Muchas gracias a todas las personas que han leído, comentado y/o dado a favoritos esta historia!
En especial a Lu, Maka-chan, Tesake, Hotaru Saturn Black, Kaoru240, danianitha99, alessandra08, BeTtY saku-ruki chan
Maka-chan: Hola! Bueno, este fic lo publiqué hace como un año y en ese entonces el mejor equipo y campeón mundial a nivel de clubes era el Inter FC por eso he ahí la confusión.
Lu: Hola! Gracias por comentar, si ya poco a poco habrá cositas curiosas entre ellos :)
Actualizo de nuevo :) si no actualizaba hoy no lo haría en esta semana xD mañana es día de micheladas al 3x1 y como que no me lo puedo perder jejeje
Espero les guste y gracias de antemano por leer y/o comentar.
… … * … …
Capítulo VI
"Ausencia"
Se despertó tarde, aunque realmente no le apuraba mucho eso, no tenía trabajo y además estaba viviendo con el pelinaranja quien no estaba en casa así que no tenía una gran responsabilidad de la cual encargarse.
Se levantó, se preparó un café y en pijama se fue a sentar al sillón, ahí prendió la televisión y se dispuso a ver las noticias. Su gato Chappy era ahora su única compañía.
El programa ofrecía lo mismo de todas la mañana, las noticias más relevantes del país y algunas a nivel internacional, el clima, cultura, economía, política, espectáculos y deportiva.
Fue en esa última sección la que captó más la atención de la morena, en especial porque hablaron del equipo al cual pertenece Kurosaki, información relativa al encuentro y algunas entrevistas relámpago que realizaban a algunos jugadores, sobre todo a los más importantes como el Capitán Hirako Shinji, el goleador del equipo, Muguruma Kensei y el portero titular Abarai Renji. A Ichigo nunca lo entrevistaron, solo apareció algunos segundos en pantalla durante las prácticas.
Rukia se sintió extraña, en ese momento volvió a recordar lo sucedido en la mañana de ayer, ese estúpido beso no lo podía sacar de su cabeza, había sido tan repentino, tan sorpresivo y ¿agradable?... Sacudió la cabeza al instante, no debía pensar en esas cosas que no tienen nada qué ver.
Su celular sonó en el momento justo, en la pantalla se percató de que era Rangiku así que sin pensárselo le contestó.
— ¿Ya estás lista? —
— ¿Lista? ¡¿Para qué? — Rukia desconocía, si bien no había hecho planes para nada.
—Cómo que para qué, tenemos que comprar esa barriga falsa— La mujer de grandes pechos se encargó de refrescarle la memoria.
—Casi lo olvidaba… Ehhh te veo en la entrada de Shinsaibashi Shopping Arcade dentro de 2 horas ¿está bien?— Acordó con encontrarla en un centro comercial de la ciudad de Osaka.
—De acuerdo—
Una vez quedando de acuerdo, marcó al representante de Ichigo, necesitaba transporte y sabía que él iba a ayudarla.
Mientras tanto en Niigata, Kurosaki se encontraba en el descanso antes de volver al entrenamiento, yacía sentado en el pasto del campo, con el uniforme puesto y ese par de guantes, tranquilo miraba el cielo, preguntándose a la par ¿qué estaría haciendo la morena? Esperaba que se estuviera portando bien, sin estar haciendo destrozos a su departamento o andar de imprudente.
— ¿Tan pronto extrañando a esa mujer? — Shinji apareció de la nada, con una sonrisa burlona, haciendo referencia a la morena con la que sabía Kurosaki estaba saliendo.
—Claro que no… Solo pensaba en el partido— Ichigo lo negó todo, no la extrañaba pero pensaba en ella de una manera sana, por decirlo de algún modo.
— ¿En el partido? Puff — Hirako soltó una risa irónica —Si tú ni vas a jugar, no sé por qué piensas en eso— Acotó, sonaba mal pero era cierto, Ichigo no tenía de qué preocuparse.
— ¡Idiota, me preocupo por el equipo! — Le gritó, aunque no jugara debía ver siempre por el bienestar del club, si les iba bien, a él también le tenía que ir bien.
— ¡Yo ya no, ya son las últimas jornadas, aunque perdamos los siguientes partidos no estamos en zona de descenso! — Comentó un despreocupado Shinji, para él el hecho de permanecer en primera ya era todo un logro lo cual no iba muy de la mano con la ideología de Ichigo.
—Eres el capitán… ¿y nos dices eso? Deberías decir que esperas ganemos el campeonato o algo así— Kurosaki recriminó, el capitán del equipo no debía decir esas cosas, maldito el momento en que al DT se le ocurrió elegirlo como el nuevo capitán.
—Deja de decirme que es lo que debo hacer y mejor enfócate en hacer las cosas bien para que puedas jugar— El rubio ya no quería escuchar más, sus observaciones no le agradaban.
De ahí ninguno volvió a decir nada, Ichigo sabía que Shinji tenía razón, aunque tenía ya asegurada la oportunidad dentro de poco, no debía conformarse, debía esforzarse más si es que quería lograr grandes cosas.
Para pasar desapercibida, la morena se ató una pañoleta a la cabeza y se puso unos lentes de sol, no quería ser reconocida, aunque andado así por los pasillos llamaba más la atención. Con Keigo esperando en el estacionamiento, se fue con Rangiku a buscar en las tiendas aquella barriga falsa.
Ir de una en una no era opción, había tantas tiendas así que optaron por elegir en las que probablemente podría haber. Pero aunque había varios maniquíes usando una de esas barrigas falsas, ninguna estaba a la venta, solo eran de muestra, y el tratar de robar una no era para nada conveniente, Rukia se puso a pensar que en una de esas las descubrían con las manos en la masa, eso llegaría a los periódicos y tremendo drama y sermón que Ichigo le tiraría una vez volviendo; sin mencionar los efectos que eso traería a su carrera. Mejor olvidaron la idea de robar.
Ya habían pasado un par de horas y no daban con lo que buscaban, era más difícil de lo que creían, y además tenían hambre así tomaron la decisión de ir a la última tienda donde probablemente podría encontrar, aunque no había muchas esperanzas ya que se trataba de una tienda de disfraces pero aún así entraron.
Rangiku inspeccionó cuidadosamente, realmente iba a ser difícil encontrar algo como tal ahí, pero encontró algo similar, no era precisamente lo que buscaban pero con algunos ajustes podría quedar. Antes de ir a la caja, Rukia le dio el visto bueno, incluso lo acomodó debajo de su blusa para tener una idea de cómo se vería y le hacía lucir como esperaba, como una mujer embarazada de 3 meses.
El Gamba Osaka se encontraba ya de regreso en el hotel de concentración, después del entrenamiento, algunos fueron a ducharse, otros a merodear por el lugar y unos como Ichigo, fueron directo al buffet. No estaba solo, en aquella mesa también le acompañaban algunos de sus colegas de profesión.
—Oe Ichigo, hay una parvada de reporteros mosqueando la seguridad del hotel. Dicen que quieren que des la cara ante los medios— Comentó Ikkaku al sentarse a comer, pasándole el recado al pelinaranja.
—Si accedo me van a cuestionar de todo sobre mi vida privada menos de lo que realmente importa— Soltó el comentario serio, molesto por esa actitud de las estúpidas revistas del corazón.
