Disclaimer

Todos los derechos pertenecientes a la Sra. Rowling, la WB y Salamandra. No hay fines de lucro bajo la realización de este escrito, sólo la mera satisfacción y entretención que saco de ello.

Aviso

Las cursivas son flashbacks y las cursivas entre '' son pensamientos, todo es fácilmente reconocible.

Dedicación

Al Milenco y al Renato.

¡Disfruten la lectura!

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SI TU ME MIRAS

Capitulo Seis

El último horcrux

La mañana siguiente Harry y Hermione despertaron juntos, y se alarmaron, Ron podría haber llegado en cualquier minuto, y a pesar de que no estaban en absolutamente nada malo, el chico no hubiera querido escuchar razones. Afortunadamente eran pasadas las cinco de la mañana, decidiendo que ya no podrían dormir se separaron para ir a las duchas, con un poco de reclamo de Harry, claro está.

Inmediatamente después de arreglarse, los dos volvieron a la biblioteca a seguir investigando, necesitaban progreso, y necesitaban eliminar el horcrux lo más pronto posible. Las muertes no se detenían y el tiempo seguía corriendo.

A eso de las ocho Hermione bajó a preparar el desayuno y el olor despertó a Ron, el cual llegó a instalarse a la biblioteca. Los tres comieron tranquilamente, no hubo palabras entre Harry y Ron respecto a la discusión de la noche anterior.

- Voy a ir a hablar con Lupin –informó Harry poniéndose de pie.

- ¿Necesitas ayuda? –se ofreció la chica.

- No… estaré bien…

- Esta bien –la castaña volvió a su lectura mientras Harry salía.

Ron los miró a ambos, cada vez más convencido que algo había entre sus dos mejores amigos.

- ¿Hermione?

- ¿Qué? –le preguntó sin sacar la vista de su libro.

- ¿Te gusta Harry?

La chica despegó la vista y lo miró fijamente.

- ¿Por qué lo preguntas?

- Por la forma en que lo miras.

Hermione respiró un poco antes de contestarle.

- Creo que no es el tiempo de hablar sobre esto ahora Ron. Cuando destruyamos el último horcrux te prometo que discutiremos completamente el asunto, Harry me contó de la discusión de anoche, pero en estos momentos tenemos que estar concentrados en eliminar el último horcrux.

Ron asintió, con el peso en su estómago más y más grande.

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Harry había lanzado los polvos Flu y estaba esperando respuesta de Remus, el hombre lobo apareció a los segundos después de llamarlo.

- ¿Ocurre algo Harry?

- Necesito tu ayuda

- ¿Algo con los horcruxes?

Remus era el único que sabía sobre los horcruxes además de ellos tres y… Malfoy.

- No… Necesito ayuda para esconder a alguien. Se que la Orden puede, Dumbledore lo dijo.

- Sí… en la Orden tenemos formas de mantener escondidos. Pero… ¿A quien?

- Narcissa Malfoy.

- ¿Cómo llegaste a tener contacto con Narcissa Malfoy?

- Una larga historia, creo que no será una trampa. Encontrarás a Malfoy y su madre en el callejón enfrente de la tienda Rosemary. No vayas solo. Hoy a las siete.

- No hay problema, tendré todos los contactos listos.

- ¿Le avisarás al resto del comité?

La Orden luego de la muerte de Dumbledore había decidido no tener sólo un líder. Luego de varias reuniones decidieron hacer un comité, que sirviera como liderazgo compartido en diferentes áreas.

- Sólo a los necesarios, no creo que todos los miembros de la Orden estén completamente de acuerdo en esto.

- Dumbledore lo quería, yo sólo sigo lo que el dijo.

- Y por ello te haré caso Harry… no te preocupes.

- Gracias. Tengo que irme ahora, estamos a unos pasos de encontrar el último Remus.

- Me alegro, ya era hora de recibir noticias alentadoras.

- Esto terminará muy pronto. Puedo sentirlo.

- Nos vemos Harry.

- Nos vemos.

Y cortaron la conexión.

