Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. La historia pertenece a Lady Cere, yo solo la adapto para que ustedes la disfruten. Fic AU (universo alterno)
Summary:
No te llevas bien con el chico malo del instituto, lo aborreces por los tontos y estúpidos apodos con los cuales te llama. Él te odia y te lo ha demostrado y ha dicho en más de una ocasión, pero que hacer cuando luego de una fiesta despiertas con él a tu lado y como si fuera poco te enteras que esa noche tuvo consecuencias. Tu familia te bota de tu casa y tienes que dejar tu vida e irte a vivir con esa persona que tanto te desprecia. ¿Podrás cambiarle la vida y vivir en paz mientras deciden qué hacer con sus vidas?... ¿Es un amor difícil o es él difícil de amar?
Difícil de Amar
By
Lady Cere
Capítulo 6: Drogas, Sexo y Antojos
El capítulo lo considero con fuerte contenido lemon, así que ya saben, leer bajo su propia responsabilidad.
Estaba limpiando el departamento, ya tenía dos semanas viviendo con ambos jóvenes y la verdad que se sentía bien vivir con ellos a excepción claro de los gritos e insultos de Draco, no sabía si alegrarse o sentirse decepcionada ya que luego de su encuentro en el baño él no la había vuelto a buscar. Tanto su padre como su hermano no la habían ido a buscar o se habían interesado en como ella estaba, por lo menos no lo había necesitado, si ellos se habían olvidado de ella por qué no hacer lo mismo.
Draco no era lo mejor que le había pasado en su vida pero ya se estaba acostumbrando a lidiar con él.
Estaba sola, quien sabe donde andaban los chicos, en esos momentos estaba ordenando la habitación de Blaise. Un pequeño frasco de cristal llamó su atención.
– ¿Esto qué es? –Preguntó con curiosidad– No tiene etiqueta –dijo al abrirlo y observar lo que contenía.
Observó la pequeña pastilla azul con curiosidad, y sin notar lo que hacía, se la llevó a la boca y la probó.
–Mmm, es dulce –dejó el frasco en su lugar y fue a la cocina para asegurarse de que no se le quemara la comida.
Cuando terminó de cocinar puso la mesa y se fue a la habitación del rubio.
–Muy bien joven Malfoy, todo está listo –le dijo un hombre mayor– Dentro de dos meses a lo más tardar tendrá a su hermana aquí –le dijo– Su madre aceptó que la señorita Malfoy viviera con usted –volvió a decir– Pero lo de su fortuna es diferente, solo se le será entregada hasta que nazca su hijo y se le realice una prueba de ADN.
–Tan pronto como esto acabe me gustaría poner en venta la casa principal de Inglaterra –dijo.
– ¿Está seguro? –le preguntó.
–No quiero tener el recuerdo de que esa vivió allí con mi padre y luego metió a su amante –le dijo.
–Muy bien, será como usted desee –le dijo– Déjeme decirle que su padre tuvo suerte que antes de morir pusiera toda su fortuna a su nombre.
El rubio no dijo nada.
–Snape seguirá administrando mi fortuna como siempre lo ha hecho –le dijo el rubio.
–Me parece muy bien, Severus siempre fue muy cercano a su padre –le dijo– Su fortuna no estará en mejores manos.
–Muy bien, si no hay más que decir –dijo Draco al ponerse de pie– Que pase buen día –le dijo.
Tanto como Draco como Blaise salieron de la oficina del abogado.
– ¿No volverás a Inglaterra cuándo todo esto acabe? –le preguntó Blaise luego de caminar en silencio varios minutos.
–No sé –dijo mientras se encogía de hombros.
–Bueno ya para cuando nazca tu hijo decidirás –dijo– Tengo hambre, espero que Herms haya cocinado algo rico –dijo.
–No te acostumbres tanto –le respondió Draco.
–Vamos Draco, no puedes negar que desde que ella vive con nosotros las cosas han ido mucho mejor –le dijo– Ella cocina, limpia y hasta lava la ropa –le dijo– No nos tenemos que preocupar por eso, ella con gusto lo hace.