— ¿Insinúas que el embarazo de tu mujer es un asunto de poca importancia? — Preguntó Kensei mirándolo seriamente, esas palabras del portero suplente no le eran muy agradables del todo.
Ichigo se sorprendió, esa clase de comentarios era los que se guardaba para sí mismo y está vez se le salieron de la garganta. Quiso componer.
—No quise decir eso—
—A mi me parece que sí— Atinó a añadir Abarai, quien llegaba a sentarse al lugar.
—Ante todo está la familia y después lo demás. Deberías estar contento con el hecho de que vas a ser padre— Muguruma, goleador estrella del equipo le comentó serio, era un tipo muy sujeto a lo correcto y los principios.
— ¡Lo estoy! — Exaltando Ichigo quiso convencer, aunque la actitud no ayudaba mucho.
— ¿En serio? No lo parece, siempre estás con esa cara de pocos amigos… Incluso con tu novia, ayer que te fue a despedir estabas así, no entiendo cómo es que se fijó en ti— Uno más se añadió a la conversación, Maradame, defensa del equipo, quien solo opinaba lo que el comportamiento de Ichigo le daba a entender.
— ¿O será que realmente no esperabas ser padre y por eso estás molesto? — Abarai siguió sacando opciones, esta era otra.
Ichigo abrió los ojos como platos cuando lo escuchó, realmente no había sido así, más bien lo que no esperaba era que el imbécil de Keigo fuera a hablar de más y meterlo a él y a Rukia en el problema en el que actualmente se encontraban.
Por su reacción, asumieron que era así.
—Así que fue eso he… Realmente no había mucho por hacer, o te hacías responsable o huías, pero la última opción no era viable, esa mujer te perseguiría y arruinaría tu carrera— Kensei quería 'reconfortar' al portero sustituto, haciéndole notar que había hecho lo correcto.
— ¿Así que por eso terminaste con Karolina? Ya se me hacía raro que la dejaras por otra mujer— Otro comentario fuera de lugar salió de la boca de Renji, quien ahora ya entendía las razones que había llevado a Ichigo dejar a la bella rubia ucraniana.
—Esa mujer me causó muchos problemas con Mashiro— Kensei rememoró, Karolina por su condición de extranjera, era sencillo que llamara la atención. Cada vez que esa mujer llegaba con Kurosaki a los eventos del club, Mashiro al instante le hacía todo un berrinche y lo acusaba de engañarla con la mirada.
—A mi realmente me daba igual— Ikkaku nunca le llamó la atención, tampoco le caía ni bien ni mal.
Ichigo miraba mosqueado a ese trío hablar y hablar como si supieran a fondo toda la historia.
— ¿Ya terminaron de hablar sobre mi vida e intercambiar opiniones? —
Dado a tantos murmullos, Shinji se acercó al grupo de hombres y les cuestionó.
— ¿De qué tanto hablan? —
—De la vida de Ichigo— Respondió al instante Abarai.
—Mmmm así que perdiendo el tiempo he!— Soltó el soez comentario aquel rubio, Ichigo lo quería matar con la mirada.
Ya había caído la noche y Rangiku tenía minutos de haberse retirado, se encontraba de nuevo sola, bueno no tan sola, el gato Chappy le acompañaba pero no era lo mismo que tener con quien platicar. Rukia tenía que aceptar que si hacía falta la presencia de Ichigo, tenía por mucho una semana viviendo con él y se habían acoplado bastante bien, él realizaba sus actividades como futbolista y ella se encargaba del hogar, eran como un matrimonio tradicional… De solo pensar se puso nerviosa, se suponía que no debía tener esa clase de pensamientos románticos porque en primer lugar no se gustaban en ese sentido y en segunda porque el motivo de que viviesen bajo el mismo techo era por 'negocios' por llamarlo de alguna manera.
La morena se puso a analizar, Kurosaki por una parte es un sujeto serio y algo gruñón pero por otro lado también es agradable y amable; si Ichigo era así siempre, si así trataba a su novia Karolina, entonces podía decir que es muy afortunada.
El sonido del teléfono fijo la sacó de sus pensamientos, al instante se levantó del sofá para ir a contestar el teléfono, cuando iba a tomar el auricular se percató en el identificador de llamadas que se trataba de un número privado, eso le trajo mucha extrañeza y dudó en contestar.
Aguardó unos segundos a que siguiese sonando y de un momento a otro la contestadora se encargó de responder.
"Por el momento Kurosaki no puede atender tu llamada. Deja nombre, número y mensaje; se comunicará contigo más tarde"
Era la voz graba de Keigo quien sonaba en la contestadora, y después de un tono se escuchó una voz femenina.
—Soy Karolina, tenemos que hablar, ya sabes de qué asunto. Estaré llegando a Osaka el lunes por la noche. Hasta luego. Te quiero mucho—
Esas fueron las palabras de la rubia novia de Kurosaki, con un japonés entendible pero aún con ese acento extraño, se escuchaba seria y en ese instante supuso que ya debía estar enterada de todo.
Después de 10 minutos, el teléfono volvió a sonar, Rukia ya temía levantar el auricular, no sabía quién podía ser así que aguardó a que la contestadora hiciera lo que ella no se atrevía.
— ¡Rukia! ¿Estás ahí? —
Esa era la voz de Ichigo, quien se había tomado la libertad de llamar para saber cómo estaban las cosas.
La morena al instante tomó el auricular y respondió.
—Ahh Ichigo, temía que fueras otra persona por eso no contestaba— Le explicó el motivo, aunque el muchacho no entendía muy bien porqué a ese aparente temor.
— ¿Otra persona? ¿De qué hablas? ¡Espera! ¡¿De quién más esperas llamadas he? — Después se hizo ideas paranoicas sobre si ella había proporcionado el número a terceros, no quería más problemas.
— ¡De nadie más! — Aclaró, para después ponerse seria —Pero llamó Karolina—
De oír eso al futbolista se le puso la piel chinita, ya sabía perfectamente el motivo de su llamada, quería una explicación.
— ¿Tú contestaste? — Inquirió, si lo había hecho esperaba Karolina no haya sido grosera.
—No, pero dejó un mensaje…—
— ¿Cuándo viene? — Ichigo ya sabía que ella iría, por una cosa así, era normal.
—El lunes por la noche llega a Osaka— Le pasó el recado, a sabiendas de que las cosas iban a ponerse un poco serias cuando Karolina apareciera.
—Bien. Por otro lado, ¿Cómo han estado las cosas? — Ichigo dejó de lado esa preocupación, el motivo de su llamada era otro.
—Tranquilas, ya conseguí la dichosa barriga, Keigo me transporta, no he tenido problemas… Y ¿tú?— Rukia le informó de forma breve, no había mucho qué decir.
—Igual… Entre entrenamientos, descansos, por momento salimos a recorrer la ciudad para no aburrirnos en el hotel. Mañana es el partido, es a las 8:00 pm por si gustas verlo en la televisión— De misma forma Kurosaki le hizo saber lo que hacía, la rutina, lo de siempre.
—Me da gusto… Sabes, no suelo ver los partidos completos pero estaré al pendiente del resultado— Le daba gusto que las cosas estuviese bien con él, quería transmitirle ese sentimiento de camaradería.
