Antes que nada hey arnold no me pertenece, y si lo fuera hace rato hubiera sacado la 2 película, para que quede claro este fic es para mayores de 16 por el lemon que tendrá, así que si tienes menos de esa edad no seas pervertido y espérate a los 16 ahora si comencemos
Lo que ocurrió ayer me sirvió como una amarga lección, nunca debí hacer caso a mis sentimientos, lo mejor hubiera sido hacer caso omiso al trato que me propuso Arnold, así tal vez las cosas hubieran ocurrido de manera diferente, así tal vez no hubiera vuelto a lo de antes.
-será mejor que ya me valla- susurre al ver que mi amiga dormía plácidamente, cargue mi maleta y comencé a bajar las escaleras despacio, como ladrón entrando a una casa desconocida.
-¿a dónde vas?- su voz perturbo mi ser, haciéndome temblar sin remedio.
-eso no te incumbe, ¿me entiendes?- no lo mire, tan solo puede darle la espalda.
-Helga…lo que paso ayer…perdóname, es que estaba un poco alterado y no me controle….yo..- alargo su mano hasta mi hombro apoyándolo.
-si en verdad quieres que te perdone cierra tu maldita boca y lárgate, que no quiero escucharte más y no me toques- dije irritada saliendo de la casa en dirección a la ciudad.
-espera Helga, ¿a dónde vas? Es muy temprano para que encuentres transporte- lo único que hice fue sacarle el dedo medio mientras caminaba al paradero.
Si hubiera estado más atenta, me hubiera percatado que el mastodonte estaba pasando por mi lado mirándome, dándose lujo y detalle de mi cuerpo.
-¿¡y que mierda miras tú!- le dije irguiendo mi puño en dirección a él, que en vez de intimidarse se acercó a mí.
-veo el que una chica tan linda como tu este sola a estas horas de la madrugada- acortando mi espacio vital con su pecho, haciéndome retroceder un paso.
-no sabes con quien te estas metiendo, así que te digo que te muevas y me dejes libre el camino- caminando hacia la estación de buses, esquivando su cuerpo en el trayecto.
-pero claro que se con quién me estoy metiendo, con la hermanita menor de Olga y la amiga de Laila, en verdad eres mucho más hermosa que las dos juntas- escaneándome con los ojos.
-vete a la mierda- increpe para que me dejara en paz mientras veía que mi bus se acercaba a lo lejos.
-así que estamos agresivos ¿he?...pues a mí me gusta lo agresivo- agarrándome del brazo recibiendo en respuesta un puño limpio en su mandíbula.
-¡AUCH!- curiosamente los dos lo dijimos al mismo tiempo, él se sobaba su barbilla y yo sacudía inútilmente mi mano enrojecida. Mientras él estaba tratando de poner su mandíbula en orden, yo aproveche en subir al bus que se fue dejando un rastro de humo negro en el ambiente.
-maldición eso sí que dolió- sobándome la mano y tratando de calmar los nervios que me habían causado al encontrarme con ese idiota.
-¿Helga?- desperté llamándola, podía jurar que hace un momento sentí su presencia. Me puse ropa ligera y salí a respirar un poco de aire puro y ahí fue cuando lo vi, estaba sentado en la arena agarrándose la cabeza, instintivamente me acerque a Arnold.
-¿te pasa algo Arnold?- me senté a lado de él y espere pacientemente a que respondiera, no quería ni presionarlo ni hacerlo sentirlo incomodo, solo esperaba que las palabras fluyan en el momento exacto.
-ayer pelee con Helga…fue una discusión muy fuerte, acabe siendo pateado por ella, hoy trate de disculparme más su orgullo no deja escuchar y la entiendo me porte como un idiota-
- lo de ustedes no es cuestión orgullo, es cuestión en el que tiene razón, Arnold ¿no crees que ya es tiempo de que en verdad veas que es lo que te rodea?, tal vez debas de confiar en lo que hace la gente para que después no sufras, tal vez….deberías comprender mejor a Helga- me fui en silencio, era mejor dejarlo en su pensamiento, tratar de asimilar lo que paso y tratar de superarlo también.
