ya que había tardado en decidir si debía o no acompañarles.

-Ven, es aquí, aquella es tu cama.- susurro Harry señalando la cama que, lamentablemente, quedaba continua a la suya.

-Claro.- susurro Draco de pie en medio del cuarto, mirando el lugar.

-Sabes, compartiremos cuarto durante algún tiempo así que…llevemos la fiesta en paz.- comenzó a decir Harry y se giro a mirar al rubio, este no le estaba mirando, se había distraído mirando la ventana que permitía ver hacia fuera del castillo.

-¿Escuchaste, Malfoy?- cuestiono el moreno.

-Sí, Potter, llevaremos la fiesta en paz.- comento distraídamente Draco mientras caminaba hacia la ventana, debía admitir que aquello era mucho mejor que la mazmorra.

-Entonces, sabes el camino así que…nos veremos después.- sentencio Harry caminando hacia fuera, Ron apenas llegaba cuando este estaba abriendo la puerta.

-Ya para que llegas.- le dijo Harry al pelirrojo empujándole para que saliese.

Draco quedo solo en la habitación, al escuchar la puerta cerrarse, camino hasta su cama y se dejo caer sobre la misma. Era incomoda, o quizás era por el hecho de que no era su cama, se puso en pie nuevamente y comprobó que sus pertenencias estuviesen allí. Hallo cada una de las mismas, por lo cual decidió que se daría un baño y luego saldría de la torre hasta que tuviese que regresar en la noche.

Mientras tanto, Ron y Harry acaban de llegar a la sala común, al verles, Hermione se acerco rápidamente. Deseaba saber que les había dicho el rubio, si es que habían cruzado palabra alguna, además, Ginny había comenzado a hablar sobre la llegada de Víctor Krum en unos días y en definitiva no era un tema del que desease hablar. Probablemente, seguían pensando que a ella le gustaba el búlgaro, pero no podían estar más lejos de la realidad. ¡Jamás sabrían que el interés de la castaña pertenecía a las mazmorras!

-¿Y? ¿Cómo os ha ido?- interrogo Hermione llegando a donde estaban sus amigos.

-Bien, hasta ahora quedamos en convivir en paz.- le dijo Harry dando un suspiro.

-Esperemos que cumpla su palabra.- susurro Ron.

-Lo hará, no creo que vaya a molestarles en nuestro territorio.- dijo Hermione con una sonrisa, deseaba hablar con el rubio y molestarle un rato, sabía que debía estar algo enojado por tener que quedarse en el nido de los leones.

-No te confíes, de Draco Malfoy espero cualquier cosa.- sentencio Harry

-Ronny, ven un momento.- le llamo Lavender, quien estaba junto a Mclaggen, el pelirrojo se apresuro a atender su llamado.

-¿Qué opinas? - cuestiono Hermione sentándose y señalando hacia donde estaba Lavender.

-Que Ron terminara peleando con Mclaggen si lo ve intentar algo con su chica.- comento Harry sentándose junto a Hermione.

-Sí, creo lo mismo.- comento Hermione dejando salir una pequeña risa.

-Hermy. ¿Hay algo que no me estas contando?- cuestiono Harry sin mirar a la castaña.

- ¿Algo como qué?- cuestiono Hermione girándose a mirarlo, ocultando el nerviosismo que aquella pregunta le había ocasionado.

-No lo sé, te he notado extraña, y me…me dijeron que Krum llega en unos días así que…- comenzó a explicar Harry, Hermione soltó una risa, no podía creer que Harry también fuese a pensar que estaba interesada en el chico búlgaro.

-¡No, Harry! Krum no tiene nada que ver.- sentencio Hermione

-¿Pero hay algo, cierto?- cuestiono el moreno.

-Tranquilo, no es algo grave, son…cosas de chicas…quizás luego te cuente.- le dijo la castaña.

-¡Es Krum! ¡Llega pasado mañana!- grito Padma levantando la revista de Rita, algunas chicas corrieron hacia ella para leer el artículo.