—Está bien. Tengo que colgar, que descanses— El futbolista se estaba despidiendo, todavía tenía que ducharse.
—Igualmente— No podía decir más, así que estaba a poco de quitar el teléfono de su oreja cuando su voz nuevamente la atrajo.
—Rukia… Gracias—
—De nada. Buenas noches—
Y colgó, Kurosaki se quedó unos segundos ahí, escuchando el timbre para después hacerlo propio y dejar el teléfono al lado del buró de la cama.
Estaba agradecido con ella, no solo por mantenerse a la altura de las circunstancias, sino también por escucharle, por darle ánimos y consejos. Sin querer soltó un suspiro.
—Quien te viera tan enamorado— Soltó el comentario Renji, su compañero de habitación —Pensé que ella no te gustaba y solo estabas a su lado por lo del bebé— Acotó, al parecer su amigo se estaba enganchando más de lo que de por sí.
— ¡Cállate! No tienes ni idea de lo que sucede — Kurosaki no pensaba aceptarlo ni negarlo, Abarai no tenía ni la más mínima idea de lo compleja que era la situación con Rukia, y prefería no decir ni más ni menos para evitarse más problemas.
Al día siguiente la morena no hizo mucho, en la mañana limpió el departamento que bien no estaba tanto sucio, le dio una lata de atún a su gato Chappy, desayunó tranquilamente una taza de café y un pan de dulce, se bañó y se alistó; aunque no salió a dar un paseo ni nada por el estilo.
Era aburrido estar así, al menos estando Ichigo en las mañana tenía con quien hablar, con quien pelear si había dejado abierta la pasta de dientes, quien la despertase a la fuerza, le hacía falta de muchas formas. Las noches también eran solitarias: cenaba sola, dormía sola y no es que deseara compartir el lecho con él, solo que al menos sabía que alguien más dormitaba en ese lugar.
Suspiró resignada, iba a tener que esperar y lo mejor que se le ocurrió para distraerse fue ver alguna de la colección de películas que Kurosaki tenía.
Mientras tanto en Niigata, el plantel hacía la última práctica, la cual constaba en detener el mayor número de penales, a lo cual tanto Abarai como Ichigo era los principales actores.
De la primera ronda de 10, Abarai había detenido 8 tiros. Mientras Kurosaki la mitad, solamente 5.
Ahora se jugaba la segunda tanda de penales, Abarai acaba de detener un tiro de Kensei y era el turno de Ichigo, quien estaba pensando en otras cosas menos en el penal que tenía que parar.
Si bien, le preocupaba saber que Karolina se aparecería el próximo lunes para hablar de lo obvio, no estaba seguro si ella comprendería la situación; y por otro lado, estaba Rukia, no entendía por qué la tenía tan presente desde la mañana en que partió a Niigata… podía ser qué… ¿la extrañaba?
Y justo en ese momento, sintió un fuerte impacto en el rostro que lo tiró de espaldas y le sacó de sus pensamientos.
¡El tiro de Hirako Shinji había dado en la cara del ojimiel!
— ¡Lo haz nockeado! — Gritó uno de los jugadores al ver al chico tirado en el pasto, sin reaccionar.
— ¡Si que te has pasado ésta vez! — Acotó Ikkaku haciendo referencia al autor del disparo, Shinji.
—La culpa es suya por no poner atención— Despreocupado y con desfachatez el rubio se deslindó, sí lo había disparado él pero no era culpa suya que Kurosaki estuviese tragando moscas en vez de concentrarse.
— ¡Pero no cuenta porqué lo detuvo con la cara! — Abarai emitió su juicio, el que haya impactado en su cara no contaba como 'haber parado un penal' porqué en primera ni lo había adivinado, ni se lanzó a detenerlo, solo se quedó ahí, mirando a la nada y le dio en la cara.
—En vez de discutir eso deberíamos llevarlo con el cuerpo médico— Atinó a decir Kensei, al notar que nadie ayudaba al pobre portero sustituto.
Después de unos minutos y que Ichigo pareció volver a la tierra, uno de los encargados del bienestar de los jugadores se encomendó de curar una leve herida que tuvo el ojimiel en la ceja debido al impacto, de ahí salió a los pasillos y se volvió a reunir con sus compañeros de equipo.
— ¿Qué sucede contigo Kurosaki? ¿Hay algo que te preocupe?— Cuestionó Shinji, no entendía por qué a esa desconcentración del muchacho.
—Nada me pasa, solo me distraje, es todo— Fue su única excusa, sí había algo que le preocupaba y tenía 2 nombres: Karolina y Rukia, pero no pensaba decírselo.
—Como portero es inaceptable que te distraigas, los otros 10 jugadores hacen todo lo posible por evitar que ese balón llegue al arco, no es justo que toda la labor de tus compañeros se vaya al diablo simplemente porque el portero 'se distrajo'. Pon más atención— Shinji como capitán lo aconsejó, el portero era la última opción de salvación.
Aunque algunas veces Shinji solo lo mosqueaba, esta vez tenía que aceptar que tenía razón, mientras estuviera defendiendo el arco, debía dejar sus problemas de lado y concentrarse en evitar que el balón traspasase la línea de meta.
Después de una maratónica de películas, Rukia decidió salir a comprar insumos para hacer de cenar, la idea era tenerlo todo listo para las 8:00 de la noche y así poder ver el partido y por momento intercalar con otro programa.
Por eso a punto de las 6:15 de la tarde pidió a Keigo que de favor la llevara al supermercado, para ello ya se había ataviado como consideraba adecuado: Lentes de sol, una pañoleta y sin olvidar la barriga falsa.
Ya en el lugar, Keigo cargaba la canastilla donde Rukia iba echando lo que consideraba conveniente, sin embargo en uno de los pasillos chocó con una menuda chica de cabellera.
—Disculpa, disculpa no fue mi intención— Se excusaba la chica de cabello colorido, apenada por su error.
—No te preocupes, estoy bien— Atinó a decir la morena, esbozando una ligera sonrisa.
La chica la miró con detenimiento, correspondiéndole la sonrisa, se veía muy linda embarazada, aunque luego pasó sus ojuelos al acompañante de la morena. Ese sujeto lo conocía.
— ¡Asano-san que gusto verte! —
— ¡Mashiro, el gusto es mío! — Exaltado y feliz de su reconcomiendo.
De ahí los ojuelos de la peliverde pasaron a la mujer que acompañaba al castaño.
—Eso quiere decir que tú… ¡Tú eres la novia de la Fresita! ¡Kuchiki Rukia! — Gritó contenta, estaba muy enterada de lo que decían las revistas de ellos, de ahí algunas miradas se posaron en la escena y los celulares tomando fotos no se hicieron esperar.
Rukia se sintió extraña a ser el centro de atención, sin embargo no sabía quién era esa chica, como es que conocía a Keigo y porqué le decía a Ichigo, la 'Fresita'.
— ¡Soy Mashiro Kuna, novia de Kensei! — La peliverde se presentó y estiró su mano a espera de que la estrechara, la morena por cortesía lo hizo.
—Mucho gusto, aunque no sé quién es Kensei— Atinó a decir algo apenada.
— ¡¿Cómo que no lo sabes, la Fresita no te lo ha dicho? Kensei juega en el mismo equipo que la Fresita, es el goleador del equipo— Mashiro 'iluminó' su camino diciéndole quién era.
