Rukia se encontraba en la casa de su padre cuidando de este que, se encontraba muy enfermo. Solo había cogido un pequeño resfriado, pero de todas formas se quedaría con él. El pelinegro observaba a su hija. Últimamente la veía muy sumida en sus pensamientos, creería que desde hace unos días las cosas estaban además, ¿Qué podía hacer? Desde el regreso de los Kurosaki a Karakura estuvo de esa forma; sin embargo no quería perder una charla con su hija también que concluyó sacarle las respuestas con sus típicas conversaciones, asimismo lograba siempre hacerla hablar como un loro.
-Hija –la llamo ganándose la mirada de su hija. Regresó a conversar -¿Qué te sucede, últimamente has estado muy absorta? –concluyó con su pregunta el de ojos violáceos.
-Hmm… Si, estoy bien. No es para que te preocupes, descansa padre. –hablo la muchacha mientras se levantaba de la cilla donde se encontraba sentada y, agarro el tazón de sopa que estaba vacío, el cual le había traído a su padre, lo deposito en la charola y, se preparo para salir de la habitación. Byakuya aun desconcertado, no podía creer lo que estaba viendo esa chica… esa no era la Rukia que conocía.
-Hay, Rukia ¿Qué es lo que temes? –pregunto en un susurro al escuchar como la puerta se cerraba. –Me pregunto que será que causa Ichigo en tu corazón. Ojala prontos lo sepas. –finalizo el pelinegro. Acostándose en la cama, agarro un libro y se puso a leerlo. Esperaría a que su cuñada regresara de las compras, (Byakuya se separo de Riruka. Después de eso se volvió a casar con una mujer llamada Nemu Kurotsuchi, ella murió hace tres años y la hermana ella, se quedo a vivir con el azabache).
Rukia se encontraba lavando los cubiertos, el plato y el vaso, que fueron usados por su padre. En fin, termino rápido. Luego, se encargo de la limpieza completa de la casa. Después de esto se sentó en el sillón y espero a que la cuñada de su padre le trajera a su hija, si no sabia como la convenció de que la sacara a pasear y lo peor era que, ella solo iba de compras, supuestamente. Sintió que sus parpados le comenzaban a pesar y se quedo dormida, todo por el agotamiento físico de la limpieza. Y el no haber dormido bien, también se agrega al cansancio que poseía la morena.
La morena comenzó a sentir unos pequeños golpecitos en su cara, eso hizo que se levantara del sofá con una gran hosquedad. Corrió la mirada uno poco para encontrarse con la mirada color miel de su hija, si se parecía mucho a su padre en su mirar, pero lo que noto fue la presencia de una morocha que agarraba a su hija y la sostenía en sus brazos.
– ¿Cuándo volvieron? – examino algo avergonzada por la manera en que la había encontrado.
–Hace como, mas de media hora… Creo. No, estoy segura. –dijo con una sonrisa grande en su rostro la morocha. –Como sea, me encontré con Ukitake en el parque. Al parecer; pero no lo puedo asegurar esta enterado de que la pequeña Mitsuko es la hija de Ichigo, -le explico mientras se dirigía a la cocina y atrás de ella Rukia. La pelinegra al escuchar eso, se tieso y sabia que su abuela le conto al padre de Ichigo; sin embargo ella no temía porque, Ukitake nunca le diría la verdad, él seguramente quería que ella se lo dijera. –de todas maneras Ukitake, se quedara callado. Recuerda el te aprecia, solo desea que le cuentes la verdad.
-Lo se, yo también quiero al señor Ukitake. Es muy bueno conmigo y mi hija, al no delatarme con Ichigo. –finalizo con una sonrisa al final.
-Eso esta bien…pero, olvídalo no razonare contigo. ¿Cómo se halla tu padre? Porque cuando me fui, se hallaba mas o menos. –comentó sirviéndose una taza de té y, ofreciéndole uno a Rukia. La cual acepto gustosa. Se sentaron en el living.
-Si, se encuentra en perfecto estado solo se debe a un resfriado, por la lluvia de ayer. Al parecer le hizo efecto… ¡Ja, ja! –rio la joven Kuchiki, la mujer de piel oscura frente a ella también lo hizo.
-Y bueno, ¿Qué tal las cosa con Renji? –pregunto la mujer de ojos dorados, Rukia escupió literalmente la bebida de su boca, ya que no se esperaba esa pregunta. Puso cara de seriedad y, miro directamente a la muchacha.
-Todas las cosas con Renji no van para nada bien…Todo se esta destruyendo por no decir que, desintegrando. Ya no se, que hago me hartan sus celos...pero lo trato de querer y no puedo, Yoruichi ¿Qué debería hacer en una situación así? –pregunto mientras se tapaba los ojos y llegando al punto en que las lagrimas inundaron su rostro completamente. Yoruichi se acerco a ella y la abrazo.