En ese momento, Draco estaba llegando a la sala por lo cual escucho aquella declaración. La misma, no fue agradable a sus oídos, porque recordaba que aquel chico fue el acompañante de la campaña hace algún tiempo, además, parecían llevarse demasiado bien. Hermione le vio aparecer en la sala, también le vio escurrirse entre los estudiantes para no ser notado y encaminarse a la salida. Era probable que el rubio desease estar solo, o con alguno de sus compañeros de casa por lo cual Hermione intento no seguirle, después de todo no tenía un motivo para acercarse a hablar con el…por lo menos no uno que fuese…hasta cierto punto…racional.

Horas más tarde, cuando comenzó a caer la noche sobre el castillo, Draco decidió volver a la torre. Era bastante tarde para que negarlo, lo suficiente como para que no quedase un solo Griffindor en la sala común. Lo menos que deseaba el rubio era tener que pasar entre medio de ellos, era bastante desesperante la forma en que seguían cada uno de sus pasos, y más aún porque sabía que la gran mayoría de ellos le despreciaba. Por aquel motivo, había permanecido sentado a las afueras del castillo en compañía de Parkinson y Goyle, quienes suertudamente habían sido ubicados con los Ravenclaw. Mientras subía las escaleras hacia el séptimo piso el rubio internamente rogaba que todos estuviesen durmiendo.

-Pasteles dulces.- susurro al ver a la señora gorda.

-Contraseña incorrecta.- dijo la rechoncha mujer.

-¿Cómo? Era esa esta mañana, solo abre.- sentencio Draco enojada.

-Contraseña incorrecta, señor desesperado.- repitió la mujer.

-¡No se cual pueda ser! Me viste esta mañana solo déjame pasar.- le dijo algo enojado el rubio.

-No contraseña, no pasas.- sentencio la mujer quitando del la vista.

-¡Genial!- exclamo el rubio dando una vuelta sobre sus propios pies, intentando pensar como un Griffindor.

-Tortas glaseadas.- intento

-Contraseña incorrecta

-Galletas de chocolate.- volvió a intentar el rubio.

-Eso es…incorrecto…

-Torta de calabaza.- susurro una voz tras el rubio.

-¡Correcto!- dijo la señora gorda antes de dejarles pasar.

Draco se giro para comprobar que fuese ella, y lo era, Hermione estaba justo detrás del con una sonrisa agradable. La castaña paso junto a él y entro, él le siguió de inmediato. No cruzaron palabra alguna pero compartieron una sonrisa, el rubio no perdió tiempo, apresuro el paso hasta estar casi junto a ella, pero guardando las distancias por si había alguien en la sala. Como el había pensado, estaba vacía, todos se habían ido a sus cuartos. Hermione se giro hacia el rubio cuando llegaron a la sala común.

-De nada por ayudarte a entrar.- le dijo la castaña

-Lo hubiese adivinado.- sentencio mordazmente el rubio.

-¿A si?- cuestiono Hermione levantando una de sus cejas.

-Claro, era predecible.- comento Draco con una sonrisa burlona.

-Si, por supuesto, tan predecible como ¿Donas glaseadas?- cuestiono la castaña con burla.

-Te burlaras de eso por un tiempo ¿Cierto, Granger?- le pregunto el rubio acercándose un paso.

-Sí, mientras lo recuerde.- le dijo ella sin borrar la sonrisa burlona.

-Disfrútalo mientras dure.- comento el rubio, no pudo evitar sonreír, cuando estaba solo con ella…no podía tratarla como a los demás Griffindors.

-Créeme que lo hare… ¿Qué te parece el nido Griffindor? ¿Agradable cierto?- cuestiono la castaña dejándose caer en uno de los sillones.

-Lo estas disfrutando…disfrutas que tenga que pasar por eso.- sentencio Draco sentándose delante de ella.

-¿Te soy sincera? Si, lo estoy disfrutando.- sentencio Hermione.

-Pensé que te molestaría verme por aquí, señorita sabelotodo.- sentencio Draco

-Yo pensaba lo mismo.- susurro Hermione, el rubio no logro escuchar su susurro, por lo cual le miro confundido.