— ¡Ahhh ya! — Rukia después entendió, bueno Ichigo casi no hablaba de sus compañeros de equipo.
— ¿Vas a ver el partido? — La cuestionó al instante.
—Sí, así es—
— ¿Porqué no vienes a mi casa y así lo vemos todas juntas? — Le invitó a una de sus tantas reuniones caseras.
— ¿Todas juntas? — Rukia inquirió, ¿por qué hablaba en plural?
—Bueno, cada vez que juega el Gamba Osaka invitó a las novias o esposas de algunos jugadores a mi casa a ver el partido. Me encantaría que te nos unieras—
—Suena… genial… Sí, me gustaría— La morena se animó mucho, ya tendría compañía.
—¡Genial! Keigo tú también puedes venir, Mizuho también nos acompañará— Mashiro invitó al representante, siendo cortés.
La sonrisa de Asano se borró al instante cuando escuchó el nombre de su hermana mayor, ya que en los partidos, ante cualquier falta no marcada por el árbitro o fallos de los jugadores Mizuho lo usa como saco de box.
Feliz Rukia junto con Keigo partieron a casa de la peliverde, dispuesta a pasar un buen rato viendo el partido.
Antes de salir a la cancha, Kurosaki marcó a su casa, quería saber cómo estaba Rukia y además para recordarle que podía ver el partido en el cable; sin embargo el tono seguía siendo el mismo, la contestadora era la que respondía.
Marcó un par de veces más pero el resultado seguía siendo el mismo. No se preocupó, quizá debía estar dormida, ocupada en otras cosas, quizá había salido y aún no regresaba.
Podía marcarle al celular pero ya no contaba con suficiente crédito, y lo dejó mejor así. Más tarde se comunicaría con ella.
El partido ya estaba por empezar, en la televisión se veían las alineaciones del equipo contrario, en la mesita de enfrente había una gran cantidad de bocadillos y refresco, Mashiro ya había presentado a la morena con las otras 2 chicas que por lo general la acompañaban para ver los partidos. El ambiente era muy agradable.
Rukia se sentó al lado de Mashiro, en el sofá central, en el doble estaba Mizuho y su hermano Keigo y en el sillón individual Hiyori, novia del capitán del equipo.
En la pantalla aparecían ahora las alineaciones del Gamba Osaka, empezando por el portero titular, apareció la imagen de Abarai al instante y Mashiro fue la primera en soltar el comentario.
— ¡Buuuu ahí debería estar la Fresita, no el tonto de Abarai! —
Rukia rió por debajo, esa chica es muy graciosa, pensó.
Continuaron los demás jugadores, aunque el escándalo se hizo presente cuando apareció el cuñado de Keigo en la pantalla y los chillidos de Mizuho no se hicieron esperar.
— ¡Ahhhh Darling, tú puedes, eres el mejor! —
Luego dio paso a la imagen del goleador estrella del equipo, Muguruma Kensei, Rukia esperaba una especie de escándalo lleno de ánimo por parte de la peliverde pero solo escucho como murmuraba que era un tonto, que esperaba esta vez sí anotara en el partido, entre otra cantidad de cosas.
Y lo mismo pasó con la chica rubia, Hiyori, quien de solo ver la imagen de Shinji, soltó comentarios hirientes, preguntando por qué siempre salía con esa cara de imbécil en las fotos.
A Rukia le daba la impresión de que esas relaciones eran estilo 'amor apache'.
Después de unos minutos hicieron mención de los jugadores de reserva de cada equipo y pasaron donde se encontraban. Rukia solo vi por segundos al ojimiel sentado, con su uniforme azul y encima la camiseta sin mangas de color amarillo que lo marcaba como suplente sin olvidar su cara seria de pocos amigos.
Y el encuentro comenzó, Rukia comía gustosa los bocadillos y por momentos miraba la televisión, además notaba como las 3 mujeres estaban muy atentas a las jugadas y Keigo miraba como si nada.
Siguió pasando el tiempo y ningún equipo anotaba, no es que Rukia estuviese aburrida, solo que no estaba muy familiarizada con ese deporte, pero le divertía ver como Mizuho maltrataba a su hermano al ver como el árbitro marcaba faltas inexistentes y como Hiyori le gritaba a la televisión.
— ¿Y cómo va tu embarazo Rukia? – Le preguntó Mashiro, interesada en saber los detalles.
—Bien, bien, tengo apenas 3 meses… Y ya sabes, mareos, antojos, algo de cansancio pero feliz—
—Lo normal, pero me da gusto… Ya era justo que la Fresita sentara cabeza— Comentó la peliverse, del tiempo que lo conocía siempre había estado indeciso en ese aspecto de su vida.
—Haber si siendo padre se le quita la cara de amargado que se carga— Comentó Hiyori, Ichigo se caracterizaba por parecer que siempre estaba molesto.
Rukia río, era cierto, siempre parecía estar enojado con todo mundo pero de vez en cuando mostraba un semblante agradable.
De pronto un grito captó toda la atención.
"¡GOOOOOOOL!"
Todos los presentes fijaron su rostro en la televisión, pero no hubo ningún grito de júbilo, porque quien celebraba el gol era el equipo contrario.
"¡GOL DE KISHO YANO AL MINUTO 32 DEL PRIMER TIEMPO, ALBIREX NIIGATA SE PONE A LA DELANTERA EN EL MARCADOR!"
Miraron la repetición de la jugada y fue ahí cuando empezaron los gritos. Y es que de acuerdo a las imágenes, la defensa fue sorprendida por un contra golpe que terminó en gol.
Los minutos restantes para que acabara el primer tiempo pasaron sin pena ni gloria, el Gamba Osaka buscaba empatar con centros pero todos eran despejados por la buena defensa del Albirex Niigata.
En el medio tiempo, se relajaron, fue ese instante que Rukia aprovechó para despejar sus dudas.
—Una pregunta… ¿Porqué le dices a Ichigo, 'Fresita'?— La ojiazul-violáceo quiso saber, le cuasaba mucha curiosidad ese apodo.
—Muy simple, ese es el otro significado de su nombre… ¿Te molesta que le diga así?— La peliverde le explicó con mucha gracia.
—No para nada, solo era una duda— Rukia le meditó un poco, aunque realmente no le molestaba, no había motivo alguno.
—Porque si eres celosa debes de decírmelo, no quiero tener problemas— Mashiro quería evitarse ese tipo de conflictos, si a la morena le molestaba que le hablara tan bonito a Kurosaki, entonces dejaría de hacerlo.
—No, no lo soy… Por cierto… ¿Alguna vez invitaste a Karolina a una de tus reuniones?— La morena aprovechó para saber más respecto a la relación de Ichigo y la modelo.
—Sí, pero fue muy grosera, desde ese momento dejó de agradarme— Contestó siendo sincera, esa mujer no era para nada amigable.
—Esa mujer es muy arrogante y frívola. Nunca me agradó— Hiyori añadió un comentario más, Shinji se la presentó pero la modelo se mostró muy seca, además de que solo se la pasaba hablando de ella misma.
—Pues Karolina es una mujer maravillosa y…— Keigo no estaba muy de acuerdo, aunque realmente lo decía porque esa mujer era muy su tipo, le gustaba verla contonearse.
