hola a todos, les presento un nuevo capitulo de mi nueva historia maquinada por mi cabecita loca. Los personajes son de la maravillosa Mangaka Rumiko Takahashi (lastima todos queremos que sean nuestros T-T), sin embargo la historia es mía y cualquier reproduccion total o parcial de esta es plagio y esta penado por la ley.

Dejenme reviews por fis :3 y marquen la historia como favorita.

Un saludo a mis hermanas del circulo mercenario que siempre me apoyan en mis locas ideas y me gustaria que al igual que con las adaptaciones me apoyaran en mi historia. Les agregaré varias canciones, espero que las disfruten.

Por cierto, lo siento por ausentarme tanto tiempo pero la escuela no me da tiempo ni para respirar, pensar o cualquier cosa que involucre otra cosa que no sea estudiar, prometo actulizar mas seguido y estar pendiente de los comentarios.

sin mas, A LEER! :3

Saludos :*


Cody Simpson- Rainy Day

Esta tormenta podría ser tan hermosa

Estas nubes podrían ser sol

Si este corazón mío era tuyo

Y el tuyo era mío

Este día de lluvia estaría muy bien

Este día de lluvia estaría muy bien


Ya No Quiero

Capitulo 5

Ya No Quiero

Capitulo 5

Ya No Quiero

Capítulo 5

Cierto mercenario se encontraba sentada en el frio suelo de madera mientras postraba sus azules ojos en la azabache que caminaba de un lado para otro una y otra y otra vez.

Se preguntó si podría hacerle un agujero al suelo por todas las veces que había pasado enterrando los pies por el mismo lugar.

Kagome dio un suspiro hondo, lo que hizo que Bankotsu levantara la mirada para observarla con sus penetrantes ojos azules.

Se sentó en postura seiza frente a él y se masajeo las sienes constantemente.

Luego dijo con voz seprucal:

- Me puedes explicar, ¿Qué demonios haces con mi hermanito, pervertido?-.

Lo que provoco que el moreno le contestara en el mismo tono:

- Nada, ¿Qué es lo que tendría que estar haciendo con tu hermano?-.

Lo que hizo que la azabache se encendiera como un fosforo cuando toca la pólvora:

- ¡!DEMONIOS BANKOTSU!, ¿ME VAS A SALIR CON LA ESTUPIDEZ DE QUE NO SABES PARA QUE SIRVE UN CONDON?

Condón, condón, condón…

Hacia eco por toda la casa.

Se escucharon pasos por la escalera, mientras se observaba que un anciano bajaba de las escaleras a toda velocidad.

- ¿Alguien dijo condón?- pregunto el abuelo Higurashi con los ojos como estrellas

Para la joven oji chocolate fue como un baldazo de agua fría que le recorría lentamente la columna vertebral.

-¡ABUELO PERVERTIDO!- gritó a todo pulmón, alarmando a una joven mujer que se encontraba preparando refrigerios en la cocina tranquilamente.

Asustada, corrió a auxiliar a su pequeña hija, y le llevo un vaso de agua para que se le bajaran un poco los nervios de loca que estaba demostrando tener, cualidad de su difunto marido, pensó Naomi con una sonrisa.

- Ven hija, necesitas aire fresco- dijo la mujer mientras la tomaba de la mano para que respirara un poco y que un poco de oxigeno entrara a esos fuertes pulmones.


Mientras tanto, en el Sengoku, cierto hanyou corria a toda velocidad por el frondoso bosque.

Estaba aterrado, por haberse ido no habia pensado en las consecuencias que podría traer el alejarse de Kagome.

Ahora habia marcado a Kikyo como mujer, ya no podía hacer nada.

Maldijo a su mente por ser tan poco reflexiva y actuar impulsivamente más de una vez, las pisadas resonaban por el verde y fresco pasto causando una sensación un poco placentera para sus pies descalzos, pero no podía estar tranquilo.

Kagome habia traspaso el pozo.

Bankotsu habia desaparecido al igual que ella.

Y al parecer la primera habia sellado el pozo impidiendo el traspaso a la época del futuro, como lo llamaba Kagome.

Pero lo que mas le aterraba es que para saber si Kagome habia sellado el pozo, tenia que pedirle ayuda a Kikyo.

Ese era el meollo del asunto, lo que complicaba las cosas.

Sabia que Kikyo era un poco celosa, y después de haberla encontrado con el veneno consumiendo el frio cuerpo de barro y huesos, no habia pensado en nada en mas que ella.