Ni bien llegue a mi casa me fui a tirar un buen baño, lo que me ayudo a relajar mis nervios. Me vestí y tome la decisión de salir un rato para olvidar el día de playa –"ahora si pueden afirmar que soy chica de ciudad"- saque un cigarro pensando que eso calmaría mis ansias, ¡que tontería! Aun así tenía planeado caminar hasta que anochezca.
Me sentía terrible, no podía pensar en otra cosa que en ella, sus lágrimas asomándose en sus celestes ojos o su cara roja de la rabia, todo había pasado tan rápido, la maldita culpa me corrompía y es que aún no entendía nada, el hecho de estar confundido o tal vez el ser muy estúpido –no, no puedo creer que le dije todo eso a Helga, a mi mejor amiga- saque mi teléfono móvil y marque a mi abuelo.
-¿abuelo?, necesito que me vengas a recoger- le decía mientras recogía mi ropa y la ordenaba.
-"¿paso algo chaparrito?"-mi abuelo era siempre así.
-eso te lo cuento halla abuelo, ahora solo necesito que vengas-
-okey ya estoy saliendo para halla Arnold-
-gracias abuelo- un sentimiento me oprimía el pecho, me sentía inútil, pude sentir aquella tristeza de la que todos hablan.
-hola Arnold, ayer no nos pudimos saludar pero ahora ya lo podemos hacer- para ser francos no tenía ganas de hablar con alguien y mucho menos con Laila. Ella se acercó a mí y me abrazo, me quede quieto, ya no sentía nada.
-sí, si Laila, yo… necesito tomar algo de agua- le dije excusando el hecho de irme a otro lado, para pensar en lo que me estaba pasando.
-a ver Helga esto no es el fin del mundo, te dijo cosas estúpidas y ya, además que él es un idiota- sonreí ante mi comentario, a veces es mejor olvidar las cosas, si al fin y al cabo todos sabíamos que mis sueños solo sueños eran.
Camine hasta la pequeña cafetería del día anterior, tal vez un café cargado me haga bien y amargue mi garganta. Me senté en la misma mesita, la cual daba a la avenida vacía, ya era casi las 6, el mozo que me atendió el día anterior fue el mismo.
-déjame adivinar… ¿un café americano?- me sorprendí lo admito pero sonreí, el me devolvió la mueca –parece que hoy has dado en el blanco- viendo como lo anotaba en su libreta, me sonreía y se marchaba.
6 horas antes
-¿hermano ya te vas?- que estúpida pregunta, acaso no está viendo que ya estoy haciendo mis maletas.
-si Gerald ya me voy, por cierto ¿aun conservas esa foto que tomaste ayer?- el me miro con cara de pervertido –por supuesto que si hermano, ya se me hacía raro que no me preguntaras o que me la pidieras, ¿cuánto crees que me paguen por colgarla a internet?-
-nada Gerald, no pagan nada por estas estupideces- agarre su teléfono y pude ver con más detalle esa foto. Si bien la resolución no era buena se podía apreciar tres cuerpos que parecían hacer uno solo, lo único que sentí fue puro asco.
-valla viejo estas muy serio, yo de ti ya me hubiera encerrado en un baño- me codeo para luego reírse a carcajadas por mi alrededor.
-esto es diferente Gerald, voy a tener que borrarte esta foto…- le dije un segundo después de haberla eliminado.
-¡NO! Pero… ¿porque? Esto valía oro en la secundaria- dramatizando al tirarse al suelo y tomar su celular con una peculiar cara.
-por eso mismo, no quiero que alguien salga lastimado o lo peor humillado, además no hubieras querido que por casualidad Phoebe la hubiera visto guardada ahí, ¿o sí?- le dije con una sonrisa arrogante.
-um, um, um…..Arnold, Arnold cuando dejaras de ser ¡un maldito santo!-
-tal vez cuando me case, además no es para tanto solo es una estúpida foto-
-corrección para ti es una estúpida foto, para mi es una prueba infalible…- ¿una prueba?, acaso Gerald y Helga estaban en el mismo plan.
-¿una prueba?, pero que hablas Gerald- le dije mientras caminábamos por la playa con mis maletas.
-que lo que acabas de borrar es la verdad de que Laila es una pu…- lo demás no pude escuchar porque me choque con alguien, cuando no Arnold.
