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24 de enero de 2012


Curiosidad

"No hay mayor señal de ignorancia que creer imposible lo inexplicable." - S. Bilard

PDV de Bianca.

Estaba de vuelta en Medianoche.

Cuando mis padres me vieron sonrieron tan ampliamente que el mismísimo gato rizón se sentiría orgulloso de ellos. Vieron con satisfacción que este año no me quejaba por estar inscrita en este internado. Evitaban a toda costa mencionar a Lucas, la Cruz Negra y cualquier cosa que tuviera una minúscula conexión con él. Ya sabía yo que me habían traído aquí para rodearme con vampiros, amigos vampiros, novio vampiro, profesores vampiros y reafirmar el hecho de que algún día yo sería una vampira, pero gracias al cielo aún tenía a Vic y… está bien sólo a Vic pero mis padres todavía no hallaban la manera de evitar que conservara mi amistad con Bella, probablemente porque tienen la infundada certeza de que Edward la convertirá.

Era el primer día de clases, me puse el uniforme a la carrera no me molesté en maquillarme siendo tan meticulosa como acostumbraba y bajé corriendo las escaleras; me quedé en la puerta rogando al cielo que Amy apareciera en su Ferrari, la señora Bethany les pedía a los alumnos que no trajeran sus propios autos, pero tratándose de Amy bien se resignaba a hacer una excepción. Todavía era muy temprano para que aparecieran los alumnos humanos, y los que recién llegaban eran vampiros ya con sus centenares a cuestas, sonreí un poco al reconocer a una compañera del curso anterior.

—Buen día Bianca.

—¿Qué tal Archana?

Ella era una vampiresa originaria de la India, era muy coqueta y risueña, tenía una cara de niña y cuerpo de mujer, había más de un vampiro en el internado que quería conquistarla pero Archana prefería tener muchísimos amigos, el compromiso no era para ella, o al menos es lo que la misma Archana dice.

—¿Qué pasó con tu compañero? —Me cuestionó de buena fe, después de todo era una persona muy amable.

Todos en Medianoche sabían que Lucas era mi novio y gracias a la señora Bethany todos los vampiros se enteraron de que es un Cruz Negra, ¡este año iba a ser divertidísimo!

—Hemos tomado caminos diferentes. —Me senté en los escalones de la gran entrada y Archana me imitó.

—Lamento que te haya herido.

Aunque no fuéramos intimas amigas confiaba en ella, negué con la cabeza y agregué en un murmullo casi inexistente:

—Él no es como todos piensan. —O sea un vil, mentiroso, traicionero cazador de vampiros.

—¿Eso crees en verdad?

—Lo sé, Archana.

—Pero te mintió, o ¿tú sabías lo que era? —Preguntó cautelosamente pero el miedo penetró en sus llamativos ojos.

—No me lo dijo, pero fue honesto en todo lo demás, intentaba protegerme.

Archana asintió conforme, al menos a una vampiresa en todo el internado le interesaba lo que yo tuviera que decir. Ambas oímos que dos vampiros gritaron su nombre y le hicieron señas para que los acompañara, ella asintió con su cálida sonrisa.

—Sería prudente que evitaras mencionarlo. —Me dijo muy seria al oído, velozmente se levantó y se fue con sus amigos. Archana era más de amigos que de amigas.

Me quedé sola, ¿a qué hora pensaba aparecerse Vic? Él y Ranulf me habían dejado en Riverton ayer y mis padres habían ido a recogerme, por supuesto ellos estaban bajo la idea de que Edward me había llevado. Ranulf y Vic llegarían hoy al castillo en momentos diferentes ambos con una historia preparada para lo que habían estado haciendo en sus vacaciones.

Mi celular vibró y desganadamente leí el mensaje, era de Amy diciéndome que ella y Bree llegarían a Medianoche en unas pocas semanas que primero debían resolver "algo" con ayuda de Edward. Casi aviento el celular a los árboles frente a mí, ¡cómo que semanas!, ¿qué hay de la chica en la ventana? ¿En que se abría metido Amy? Durante los días que pasamos en la playa Edward jamás me mencionó que saldría de excursión con Amy… debí preguntarle a Edward si él tenía alguna idea de quién podría ser esa chica, ¿por qué no se me ocurrió?