— ¡Cállate! Siempre te trató como si fueras su sirviente — Mizuho se encargó de darle un buen golpe y ponerlo en su lugar.
—Cuando supe que la Fresita salía con ella y estaba de visita en Osaka la invité, y lo que hizo fue mirarme de arriba hacia abajo y decirme 'Tengo cosas más importantes por hacer que ver un estúpido partido de fútbol con gente como tú'— Mashiro rememoró esos instantes, quiso ser amigable y cortés pero obtuvo a cambio todo lo contrario.
—Nunca tuvo interés por ver un partido, mucho menos en ir al estadio. Hasta donde sabemos nunca pareció interesarse en el trabajo de Ichigo, solo se aparecía en las fiestas que organizaba el club y nada más— Hiyori siguió hablando, esas eran sus impresiones.
—Haber Keigo, tú la conociste más que nosotros así que dinos algo que no sepamos pero se objetivo— La castaña hermano lo instó a que soltara de una vez la información.
—Mmmm bueno es cierto eso que dicen, cada vez que Ichigo requería de su apoyo ella se negaba— Esta vez fue más objetivo, Karolina solo veía por su bien, Ichigo era más como un 'novio trofeo'.
—Siendo así no entiendo que fue lo que a Ichigo le llamó la atención— La rubia chica no lograba comprender eso, una mujer con esa actitud no era nada atractiva.
—Simple, fue ese par de tet…— Keigo sí sabía el motivo o eso pensaba que había sido el motivo, de todas formas no pudo terminar la frase porque su hermana se encargó, una vez más, de darle otro golpe.
— ¡Cállate gusano, no vez que su novia está presente, ten respeto! —
Después de eso no volvieron a tocar el tema de Karolina.
El segundo tiempo inició y con ello la atención estaba centrada en el televisor. El Gama Osaka salió al campo para replantear el juego y continúo el partido de manera normal.
Con cada minuto que pasaba la morena se sentía más a gusto, sentía que pertenecía ahí, la hacían sentir en confianza y eso le daba mucho gusto.
En los minutos que siguieron, Mizuho golpeaba a Keigo cada vez que perdían el balón, era con quien podía sacar su frustración. Mashiro no pasaba de tildar de tonto a Kensei cada vez que llegaba a la meta pero no concretaba la jugada y Hiyori se quejaba a cada instante de Shinji alegando que no hacía las cosas como se debían.
Rukia no podía decir nada de Ichigo, en primera porque no estaba jugando y en segunda, no sabía de fútbol.
En un momento dado, en el minuto 24 del segundo tiempo cayó el gol del empate.
"¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!
¡MADARAME IKKAKU LE ESTÁ DANDO EL EMPATE AL GAMBA OSAKA!"
Los gritos de alegría no se hicieron esperar, la más emocionada era la misma Mizuho ya que su 'darling' había anotado.
— ¡Ahhh honey lo has hecho! —
Chillaba la castaña, exaltada, emocionada por el acontecimiento mientras mandaba besos a la pantalla donde enfocaban el rostro del rapado futbolista.
A pesar del gol del empate, en los minutos restantes no hubo mayor algarabía, perdieron oportunidades claras pero al final no se hicieron daño. 1 a 1 resultado final. Eso podía decirse que era positivo para el Gamba Osaka, ya que por lo general se pierden partidos de visitante, haber sacado un empate hablaba bien del equipo.
— ¡Esta noche invito el sake, celebremos este empate, sobre todo porque mi Darling fue el que anotó! — Muy contenta Mizuho anunciaba que esta noche el alcohol iba por su cuenta.
Era común, al menos entre ellas, que después de los partidos festejaran. Esa noche no era la excepción.
—Pero Rukia no puede tomar— Mashiro avisó, la morena estaba en cinta y no podía ingerir gota alguna de licor.
—No se preocupen, de todas formas ya me tengo que ir a casa, estoy cansada— Rukia anunció, a lo que las mujeres no tuvieron de otra que despedirla y ser Keigo quien la llevase a su casa.
Antes de ir a dormir, el pelinaranja decidió marcar de nuevo a su departamento. Rukia, quien en ese entonces ya se encontraba en pijama y se lavaba los dientes en el baño, escuchó el timbre del teléfono fijo. Supuso que podía tratarse de Ichigo, así que terminó rápido de enjuagarse y contestó.
— ¿Bueno? —
—Ohh Rukia, ¿te desperté?— Dada la tardanza de la chica en contestar, cuando la escuchó, pensó que la había despertado, si había sido así pensaba disculparse.
—No, a penas iba a la cama—
—Solo llamaba para saber cómo estabas, estuve marcando antes del partido y…— Le explicó el motivo de su llamada, aunque hasta el mismo sabía que era extraño llamarle a cada rato, pero es que no podía evitar sentir esa imperiosa necesidad de escucharla.
—Estoy bien, gracias. Y salí por eso no pude contestarte— Le explicó el motivo de su ausencia.
—Entiendo. ¿Viste el partido?—
—Lo vi completo. Mashiro me invitó a su casa a verlo, me divertí mucho— La ojiazul-violáceo hizo mención de sus nuevas amistades.
— ¿Mashiro? ¿Tan pronto ya te está sonsacando? — Kurosaki sabía cuan tremenda era la peliverde, era una chica extrovertida y hacía amigos fácilmente, su buen humor era contagioso.
—Es una chica agradable, también conocí a Hiyori y a Mizuho, Keigo nos acompañó también— Acotó sobre a las otras personas que había conocido.
—Así que andabas de fiesta ¿he?— Ichigo quiso mosquearla un poco, aunque no pareció lograrlo.
—No claro que no, era una reunión que es diferente— Explicó sin increparse por el tonito con el que le había hablado, estaba de muy buen humor.
—Está bien. Bueno, tengo que colgar, que descanses— Volvió a ponerse serio, por no decir sentimental, así se despidió de ella.
—Igualmente Ichigo. Buenas noches— Fueron las últimas palabras antes de colgar.
Cuando el auricular descanso en el lugar correspondiente, sonrió, le había hecho bien el haberlo escuchado.
Al día siguiente y luego de realizar sus labores domésticas, por la tarde la morena quedó de verse con Rangiku en el café más cercano, como ya era la costumbre tuvo que salir con todo su disfraz porque en una de esas los mugrosos paparazzis la reconocían y le arruinaba la salida.
—Así que su novia la tal Karolina es una mujer insoportable— Comentó Rangiku una vez la morena le platicó todo lo que anoche Mashiro, Hiyori, Mizuho y hasta el mismo Keigo le habían contado.
—Al parecer, aunque si es tan insoportable no entiendo porqué siguen juntos— La morena no lograba entender, a menos que a Ichigo le gustara 'la mala vida'.
—Una cosa es que se hagan llamar novios porque juntos realmente no están, ella está en Europa y él aquí— La rubia de grandes atributos enfatizó esa
—Bueno pero son cuestiones de trabajo— Aunque Rukia tenía una buena explicación, aunque quisieran estar juntos si el trabajo no se los permitía era imposible.
—No nos engañemos, si esa mujer en verdad quisiera estar con él, vendría a verlo hasta acá o inversa; pareciera que solo siguen juntos por costumbre o para aparentar— La rubia estaba segura de eso, cuando uno se enamora hace hasta lo imposible por ver a esa persona, sin importar nada.