Harry subió al mismo silencio en la biblioteca y se mantuvieron así hasta ya entrada la tarde cuando Hermione les mostró todo lo que había reunido y sus sospechas respecto a la ubicación del horcrux.

- He ordenado toda la información y estoy segura que Voldemort no esconderá uno de sus horcruxes dentro de un museo completamente establecido.

- ¿A que te refieres? –preguntó el pelirrojo.

- Que todos estos lugares son turísticos, pero tuvo que haber elegido uno en que no se hayan hecho grandes cambios. Con mis cálculos, creo que podríamos dejar dentro de los sospechosos el Palacio Linlithgow, el Castillo Urquhart en el Lago Ness, y el Castillo Hermitage.

- ¿Estás segura?

- Sí… he incluso he llegado a la conclusión… por las fechas y eventos. Que el lugar exacto es el Palacio Linlithgow.

- Wow… -murmuró Ron.

- El Palacio Linlithgow son sólo ruinas y eso es porque lo hace aparecer tan indicado. Sí, están permitidas las visitas turísticas, pero se mantiene de esa manera. Esta a 24 kilómetros de Edimburgo, Malfoy dijo que mortífagos fueron enviados a la zona, y si vamos de noche estoy segura que no tendremos problemas.

- ¿Algo más que tengamos que saber?

- El lugar es un verdadero laberinto.

- No es muy entretenido estar en uno –masculló Harry.

- Lo sé, pero tendremos que hacerlo, además parece perfecto para el uso de Voldemort, aquí dice que uno puede llegar a perderse, pero si algo tenemos de beneficio, es que nosotros somos magos.

- Sí, tienes razón. –un rato de silencio antes que Harry continuara- ¿Entonces nos lanzamos con el Palacio Linlithgow?

- Ajá. Si no lo es, seguimos buscando, pero algo me dice que estamos en lo correcto. Hay muchas cosas que me hacen creer esto.

- ¿Cómo cuales?

- Muchas detalles Harry. La ubicación, la fecha, Escocia con Rowena, la estructura del palacio, además, no nos dijiste que Voldemort siempre encontraba manera de relacionar todo, su mismo apellido lo dice, él es un acertijo y será así siempre… y-

- ¿A que tratas de llegar Hermione?

- Bueno, la noche que él fue a matar a tus padres, Dumbledore creía que iría a crear un horcrux, con tu muerte, pero no resultó. Eso no significa que tú dejaras de importarle, él ya sabía de ti y ya sabía de tus padres. No encuentro coincidencia que todos los reyes que convirtieron esa antigua mansión en el palacio que fue, se llamaran James. Los reyes James I, James III, James IV, V y VI, todos fueron parte importante de la creación del palacio. Y que mejor dato para Voldemort que esconder uno de sus horcruxes en la que probablemente fue residencia de Rowena Ravenclaw en algún momento y luego fue remodelada bajo el nombre del padre del niño que tendría que derrotarlo.

Todo el monólogo de Hermione fue recibido con silencio, Harry y Ron la miraron asombrados. Ambos la habían escuchado atentamente, Hermione los miraba nerviosos, pero soltó una pequeña sonrisa. Ambos amigos se miraron con la boca abierta.

- Wow –repitió el pelirrojo.

- Entonces… el palacio Linlithgow será –declaró el ojiverde completamente convencido.

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Y ahí estaban en Escocia. Habían pasado dos días desde el descubrimiento de Hermione, tuvieron que preparar todas las cosas e informarse sobre el avance del favor hacia Malfoy, no hubieron problemas en el transcurso y en esos momentos Narcissa Malfoy estaba siendo protegida, Merlín sabría donde, pero estaba bien.

Con más investigación se aparecieron a unos 14 kilómetros de Edimburgo, sólo dejando 10 de trayecto, esos diez serían para rodear al enemigo en caso de que hubiera mortífagos haciendo guardia. Cosa improbable, seguramente Voldemort sólo los hubiera mandado a ver si encontraban algo de alguna forma especifica, un hechizo por ejemplo, y luego que volviesen con las noticias. Ni él sería tan tonto de comandarle la importancia de su alma a simple grupos de mortífagos.