-Arnold ¿estás bien?- me dijo mi amigo, ayudándome a no caerme.
-¡oye imbécil fíjate por donde vas!...pero valla, valla, si no es más que el amiguito de esa linda rubia-
-¿de que hablas?…. ¿de qué rubia?- sobándome la cabeza y sintiendo un dolor punzante en la misma.
-de la hermana menor de Olga, sí que esta para comérsela viva, apuesto que tú ya le habrás echado un ojo o tal vez una mano- riéndose en mi cara. Sentí como mi sangre hervía y mis puños se formaban, como se le ocurría a este tipo hablar así de Helga.
-ESCUCHAME BIEN TARADO, NO TE VOY A PERMITIR QUE LE HABLES ASI A HELGA, ¿ENTIENDES? PORQUE SI NO VERAS LAS CONSECUENCIAS- saliendo de mis casillas y tratando de controlarme para no abalanzarme sobre él.
-así que se llama Helga…mira escuálido no quiero problemas, así que no te metas en mis negocios, porque no quiero gastar mis puños en ti- alejándose de nosotros.
-pero que tiene ese imbécil- lo dije al aire, pensando que estaba solo.
-viejo cálmate, seguro que está bromeando-
-no lo sé Gerald, no me da buena espina ese tipo-
-bueno Arnold, vamos que se te va a hacer tarde-
-sí, mi abuelo me debe estar esperando- dándole otra vez una mirada a Milton que se desvanecía a lo lejos.
-¿puedo sentarme a hacerte compañía?- me dijo el descarado
-claro que puedes, con una condición cierra el hocico- agarrando mi taza para calentarme un poco.
-eso si no te lo prometo… ¿así que tengo una sonrisa de adonis he?- lo mire avergonzada, él se percató y rio –parece que esta vez te gane, además que eso ya lo sabía, en si soy todo un adonis- ahora la que reía era yo.
-si claro, ¿un flacucho como tú, un adonis? Ahh…pero en qué mundo estamos ahora- hablando irónicamente.
-oye, oye no estoy tan mal- mirándome con esos dos ojos pardos –por cierto no se tu nombre, aunque me gustaría saberlo- tanta vuelta le daba a una sola pregunta que no era pregunta, ¿Por qué no podía ser más directo?
-eso no tiene importancia y tampoco te incumbe b-u-c-k-o- absorbiendo un poco de la amarga sustancia.
-a ver, si te digo mi nombre ¿tú me dirás el tuyo?-
-¿es que acaso no tienes clientes por atender o mesas que limpiar?- admito que eso sonó feo, si yo hubiera sido mesera me hubiera dolido en el alma.
-hey chica, así que estas agresiva hoy, que te hicieron para que una rubia como tu este de tan mal humor, y eso que yo pensaba que las rubias se divertían más- no pude evitar atorarme con mi café a causa de la risa que me dio su comentario.
-¡ohh! por favor como te vas a creer ese tonto mito, solo los ineptos se la creen-
-viste que una sonrisa lo mejora todo, ahora si alejando el tema de las rubias, me presentare ya que mi clienta se rehúsa a hacerlo, señoras y señoras mi nombre es….Máximo Augusto, a su servicio- lo dijo parándose en su asiento y aclamando como predicador a la nada.
-ahora si querida damisela, su nombre es el que quiero escuchar- haciendo una pésima rima.
-bueno creo que ya te has humillado mucho a las personas invisibles que están viendo tu espectáculo, mi nombre es Helga- hizo tanto por un solo nombre, patético, ¡pero qué digo! Ridículo.
-ummm….un bonito nombre para una rubia natural-
-¿acaso tu no lo eres?- pregunte entre inocente.
-claro que soy rubio natural, solo quería darle sabor a mi comentario-
-para mí que quieres alargar nuestra conversación-le dije victoriosa
-está bien, pero que puedo hacer, como ves la cafetería está totalmente vacía y hablar con mi jefe no suena tan lindo-
-¿y hasta que hora trabajas? Esto sí que debe aburrirte-
-bueno supuestamente en unos minutos termino mi jornada, si es que no viene un cliente- mirando en su muñeca el fino reloj que adornaba, apostaba que era de cuero y de plata, era muy hermoso.