—A saber realmente que sucede entre ellos dos. Solo sé que esa mujer vendrá el lunes a hablar con él, seguro es por lo de ya sabes qué— Ninguna de las 2 sabía con certeza que sucedía, pero para Rukia era preocupante saber que esa mujer se aparecerá.
—Me imagino, bueno pero eso es asunto de ellos, no nos concierne—
Matsumoto tenía razón esos asuntos eran de ellos como pareja, ya sabrían resolverlos.
— ¿Y desde que se fue no te ha llamado? — Inquirió Rangiku después de darle un sorbo a su taza.
—Ah sí, por lo general ya en las noches— Le comentó relajada, aunque la mirada traviesa de su amiga no le agradó mucho.
—Mmm se me hace que le gustas, por eso te busca—
—No seas ridícula, si llama es porque estoy viviendo en su departamento y no quiere tener problemas, ya sabes cómo es de remilgoso— Al instante Rukia se puso a dar explicaciones y motivos a sus llamadas, era normal.
—Puede ser, pero me agrada más la idea de que te llama porque le has de gustar— El argumento era lógico pero a Matsumoto le divertía más pensar que era por otra razón.
—Tiene novia— Enfatizó la pelinegra, dándole un sorbo a su café.
— ¿Y eso qué? Eso no evita que le gusten otras mujeres, por ejemplo tú— Si bien una cosa es tener una pareja pero eso no quería decir que no le gustasen otras chicas.
—Ran… Dices muchas tonterías, en verdad— Dijese lo que dijese su amiga, le parecía tonto pensarlo.
—Que no te dé pena, ¿serás capaz de negar que te gusta?— A ella nadie la engañaba, Rukia es reservada para esos asuntos pero podía darse cuenta.
—No niego que es atractivo— Quiso dejar claro eso, si le resultaba atractivo pero eso no significaba que quisiera con él o algo así, solo sabía reconocer.
—Eso no responde lo que te pregunté— Rukia se quería ir por la tangente y no iba a permitírselo.
—No pienso responderte— Mosqueada y ruborizada se cruzó de brazos, ¿por qué le insistía tanto?
—Ay Rukia, eres tan obvia— Rangiku sentenció soltando una risita, su amiga no podía mentirle, su lenguaje corporal terminaba delatándola.
La pelinegra la maldijo en su mente, había logrado incomodarla, solo en su fuero interno aceptaba que Kurosaki Ichigo le gustaba, poquito, pero le gustaba. Y no iba a permitirse más.
Llegaron alrededor de las 7:00 de la noche a Kashima, en la Prefectura de Ibaraki, ya era tarde para iniciar un entrenamiento así que les permitieron, si así lo deseaban, pasear por la ciudad.
Ichigo estaba aburrido así que fue al centro comercial más cercano al hotel donde se hospedaban, para distraerse un rato. Dado los acontecimientos actual de su vida, algunas personas lo reconocieron al instante, en especial las mujeres que eran las que estaban más enterada de su vida sentimental gracias a las revistas del corazón. Una que otra se animaba para acercársele y pedirle una fotografía, accedía por cortesía.
Sin embargo hubo un pequeño que desde lo lejos brincaba y saltaba, tenía por mucho 6 años, lo que le había llamado la atención es que el pequeño parecía saber quién era su persona.
— ¡Es Kurosaki! ¡Sí es Kurosaki! — El niño gritaba alegre mientras su madre lo llevaba de la mano.
Cuando estuvo a pocos metros del pequeño, el niño se soltó de la mano de su madre y fue hasta Kurosaki a abrazarse de su pierna. El ojimiel asombrado se puso de cuclillas para estar a la altura del pequeño.
— ¡Soy Kinichi y cuando sea grande quiero ser como tú, soy tu fan #1! — Le dijo el chiquillo con un brillo especial en sus ojos, evidentemente feliz por haberlo conocido.
Ese chiquillo le recordaba a sí mismo cuando era pequeño, admiraba al portero alemán, Oliver Kahn, a pesar de tener 7 años había visto en televisión algunos partidos en el club donde se había iniciado y quedó fascinado por su labor en el arco.
Recordaba que en una ocasión, el portero y el club con el que recién acababa de firmar contrato, el Bayern Munich, había ido de visita a Japón para enfrentarse en un amistoso al Júbilo Iwata. Lo esperó horas en el aeropuerto y cuando por fin lo vio, se le acercó, Oliver Kahn le sonrió, firmó su camiseta y se despidió acariciando su cabeza. Muchos de sus compañeritos de la escuela no comprendían porqué admiraba a un jugador que ni siquiera era japonés; fue después cuando Oliver Khan hizo una gran temporada y empezó a ser reconocido a nivel mundial, ahí fue cuando todos entendieron. Ese era un grato recuerdo.
—Gracias— Fueron las palabras de Ichigo a la par que acariciaba la cabeza del pequeñito, hizo el mismo gesto que en su momento Oliver Khan tuvo con él, le firmó su camiseta y le sonrió.
Los padres del pequeño le agradecieron el gesto y le desearon suerte en el partido próximo. Kurosaki vio partir al pequeño muy contento y le escuchó gritar.
— ¡Kurosaki Ichigo es el mejor portero del mundo! —
El aludido se sintió alagado, ese tipo de detalles eran también lo que le motivaban a superarse.
Continuó con su trayecto visitando tiendas pero sin comprar absolutamente nada, claro, hasta que vio en un aparador un llavero del famoso conejo Chappy, que al instante le recordó a Rukia, sonrió al verlo y sin pensarlos 2 veces fue a comprarlo, ya se lo regalaría regresando a casa.
El viernes pasó sin pena ni gloria, Rukia se encargó de hacer sus labores domésticas, salió a rentar películas porque estaba aburrida en casa, con Mashiro quedó de verse para ir a comer y con Matsumoto cenó además de que pasaron largo rato charlando de trivialidades.
Ichigo por su parte su labor fue entrenar, practicar jugadas, hacer el reconcomiendo de la cancha, descansar cuando era debido, salir a pasear por ahí para evitar el aburrimiento y solamente hizo una llamada de la noche a casa, la cual sin contratiempos terminó.
Sin embargo el sábado, día del partido, Rukia había planeado hacer ahora la reunión en el departamento de Ichigo, aunque este ignoraba por completo dicho plan y esperaba Keigo no abriera la boca porque si no lo mataba.
Al punto de las 7:00 de la noche Mashiro, Hiyori, Keigo y su hermana mayor llegaron al departamento de Kurosaki, uniéndose a Rukia y a Matsumoto que había decidido quedarse a ver el partido también.
Y al igual que la vez anterior, en el momento de presentar las alineaciones, se hizo el mismo escándalo cuando aparecían las imágenes de los susodichos y unos grandes abucheos cuando anunciaba la alineación de los Kashima Antlers. Rangiku parecía estar disfrutando el alboroto.
Ese partido es de mucha importancia ya que Kashima Antlers lideraban el torneo y el equipo que mayor número de ligas ganadas tiene, con un total de siete.
El partido las tenía de nervios, ya que el equipo local dominaba el terreno de juego y en más de 3 ocasiones ya había llegado al arco pero sin poder concretar la jugada en gol.