–Si llamas poner la ropa en la lavadora y echarle detergente es lavar pues ella hace un magnífico trabajo.
– ¿Por qué no le das la habitación que está desocupada? –le preguntó.
–Porque es para cuando traiga a Pansy –le dijo– ¿Por qué hablaste con el director para que no la echara y pagaste su semestre? –le preguntó.
–Ya que tú no estabas dispuesto a hacer nada no me quedó de otra.
–Para lo mucho que hace –dijo con fastidio– Solo se la pasa durmiendo.
–Es por los primeros meses del embarazo –le dijo.
Ambos hombres se quedaron sorprendidos al abrir la puerta, nunca se esperaban ver aquel escenario. La música estaba a todo volumen mientras que en la pequeña mesa que estaba entre los muebles bailaba la castaña. Traía unos cortísimos shorts color blanco y una camisa negra amarrada debajo de los pechos, como estaba de espaldas solo se podía ver esta. Hot N Cold de Katy Perry.
–Valla trasero –susurró Blaise.
Se acercó con pasos lentos hasta el equipo de música y lo apagó. Al notar como la música se había detenido giró sobre sus talones y quedó frente a ambos jóvenes. La iba a matar, juraba que la mataba, la muy maldita traía unas de sus camisas, parece que le había cortado las mangas para dejarla sin estas.
–No creo que sea adecuado que una mujer en tu estado este bailando y brincoteándo sobre esa mesa –le dijo Blaise con una sonrisa.
Ambos alzaron una ceja al ver como ella los miraba.
– ¿Mi estado? –preguntó tontamente.
La risa de la castaña los desconcertó.
– ¡Maldita zorra! –Espetó el rubio– ¿Qué diablos le hiciste a mi camisa?
–Shhhh –le dijo la castaña llevándose un dedo a los labios– Tranquilo Malfoy –sonreía.
–Será mejor que te bajes de ahí –le dijo Blaise.
–¡Woooow! –Decía– Desde aquí soy más alta que ustedes.
Caminó hasta el borde de la mesa. Un pequeño frasco de cristal el cual permanecía en el piso llamó la atención de Blaise.
– ¡Oh mierda! –dijo al tomarlo y ver de qué se trataba– ¿Tomaste alguna de estas pastillas? –le preguntó.
–¡OOOOhhhhh! –Exclamó– ¡Azúcar! ¡Dame, dame, dame! –chilló de manera infantil mientras estiraba las manos.
– ¡Hija de p...–pero al ver como la castaña se acercaba a él calló.
–No te atrevas Malfoy–le dijo sonriendo– Tu hijo podría escucharte –trató de tocar su pecho con una mano pero él la tomó de la muñeca con brusquedad– ¡Ohhh, la serpiente se pondrá ruda!
– ¿Cómo me llamaste? –le preguntó
–La serpiente tramposa– en ningún momento su sonrisa abandonaba sus labios– Soy tu ratita.
– ¡Ratita mi trasero! –Ya esa mujer lo había sacado de sus casillas– ¡Grábate esto muy bien pequeña estúpida, que te haya follado no cambia que te sigo aborreciendo! –la había toma do fuertemente de su castaña cabellera.
–Nunca te pedí que me follaras –le susurró, el fuerte agarre del rubio le estaba causando dolor.
–Pero tu cuerpo si –dijo– Tu cuerpo siempre está preparado para mí –sin importarle que Blaise estaba presente deslizó unas de sus manos hasta sus pechos– Y tus pequeños pezones siempre están listos para chuparlos –le dijo con descaro.
–Disculpen que los interrumpa en su caliente platica, pero Draco hay que hacerla vomitar –le dijo– Claro para que pase el efecto de la pastilla.
– ¿Cuántas tomaste? –le preguntó al soltándola y maldiciendo.
–Una, dos, tres...–dijo contando con los dedos– Una –le dijo.
–Iré a prepararle un poco de agua caliente con sal y azúcar –le dijo Blaise para luego ir a la cocina.
La castaña apoyó su cabeza contra el pecho del rubio.
– ¿Por qué tomaste eso? –le preguntó, estaba enojado, acaso ella no era consciente de que eso podría hacerle daño al bebé.