Ahora la culpa lo golpeaba un poco, ya que Kagome la habia ayudado y salvado su "vida", aun estando en riesgo la de ella de por medio.

"Y ni siquiera le diste las gracias"- le recordó su mente.

Pero la culpa no era todo de el, ya que el no podía controlar lo que hacia o no Naraku, ni los planes extraños en los que se involucraba Kikyo.

Pero le debía la vida.

Y ahora era su compañera.

Tenia que respetarla aun sobre Kagome, a pesar de que estaba con sentimientos encontrados sobre su extraña amiga.

Apresuró el paso, ahora que estaba mas cerca, podía divisar la aldea de Kaede.

La energía de sus piernas estaba agotándose, debido a la presión por llegar a la cabaña de la anciana.

Cruzo la aldea a toda velocidad ganándose miradas de los habitantes, que por supuesto decidió ignorar.

Al llegar al umbral se encontró con sango sentada en el suelo limpiando el Hiraikotsu, Shippo miraba las nubes tranquilamente recostado en el pasto con una paleta en la boca, a su lado estaba Kirara que se encontraba en los pies de Miroku que estaba sentado con las piernas cruzadas acariciando a la pequeña mononoke.

Cuando se puso de pie en el campo de visión de sus amigos, la piel de Kirara se erizo y ésta emitió un gruñido.

La pequeña nariz de Shippo se arrugó un momento, provocando que levantara la mirada para encontrarse con Inuyasha.

- Kirara, ¿Pero qué demonios…- mencionaba la castaña al momento que regreso la vista a la misma dirección que su mascota y leal amiga, encontrándose con una persona no tan agradable para sus ojos ahora que sabía que él era la razón por la cual su hermana se había ido repentinamente.

Miroku para liberar la tensión, comentó nervioso:

- Ah, Hola Inuyasha, ¿Qué te trae por aquí?

- Necesito su ayuda, por favor, es urgente- respondió el aludido.

- ¿Qué necesitas, Inuyasha?- mencionó secamente la castaña.

- Es Kagome- respondió un nervioso Inuyasha.

- ¿Qué pasa con Kagome?, claro aparte de que la engañaste con la muerta esa, sabes, no es agradable oler su aroma en ti, es raro- mencionó sabiamente el pequeño zorrito que lo miraba con rencor contenido por lo que le había hecho a su amiga, su casi madre.

Inuyasha perdió su admiración en el momento que le rompió el corazón una y otra vez a su joven madre.

- Ella, ella…- Inuyasha no pudo continuar, ya que su voz se quebró al momento de pensar en la azabache.

- ¿Ella qué, Inuyasha?- respondió con cansancio Sango, porque era lo que sentía, cansancio de que Inuyasha usara las mismas artimañas con su pequeña hermana logrando que su corazón se resquebraje por cada puñalada que le daba por la espalda, y la razón de que el idiota de Inuyasha se olvidara de hasta como le había puesto su padre, tenía nombre, Kikyo. Por una parte, Kagome tenia razón al alejarse para aclarar sus sentimientos, solo esperaba que no se desmoronara al enterarse de que Kikyo era la mujer de Inuyasha.

Kikyo.

Hasta el nombre le repugnaba solo con pensar en la sacerdotisa muerta.

- Ella, el pozo, no pude pasar y…- balbuceaba el ojidorado con apuro. Se le acababan las palabras y el tiempo, iba a continuar hasta que Sango lo interrumpió:

- ¿Tuviste el descaro de ir por ella?- replicó la castaña con furia.

Estaba temblando por dentro y se estaba conteniendo por no moler a golpes a su insensato amigo, ¿Qué no le bastaba con todo lo que había logrado? ¿Qué quería lastimar a su hermana una y otra vez, hasta que ella se cansara de ser el plato de segunda mesa?

-Kagome no está…- decía Inuyasha.

- Eso es obvio, la lastimaste- respondió el joven Houshi logrando que un taladro de culpa se instalara en el corazón de Inuyasha.

- ¡NO ME REFIERO A ESO MIROKU!- alzó la voz Inuyasha, estaba colapsando de nervios por dentro y sus amigos solo querían echarle en cara sus errores que estaba pagando muy caro día con día.

- Entonces ¿A qué?- respondió el monje con tranquilidad.

Una ola de furia arraso con Inuyasha.