-¿Qué, tengo algo?- me pregunto mirándome para luego mirar a su delantal.
-no, no pero es que tu reloj es hermoso-
-¿lo quieres ver?, toma- me lo paso, todas mis sospechas fueron esclarecidas, era un fino reloj uno que jamás en vida había visto, era simplemente hermoso.
-no entiendo, y no es por ofender pero como un trabajo así te puede dar el dinero suficiente para un reloj tan caro-
-bueno es que este trabajo es solo como un hobbie, mi madre quería que sirviera para algo y bueno me obligo a meterme a esta cafetería y el reloj me lo regalo mi padre por cumplir 17 hace unas 3 semanas-
- así que tú tienes 17, pensé que tendrías unos 18 o 19- alargando mi mano para devolverle su reloj.
-lo sé, lo sé, parezco de más edad, eso es de familia- nos quedamos en silencio, para ese entonces yo ya había terminado mi café.
-parece que ya es hora que me valla- le dije mientras me levantaba de mi asiento.
-si quieres te puedo llevar a tu casa en mi carro, claro si no es molestia aceptar la ayuda de un extraño-
-bueno, esta noche no se me apetece ir a pie y…-
-genial, ahora vengo, dejo esto, me cambio y nos vamos- antes de irse me dejo una sonrisa que la grabe en mi mente.
-ahh…Helga, Helga pero que estás haciendo- sentándome esperando al muchacho, cansada de mis pensamientos que me torturaban día y noche.
-listo, ¿nos vamos?- me quede boquiabierta, si bien su atuendo de mesero le caía bien, imagínense verlo con una camisa celeste semi abierta en el cuello, con un suéter rojo amarrado por su cuello adornando su pecho, unos pantalones negros y unos zapatos de vestir negro.
-por favor tú también, todos se quedan asombrados cuando esto pasa-
-no, no es que, no es que este asombrada, solo que te cambiaste rápido- mentí ante mi comentario, aunque juraba que se me podía ver el tono carmesí en mis mejillas.
-para que veas soy rápido ahora sí, ¿nos vamos?- asentí con la cabeza mientras lo seguía.
Nunca me hubiera imaginado estar sentada a lado de un "ADONIS" (y esto lo digo sin bromear) en un convertible negro de los años 80', escuchando música de Pink Martini y por último que alguien con todo esto me deje en la puerta de mi casa.
-Wow Max, al parecer eres un niño rico- comente mientras sentía el viento jugar con mi pelo.
-en eso tienes toda la razón, mis padres son dueños de algunos centros comerciales y también son dueños de algunas marcas de ropa reconocidas- me lo dijo como si fue poca cosa –pero una cosa, no soy un niñito engreído- los dos nos miramos, el con una sonrisa sincera y yo con una mirada de "a mí no me mientes".
-enserio, te estoy diciendo la verdad, porque si no fuera así no estaría hablando ahora mismo contigo, además que a veces ser un ricachón no es tan bueno-
-si claro, y yo soy la reina de Inglaterra- tenía que dejar mi lado irónico fluir.
-perdóneme su alteza, no volveré a decirle la verdad otra vez- agarrando mi mano y besándola delicadamente. Eso claramente me saco de cuadro, me sonroje a mas no poder.
-okey, okey, niño rico, no te emociones y gracias por dejarme en mi casa- abriendo la puerta del convertible cuando escuche su voz.
-un momento, ¿así es como me pagas por haberte hecho reír con mis actuaciones ridículas?- apurándose a abrirme la puerta la cual estaba a semi abrir.
-si quieres propina, estas de mala suerte- se rio y cerró la puerta mientras me seguía hasta el marco de mi puerta –como puedes apreciar la propina no me interesa, pero una amiga con el nombre de Helga, sí que me interesa, vamos ¿qué persona tiene una amiga con ese nombre y con esa hermosa personalidad?- me dijo sonriente, mostrándome sus perfectos dientes, contagiándome de su mal.
-así que saliste todo un romeo, ¿he?- codeándolo –no con todas, solo con las más hermosas-
-¿quieres mi número telefónico?- pregunte divertida, el tipo parecía buen chico, además que no podía de dejar de ver su sonrisa.