Ahora sí que tenía el ánimo por los suelos, fulminé el suelo con la mirada y no reparé que había alguien alto y ancho de espaldas en frente mío.

—También me alegra verte. —Dijo con sarcasmo pero sonriendo de buen agrado.

—¡Balthazar! —Me levanté prácticamente de un saltó y compuse mi mejor sonrisa. —¡Qué bueno verte! —Él me dio una mirada incrédula.

—¡Es enserio! Es que estaba pensado en algo y me has encontrado distraída. —Me defendí.

—Relájate Bianca, sólo bromeaba. —Sus carcajadas hicieron levantar el vuelo a los pájaros que descansaban sobre las gárgolas.

—Ajá.

—¿Y qué te tiene tan decaída?

—Quería ver a Amy hoy pero vendrá dentro de unas semanas.

—¿Problemas con Bree? —Frunció el seño y su frente se pobló de arrugas.

—Nada de eso, Bree tiene un buen auto control, es… otra cosa.

—Está bien si no quieres decirme. —Me aseguró amablemente cuando notó que no sabía que decirle.

—Balthazar, no es que no quiera, es que no sé en qué rollo anda ella.

—¡Esa Amy! Siempre tan misteriosa. ¿Te molesta si te acompaño?

—Eso sería estupendo. Ambos nos giramos para ver quienes más llegaban.

No paso mucho cuando vislumbre a Raquel caminando hacia la puerta con paso firme y la vista baja. Esto debía ser un infierno para ella.

—¡Raquel! —Alcé la mano para que nos viera, levanto la vista hizo una mueca que pretendía pasar por sonrisa y se encaminó a nosotros.

—Hey chicos. —Murmuró desganada.

—¡Ella sí está feliz de vernos! —Le di un codazo juguetón a Balthazar.

—No estoy de humor, sólo quiero llevar mis estúpidas cosas hasta la habitación y dormir una buena siesta. —Subió los peldaños arrastrando su maleta y lanzándole una mirada de odio a quien se interponía en su camino.

—¡Pobre Raquel! —Murmuré sin poder evitar sentir pena por ella.

—Ya se le pasará, es el golpe de regresar aquí pronto podrá manejarlo. —¿A caso Balthazar no veía lo tenebroso que era vivir en este sitio?

.

PDV de Bella.

Edward me llevó a Sacramento de ahí yo me iría a San Francisco, no quería que algún cazador nos viera juntos y eso lo pusiera en riesgo, Edward ya había enfrentado peligros de sobra debido a mí. Su Aston Martin iba imposiblemente rápido y mis nervios se alborotaban pero para Edward esas velocidades mortíferas eran cosas de todos los días.

—Busca una caja debajo de tu asiento. —Me indicó.

Sabía que tramaba algo, podía sentirlo pero no podía adivinar que era. ¡Lo que me temía!, encontré una caja pequeña, la abrí de mal humor y un celular carísimo de última generación apareció en mis manos.

—¿Qué opinas?

—Hagas lo que hagas no me digas cuanto desperdiciaste en esto.

—No pensaba hacerlo. —Rió con sorna. —Y no es un desperdicio.

—¡No me gusta que gastes tú dinero en mí!

—Me privas de la dicha de hacerle obsequios a mi novia. —Afirmó en tono burlón.

—No tienes que comprar mi afecto. —Contraataqué.

—Eso ya lo sé, pero de donde yo vengo con ese tipo de atenciones es como un hombre demostraba cariño a la mujer que cortejaba.

Me crucé de brazos y me recliné en el asiento.

—"Cortejar" —Bufé.

—En mi época las cosas no eran tan informales como son ahora. —Comentó sin darse por ofendido con mi renuencia a aceptar su regalo.

—Pues en la mía una chica que provoca que su novio se gaste todo su dinero en ella es una cazarrecompensas y el novio un tonto. Y mira que cuide mi elección de palabras.