Y estaba absolutamente seguro, que a pesar que Voldemort estuviera al tanto de sus andanzas, el cruel mago lo subestimaba. Especialmente la poderosa arma que andaba al lado de él día y noche. Hermione. Para Voldemort tal vez sería sólo la mejor amiga, come-libros y sangre sucia de Harry Potter, para él la persona más hermosa, maravillosa y que amaba con todo su corazón, pero no podía obviar que Hermione era poderosa, la mujer era una biblioteca humana y una máquina para los hechizos, hechizos tan antiguos y desconocidos, que aunque Voldemort quisiera negarlo, ella podría lograrlos, y lo había hecho.

De los seis horcruxes, uno fue dejado a la merced de Ginny y destruido por Harry, el otro había sido encontrado y eliminado por Dumbledore, el siguiente supuestamente encontrado una primera vez por Dumbledore, pero finalmente destruido y recuperado por el trío, gracias a la fantástica memoria de Hermione, la taza fue algo que los esquivo por mucho tiempo pero al final lograron alcanzarla, conseguirla y eliminarla. De esos estaba seguro que Voldemort no tenía la menos idea de que estuvieran destruidos aparte del diario, y probablemente el anillo. Pero…

El quinto. Ese había provocado un nuevo resentimiento por parte de Voldemort a Harry y una sed de venganza completa. Nagini. Entre Harry y Ron habían logrado eliminarla, en una de las pocas batallas que los tres tuvieron que participar. La gran serpiente intentó atacar a Hermione, pero ambos chicos fueron más rápidos y contraatacaron, entre ambos le lanzaron una serie de hechizos, y Harry incluso discutió un rato con ella mediante pársel, finalmente, en una segunda ayuda por parte de Fawkes, Harry sacó del Sombrero Seleccionador la Espada de Godric Gryffindor, y eliminó una segunda serpiente con ella.

Mientras Ron distraía a Nagini con un hechizo, Harry se lanzó por la espalda y le cortó la cabeza, el cuerpo siguió moviéndose, pero con unos cuantos hechizos más por parte de Hermione, y con los Sectusempra de Ron y Harry, el quinto horcrux fue eliminado. Ese, estaba bajo el completo conocimiento de Voldemort. Le habían asesinado lo único preciado que Harry creía tenía Voldemort. En verdad era un ser enfermo, ser mejor amigo de una serpiente.

Pero ahora estaban aquí, camino al pueblo de Linlithgow, para entrar al Palacio y buscar el sexto y último horcrux eliminarlo y dedicarse a encontrar a Voldemort para terminar con él de la misma forma. De una vez por todas.

Harry miró a Hermione, la chica se veía cansada. Él se acercó a ella y le permitió que se afirmara de él.

- ¿Estás cansada?

- Sólo un poco, mis pies ya están caminando automáticamente.

Él asintió y miró a Ron.

- ¿Crees que podremos usar las escobas Ron?

- Sí, el cielo se despejó, la luz de luna nos permitirá movernos y podemos volar cerca del bosque para no ser vistos.

- Ah no… Yo no me subo a una escoba.

- Te subirás con uno de nosotros Hermione.

- ¡Harry! ¡Tú sabes que apenas pase clases de Vuelo! ¡Les tengo terror!

- Te puedes subir conmigo Hermione –ofreció Ron- prometo no botarte –agregó con una risa.

Hermione miró a ambos chicos que se habían detenido y tenía sus escobas ya en tamaño normal y afirmadas con una mano, trató de salirse de la situación y rápidamente noto un detalle en ambas escobas,

- ¿Puedo ir con Harry? Su escoba parece más grande –sugirió, sin tener que fingir el terror en su voz.

Ron la miró algo herido.

- Por supuesto, ve en la de Harry. La mejor escoba ¿No?

Y con eso el chico subió en su propia y se dedicó a volar por la orilla del bosque rápidamente. Sólo había que seguir el camino. Harry suspiró.

- Aunque me alegra que me eligieras. No soporto ver a Ron de esa manera.

- Yo tampoco, pero independiente de todo. ¡Tu escoba es más grande!

Harry le sonrió travieso.

- ¿Y cuando viste la escoba de Ron?