–Estaba rico y no sabía que era –suspiró contra su cuello y luego levantó la mirada y lo observó.
–No vuelvas a hacer eso –refiriéndose a respirar contra su cuello.
– ¿No te gusta? –le preguntó con inocencia.
–No –dijo tajante.
–Pensé que te gustaba un poquito por lo menos.
–No te equivoques ratoncita–le dijo– Nunca me podrías llegar a gustar –inclinó su rostro sobre el de ella.
–Tendré un hijo tuyo.
–Estás drogada, no sabes lo que dices –la vio sonreír.
Cuando la vio separarse de su cuerpo la tomó de la nuca y la besó, la castaña jadeó contra sus labios cuando él deslizó unas de sus manos hasta unos de sus pechos. Cuando Blaise vio como ambos estaban decidió dejarlos en sus asuntos e irse a su habitación.
El rubio La tomó del trasero y la hizo rodearlo de la cintura.
Solo sentir su respiración sobre la piel de su cuello había hecho que su miembro latiese. Desde la última vez que estuvo con ella no había estado con nadie y no porque no encontraba con quien, sino porque con todo lo de su madre había estado muy ocupado. La sentó en la cama cuando llegó a la habitación. La besó de manera demandante, mordisqueando sus labios y acariciando todos los rincones de su pequeña boca, sus manos desataron el pequeño nudo que estaba más abajo de sus pechos. Un gemido se le escapó de los labios cuando le quitó la camisa y acaricio sus pechos.
– ¿Te gusta? –le preguntó mirando el sonrojo en sus mejillas.
–...Si... –le dijo al humedecerse los labios con la lengua.
–Tengo mucho para ti ratoncita –sonrió cuando le quitó el sujetador y le acarició un pequeño pezón.
Inclinó la cabeza y besó sus labios, deslizó los labios hasta su cuello donde besó y dio pequeñas lamidas. Tomó un pequeño montículo entre sus labios y acarició con la lengua mientras que acariciaba el otro pecho con la mano. Cuando se hubo saciado de sus pechos siguió un recorrido dando pequeños besos hasta su vientre, con una mano la empujó hacia atrás para facilitar los besos por su vientre.
Mientras la castaña estaba recostada en el borde de la cama él permanecía besando su vientre.
–Caliente y húmeda –susurró contra su piel mientras sus manos se posaban en el elástico de los pequeños shorts y lo empezó a deslizar por sus largas piernas.
Cuando le quitó los pantalones acarició su intimidad con los dedos. Gimió ante las caricias de los expertos dedos que se movían sobre sus bragas. Atrapó sus labios en un caliente y húmedo beso, sus caderas se movieron al encuentro de sus dedos cuando este dio solo un pequeño rose sobre su pequeño botón de placer. Dejó su boca y siguió dando besos por sus mejillas, cuello, pechos y vientre donde se entretuvo. Le separó las piernas mientras la observaba.
–Estás empapada –susurró con voz ronca– Deliciosamente húmeda –sin hacerla esperar más la acarició con la boca sobre las bragas. Su respiración se detuvo y jadeó por la caricia de la lengua masculina.
–...Por...por...f..a...v...or...–dijo entre jadeos.
Él sonrió, una sonrisa lujuriosa. Empezó a deslizarle las bragas por sus largas piernas, sopló sobre su húmedo sexo y ella se estremeció. El gemido de placer que escuchó de parte de ella cuando hundió su lengua en su húmeda cavidad hizo que su erección le doliera por el placer. Necesitaba hundirse en su interior, sentirse rodeado y succionado por su apretado sexo.
–Ahhh...mmmm...–lo sintió succionar y acariciar con la lengua su pequeño botón de placer y no pudo evitar más el orgasmo, el cual la estremeció y la hizo jadear de placer.