Edward sonrió divertido.

—¿Y cuando tú me has pedido que te compre algo?

—Nunca. —Eso era obvio, ¿no?

—¿Y me quedaré sin dinero por los pocos regalos que has aceptado de mí?

—Supongo que no.

—Entonces no hay daños. —Concluyó con aires suficientes.

—Pero ya te tengo a ti, ¿para qué quiero más? —No lo iba a dejar salirse con la suya en esto.

—Quiero compartir lo que tengo con la mujer que amo, ¿es eso tan malo? —Dijo con una sonrisa que derretirá a cualquiera.

—¡Yo no tengo que darte! —Me quejé al mismo tiempo que sentía mi mal genio dispararse por los aires.

—Tu compañía es todo lo que necesito. —Me aseguró muy serio clavando sus ojos en mí.

Me puse sumamente nerviosa la mitad por esa mirada tan impresionante y la otra mitad porque me iba viendo a mí y no a la carretera.

—¿Y para qué ocupo este celular? —Decidí aterrizar la conversación a temas menos profundos.

—Quiero estar al pendiente de ti. A menos que desees que nos tomemos un tiempo. —Su voz fue decayendo.

Casi grito debido al asombro pero logré mantener el estrepito en mi cabeza y que no bajara a mi garganta para así salir disparado.

—No vas a escaparte de mí tan fácilmente. —Le prometí de sopetón.

—¿Y cuándo podré verte? —Inquirió sonriendo satisfecho y con un tono impaciente en la voz.

—Una semana, diez días máximo a no ser que nos pongan en aislamiento en tal caso te lo haré saber. Te llamaré para decirte cuando y donde nos podremos encontrar.

—Para eso es el celular.

Edward asintió conforme y se estiró para coger mi mano, se la llevó a los labios y le dio un sonoro beso. Llevé mi mirada hacía mi otra mano donde estaba el anillo que Edward me había regalado, seguía pareciéndome magnifico, los diamantes, zafiros y rubíes entrelazados diestramente. Suspiré resignada y me dediqué a explorar el contenido de ese extravagante teléfono. Mi novio subió la música y cantaba en voz baja una canción de los cuarenta que para estos días yo me sabía tan bien como él.

.

PDV de Edward.

La razón de mi existencia ya debería estar en San Francisco, esa no era una idea que me hiciera particularmente feliz, pero yo esperaba que fuera solo una etapa, Bella no podría estar tanto tiempo sin ir a la Universidad, solía pensar mucho en eso, antes… se la pasara la fiebre de atrapar vampiros.

Ya había anochecido así que teóricamente encontrar a un par de neófitos en Vancouver no sería difícil. Cuando llegué al Museo Histórico del Condado Amy y Bree ya estaban esperando por mí, la primera sentada en los escalones grises junto a la barandilla negra y la segunda de espaldas a la calle contemplando las paredes rojizas.

—¿Le dijiste a Bella? —Fueron las primeras palabras que Amy me dirigió.

—Aún no, lo haré luego.

Amy se levantó y bajo los peldaños en brinquitos, usaba un pantalón negro ajustado y un saco del mismo color, su boina roja contrastaba contra el brillo oscuro de su cabello. Bree camino con mucha naturalidad debo admitir, no llamaría la atención a los humanos parecía una chica normal, con sus converse desgastados y las manos metidas en su saco rojo, como si tuviera frío.

—Buenas noches Bree. —Amy parpadeó hacía mí, ella sabía que yo quería poner a prueba el control de Bree, tenía que asegurarme de que era de fiar.

—Hola Edward.

—Ahora que ya estamos reunidos podemos concentrarnos en encontrar a Fred. —Inició Amy y por su mirada fue bastante claro que no estaba dispuesta a permitir que nadie la interrumpiese. —La habilidad de Edward nos será muy útil, ya que no podremos ver a Fred porque su escudo nos repelerá Edward oirá donde se encuentra.