Cuando la chica descubrió el significado de esas palabras abrió los ojos alarmada.

- ¡Harry!

- Era una broma. Vamos, súbete, tenemos que alcanzarlo.

Hermione se sentó de lado, apoyando su espalda en el pecho de su esposo y cerró los ojos, afirmada del cuello de Harry.

- Amor… ten cuidado, que me estás ahogando.

- ¡Lo siento! ¡Pero les tengo pánico!

- ¿No crees que te dará más pánico caer de dos metros de altura porque tu volador cayó al suelo muerto? Además… ¡Todavía ni siquiera partimos!

- Esta bien… esta bien. ¿Me afirmo de tu cintura?

- Sí, eso estará mejor. Aparte, en caso de cualquier cosa, ambos estaremos en mejor posición para lanzar algún hechizo.

Y así partieron, con ella abrazada de su cintura y la cabeza completamente hundida en su pecho. Harry sólo sonreía. Esto la hacía aún más linda, con el pasar del tiempo, había descubierto cosas sobre Hermione que simplemente lo enloquecían. Esta era una de ellas. Su completo terror a las escobas. Y lo que más le llamaba la atención, era que a pesar que un principio le había costado, Hermione había logrado el nivel de perfección en la clase. Volaba espectacular, por lo que podía recordar, pero no se atrevía a volar.

- ¿Sabes que te regalaré para tu cumpleaños?

- ¿Qué? –preguntó ella, su voz apagada por el pecho de Harry.

- Una escoba

- ¡QUE! –lo miró hacia arriba alarmada.

- Es que estaba pensando. ¡Vuelas muy bien! ¡Y tienes que dejar atrás este estúpido miedo a volar! Yo te enseñaré.

- Harry… sabes que yo no vuelo, a menos que sea estrictamente necesario.

- Eres la esposa de Harry Potter, buscador más joven en un siglo, y eso es estrictamente necesario.

- Yo no vi eso escrito en nuestros papeles.

- Claro que sí. No leíste las letras pequeñas.

- JA – JA… letras pequeñas, andas cómico hoy…

- No, sólo me estoy divirtiendo con tus caras.

Ella le golpeó el brazo.

- ¿No que no te soltarías?

Cuando Hermione se dio cuenta que para golpear a Harry se había soltado de su cintura, volvió a afirmarse como si su vida dependiera de ello. Harry rió y aumentó la velocidad, todavía le quedaba camino. Y quería llegar antes que el sol apareciera.

Luego de acelerar por unos cuantos minutos alcanzaron a Ron, el cual les lanzó unas cuantas miradas de desconformo. Pero decidió por no empezar discusiones, no ahora que estaban en una etapa importante de la búsqueda.

El pueblo de Linlithgow estaba completamente a oscuras, eran las tres de la mañana cuando ellos llegaron a la zona. Se bajaron de sus escobas, las encogieron y decidieron terminar el resto del trayecto a pie. De una manera no tan atrayente. Cuando alcanzaron la parte más alta del pueblo, pudieron verlo, ahí, iluminado por unas cuantas luces a su alrededor, se veía aún imponente, las ruinas del palacio de Linlithgow, y desde esa distancia pudieron sentirlo.

El último horcrux los esperaba.

Bajaron por la explanada y entraron a un pequeño bosque a un costado del palacio. Este bosque los llevaba al otro lado del río, un lugar donde tenían vista al castillo, y con mucha dedicación podían notar si había mortífagos alrededor.

Escondidos entre el pasto miraron cuidadosamente.

- ¿Ves algo? –susurró Hermione.

- No, creo que sería seguro aparecernos dentro –informó Harry.

- Por lo que leí, el palacio tiene un patio central en el medio, cuando uno entra a las habitaciones, mediante las ventanas puedes ubicarte, porque lo de perderte no es broma.

Ambos chicos asintieron.

- Así que nos aparecemos en el patio central –Ron dijo.

- Vamos.

Y de la manera más sutil posible, se aparecieron en el medio, ahorrándose todo el jaleo que tuvieron que haber hecho so hubiera ingresado por la entrada. Probablemente los muggles tenían todo muy asegurado.