El equipo visitante, Gamba Osaka, le costaba trabajo pasar de media cancha, y de las pocas veces que llegaron la defensa de Kashima no dejaba espacio alguno que permitiera filtrar el balón a Kensei.
El que más trabajo tenía era Renji por tantos disparos a su portería, por fortuna ninguno había caído.
Al terminar el primer tiempo, seguía pero el Kashima con más posibilidades de que en el segundo tiempo anotara.
Rukia y Matsumoto, que son las 2 mujeres que no entendían como se encontraba la liga en esos instantes, Mashiro al notarlo les quiso explicar.
—Verán, el Kashima Antler va liderando el torneo con 64 puntos, le sigue el Júbilo Iwata ya que sumó 63 puntos y el tercero nosotros el Gamba Osaka con 61, restando 2 partidos para que termine el torneo. Y si ganamos los 2 últimos partidos que se juegan como locales, y el Kashima Antler empata y pierde el Júbilo Iwata podremos decir que el campeonato es nuestro—
—Son muchas combinaciones, no quiero decir que sea imposible pero así como está jugando el Kashima ¿crees que estos inútiles anoten?— Comentó Hiyori, realmente no veía que lo lograran.
—Más les vale, si no me enojaré mucho y en la vida vuelvo a ir al estadio—La misma Mizuho, acérrima fan del equipo, ya estaba amenazando con su ausencia si no ganaban.
—Como si les afectara tanto tu visita al estadio, al contrario no tienen que aguantar tus gritos— Asano le respondió, por el simple gusto de molestarla, aunque la chica le respondió con un fuerte golpe.
—Por cierto, tengo entendido que la Fresita jugará los 2 últimos partidos como titular ¿vas a ir a verlo? — Mashiro recordó las palabras que hace tiempo Kensei le había comentado.
—No sé, no creo— Rukia no estaba segura de eso, principalmente por cuestión de dinero, lo que iba ya había recibido por ir a la fiesta con Kurosaki y los ingresos que iba a recibir después ya los tenía apartado para ahorrar.
— ¿Cómo es posible eso? ¿Va a debutar como titular en el torneo oficial y no vas a ir a apoyarlo? ¡¿Qué clase de novia eres? — La peliverde se exaltó, no podía creer que no iba a ir a apoyarlo,
—No es que no quiera ir solo que…— No sabía qué decirle o que excusa poner, no quería comprometerse.
—Si es por los boletos no te preocupes, a nosotras nos los regalan y hasta tenemos asientos especiales— Mashiro le dio la posibilidad, si era por dinero no tenía que gastar absolutamente nada.
—Lo pensaré— Atinó a responder, para darle largas al asunto.
Con el inicio del segundo tiempo la atención se puso de nueva cuenta en el televisor. Los primero 15 minutos el Gamba Osaka se replanteó, fueron cerrando los espacios lo cual no permitía al Kashima filtrar muchos pases, todos quedaban retenidos en las piernas de la defensa.
Sin embargo al minuto 33 del segundo tiempo, Renji desde el arco tuvo la iniciativa de iniciar la jugada de contra golpe, lanzó el balón pasando el medio campo, en dirección a Kensei que nadie lo estaba marcando. El balón cayó a sus pies y corrió hasta el arco contrario, sin pensarlo dos veces dio pase a otro compañero, quien tenía más posibilidades de mandar ese balón al fondo.
"¡GOL DE AKIHIRO SATO!"
Es grito de gol se escuchó en toda la habitación, no solo por el comentarista, sino también por las más eufóricas ahí presentes mientras en la pantalla se podía apreciar la celebración de del equipo y las reacciones tanto del técnico como de los suplentes.
Pero la dicha duró poco, tan solo 7 minutos después, Kashima Antlers anotaba el gol del empate, cortesía de Yuya Osako.
Ninguno de los dos equipos estaba conforme, Kashima no podía darse el lujo de empatar un partido contra un equipo que no había mostrado mucho fútbol en gran parte del enfrentamiento. El Gamba Osaka, sabía que jugar como visitante ante Kashima era escenario difícil, el empate no les ayudaría a acercarse al campeonato. Tenían que ganar. El problema era que ya no había mucho tiempo, faltan 5 minutos más lo que árbitro quisiese agregar.
Pero fue faltando solo 2 minutos para que terminase el tiempo regular del partido, en un tiro de esquina que Hirako Shinji alcanzó a rematar y fue a dar al fondo de la red.
"¡GOOOOL DEL GAMBA OSAKA!
¡EL CAPITÁN ANOTA A UNOS CUANTOS MINUTOS DE TERMINAR EL PARTIDO!"
Los gritos se escucharon de nuevo, felicess por la ya victoria, Shinji ni celebró, siguió con lo suyo y el partido continuó, aunque ya faltaba menos de 3 minutos que al Kashima no le alcanzó para siquiera empatar.
Silbatazo final con marcador a favor del Gamba Osaka, sumando ya 64 puntos, quedando igualados con el Kashima y el Júbilo Iwata pisándole los talones con 63 puntos.
Rukia comenzaba a entender cómo se manejaban los puntajes, incluso a entender jugadas, parecía sencillo y hasta eso divertido. Después de la victoria y con mayor razón, las invitadas estaban más que dispuestas a celebrar con sake, el cual Hiyori tenía que poner porque Shinji era el que esta vez había anotado; sin embargo tuvieron que irse a festejar a otro lado porque Rukia parecía estar preocupada por eso, puesto que no quería tener ebrias en una casa que en principio ni suya era.
Cuando sus visitas se retiraron y limpió poco, fue a tomarse un tranquilo baño en la tina acompañada de su mini-mp3.
Sumergida en la tina se puso a pensar, llevaba casi 15 días viviendo con Ichigo, y había conocido personas increíbles, ese estilo de vida era maravilloso, le agradaba mucho, iba a extrañar eso una vez regresara a su vida normal.
Era domingo, y para variar, ya pasaban de las 11:00 de la mañana y Rukia todavía no se despertaba, seguía profundamente dormida y hubiese continuado así si no fuera por Chappy, su queridísimo gato, la estaba despertando a mordidas porque tenía hambre. Más a fuerzas que de ganas, se levantó y le sirvió su leche y sus croquetas al gato, para después prepararse una taza de café caliente.
Después de eso, inició la aprendida rutina de limpieza, empezando por la habitación de Ichigo que sin su permiso había tomando como lecho desde su partida, después de tender la cama, ordenar y aspirar el piso, pasó a la sala donde por lo general estaba el mayor desastre, residuos de comida y demás basura se encargó de echar en una bolsa, mientras platos, vasos y otros utensilios los llevó al fregadero. Pasó la aspiradora por el alfombrado piso y se encargó de aromatizar la habitación con un spray.
Antes ir a limpiar la cocina, que era otro espacio sucio, fue directo al baño para hacerle su debida limpieza. En este solía tardase un poco más, tenía que desinfectar el escusado, limpiar la tina, los espejos, checar que el haya suficiente shampoo y jabón para manos, entre otra cantidad de cosas indispensables.