-¿Decías?- cuestiono Draco

-Nada, disfruta tu estadía.- le dijo la castaña poniéndose en pie.

-¿Piensas dejarme solo? ¿Qué tal un juego de ajedrez?- cuestiono el rubio señalando el tablón de juego.

-¿Ajedrez contigo?- cuestiono la castaña mirando la tabla y al rubio alternamente.

-Porque no…si gano me debes algo…y si pierdo te debo algo.- sentencio el rubio con una sonrisa.

-¿Qué seria ese algo?- cuestiono la castaña dudosa.

-No lo sé, podría ser cualquier cosa…como…

-¿Cómo qué?- insistió Hermione.

-No lo sé, dime alguna idea.- declaro el rubio inclinándose hacia la castaña.

-Si pierdes…tendrás que hacer lo que diga durante dos días.- le dijo Hermione con una sonrisa.

-Pero si gano…me debes un beso.- le dijo el rubio extendiendo su mano.

-¿Qué has dicho?- cuestiono la castaña.

-Que si pierdes me debes un beso castaña.- repitió el rubio con una sonrisa.

-Vale, prepárate para perder.- le dijo la castaña caminando hacia el tablero.

-Eso tengo que verlo.- susurro con una sonrisa el rubio.

A medida que jugaban, el ambiente se hacía más tenso, Hermione no era una experta en ajedrez pero tenía el conocimiento suficiente para permanecer a flote. Además, estaba midiendo la paciencia del rubio y le había escuchado decir "Guarda silencio, necesito concentrarme" unas quince veces en lo que iba del juego por lo cual supo rápidamente como desenfocarle. Desde que fue consciente de aquello Hermione comenzó a realizar más comentarios, incluso comentaba cosas que no venían al caso, Draco le ignoraba, estaba con la vista fija en las fichas, analizando pensando, y murmurando que hiciese silencio. Claro, estaba siendo completamente ignorado por la castaña, quien, al contemplar que el juego comenzaba a inclinarse a favor del rubio se tenso.

-Entonces… ¿Te ha gustado tu cuarto?- cuestiono nerviosamente Hermione.

-Aja…- susurro Draco sin prestarle atención.

-Escuchaste sobre el baile para recibir a los búlgaros, será en unos días.- siguió comentando Hermione.

-¿Baile? No, no sabia.- por primera vez desde que habían iniciado el juego, Hermione había conseguido captar completamente la atención de Draco.

-Sí, será en honor al ganador de la competencia de Quiddich que se organizara en dos semana contra los búlgaros, mañana comenzaran a elegir quienes de todos los jugadores de Quiddich nos representaran.- le explico Hermione

-Eso…suena interesante.- susurro Draco

-Sí, la fiesta es en honor al ganador pero ya sabes…se dará mas atención a los visitantes.- dijo la castaña rodando los ojos.

-¿Tu también les darás mas atención?- cuestiono Draco, Hermione le miro confundida, no comprendía por qué haría algo así.

-No lo creo, los felicitare, como todos.- sentencio Hermione moviendo su reina.

-¿Y a Krum? ¿No le prestaras atención?- cuestiono Draco

-¿Por qué lo haría?- cuestiono confundida.

-No lo sé…ya sabes…el fue tu pareja de baile hace algún tiempo.- comento el rubio.

-Parece que todos desean recordarme eso.- comento algo exasperada Hermione.

-No has respondido. ¿Le prestaras atención?- insistió Draco.

-¿Y si lo hiciera? ¿Te molestaría?- cuestiono Hermione, Draco levanto la mirada fijando sus grises ojos en los de la castaña; se miraron un momento antes que una sonrisa aflorara en los labios del rubio.

-Jaque mate - susurro con una sonrisa Draco, Hermione abrió los ojos confundida…no se había percatado de lo que ocurría en el juego por estar distraída intentando distraer al rubio.

-Buena jugada.- susurro Hermione bajando sus ojos al tablero.

-Sí, lo fue…me debes algo…- susurro el rubio poniéndose de pie, sujetando la mano de la castaña para que le imitase.

-Sí, con respecto a eso…sabes…creo que…- comenzó a balbucear Hermione.