—Yo sigo diciendo que la tal señora Bethany no permitirá la entrada a dos neófitos en su escuela. —Bree se cruzó de brazos como una adolescente caprichosa, pero era sólo un acto, éste ambiente oscuro, húmedo y peligroso le recordaba a sus primeras semanas como vampiresa y a Diego.

—Eso no importa, ahora ve a la torre Smith e intenta reconocer el olor de Fred.

Bree desapareció en el velo macabro de esa noche, la contemplé marcharse aunque no me convencía dejarla vagar sola por la ciudad, Amy leyó la preocupación en mi semblante y sus palabras saltaron hacía mí al mismo tiempo que sus pensamientos.

—¿Estás seguro de que Victoria no lo había incinerado? —Exigió saber con la voz temblándole.

—En su mente vi que lo descuartizó, nada más, el que pensaba más en él era Riley por eso no se podía concentrar, bueno, era una de las muchas razones.

—Entonces cabe la posibilidad de que si Diego sobrevivió estará rondando por estor rumbos.

—Es muy noble lo que haces.

Amy agachó la mirada y sus ojos se ensombrecieron, caminamos uno al lado del otro bajo la sutil cortina de lluvia.

—Pon atención por si escuchas los pensamientos de cualquiera de los dos. —Me instruyó pero sin ese acento un poco egocéntrico que le surgía de vez en cuando.

—Edward, ¿qué se siente estar enamorado? —Lo dijo en voz tan baja que no podría definir si en realidad pronuncio aquellas palabras o sólo las pensó.

Mi cara de absoluta estupefacción la hizo sonreír nerviosamente y se apresuró a explicarse.

—Yo sé que para un vampiro estar sin la persona amada es mortal, para los humanos también es un caos pero no definitivo. Llevo siglos viendo persona tras persona enamorarse o rompérsele el corazón, he leído tantos libros, escuchado tantas composiciones musicales, he visto películas, series televisivas, incluso he escuchado las más intimas confesiones de matiz romántico de mis amigos más cercanos, sin embargo jamás he experimentado tan curioso sentimiento.

Ah, curiosidad, el mismo sentimiento de incertidumbre que yo sentía al ver las perfectas parejas en mi familia.

—¿Y te preocupa ahora? —Le sonreí y note que se alegro un poco.

—Es que mi permanente soledad me lleva a pensar si no hay algo mal en mí.

No pude más que reírme por lo ridículo de esos temores infundados y Amy me dio un golpe en el brazo.

—¡Amy hay tantos hombres que pierden el sueño pensando en ti! —Le aseguré entre risas, esperaba que a pesar de eso notara la verdad en mis palabras.

—Es porque son humanos estúpidos que no saben que los dejaría sin una gota de sangre. Vagar sola por la eternidad no me es una idea que me llene de júbilo.

—Algún día llegará alguien, yo me sentía igual antes de conocer a Bella, ¿recuerdas?

Seguíamos avanzando por las calles, un par de humanos voltearon al oír un fragmento de nuestra conversación pero no les dimos importancia.

—Solo necesito a mis amigos para ser feliz, ellos son mi familia. —Prometió muy solemne, de un jalón recupero su buen humor y exceso de auto confianza. —Lo que importa ahora es encontrar a Diego, y a Fred claro, seguro que Bree dejara de ser tan taciturna cuando lo vuelva a ver.

Por sus pensamientos pude darme cuenta que una profunda tristeza mezclada con soledad empañaba su corazón pero ella no me permitiría ver más, no era precisamente lo que se dice una damisela en apuros.


Respuestas de reviews del capítulo anterior:

marianita v: ¡Hola! Muchas dudas, se irán despejando conforme vaya avanzando la historia. Me siento muy dichosa de que hayas leído Caminando bajo las estrellas y te haya gustado. (Sobre todo por la parte de Amy). Estaré esperando saber qué piensas de este capítulo :)

Chocolatha: ¡Hola! Gracias, tuve un buen cumpleaños. Muy pronto regresará la chica en la ventana, pero por ahora hay que ver en que andan Amy y Bree. Y claro pronto aparecerán el resto de los Cullen. I will be wating for your review! :)


¡Gracias por leer!

Itzi