Después de terminar esa área, pasó al último espacio: la cocina. Ahí limpió la mesa, las sillas t los demás superficies que ocupaba a menudo; lavó los trastos del fregadero y después de dejarlos escurrir y secar, los acomodó en las gavetas, observó que hubiera suficientes insumos para el desayuno, la comida y la cena de los días siguientes, aunque todavía alcanzaban por mucho para la mañana siguiente y lo adecuado es que fuera a comprar más, pero era domingo y Rukia no tenía muchas ganas de salir. Barrió y trapeó el piso, dejando olor a pino en el lugar.
Al final, echó toda la basura en bolsas pláticas negras, sin embargo antes de ir a dejarla a donde correspondía, tuve que ir a la habitación de Kurosaki a ponerse la dichosa barriga porqué no podía salir al pasillo así como si nada y pobre de ella si se daban cuenta que todo era mentira.
Asegurándose de traer las llaves, salió con todo y bolsa de basura, no era muy pesada pero no podía cargarla con una sola mano, así que con las dos era un poco más sencillo. Caminó con cuidado por el pasillo, el recorrido era largo ya que el departamento de Ichigo era de los últimos en ese piso y la escotilla donde deslizaban las bolsas de basura estaba al principio, a un costado del elevador.
— ¿Necesitas ayuda? — Escuchó que le preguntaron, la morena se detuvo y miró a su interlocutor.
—No gracias— Respondió con una ligera sonrisa adornando sus labios y siguió caminando.
El chico sin hacerle mucho caso, la detuvo y tomó su bolsa de basura y la cargó junto con la suya, para después seguir caminando. Ella le siguió.
—En tu estado no deberías cargar cosas— El chico le hizo el comentario, observando su abultado vientre.
—No estaba pesado, no era necesario— Dijo ella echándole una mirada fugaz.
— Eso dices tú. Por caballerosidad debía ayudarte ¿no crees? — Acotó él, independientemente si la carga era pesada o no, como caballero que se consideraba era su deber.
—Supongo—
—Si no es indiscreción… ¿Cuántos meses tienes? — El sujeto le preguntó deliberadamente, esperando no se molestara.
—3 meses— Respondió sin tapujos, tocando su falsa barriga.
Hubo silencio, no había mucho de qué hablar, prácticamente eran dos desconocidos. Rukia le miró de reojo, ese sujeto físicamente le recordaba a Ichigo, la diferencia es que su cabellera era azabache y los ojos claros, como verde-azules.
Minutos después llegaron a los inicios del pasillo, la morena abrió la escotilla y el otro chico se encargó de poner y empujar las bolsas para que se deslizaran.
Con la basura puesta en su lugar, caminaron juntos de regreso, cada quien a su departamento.
—Vives en el 1015 con el futbolista ¿cierto?— Una vez más preguntó, tenía la sospecha de haberla visto salir de ese departamento un par de veces pero no sabía si era solo una visita o vivía con él, podía enterarse de ello en las revistas pero no se podía confiar en ellas.
—Así es— Confirmó al instante la morena con una sonrisa.
—Desde que vivo aquí, él siempre está como apartado, de mal humor, la mayoría de los inquilinos de este piso tenemos buena relación…— El pelinegro comentó, Ichigo no era un sujeto muy sociable que digamos, nunca asistía a la junta de inquilinos.
—No se relaciona tanto ya que viaja muy seguido, no tiene tiempo— Rukia dio las posibles razones a ese comportamiento huraño, aunque Ichigo también es un poco antisocial.
—Ya veo…— El hombre dijo serio, para después mirar a la joven y acotar —Pero vaya que tuvo tiempo para hacer un bebé—
La ojiazul-violáceo lo miró con un ligero rubor en sus mejillas y eso que en verdad no había pasado.
— ¡Es broma! — El hombre alto le hizo saber antes de que se molestara por el comentario, acariciando la cabeza de la chica, removimiento sus cabellos.
Rukia aún ruborizada, más por el gesto del chico que por sus palabras, echó una risita.
La acompañó hasta la puerta de su departamento y antes de verla entrar a su departamento, le dijo:
—Ni siquiera me presenté… Soy Shiba Kaien, vivo en el 1018—
El chico con gracia señaló el rumbo donde quedaba su departamento para que ella ubicara y acto seguido estiró su brazo a esperar del saludo.
—Mucho gusto. Kuchiki Rukia— Atinó a decir la morena, estrechando su delicada mano con la de sujeto de hebreas negras.
—Bien Kuchiki. Que tengas buen día. Nos vemos—
Sin decir más el chico se retiró de regreso a su departamento. Rukia solo le miró partir, con un débil "Igualmente" entre los labios.
Llegó a Osaka alrededor de las 11:30 p.m, el plantel se detuvo unos minutos en alguna de las oficinas del edificio del equipo, después de un par de comentarios por parte del cuerpo técnico y de despedirse de sus compañeros; Kurosaki se subió a su auto, donde Asano ya lo esperaba.
—Parezco más tu chofer que tú representante— Se quejó Asano, recientemente eso había notado.
—Solo fue por esta vez, o acaso ¿Rukia te traía de arriba para abajo?— Sabía a lo que se refería, desde que Rukia era ya partícipe en el asunto, Keigo parecía tener nuevas actividades.
—Regular— Dijo el chico a media sonrisa, no le molestaba, solo era un comentario equis para no soportar tanto silencio.
De ahí no dijeron nada, el viaje había sido largo y eso fatigaba, Ichigo no estaba en condiciones de pelear ni de nada, solo quería llegar a casa y tirarse en la cama.
Una vez llegó al condominio residencial y de aparcar el coche, Asano se despidió para ir a su respectiva a casa a descansar. El ojimiel tomó el elevador y marcó en dirección al décimo piso. Una vez ahí, caminó por el largo pasillo, estaba completamente solitario, algo normal si se tomaba en cuenta que en domingo y a esas horas ya todo mundo dormía porque al día siguiente había que trabajar.
Con las llaves abrió la puerta que marcaba el 1015, apenas entró y estaba todo oscuro, prendió las luces de la primera estancia antes de cerrar la puerta tras su espalda. Todo estaba muy tranquilo y ordenado, fue directo a la cocina para servirse un vaso de leche y una vez que terminó, apagó las luces y fue directo a su habitación.
Una vez en su sagrada habitación, prendió un pequeño foco que apenas alumbraba, se descalzó y sin fijarse dejó a un costado del closet su maleta, y estaba por quitarse la camiseta cuando se dio cuenta que no estaba solo.
Ahí en la cama yacía la morena, profundamente dormida, tapada hasta la cintura con la colcha y con el gato Chappy durmiendo a sus pies. La miró detenidamente y sonrió ligeramente, sí que le había hecho falta en esa larga semana, era bueno volver a casa, y lo era más si ella estaba ahí, su compañera de esa loca aventura en la que Keigo los había metido.
Sin decir nada, tomó una colcha del closet, apagó el pequeño foco y cerró la puerta tras su salida. Esta vez le tocaba dormir en el sofá.
… … * … …
Notas:
Albirex Niigata, Kashima Antlers son equipos de la primera división de la liga japonesa de fútbol.
Kisho Yano (Albire Niigata), Akihiro Sato (Gamba Osaka) y Yuya Osako (Kashima Antlers) son jugadores (delanteros) reales de dichos equipos.
Oliver Kahn, portero que militó con el Bayern Munich y la selección alemana de fútbol.
Pues aquí quedo el capítulo :) espero les haya agradado y aquí sigo he!
Saludos!