- LO QUE QUIERO DECIR IDIOTAS, ES QUE EL POZO ESTA SELLADO, Y NO SOLO ESO, EL AROMA DE BANKOTSU DESAPARECIO EN EL MISMO LUGAR QUE EL DE KAGOME- soltó un grito amargo su amigo peli plateado.

Lo que supieron los dejó fríos.

Su dulce amiga, era asechada por el asesino más desalmado y despiadado de todo el Sengoku.

Conociéndolo solo pasaría una cosa.

La cacería comenzaría pronto.


En la época actual, el joven mercenario se encontraba reflexionando las palabras del anciano.

Se dijo que cada dia inventaban cosas mas raras.

Después de una larga explicación de para que servia un condon, como colocarlo (ahora entendia el ejercicio del pepino), mucha charla sobre el control de natalidad, que ahora era una de las palabras que estaba agregada a su mente, el moreno se encontraba recostado recargado contra el pozo en la pagoda que estaba en el templo Higurashi.

Sus pensamientos divagaban en la joven de profundos ojos marrón.

Recordó que una vez cuando era pequeño, habia escuchado que cuando una mujer se sonrojaba, era porque aún era virgen.

"Asi que no es tu mujer, Inuyasha"- pensaba el moreno de ojos azules con una sonrisa ladeada en el rostro.

De inmediato su rostro se ensombreció.

Estaba pensando en Kagome más de lo que debía.

Se maldijo interiormente, ahora hasta la llamaba por su nombre.

Ya no bastaba con el simple Miko, eran palabras que carecían de sentido para describir a la joven que, había visto que tenía una gran vitalidad, y se encontraba en un estado de paz interior que no podía explicar cuando estaba en la compañía de esta.

Sus pensamientos fueron detenidos abruptamente por la dueña de estos, que había abierto la puerta corrediza de la pagoda.

- Oh, lo siento. No sabia que estaba ocupado- dijo la pelinegra, que tenía un libro en sus manos. Su intención habia sido despejarse un poco y nada mejor que un libro para llevarte a otros lugares, le habia dicho su madre con sabiduría y ternura al ver que pensamientos extraños ocupaban la mente de su pequeña hija.

El moreno la ignoró olímpicamente, se dijo que esa era la manera para despejar de sus pensamientos a la azabache.

Kagome al no obtener respuesta del mercenario, se sento en el umbral de la puerta y abrió el libro.

Los pajaros trinaban y un rayo de sol se coló para darle a la azabache directamente en el rostro.

Bankotsu solo la observaba. Era sorprendente lo que podía hacer la naturaleza cuando ella estaba alrededor.

De improviso, las nubes se oscurecieron dando paso a pequeñas gotas que bajaban armoniosamente del cielo.

Kagome se abrazo las rodillas y dejó su libro para observar el paisaje con mucha atención.

Hacía mucho que no veía llover, y eso la lleno de emoción.

Cerró los ojos y respiro profundamente para que después una sonrisa adornara el angelical rostro.

Las lagrimas se deslizaron por sus mejillas incansablemente.

El moreno la observaba sorprendido, pero no dijo nada.

Se dijo que Kagome tenia que enfrentar su dolor.

Tenia que ser valiente.

Por ella.

Por el.

Para que pudieran regresar, para que esos pensamientos llenos de confusión desaparecieran de su mente que cada vez le jugaba malas pasadas mostrándole a la azabache. Estaba frustrado, no debía encariñarse con ella.

Escucho sorprendido un murmullo que provenia de la oji chocolate que estaba a unos cuantos pasos de el.

-Gracias, Bankotsu.

Suspiró resignado. No podría cambiar el carácter de la extraña chica que estaba a su lado, pero por alguna razón no le molestaba.

Se había cerrado de nuevo en sus pensamientos, que apenas y se dio cuenta, que después de la tormenta sale el sol.

Linitha-Chan*


hola hola :)

Aqui les dejo cuarto capitulo del primer BankxKag de mi auditoria que pues, valgame la redundancia, hago yo XD

Espero que les guste, y que me dejen reviews :3

Gracias a:

yuli

Nicole Ig

Aidee Gv

euridice

rogue85

Nina Shichinintai

Threylanx Schwarze

Fallen Angel

Sweet Ale 13

VaneeAndrea

Nina Shichinintai

rogue85

por dejarme reviews que me animan a continuar la historia.

Nos leemos en el próximo capitulo...

Saludos :*