-¿No iras a echarte hacia atrás cierto?- cuestiono Draco con una sonrisa.

-Claro que no, un beso puse en juego y un beso pienso darte.- sentencio Hermione.

-Me gusta lo decidida que eres.- comento Draco con una sonrisa, siendo sorprendido por un beso en la mejilla, Hermione se alejo rápidamente con una sonrisa victoriosa.

-Jamás dijiste donde debía besarte así que, cumplí mi parte.- sentencio Hermione antes de comenzar a andar hacia el cuarto de chicas.

-Eres una tramposa, Granger.- le dijo el rubio sin moverse de su lugar.

-No, Malfoy, no es trampa. Pero…mi primer beso no será producto de una apuesta.- le dijo la castaña antes de desaparecer de la vista del rubio, quien se quedo allí pensativo, repasando en su mente las palabras de Hermione.

-¿Primer beso? Ósea que…- comenzó a decir en un susurro el rubio completamente sorprendido ante aquel dato que desconocía en lo mas mínimo, el estaba seguro de que Hermione se había besado con Krum y que había tenido algo que ver con la comadreja pero aquello le dejaba claro que sus suposiciones, habían sido, hasta cierto punto, completamente falsas.

-¡Malfoy! No sabía que te habían ubicado aquí.- la voz de Millicent le devolvió a la realidad.

-Pues ya lo sabes.- susurro el rubio señalándose.

-Pareces de mal humor, así que te veo luego.- se despidió la chica volviendo a dejar al rubio sumergido en sus pensamientos.

Tras quedarse solo, en el silencio de la sala, decidió que prefería subir al cuarto a dormir. Atravesó los pasillos, e incluso se le perdió el cuarto, pero cuando logro ubicarlo y abrió la puerta, no se hallo a los chicos durmiendo. Sino que estaban todos sentados en medio del cuarto jugando "Snap explosivo". Los chicos ignoraron por completo su llegada y Draco lo agradeció internamente, atravesó el cuarto y se dejo caer sobre la cama, pero las pequeñas explosiones no le permitían conciliar el sueño.

-¡Oye, Malfoy! Ven y juega un rato.- le llamo Ron, claramente enviado por sus compañeros. Draco asomo el rostro, luego hizo un gesto de negativa y volvió a recostarse.

-Hicimos el intento.- les susurro Harry antes de seguir con el juego.

El rubio estuvo algunos minutos dando vuelta sobre la cama intentado conciliar el sueño e ignorar el ruido. Le fue imposible, por lo cual tuvo que escucharles jugar durante toda la noche, cuando estos decidieron dormirse entonces pudo conciliar el sueño. Pero no inmediatamente, porque la cama era incomoda y el aire era distinto, por lo cual, tras dar varias vueltas en la cama e intentar encontrar una manera de sentirse cómodo, tardo media hora más.

No muy lejos, Hermione se encontraba en su cama con los ojos cerrados, pero no durmiendo. Estaba pensando en el rubio, y en lo que le había dicho, no había evaluado sus palabras antes de pronunciarlas y luego se había arrepentido. Draco no tenía porque saber que ella no había dado su primer beso, y tampoco debió mencionar que no deseaba que fuese producto de una apuesta. ¡Al rubio no debía importarle! Hermione dio una vuelta en la cama y se cubrió con una almohada el rostro.

-¡Solo te falto decirle que en otra circunstancia si le besarías!- exclamo la castaña, amortiguando el ruido con la almohada.

-¿Qué me está pasando? No debería darle tanta importancia a Malfoy.- se dijo a sí misma, se sentía confundida, con Draco se sentía bien, se sentía cómoda. No como antes, que no podía verlo sin desear discutir con él. Simplemente, le agradaba, le agradaba más de lo que estaba dispuesta a aceptar.

"Cuando quieres realmente una cosa, el universo conspira para ayudarte a conseguirla."

Paulo Cohelo

¿Qué os pareció? ¿Qué traerá la llegada de Krum?

PD Si os ha gustado el capitulo no os olvidéis de dejar un comentario y seguir la historia. Besos.