La chica quedó maravillada, el lugar era como se lo imaginaba. A pesar de ser completas ruinas, y con escasa luz, con sólo cerrar los ojos podía ver la gente caminando y las banderas y escudos puestos mostrando años de gloria. Sonrió para sí misma.

- Es hermoso.

- Sí –susurró Harry casi tan maravillado. Ron sólo asintió.

- ¿Dónde crees que esté? –preguntó Ron.

- No lo sé, tal vez una de las habitaciones reales, alguna de las capillas o la biblioteca, creo que tendremos que explorar mucho.

- ¿Qué pasa si no lo encontramos hoy?

- Tendremos que venir mañana, al menos ya sabemos la ubicación exacta. ¿No?

Ambos chicos asintieron y entraron por una de las puertas para llegar a un pasillo.

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Y tuvieron que volver al otro día, la noche anterior se habían asegurado que el último horcrux se encontraba ahí, era algo que tenía el lugar, una presencia, se sentía. Pero lo único que habían logrado fue perderse, rápidamente miraban por algunas de las ventanas y resumían su trayecto, pero era difícil. Necesitaban planear, había logrado llegar a la biblioteca, y a una capilla. Esa noche irían a la segunda, y tenían toda la esperanza de que esa sería la que buscaban.

Y lo era. Entraron algo indecisos en un principio, pero cuando llegaron a donde debería haber estado el altar una muralla los recibió. Los tres se dirigieron a esta probando con sus varitas, alguna reacción. Ron fue el que recibió esa reacción. Cuando su varita tocó un ladrillo específico salió volando tres metros.

- Creo que en esta Voldemort no se molestó en ser sutil –murmuró Harry hartado mientras se acercaba a ver a su mejor amigo.

- ¡Ron! ¿Estas bien? –le preguntó Hermione verificando por heridas.

- Sí… sí… -gruñó sentándose- Vayan a ver la muralla. Es el quinto ladrillo arriba de ese piquete.

Asintiendo Harry y Hermione se pusieron de pie dirigiéndose donde Ron les había indicado, mientras este se sobaba la pierna que tenía delicada por la caída.

- ¿Crees que necesite algo tan elaborado como las otras veces? ¿Especialmente la vez con Dumbledore?

Hermione negó con la cabeza.

- Si mis cálculos son correctos, el relicario fue uno de los últimos que se escondieron, si bien la pluma no es el primero que Voldemort hizo, tampoco estuvo dentro de los últimos en ocultarse, a medida que los fabricó, fue poniéndose más cuidadoso, se puede ver claramente con el diario ¿No?

- Sí… Pero Ron-

- Sí dije que no sería como la vez con Dumbledore, no significa que será fácil. Estamos hablando de Voldemort. Aquí hay magia oscura y me va a llevar un tiempo descubrir que hacer.

- Ten cuidado ¿Esta bien?

- No te preocupes.

Y con una sonrisa que podía derretir los interiores de Harry, Hermione comenzó a tentativamente hacer hechizos sobre el ladrillo. Hechizos que lanzaban en rebote el efecto, y que hacían a la chica frustrarse. Ya llevaba unos largos quince minutos cuando soltó un gruñido.

- Herms… ¿Por qué no te sientas y descansas un poco? –le ofreció Harry.

- No. Estoy cerca.

- Estarás cerca cuando salgas volando como yo.

- Eso ocurrió porque golpeaste el ladrillo, sin precisión ni intención. Cuando uno esta predispuesto a hacer el hechizo las cosas salen de diferente manera.

Hermione hablaba claro sin sacarle la vista del ladrillo. Ni paraba de mover la varita en complicadas florituras.

- La pluma en sueños es señal de un poco más de esfuerzo.

- Miren quien habla. ¡La fanática número uno de Trelawney!

- ¡Cállate Ron! Que no respete la Adivinación, no quiere decir que no me haya aprendido los libros antes o que quiera saber de que se trata.

- ¿Pueden parar de discutir? –Harry se apretó bajo el puente de las gafas.

- Lo lamento –se disculpó la chica, pero no sacaba la vista.