Saboreó su húmeda intimidad para luego dejar un húmedo camino besando su vientre y succionando sus pequeños montículos. Saboreó su sabor cuando él la beso, lo atrajo hacia si mientras sus manos iban sobre los botones de su camisa, se la quitó con torpeza para luego besar su cuello. Giraron hasta que ella quedó sobre él, dando pequeñas lamidas a su cuello y luego a su torso, sus músculos estaban muy bien definidos por los deportes pero no en exageración. El gruñido del rubio cuando ella lamió su plano abdomen le hizo saber que iba por buen camino, con dedos temblorosos intentó desabrocharle el pantalón, luego de unos largos intentos consiguió desabotonarlos, le hizo el trabajo más fácil y él mismo se deshizo de los pantalones y su ropa interior. Estaba duro, duro como nunca lo había estado antes, su erección se erguía firmemente ante los ojos de la castaña.
Se apoyó con sus codos y la observó, miraba su miembro como queriendo recordarlo por siempre, sus labios húmedos y su pequeña boca entreabierta.
–Chúpame –le dijo con la voz ronca de placer– Quiero follar esa dulce boquita.
Observó sin aliento como ella acercaba su boca hasta la punta de su erección. Al su caliente y pequeña boca rodear la punta de su miembro tuvo que echar la cabeza hacia atrás.
– ¡Chúpame bebé! –Decía entre gruñidos y borracho de placer– ¡Así...así ratoncita!– su lengua acariciaba lentamente la punta de su erección, si ella lo seguía acariciando así terminaría pronto, muy pronto. –¡Oh...si...si nena...! –Jadeó–...Voy a correrme...me correré bebé...–le advirtió.
Al escucharlo decir aquello se apartó pero no evitó que el primer chorro de su semilla cayera sobre sus labios. Por curiosidad se pasó la lengua por los labios, saboreándolo por primera vez. Salado y dulzón.
La tomó de la cintura y la acercó a él, necesitaba besarla tanto como necesitaba hundirse en ella. Sonrió cuando la vio pasarse la lengua por los labios. La besó, tanto su sabor como el de ella se mezclaron en ambas bocas, excitándolos. Quedaron sentados y por indicaciones de él ella se sentó sobre su erección con las piernas a ambos lados de su cintura.
–Pídemelo –le ordenó frotando su erección contra su empapado sexo y susurrándole al oído.
–...Por...por...fa...vor...–dijo sin aliento cuando él volvió a frotarse contra ella–...Te...te...ne..ce...si...–las palabras murieron en sus labios y gritó cuando él empezó a deslizarse con lentitud en su interior..
Jadeó contra su rostro, ella lo succionaba deliciosamente.
–Tan...apretada...bebé– besó su cuello. –Jodidamente...apretada...–besaba sus hombros.
–Ahh...ahhhh...–gemía la castaña.
–Mira...me...mira quien está dentro de ti –le dijo mirándola al rostro y ver como ella permanecía con los ojos cerrados, disfrutando de cada suave movimiento. Se sentía tan poderoso, ella hacía todo lo que le pedía, era tan sumisa. Su cuerpo se quedó rígido y dejó de penetrarla, lo que vio en sus orbes chocolates le hizo sentir un vació en el estomago. Sus orbes brillaban, pero no cualquier brillo, brillaban de manera especial. No sabía que significaba pero juraba que era algo especial, algo de lo que él temió.
–D...Dra..Drac...–gimió suplicante.
Parpadeó saliendo de su confusión. Su sexo lo apretaba y él solo pudo seguir introduciéndose en su cavidad. Las embestidas contra su intimidad se hicieron más rápidas, más profundas.
–¿Te gus...ta? –la penetró más duramente y ella chilló de placer.
–...S...si...ahhhh...ahhhh...me...gus...ta...–gemía sonrojada.
La besó con hambre mientras ella lo montaba, las paredes de su húmeda cavidad se contraían de manera deliciosa a su alrededor, podía sentirlo, ella se correría pronto, muy pronto. Un empuje, solo un profundo empuje más y ella acabaría. Tomándola de las caderas la alzó un poco, saliendo de su interior y solo dejándola separada por la punta de su miembro.
–Dilo –le ordenó– Di mi nombre –la veía jadear y con los ojos entrecerrados– Di quien te folla, a quien quieres dentro de ti.