-por supuesto, me encantaría tener el número telefónico de la reina de Inglaterra- sacando de su camisa una pequeña libreta y un lapicero.
-¿dime en que secundaria estudias?- arreglándose las mangas amarradas de su suéter.
-en la pública 119- le dije un poco vergonzada.
-¿enserio? Mi secundaria queda cerca, que te parece si mañana te recojo y te dejo, claro si tú quieres- no podía creer este chico listo sea tan, pero tan cordial y tan caballero y aun así que este soltero.
-por mí no hay problema "Max"- los dos sonreímos, hubo un silencio, pero uno de los más deseados y pacíficos que había tenido y eso que con Arnold había tenido muchos pero todos eran realmente incomodos.
-genial a las 7:30 te parece si te vengo a recoger-
-esta perfecta esa hora, digo…por supuesto que si- ¡TONTA, HELGA, TONTA!
-bien, creo que ya es hora que este adonis se marche, cuídate Helga- y ante todas mis expectativas se despidió como un caballero, con un beso en la mejilla.
-hasta luego niño rico- le grite mientras abría la puerta de mi casa.
-espero que lo de rico no sea por la plata, si no por la apariencia- rio- hasta luego Helga- y de un salto arranco su convertible y como vino se fue.
-¡HERMANITA BEBE! ¿EN DONDE HAS ESTADO?, TE HE ESTADO BUSCANDO TODO EL DIA- ya me tenía que bajar de mi nube, sabía que ese momento placentero con Max no duraría demasiado.
-¡suéltame Olga! Estoy bien, ahora déjame en paz- le dije subiendo rápidamente a mi cuarto, ¿Cómo es que algunas personas pueden ser tan cínicas? Bueno dejare de pensar en eso, ahora tan solo me dejare llevar por esa sensación hermosa de encontrar al menos mi granito de azúcar en el mar rancio que me rodea, veremos si con esto se me podrá ir la ira y el odio que le tengo a Arnold.
NOTA DE AUTORA:
En primer lugar le doy todas las gracias del mundo a mi amiga Diana Carolina ya que me dio esa bomba de ideas, gracias hermana. Ahora, si se han dado cuenta Helga conoce a un muchacho noble, ¡adelanto algo! Solo un dato de el, el dará todo por ver feliz a Helga. El nombre del mastodonte se supo! Sip se llama MILTON un nombre medio raro pero supongo que varonil... una última cosa Gerald no sabe nada de la discusión con Helga, pero Phoebe si, ojo con eso.
Lo que tu digas Helga: bueno yo también quise que Gerald se pusiera del lado de helga, se que en este capitulo no se ve mucho de su apoyo pero te aseguro que en el futuro peleara con arnold por cuidarla, lo del trio je je je tenia que ponerle algo de emoción tu sabes! Y con respecto a arnold pues creo que en verdad esta muy arrepentido, y ahora mucho mas con los celos de ese tal Max y el tener cuidado con el tal Milton, ups creo que he dicho mucho jajaja gracias por seguir mi fic y espero que te guste este capitulo. ^^
Diana Carolina: gracias hermana por tus ideas!, ahora, con lo del apoyo de Gerald en este capitulo, se que no es mucha y eso que se rie de la escena del trio, pero es que el no sabe nada de lo que pelearon helga con arnold, los únicos que saben son los dos rubios y la incondicional amiga de helga, phoebe. Yo creo que arnold ahora mismo debe estar pasando por una crisis tanto como interna y externa con eso de las hormonas, y con eso de que es lo que en verdad prefiere, espero que se de cuenta a tiempo antes de que pierda a su querida "amiga", espero que te guste el nuevo amigo de helga, el tratara de hacer todo lo posible para poder sacar a una nueva helga y hacer que olvide todo incluyendo a Arnold, pero no de una manera brusca si no de una forma "caballeresca", (lo se estoy viendo muchas novelas) ahora tu plan acerca de que milton habla con olga, de todas maneras pasara igual que el que quiere tener a helga, uff muchas cosas van a pasar y eso que ni siquiera empesamos XD, gracias por todas las ideas…otra vez y como siempre te doy un abrazo, un beso y te devuelvo el mordisco ;D nomnomnom! Cuídate y espero que te haya gustado este capitulo medio sacado de novela!