Un pitido se oyó. Y Hermione movió la varita una última vez. El ladrillo salió volando en dirección de los chicos y ambos saltaron a un lado para esquivarlo. Ahí rodeada de un brillo dorado estaba la pluma. Bañada en bronce.

- No puedo creerlo –murmuró Hermione maravillada.

- ¡Lo hiciste! –gritó emocionado Harry saltando de inmediato.

Justo cuando iba lanzarse a abrazarla y probablemente más que sólo eso, Hermione lo miró advirtiéndole. Ron. Harry carraspeó y se pasó la mano por el cabello.

- Sí, lo hice.

Con cuidado entró la mano y sacó la pluma.

- Pero estoy segura que lo que costará será eliminarla.

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Estaban de nuevo los tres en la mesa de la cocina, como esa noche antes que llegara la nota de Malfoy. Pero esta vez en el medio de la mesa estaba la pluma apoyada. Harry, Ron y Hermione completamente hipnotizados por ella.

- ¿Qué crees que tenemos que hacer con ella? –preguntó Harry.

- Utilizarla.

- ¡Utilizarla! ¡Hermione! ¡¿Recuerdas lo que pasó con la taza cuando la usamos?! –saltó Ron.

- No me recuerdes, verte convulsionando en el suelo no es una memoria bonita… -murmuró la chica.

Ese fue uno de las cosas más difíciles que habían pasado, habían llegado a la conclusión de beber de ella, Ron ni siquiera quiso pensarlo y lo hizo. Si no hubiera sido porque Harry rápidamente encontró un bezoar, Ronald Weasley estaría seis metros bajo tierra en estos momentos. Salvado dos veces por la misma piedra. Interesante.

Eventualmente la taza fue destruida por una compleja creación de pociones. Sin necesidad de beber de ella.

- ¿Y que te hace pensar que esta vez funcionará utilizarla para destruirla?

- Simple… ustedes intentaron hacerlo a la fuerza y no funcionó. La forma de destruir una pluma es usándola y usándola. Gasta la punta y con eso podemos romperla. La taza era diferente. ¿Has visto una taza que se haya roto por beber en ella? No. Pero si se romperá si haces una potente poción en forma de ácido.

- Tienes un punto –admitió Ron- ¿Pero quien lo hará?

- Yo –dijeron de inmediato Harry y Hermione.

- Ni se te ocurra pensarlo Hermione…. –le advirtió el chico.

- ¿No crees que soy la más indicada para el trabajo?

- En esta estoy de acuerdo con Harry… Si alguien tiene que hacerlo es uno de los dos.

- ¡Porque me tratan como si fuera una muñeca de cristal!

- ¡Porque te amamos! ¡Por eso! –Harry agradeció a todos los poderes que lo rodeaban que había hablado en plural. Porque o si no… los problemas que hubiera traído serían enormes.

La chica fue tocada por el gesto, aunque ella ya lo sabía.

- Harry tiene razón. Lo haremos nosotros primero y veremos si funciona.

Hermione se resignó y convocó una hoja de pergamino. Harry tomó la pluma y comenzó a pasarla por encima del pergamino. Nada. Ningún brillo, ni humo. Absolutamente nada. Pasaron casi veinte minutos cuando se rindió.

- Pásamelo, tal vez a mi me funcione.

- ¡No! –Hermione y su modo terco de nuevo- ¿No lo entienden?

Ron había empezado a escribir sin tener resultados.

- ¿Entender que? –pregunto el pelirrojo luchando en apretar lo más posible la punta sobre el papel.

- ¡Yo tengo que hacerlo! Soy inteligente, soy mujer, tengo todas las características de una Ravenclaw, e incluso me ofrecieron hacerlo. Yo soy la que la vida gira alrededor de un pluma y además ¡Soy hija de muggles! Voldemort seguro que ama a los muggles ¿No?

- Hermione- comenzó Harry a decirle que ni se atrevería a tocar la pluma, pero ella ya la había tomado.

La castaña puso el pergamino enfrente de ella y la punta de la pluma con precisión, tomando un respiro escribió: Rowena Ravenclaw.