-Primero calmate que tu hija no te tiene que ver así y, menos tu padre. Segundo deberías tratar de aceptar que no amas a Renji. Y por ultimo, arregla las cosas con Ichigo, ve y cuéntale la verdad que del nació del fruto de su amor nacio esa pequeña niña, ya veras él se pondrá algo mal, y luego, lo aceptara. –explico, mientras con su dedo limpiaba las lágrimas de su amiga y, esta cada vez la abrazaba mas fuerte. Cuando en un momento a otro Rukia sintió un brazo aun más fuerte por la espalda. Se trataba de su padre que, se levantó para ir al baño y, a cambio de eso escucho la conversación entera.
-Hija, no temas Abarai no te hará daño. Y, si ese es el caso, yo te ayudare a librarte de él. –dijo el pelinegro alejándose un poco y tocando dulcemente la cabeza de Rukia. Yoruichi fue, hacia la carriola de la niña y la cogió en brazos, la puso en brazos de Byakuya. Este la acepto inmediatamente apenas se la entrego. –Y de esa menara serás fuerte para que, esta niña tu luz y la de todos. Tenga una familia de verdad y no llena de problemas. ¿Entendiste hija? –finalizando su charla con la ojivioleta y depositando en sus brazo a su nieta. Rukia le acaricio la cara y Mitsuko a cambio, le regalo una sonrisa que, logro que se formara una grande en la boca de Rukia. Yoruichi y Byakuya la volvieron a abrazar.
-Byakuya, ¿crees que estamos haciendo un buen trabajo? –formulo la morocha.
-Si, lo estamos haciendo bien. –contesto el ojo violáceos.
Esa fue para Rukia una experiencia familiar de verdad, sentía el calor que jamás sintió con su madre y hermana, la única que habían logrado ese efecto fueron su abuela e…Ichigo. Aunque debería aceptar la verdad, lo seguía amando más que nunca.
Golpearon la puerta, una sirvienta, la abrió, dejando pasar a un chica bastante guapa no solo de figura sino, que, también de cara. La sirvienta, la escolto hasta donde se encontraba la persona que buscaba, al llegar al living se encontró con una escena que le causo antipatía y repulsión, al borde de darle ganas de vomitar. Le deseaba lo peor del mundo a su hermana.
-¡Vaya, vaya! Que escena tan familiar, bravo padre te felicito. –irónicamente en la palabras que salían de su boca, escupiendo en ellas todo el veneno que poseía en su interior. La rabia que creció los años de su niñez y en la adolescencia, la razón era muy simple el solo hecho de que, su hermana siempre haya sido el centro de atención. Solo por su padre y su abuela. Su madre era la única que la quería de todas la manera posibles. Salió como alma que lleva el diablo, al llegar a la puerta, salió por esta dejando atrás un gran portazo y dejando con la mirada perdida a su padre y Yoruichi, incluida. Su hermana, Rukia solo atino a salir tras ella.
La siguió tres cuadras, corriendo sin detenerse. La llamo varias veces por su nombre y, la susodicha a cada llamado de la pelinegra, esta aumentaba mas el paso y caminaba mas rápido. La morena al final termino corriendo, hasta que la agarro del antebrazo y la sostuvo para que parara.
-¡Orihime! –grito.
-¡¿Qué demonios quieres? –dijo soltándose del agarré provocado que Rukia diera unos pasos hacia atrás (La había empujado).
-Solo quería que te detuvieras, ¿sabes que no te entiendo, que tienes en contra mío? –inquirió una respuesta concisa de que le pasaba.
-Nada, solo quería visitar a nuestro padre y me encontré con esa sorpresa inesperada. Me sorprende que aun Renji te tenga confianza –dijo con ganas de golpearla o bofetearla, se hacia la inocente. Cuya cosa no era para nada. –, solo pienso si sabrá que, te andas besuqueando a sus espaldas con Ichigo.
-No te creerá eso…
-Si es verdad yo los vi. Si no me crees haya tu, pero una cosa te advierto aléjate de Ichigo. Es mío. –dijo yéndose y alejándose dejando aun mas confusa a Rukia. Bueno, en realidad estaba hecha manojo de nervios. Sin esperarlo sus parpados se cerraron dejándola tendida en el suelo, la gente que pasaba se quedo viendo que la mujer era recogida por un hombre de cabellera poco común; sin embargo lo supieron reconocer, la recogió en brazos y se la llevo, depositándola en la parte trasera del coche. Este condujo hasta su casa.