–...Dra...Draco...– estaba tan cerca, él la estaba atormentando. –...So...lo...te...te...quie...ro...a ti...solo...tú...tú...dentro...de...mi...–la embestida fue fuerte y dura, hundiéndose en lo más profundo de su sexo.
Chilló y gritó su nombre al orgasmo apoderarse de ella y él no pudo hacer más que dejarse arrastrar por sus gritos. Se derramó en su interior, llenándola y marcándola nuevamente. Buscó sus labios y lo besó, el rubio la mordisqueó mientras cada gota de su semilla se derramaba dentro de ella. Sus movimientos dentro de su cuerpo se hicieron lentos, luego más lento hasta que él se detuvo completamente.
–Una caliente y apretada ratoncita –susurró luego que hubo recuperado la respiración.
Ella recostó la cabeza sobre su fuerte pecho tratando de controlar su respiración, su corazón latía con tanta rapidez que juraba que el rubio podía escucharlo, inconscientemente él acarició el castaño pelo de Hermione.
–Quie...quiero he...helado –jadeó cuando él salió de su cuerpo.
– ¿Antojos? –le preguntó con una ceja alzada.
–Helado de chocolate y galletas –le dijo luego de acomodarse en la cama y cubrirse con las sabanas.
–Ve a la nevera –cuando la obligó a ponerse de pie pudo ver una pequeña y resbaladiza línea blanca escurrirse por entremedio de sus piernas y eso causó excitación nuevamente en su cuerpo.
–Tráemelo –le dijo con ojitos de cachorrito.
La observó detenidamente como tratando de descubrir lo que vio hace minutos en sus orbes chocolates.
–No soy tu sirviente –nada, no entendía esa mirada que ahora ella traía.
–Por favor –le pidió.
–No te acostumbres zorrita –buscó sus pantalones y se los puso. Sentía la mirada de ella sobre su cuerpo.
–H-e-r-m-i-o-n-e– le dijo, cuando la miró nuevamente alzó una ceja por su sonrojo. Ella todavía permanecía sonrojada.
–No te sonrojes –le dijo.
– ¿Ah? –preguntó sin entender.
–Pareces más tonta y estúpida de lo que eres –esquivó con agilidad y rapidez al ver como ella le lanzaba una almohada– Necesitas practicar esa puntería –le dijo con tono burlón y salió de la habitación.
–Todo un semental –le dijo burlonamente Blaise cuando lo vio llegar a la cocina.
–Cállate –le dijo con fastidio.
–Para el sexo que acabas de tener deberías traer una sonrisa –decía al llevarse el tenedor a la boca.
–Escuchaste –le dijo.
–Para tu comodidad no se escucha nada pero no tengo que ser demasiado inteligente para saberlo –sonrió– ¿Helado y galletas? –le preguntó cuando lo vio sacar de la nevera el embace de helado y de galletas.
– ¡Maldita maja, tiene antojos! –le dijo.
–Es bueno saber que te estás haciendo responsable –le dijo– Porque eso de follarla y no prestarle atención es muy cruel –sonrió.
Cuando volvió a la habitación la veía salir del baño con una toalla cubriendo su cuerpo y con el rostro pálido.
–Vómitos –le dijo con una sonrisa.
–Que sea la última vez que me pides hacer algo –le dijo al dejar el pequeño plato con helado y las galletas en una mesita de noche.
–Gracias –él solo maldijo, nuevamente sus ojos brillaban.
La miró comer, no veía la hora y el día en que ella se largara de su casa, no la quería en su vida, ni siquiera cerca de él.
Hola! Hay esta Hermione, tomando cosas sin saber lo que son ¬¬`
Y Draco…..neh ese no ha cambiado nada xDD, pero no se preocupen, lo hará, aun no, pero lo hará, tengan paciencia.
Muy bien espero que les haya gustado, y ahora les daré una buena noticia…..ayer y antier como no tenía nada que hacer me puse a adelantar capítulos, así que la próxima actualización será el Domingo de esta semana ^^
Bueno eso es todo, cuídense, nos vemos el Domingo!
Dejen reviews! :DD
Bye :)