La punta de la pluma soltó un pequeño humo negro al terminar las invisibles palabras.

- ¿Ven? –les preguntó con una sonrisa, ambos chicos se la devolvieron maravillados.

Pero justo cuando iba a escribir una segunda línea, Hermione soltó un grito de dolor. Y Rowena Ravenclaw apareció escrito en el papel con sangre. La chica se llevó una mano al estomago y levantando la polera aparecieron sus palabras escritas.

- ¡Suéltalo! –le ordenó Harry.

- ¡No puedo! ¡Tengo que hacerlo!

- ¡Hermione!

- ¡De verdad no puedo! ¡Se quedó pegado!

Harry intento sacarle la pluma a la fuerza, al igual que Ron, pero no hubo caso.

- Déjame terminar esto… ¿Por favor? –le suplicó la chica.

Los ojos de Harry se movían desesperados, no sabía que hacer. Por un lado tenía a la persona que amaba en peligro, por el otro un gran paso dentro de la destrucción de Voldemort. Ahí no había problema, elegía a la persona que amaba. Pero si esa persona te esta suplicando hacerlo. ¿Que tienes que decidir?

- Lo quieras o no… lo haré.

Y con eso escribió de nuevo el nombre. Esta vez las palabras salieron de inmediato y Hermione se mordió el labio otra vez para dejar claro que su piel se había roto.

- ¡Ron! ¡Anda a buscar las pociones que tenemos arriba para hemorragias!

El chico se demoró un poco, no quería dejar a Harry y Hermione solos, pero salió corriendo al segundo piso.

- Hermione… detente… por favor –le imploró con la voz temblando.

- No… verás que todo saldrá bie- ¡Ah!

Pero al decir eso soltó otro gemido, Harry puso la mano en el estomago que tantas veces había tocado o besado, y sus manos se mancharon con sangre. Se acercó a ella y la besó mientras otro grito salía cuando ella escribió una vez más. Tenía que mantenerla distraída, de alguna forma podía ayudarla a pasar el dolor.

Continuaron así por unos segundos más, la escritura de Hermione aumentó velocidad, su piel se rompía más y más, la pluma comenzaba a estar negra de todo el humo que salía de ella. Harry tuvo que conformarse acariciándole el cabello y apoyando la cabeza de Hermione en su hombro cuando escuchó a Ron volver.

- ¿Esta bien? –preguntó el pelirrojo preocupado.

- Sí… pásame la solución de murtlap.

Ron sacó y le pasó un pañuelo a Harry, el chico untó un poco en el líquido amarillo y comenzó a pasarlo por sobre las heridas de su esposa. Un suspiró de alivió escapó de sus labios.

- Gracias –logró decir sin romper su concentración.

Ambos chicos estaban a cada lado de ella, mirando atentos la pluma. El pañuelo estaba puesto sobre el estomago. Y de pronto el horcrux soltó un flash. Y alcanzando a mirarse una vez entre otros salieron volando golpeándose contra la muralla.

Harry se sentó de inmediato. Miró al frente y el horcrux estaba roto, miró a su alrededor y Ron se sobaba la cabeza tratando de recuperar la orientación, y ahí tirada boca abajo, completamente inconsciente yacía Hermione. Con la mano quemada y un hilo de sangre saliendo de la cabeza.

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Notas de la Autora

Uhhh… ha sido bastante desde la última vez, no? Y de verdad lo siento, pero mis semanas han estado no sólo caoticas si no horribles… como sea.. ya queda poco del año y espero que pase lo más rápido posible… en cualquier caso, no olviden dejar review que todavía estoy un poco depre con que Una Hermosa y Gran Mentira ha terminado, es uno de mis bebés más preciados… u_u

El capitulo tuvo cosas interesantes no? Romance, acción(todavía información historica la averigue previamente, asi que es lo más fidedigna posible), drama… y hasta comedia con el comentario de Harry y las escobas, lo adoré! Jaajajajajaja… Yaps… besitos y nos vemos!

"Los reviews son el oxígeno de un escritor de fics"

¡No quiero morir ahogada¡Ni tan joven!

¿Por favor?

Nos vemos!

Francis

Delusional al 100