Cuando llego a su casa, la llevo a su cuarta. Le saco los zapatos y la deposito en la cama, tapándola con las sabanas se sentó ha admirar el rostro durmiente de la joven, la hallaba como una criatura de gran belleza. No por solo hecho de ya haberla tenido en varias oportunidades en sus brazos, sino que también por ser el único a quien amaba. Coloco una de sus manos en el rostro de la chica, moldeándolo y fijándose en casa uno de sus detalles. Noto que, al llegar a las mejillas, estas se hallaban húmedas, subió su mirada y encontrándose que en sus ojos estaban corriendo lagrimas. Y noto como sus labios murmuraban cosas que no lograba entender hasta que se acerco un poco más para escucharlas con claridad.
-Ichigo por favor no te lleves a mi hija –dijo entre sollozos la muchacha. El peli naranjo la miraba con cara de confusión, ¿Por qué el se llevaría a la hija de Renji y Rukia? O acaso seria que… por eso decidió seguir escuchando.
-Mitsuko si es tu hija, pero no te da derecho a llevarte a mi hija lejos de mi. No por favor Ichigo no te la lleves. –grito mas fuerte y, luego de un rato se quedo callada. Ichigo quedo desconcertado con lo que acaba de escuchar su hija y de Rukia. Eso significaba que Mitsuko era hija de él, no de Renji, eso lo alegro; pero también en su interior sintió una tremenda rabia que le invadió completamente el cuerpo. Lo que también le explico en su mente que, su padre lo sabia, ¿pero por que no se lo conto?
Ichigo, salió de la habitación llamo a uno de los empleados y le pidió que llevaran a Rukia a la casa de su padre. Ahí estaría mas segura que en casa sola.
Tres horas transcurridas desde que se entero de algo que le fue ocultado por casi dos años, que pensaba esa mujer. Cuando sintió que llamaban a la puerta al abrir se encontró con Uryuu que le dijo que su padre lo mando a llamar. Este fue lo mas rápido posible, necesitaba hablar con Ukitake para ver si lo que escucho fue real o mentira, al entrar se encontró a Ukitake leyendo uno de sus libros favoritos, ese era el nuevo de la colección que adquirió hace poco, se sentó en el sillón que había en el lugar. Su padre dejo el libro en escritorio y prosiguió a sentarse frente a su hijo.
-Hijo que bueno…
-Deja de bromas padre, y contéstame algo. ¿Mitsuko, la hija de Rukia; también es mía? –sonsacó directamente sin dejar que el peliblanco terminará siquiera la oración. A de admitir que Ukitake quedo algo choqueado por lo que escucho, ¿Dónde había sacado eso?
-Si, Mitsuko es tu hija y de Kuchiki. –termino de hablar Ichigo se levanto y fue directo a la puerta. Y eso fue el colmo ahora ya tenia mas desprecio que nuca hacia esa familia, en especial hacia Rukia, tendría la escusa perfecta para poder vengarse.
-¿Qué planeas hijo? –pregunto temiendo algo la respuesta que recibiera a cambio.
-Vengar primero lo que se me quito hace años, padre. Lo había olvidado, pero ahora ya no. –hablo y, como era temido por Ukitake su hijo tomo el camino equivocado. Otra vez.
-Pero solo conseguirás mas dolor del que tienes en tu corazón. –le dijo mientras se levantaba, de la silla.
-Lo se, pero conseguiré vengarme de las Kuchiki, en especial de Abarai Rukia. Todo con tal de que pague por haberme ocultado algo tan preciado. – finalizo el peli naranja.
-¿Aunque la sigas amando? –pregunto nuevamente.
-Aunque la siga amando no descansare hasta recuperar lo que se me quito por derecho. No tenía derecho a hacerme eso. –dijo.
-En ese caso, espero que sepas lo que haces, hijo. –hablo el albino al obtener todo lo que quería eso le tendría que contar a Unohana. Era la única que conseguiría razonar con él.
Al terminar, Ukitake observaba como su hijo se marchaba de la oficina y dejándolo con un gran dolor y duda si sabia lo que en realidad estaba haciendo; sin embargo se dio cuenta que la venganza lo había cegado.
-Hijo te estas equivocando de camino. La venganza te esta segando como lo de tu madre. –susurro para si mismo mientras volvía a sumergirse en su lectura.
Adelanto de próximo capitulo:
-Ichigo, ¿Por qué estas con esas ridículas ideas?
-Solo para vengarme Unohana.
-Sabes que no conseguirás nada así.
-Lo se, pero por mi correré el riesgo necesario.
-No hay duda tendrás muchos obstáculos porque, Renji no permitirá que te lleves a tu hija y, menos a su esposa.
-Yo solo quiero a mi hija y, nada más.
